Unos postres abundantes

datils1

 

Menos mal que la aparición de los postres calmó los ánimos de los comensales, haciendo que se olvidaran de un tema que levantaba tantas ampollas. Había bandejas de pastelillos de menta, barquillos de canela, tortas dulces rellanas de compota de frutas, melones rellenos de leche cuajada con pasas, crema de huevo con salsa de granada y dátiles en abundancia. Aquello era un auténtico festín que provocó la admiración de todos los invitados. Después de bailó y cantó hasta el amanecer. 

 

MENÉNDEZ-PONTE, María (2010): Si lo dicta el corazón, Madrid, SM, (Los libros de María, 4), pág. 53.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà Els camps necessaris estan marcats amb *