Category Archives: Premi Literari

Un te al barri vell de Cracòvia

Cracòvia ha resultat ser una meravella inesperada. Tothom va a Praga, París, Viena…, però no m`explico com un lloc així passa inadvertit a la majoria de viatgers.

El primer que m`ha deixat bocabadada és la Rynek Glówny, la plaça medieval més gran del món: aproximadament 200 metres de llargada per 200 d`ample! A partir d`aquí ens hem endinsat pel barri vell, que és sensacional i està ple de cafès amb espelmes, on s`apleguen els estudiants.

Ens hem aturat a fer un te en un dels més bonics, una mena de caverna amb coixins pertot arreu. En Dave ha aprofitat l`avinentesa per extreure conclusions econòmiques:

-Nois, atenció a la comparació de preus. Al cafè Zentral de Viena un te costava 4,30 euros, mentre que aquí n`estem pagant 0,60. Això vol dir…

-Vol dir que amb el que pagues allà per un te, a qui te`n pots prendre set –l`ha interromput l`Anjia-. Però, qui es vol prendre set tes?

-El que vull dir –ha seguit en Dave- és que passa una d`aquestes dues coses: o aquesta gent són babaus, o els babaus som nosaltres i als nostres països ens prenen el pèl com volen.

 

MIRALLES, Francesc: Interrail. Barcelona. Columna, 2006, Columna Jove, 217, pp.  80-81. 

Text en PDF

Plaça Rynek Glówny, Cracòvia

Plaça Rynek Glówny, Cracòvia

 

Situacions límits: Palabras envenenadas

PREMI CUBIERTA PALABRAS ENVENENADAS + 148 p3.indd

Bárbara Molina 

Abro la nevera y curioseo los tupperwares donde guardo la comida de días anteriores hasta que se pudre. Tengo prohibido tocarlos. Es una costumbre que me impuse hace años, después de vivir hambrienta. No sirve de mucho pero me da tranquilidad. Me dije nunca más volveré a pasar hambre, como Escarlata O`hara en aquella escena en la que levanta la cabeza y toma un puñado de tierra roja de Tara. Pero yo no fui tan fotogénica ni tan heroica, simplemente me privaba de los restos de comida, los clasificaba en pequeñas raciones y las guardaba como un tesoro. Abro un tupperware con hojas de ensalada y tomate y me los meto en la boca a puñados, a continuación abro otro con un trozo de pollo frío y me lo trago sin masticar. Quiero aplacar la desazón, borrar la angustia, pero en vez de saciarme cada vez tengo más hambre.

Durante estos tres años me había conseguido adiestrar, como a los leones, a fuerza de escamotearme el alimento. Descubrió que era un arma poderosa y jugó con ella. Y lo que no habían podido los golpes lo pudo el hambre. Me tenía en ayunas, sufriendo, hasta que de pronto venía y me dejaba oler una comida apetitosa. Abría la puerta unos instantes y un aroma de pollo asado, insultante de tan deliciosa, se colaba en el sótano y  me daba en la nariz. Tener hambre y no poder comer es morir un poco cada minuto, cada segundo.  

CARRANZA, Maite: Palabras envenenadas. Barcelona. Edebé, 2010, Periscopio, 78, pp. 152-155 

Text sencer en pdf

Web Maite Carranza

Los espejos de Anaclara

Mercedes Calvo

Mercedes Calvo

 

Por el umbral del cielo

viene la abuela

trayéndome manzanas

para la escuela.

Se detiene en la puerta

no quiere entrar.

Cae la lluvia de junio

sobre el cristal.

Yo froto las manzanas

con mi pañuelo

mientras borra caminos

el aguacero.

Toda la tarde hablamos

de aquí y de allá

porque hay muchas maneras

de conversar.

j

darabuc-anaclara-vilela-2E

ste gesto de hoy

Los tomates rojos

la casa, la fuente

la rama del sauce

el búho, la serpiente.

¿A esta fantasía

llaman realidad?

¿Y el viento que habla?

¿Los duendes? ¿Las hadas?

¿El príncipe sapo?

¿Mi espejo y su cara?

¿Dónde los ponemos?

¿Van aquí o allá?

¡Qué manía absurda

de clasificar!

 

CALVO, Mercedes: Los espejos de Anaclara. México, FCE, 2008. Ilustrado por Fernando Vilela