Atazagorafobia

Me gustan las ocasiones en las que puedo hablar tranquilamente con mi amiga. Esto no pasa muy a menudo pero no quiero recriminarle nada, ni mucho menos, ella está haciendo su nueva vida muy lejos de aquí y con que me dedicase dos minutos por semana y me contara como le va, me dijera que está bien, yo ya estaría contenta. Por suerte me dedica más de una hora cuando puede pero bueno, igualmente esa hora se me pasa como dos minutos. La echo mucho de menos, ella está en Wisconsin y, como ya he dicho, tiene una nueva vida, completamente diferente, ha empezado de cero.

A veces pienso en eso, en empezar de cero. Me gustaría poder cambiar como soy sin que nadie me dijese el típico “Ya no eres como antes”. Pero para hacer eso he llegado a la conclusión que la única solución es alejarte de todo lo que te rodea porque cuando la gente tiene una idea sobre ti, ya no hay vuelta atrás. Si la idea esa es buena (con buena quiero decir que es acertada, que concuerda con tu persona) aún estás de suerte pero muchas veces no es así. Constantemente juzgamos a gente que no conocemos, nos hacemos la idea que son de una manera -que normalmente viene determinada por el aspecto físico- y de ahí ya no nos sacan. Es como que etiquetamos a las personas, las marcamos y por mucho que quieran quitarse esa etiqueta siempre quedará el rastro.

Pues yo a veces querría quitarme mi etiqueta, luego se me pasa y por eso no hago nada al respecto, solo escribir cuatro líneas aquí. Lo que no se me pasa es el cariño que le tengo a esa personita que está en el otro lado del océano, ella puede modificar su vida como quiera y, por lo que me cuenta, se la está haciendo de cine! De cine literalmente, de esa típica película americana con el chico guapo que te recoge los libros cuando se te caen. Después vas vas a verlo jugar con el equipo en ese pabellón lleno de estudiantes vestidos de los colores del instituto, etc… Todo esto la hace muy feliz y, por lo tanto, a mí también. Sin embargo no puedo dejar de pensar que tantas cosas nuevas pueden borrar las viejas. Pero volverá y sé que habrá cambiado, se habrá construido a sí misma como ella habrá querido y yo la querré tal como sea.

“Atazagorafobia: miedo a ser olvidado, miedo a que me olvides”

Laia

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Una resposta a Atazagorafobia

  1. Josep M. Altés Riera diu:

    Laia, m’ha agradat el teu article, (encara que he hagut de corregir algun error ortogràfic!). Em temo que això de començar des de zero no pot anar gaire més enllà d’una metàfora, perquè sempre portem la motxilla del nostre passat (i no sempre per mal, al contrari!).
    No paris d’escriure
    Josep Maria

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