Una mañana cualquiera

Solo quedan tres días para que termine el año. Ahora se encuentra concentrada, entre esas cuatro paredes que lleva considerando su habitación, su morada, su lugar pacífico, de pensamiento y reflexión desde hace dieciséis años. Paredes pintadas de un ligero tono amarillento, con unas cortinas naranja que, a propósito o no, conjuntan a la perfección con los cajones de debajo de la cama y los del armario. Los primeros rayos de sol de la mañana se atreven a entrar, iluminar y calentar ese lugar dando una imagen de calidez.

Mire donde mire, el desorden predomina en la habitación. Sus padres le dicen que de pequeña era el orden personificado, pero con los años la gente cambia. En la pared, tiene colgado un cuadro que le han regalado por navidad en el que sale el famoso puente de San Francisco, y, también, tiene dos corchos, uno lleno de fotos y otro con recortes, pegatinas, tarjetas de viajes… es decir, lleno de recuerdos.

“Mire donde mire, el desorden predomina en la habitación. Sus padres le dicen que de pequeña era el orden personificado, pero con los años la gente cambia”

Ella, sentada frente a su pupitre, con sus largos dedos acabados en uñas pintadas de un brillante color rosado, está tecleando sobre las pequeñas letras del ordenador. A veces para, reflexiona y luego, como si no existiera un mañana, sigue escribiendo sin parar. De repente, se detiene, coge la botella de agua que tiene a su derecha y bebe un poco, pero rápidamente la deja poniendo una mala cara y haciendo un ligero movimiento con la cabeza. El agua está caliente.

Ésta vez no es como las demás, se encuentra delante de su pequeño ordenador, pero en lugar de ver un papel totalmente en blanco y esperar que por arte de magia aparezca un tema interesante del que escribir, se encuentra frente a unas veinticinco líneas. Veinticinco lineas escritas un día cualquiera, una mañana cualquiera en una hora cualquiera.

Paula

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Una resposta a Una mañana cualquiera

  1. Josep M. Altés Riera diu:

    Paula, bon any!
    Una bona descripció de l’habitació. Entranyable.
    Un pèl confusa al començament. Em refereixo a la frase “Ahora se encuentra concentrada, entre esas cuatro paredes que lleva considerando su habitación, su morada, su lugar pacífico, de pensamiento y reflexión desde hace dieciséis años”. No l’acabo d’entendre. Tu si? També he hagut de corregir alguna falta, d’aquelles que el corrector hauria de detectar!. Recorda que l’encarregada de revisar l’escrit ets tu, eh?
    Bé, no és qüestió d’esbroncar-te a començaments d’any, així que fins aviat.
    No paris!
    Josep Maria

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