Mate

mate

 

En penumbra de mis ojos cerrados podía verlos sentados  allá abajo. Con rostros sonrientes estaban todos bajo los cuadros del rey Jorge V y la reina Victoria. La señora Agustina en su mecedora favorita; el señor Alarcón en el sofá con pañitos de crochet en la cabecera; Martín en el sillón verde oscuro, con su poncho, bebiendo mate con bombilla de alpaca y llenándolo de vez en cuando con la tetera que hervía en el brasero fragante a azúcar tostada; el inglés, en el canapé rosa con mapas de humedad, mirando a Elizabeth que tocaba a Scarlatti en el clavecín violeta, “bien temperado”, a la luz de un candil…

 

Peña Muñoz, Manuel: Mágico Sur, Madrid, SM, (3 2000), (Gran Angular. Premio Gran Angular 1997), pág. 104.

 

 

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