Lo eres todo, albóndiga

Ella es una chica con el pelo castaño y ondulado, con unos ojos enormes y llenos de vitalidad, una sonrisa sencillamente perfecta, una nariz puntiaguda y pequeña y la piel blanca (aunque no tanto como yo). Tiene una cara casi perfecta, seria perfecta del todo si no fuera porque la perfección es imposible. Ella está llena de alegría y vitalidad, siempre que está de buen humor te regalara la mejor de sus sonrisas y de vez en cuando te da un abrazo.

Ella es una de las personas más importantes de mi vida, es sencillamente una de mis mejores amiga: mi compañera de fiesta, mi compañera de gimnasio, mi compañera de risas… Ella lo es todo. Se podría decir que somos iguales… ¡compartimos tantísimas cosas! Nuestras ansias de fiesta las veinticuatro horas del día, nuestra pequeña obsesión con maquillarnos durante toda la tarde, nuestras ganas de reír e incluso de llorar. Podría estar diciendo lo mucho que nos parecemos, lo mucho que nos queremos, lo mucho que hemos vivido juntas…

Porque te quiero, y porque quiero que sepas que no soy nada sin ti, por eso te dedico este escrito, para que veas que aunque muchas veces soy borde contigo, te quiero un montón, y que la una sin la otra no seríamos nada. Y quiero darte las gracias por la cantidad de cosas que has hecho por mi, por ayudarme en los buenos y en los malos momentos, porque en esos pequeños detalles se puede ver lo buena persona que eres y la fantástica amiga que puedes llegar a ser.

Te quiero mi media albóndiga,

Sandra

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