Monthly Archives: octubre 2009

LA MALDICIÓN DE ODI (La guerra de las brujas, III)

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LA MALDICIÓN DE ODI,
DE MAITE CARRANZA, EDEBÉ, 2007

Anabel Sáiz Ripoll

Con “La maldición de Odi” llegamos al final de la esperada “La guerra de las brujas”, de Maite Carranza. El lector, con el corazón encogido y tomando el aliento a cada paso, ve como todo se va reorganizando para llevarnos a la eclosión final, al gran momento.
La novela se divide en tres partes, los sentimientos, los errores y la guerra, organizados en 30 capítulos. Cada una de las partes viene presidida por un fragmento de alguna profecía o tratado que se van cumpliendo inexorablemente. Las brujas Omar que siempre se han escondido y que usaban su magia para buenos fines se ven desbordadas ante el empuje de Anaíd quien, sin quererlo, va cumpliendo cada uno de los presagios funestos que sobre ella se habían tejido. Hay que hablar de algunos objetos mágicos que acompañan a estas brujas como su característico cuchillo, el atame o también de los clanes en los que se organizan. Todos estos clanes con sus matriarcas a la cabeza reprueban la actitud de Anaíd, quien acaba desechando los consejos de su madre por el amor que siente hacia Roc, un amigo suyo de la infancia y por la conmoción que vive al conocer a su padre, el apuesto Gunnar quien ha renunciado a la inmortalidad.
Anaíd se alía son su abuela Odish en la que cree encontrar ternura y afecto, pero incumple todas las normas de las Omar. Acaba viajando al pasado y destruye a la maléfica Condesa (inspirada en un personaje real), pero bebe de la copa llena con sangre humana y eso la hace inmortal y, por lo tanto Odish. Todas se alejan de ella, excepto la pequeña Dácil, la Om guanche que ha ido a la península para indicarle el camino hacia el mundo de Om, el mundo de los muertos por el que Anaíd ha de pasar si quiere destruir a su otra gran enemiga, Balaat.
“La maldición de Odi” se cumple, pero también la profecía porque, al lado de los errores, de las ansías de poder, aparece la energía de una madre, Selene, harta ya de la pasividad de las Omar, el amor de un muchacho, Roc y el afecto de dos amigas, Dácil y Clodia. El amor es el antídoto más poderos contra el mal.
Maite Carranza se traslada a México para acabar, al lado de las brujas Om mexicanas, su trilogía con una guerra que, por siempre, pondrá paz entre las Om hará recular a las Odish.
“La maldición Odi” es el libro más mágico de toda la trilogía, está lleno de elementos maravillosos y sobrecogedores como es el camino que nos lleva hacia el mundo de los muertos y que Anaíd recorre.
Maite Carranza se ha documentado muy bien para escribir estos libros protagonizados por mujeres que conectan, íntimamente, con los misterios de la tierra, con la creación y con la vida. Son, insistimos, tres novelas llenas de aventura, de elementos reales que se van uniendo a otros imaginarios o inspirados en leyendas o en creencias que Maite Carranza, como antropóloga, conoce muy bien.
Las brujas de Maite Carranza no tienen nada que ver con Harry Potter, situado en otras latitudes, y sí con la cultura mediterránea y esas primeras religiosas que adoraban a la madre como símbolo de prosperidad.

El desierto de hielo (La guerra de las brujas, II)

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EL DESIERTO DE HIELO,
DE MAITE CARRANZA, EDEBÉ, 2006

Anabel Sáiz Ripoll

“El desierto del hielo” es la segunda parte de la trilogía de “La guerra de las brujas”, de Maite Carranza, cuya primera parte, “El Clan de la loba” reseñamos en su momento en este mismo blog.
Habíamos dejado a Aníd llena de dudas y de zozobras acerca de las intenciones de su madre, Selene, quien no buscaba otra cosa que protegerla de la Profecía que la señalaba como la verdadera elegida. Selene había intentado suplantarla, pero ya no puede hacerlo porque la verdad es más evidente que los engaños.
En “El desierto del hielo”, Selene se sincera con su hija en una larga conversación, salpicada de contratiempos, y la pone en antecedentes de su propia historia. Anaíd descubre su pasado y su presente, pero no sabe muy bien qué hacer porque en realidad sólo tiene 15 años, es una adolescente inexperta, sólo quiere que la amen y no entiende muchas de las cosas que se vaticinan sobre ella. Ése es otro acierto de Maite Carranza quien va barajando continuamente aspectos mágicos o maravillosos con otros normales para facilitar que el lector se introduzca en la historia.
Las Omar esperan de Anaíd acabe con las Odish porque es la elegida, pero no es tan fácil y, con Selene, emprenden una huida para tratar de reorientar su destino. Es en ese viaje disparatado cuando Anaíd descubre quién es.
Selene, la bruja rebelde y emotiva, vivió una juventud difícil, puesto que estaba harta de estar sujeta a los dictámenes de la matriarca del Clan de las Lobas, Deméter, e hizo todo lo posible por romper con las reglas, aunque jugó con fuego y se quemó. Osó e invocar a la sanguinaria Balaat y ése fue su error gravísimo.
Selene se enamoró de Gunnar, cuya verdadera personalidad no descubrimos hasta el final del relato, aunque anticipamos que es un hombre del Norte, de los fríos, acostumbrado a la aventura. Con él, Selene viajará hacia el Polo Norte y vivirá una aventura escalofriante, ayudada por la Osa. En esos momentos nacerá Anaíd, hija del frío y de la nieve. Anaíd cuyo verdadero nombre es Diana, aunque su madre se lo disfrazó para que nadie la descubriera, ya que, desde el principio, supo que era la elegida. Ella y la Omar inuit quien la vinculó con la que luego será s hermana de leche, Sarmik.
“El desierto del hielo” de alguna manera reconcilia a Anaíd con su madre y le hace entender algunas verdades que ella ignoraba, aunque la pone en una situación muy difícil: ella es la elegida y se encuentra entre dos grandes damas, contrarias, una Om, su abuela fallecida, y una Odish, la dama del hielo, la madre de Gunnar, la terrible Odish inmortal de gran belleza quien reclama, una y otra vez, a la elegida. Ella y Balaat la sanguinaria, de quienes huyen y la propia Condesa, otra Odish que ya apareció en la primera parte de la Trilogía y que volverá a adquirir protagonismo más adelante.
La novela, dividida en 17 capítulos, es una larga aventura que nos lleva de Barcelona al Polo Norte y a escenarios imaginarios y que nos permite entender un poco más la gran guerra que se avecina. Los diálogos son vivaces y las descripciones están llenas de belleza.

El clan de la loba (La guerra de las brujas, 1)

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EL CLAN DE LA LOBA,
DE MAITE CARRANZA, EDEBÉ, 2005

Anabel Sáiz Ripoll

El libro que hoy reseñamos se inicia con esta inquietante profecía, la “Profecía de O”:
“Y un día llegará la elegida, descendiente de Om.

Tendrá fuego en el cabello,
alas y escamas en la piel,
un aullido en la garganta
y la muerte en la retina.

Cabalgará el sol
y blandirá la luna”

Maite Carranza (Barcelona, 1958) acude a sus conocimientos en Antropología para organizar el primer libro que forma la trilogía de “La guerra de las brujas”. “El clan de la loba” nos sitúa frente al punto de partida y nos desgrana, poco a poco, las sombras y los claros de un grupo de mujeres que son brujas, aunque no unas brujas cualquiera, sino personas normales, que tienen su vida, sus hijos, su formación, pero que se deben a su clan, que se deben a sus matriarcas y tienen el poder de la magia en sus manos. Maite Carranza nos habla de dos bandos enfrentados, las brujas Omar que son, por así decirlo, las normales, las comadronas, las que creen en el poder de la vida y en la tierra y las brujas Odish que responden más al prototipo de bruja sanguinaria que conocemos por los cuentos, aunque son hermosas, pero también malvadas e inmortales. Todas esperan la llegada de la elegida y todas quieren tener el poder del cetro, aunque no todas pretenden utilizarlo del mismo modo.
En un pueblo apartado del Pirineo, una niña de 14 años, Anaíd, ha vivido la experiencia brutal de la muerte de su abuela, Deméter, y la desaparición de su madre, Selene y todo en un espacio muy corto de tiempo. Anaíd es una niña escuchimizada, poco popular, con muchos complejos y terriblemente desvalida; pero, poco a poco, va a ir penetrando en los secretos de su familia para descubrir que no es una niña normal, sino una bruja Om, del Clan de la Loba, de ahí el título del relato.
El lector, al principio, andará un tanto desorientado porque son muchos los personajes y la novela empieza in media res, pero se irá ubicando a medida que transcurra la acción. El hilo argumental se centra en los descubrimientos de Anaíd y en el presumible abandono de Selene, su madre, su excéntrica madre.
No obstante, nada en la vida de Anaíd es lo que parece y ha de enfrentarse a terribles verdades que la conmocionarán y, pese a todo, seguirá siendo una chica insegura, una adolescente y ese es uno de los méritos de la novela: las brujas son extraordinarias, sí, pero revestidas de total normalidad.
La novela se divide en 23 capítulos que se van entreverando de textos sagrados para los Om extraídos de distintas profecías o tratados. Todo añade magia y elementos maravillosos al relato, aunque sin perder de vista la situación geográfica ni, como decíamos antes, la normalidad.

El ángel caído, de Jordi Sierra i Fabra

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EL ÁNGEL CAÍDO,
DE JORDI SIERRA I FABRA
Madrid, Ayuntamiento, 2004

Anabel Sáiz Ripoll

“El ángel caído” es el número 1 de la colección “Hitos de Madrid”, la cual surge de la colaboración entre las Bibliotecas Públicas de Madrid, la Organización de Amigos del Libro Infantil y Juvenil y el propio Ayuntamiento madrileño. Dicha colección pretende enlazar la literatura con los principales monumentos de la ciudad para, así, convertirla en una capital literaria, sentida, especial. Reseñamos hoy este libro con un doble propósito: porque es una historia llena de magia y misterio y porque es un ejemplo que quizá nuestros centros y Bibliotecas podrían seguir.
Pues bien, como decíamos, el primer título de “Hitos de Madrid” está escrito por Jordi Sierra i Fabra, ilustrado por Quique Palomo y con un prólogo de Alfredo Gómez Cerdá, a quien también hemos reseñado algún título en estas páginas.
En la Plaza de Honduras del Parque del Retiro se puede admirar el monumento al ángel caído, a Luzbel, al ángel más bello que se rebeló contra Dios. Ricardo Bellver fue quien lo esculpió y se inauguró el 29 de abril de 1880. Tuvo, eso sí, muchos problemas para ser instalado allí porque resultaba ofensivo dedicar un momento el mismísimo diablo. Es casi la única ciudad del mundo que tiene un monumento de estas características (Sierra i Fabra nos recuerda que existe otro en Tantapi, Ecuador). Cabe mencionar aquí también que el ángel caído es un tema apreciado por los escritores y escritoras románticos puesto que ellos mismos se ven como una especie de ángeles desposeídos, de titanes arrojados del paraíso.
Pues bien, Jordi Sierra i Fabra obvia estos aspectos de la realidad (que es del dominio público) y trama una historia fascinante. Un Rey sueña (y no es un rey cualquiera, es el Rey de España). Sueña con un proyecto fabuloso y para ello necesita contar con su maestro escultor que en aquellos momentos se encuentra trabajando en El Escorial. Para el pobre escultor éste es un encargo sin igual, que lo deja anonadado porque no tiene ni idea de qué debe hacer. Piensa y se desespera. Decide acudir a la Iglesia y allí sus rezos son recogidos por un extraño joven que le da la gran idea. ¿Por qué no esculpir un monumento a Lucifer? Y dicho y hecho. Esculpe la más bella estatua y, cuando le falta la cara, de nuevo, como en un prodigio, se le aparece el mismo joven misterioso. El maestro esculpe al diablo con una hermosa sonrisa y aquí empieza la magia de la historia. Dios habla al maestro y muestra su disgusto porque ha representado al diablo con una sonrisa y dice. “El mal ha de existir como complemento del bien. Pero el mal nunca puede sonreír y menos hacerlo en público, aunque sea en piedra, pues tu obra será vista por futuras generaciones a las que sobrecogerá” y es el espíritu de Dios quien borra esa sonrisa y coloca en su lugar la mueca de horror que hoy vemos. El diablo ha sido vencido una vez más y el día de la inauguración, sólo el maestro escultor escucha “Un grito terrible, dramático, que parecía surgir de lo más profundo de la tierra, de su fuego más devorador. Un grito de angustia y a la vez de derrota, de tiniebla y pesar, de crepúsculo y… eternidad”. El grito del joven bello.
Ahora le queda al lector hacer la reflexión final y encontrar lo que existe de poesía en este texto de Sierra i Fabra y en la propia escultura cuyo origen ha recreado en este libro.

MEMORIAS DEL IDHÚN, III. PANTEÓN

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MEMORIAS DEL IDHÚN, III. PANTEÓN,
Laura Gallego, SM, 2006

Anabel Sáiz Ripoll

Con “Memorias del Idhún III. Panteón” se completa la trilogía que ha dedicado Laura Gallego a este mundo fantástico llamado Idhún. Dejamos la segunda parte en un momento muy crucial en la vida de los personajes y lo retomamos en ese mismo punto. Gerde, el hada malvada, la feérica traidora, sirve de receptáculo humano para el Séptimo Dios, el creador de los sheks y de todas las discordias en Idhún.
Mientras, las otros Seis Dioses han intuido o han percibido la presencia de este Séptimo en discordia y deciden darse un paseo por Idhún para localizarlo y aniquilarlo; pero la presencia de un dios como los que describe Gallego no tiene nada que ver con el amor ni la ternura, puesto que son seres que no se apiadan de los mortales y que no dudan en acabar con el mundo que han creado si hace falta porque se saben capaces de crear otro. Los dioses se manifiestan por tierra, mar y aire y van acosando, en distintos flancos, a los idhunitas.
Son distintas las perspectivas que plantea Laura Gallego. Por un lado, la lucha de Gerde por mantenerse a salvo a ella y a los sheks y por permitirles llegar a otro mundo donde no sean perseguidos; aunque, no nos engañemos, Gerde sigue siendo tan hermosa como malvada. No es ella quien tiene que darnos pena, sino otros seres más desvalidos.
Por otro lado, reencontramos a personajes como la semiyan Kimara y los dragones que luchan a contracorriente por un mundo que empieza a desaparecer. No falta Alsan quien ha aprendido a controlar, de una manera siniestra, a la bestia que llevaba dentro y que no descubre sus errores hasta que es demasiado tarde. Y no faltan los otros personajes, la Madre Venerable, Shail, la celeste Zaiusei y otros tantos que forman un entramado tupido y bien cerrado.
En la anterior entrega habíamos dejado a Victoria muy maltrecha; ahora, poco a poco, se recupera y con ella todo el poder del unicornio y toda la capacidad de dar magia. En “Panteón” se cierra la tríada puesto que Victoria ya deja de ser una niña y manifiesta un amor abierto hacia Jack y Kirtash. Victoria tiene lazos con ambos y establece con ellos una relación de amor difícil de entender para los humanos del todo, pero no tan difícil para criaturas que mezclan dos naturalezas distintas; como la sabemos, unicornio, dragón, shek y todos son el último en su especie, lo cual es un reto singular; más si tenemos en cuenta que Victoria, al final de “Panteón” es madre de dos hijos, uno de Jack y otro de Kirtash. La pregunta que podemos hacernos es ¿qué pasará con estas criaturas en el futuro? ¿Volverá Laura Gallego sobre ellas?
En definitiva, Idhún casi es aniquilado por los propios dioses que, en el Oráculo, se manifiestas a voces y no dudan en menospreciar la pequeñez de sus criaturas que son, para ellos, meros juguetes. Cuando termina el libro, se ha restablecido el Panteón de los dioses, el Séptimo aún sigue en discordia, con todas sus contradicciones y el mundo idhunita para la tríada se ha vuelto peligroso. Regresan a la Tierra.
“Panteón” es un libro lleno de descripciones, que se remansa continuamente y que no duda en hacer referencias a los episodios anteriores para centrar al lector. Insistimos, como en otras ocasiones, en que no se trata de un libro de literatura fantástica juvenil, sino de literatura fantástica. Sin más y sin menos.

Días de Reyes Magos

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DÍAS DE REYES MAGOS,
De Emilio Pascual, Madrid, Anaya, 2007

Anabel Sáiz Ripoll

“Días de Reyes Magos”, Premio Lazarillo 1998 y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2000, es uno de esos libros que ganan con la relectura ya que, su contenido, sus matices y su expresión no pueden aprehenderse a la primera lectura. Necesita un poso, como los buenos vinos. Y es que “Días de Reyes Magos” es una novela que plantea el conflicto generacional típico entre padres e hijos, aparte de una historia de amor, pero es mucho más que eso, puesto que “Días de Reyes Magos” es un homenaje bellísimo a la literatura de todos los tiempos.
Si empezamos ya mirando la portada, de Javier Serrano, y tratamos de fijarnos en los detalles descubriremos que muchos son los personajes que la componen y todos ellos extraídos de grandes obras literarias: Max Estrella, el Principito, el Lzarillo… y un largo etcétera.
Uli, el personaje principal, nos cuenta, desde el pasado, una historia que le sucedió 20 años atrás, cuando era un adolescente y que le cambió la vida por completo. Uli no se entendía con sus padres y quería marcharse de casa y abandonarlo todo. Entonces, Cali, Calypso, la chica más dulce que él nunca conoció y de la que estaba enamorado, pone en marcha una conspiración literaria para tratar de retenerlo. El padre de Uli, que nunca ha sido un buen padre, se vuelca en ello y se convierte en un actor para que Uli acabe prendido de las redes de la literatura y leyendo a un supuesto ciego que está en el metro y que no es otro que su padre disfrazado, al que le aguarda un final rápido, pero antes, quiere ser el primer Rey Mago en la vida de su hijo. Cali actúa como el segundo Rey Mago. La madre de Uli sería el tercero, aunque al principio parece que su presencia es escasa, pero Uli la acaba reconociendo y valorando. Y la profesora de literatura sería el cuarto Rey Mago, una mujer que se hace la encontradiza en los pasillos y que le proporciona lecturas. Uli, en suma, cuando descubre qué hay detrás de todos los sobres que recibe, de todos los libros que le mandan al azar y de su relación con el ciego, aprende a valorarse y sabe, con certeza, que ha crecido y ha madurado.
Uli, el joven Ulises de nuestra historia, vive también su particular regreso a Ítaca. Empieza el libro, siempre en primera persona, contando que él dejó de creer en los Reyes Magos a los 8 años, pero, mira por dónde, como le dice su madre, 8 años después tiene que creer de nuevo.
“Días de Reyes Magos” se organiza en 15 capítulos breves que estructuran la historia en tres bloques clásicos, la presentación de los personajes, las vicisitudes en el metro y el desenlace de la historia. En el libro nada es gratuito, no lo son las citas iniciales, no lo es el comentario de la portada y las solapas, porque todo forma parte, como ya se ha dicho, de ese magnífico canto a la vida y a la literatura. Como bien le dice su padre o el ciego, depende de la perspectiva: “Hay tres clases de libros: los que no has leído ni hace falta que los leas; los que empezaste a leer una vez por equivocación y no tuviste el valor de abandonar en la página merecida, y los que lees y relees como quien visita al amigo o a la amada. En algún lugar de este triángulo ideal habría que situar las excepciones: los que no has leído, pero alguien de quien te fías te recomienda que leas. Estos últimos, como los amigos y las amadas, suelen ser fuente de consuelos y también de decepciones” (pág. 81).

Mujercitas

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DE LOUISA MAY ALCOTT, Barcelona, Lumen, 2004

Anabel Sáiz Ripoll

¿Quién no ha oído hablar de estas cuatro mujercitas, Meg, Jo, Beth y Amy? ¿Quién no ha visto alguna versión cinematográfica? Es más, seguro que muchos recuerdan a K. Hepburn interpretando a la indómita Jo.
Del libro que hoy reseñamos se han hecho muchas versiones; pero ésta es la definitiva puesto que se trata de la versión íntegra que comprende los dos títulos de la obra, “Mujercitas” y “Aquellas mujercitas” tal y como su autora quiso que se leyesen.
A lo largo de más de 700 páginas el lector disfrutará, sufrirá, se enamorará, tendrás nuevas experiencias y crecerá de la mano de estas niñas que pasan de la infancia a la adolescencia y de ésta a la incipiente madurez, acompañados por unos padres y un entorno propicio, aunque no siempre fácil. Beth, la más tierna de todas, muere muy joven y ése es el episodio más dramático de la obra. Muchas son las lecciones morales que se desprenden de la novela.
Louisa May Alcott nació en Germantown, Pensilvania, el día 29 de noviembre de 1832. Es autora de libros también conocidos como “Bajo las lilas”, “Hombrecitos” y otros más. En Jo refleja mucho de lo que fue su vida puesto que Jo, como ella, es la escritora, la chica que no quiso someterse, que luchó contra los prejuicios. Meg es la hermana mayor, muy sensata, una chica afable, quien se casa primero de las cuatro. Amy es la pequeña, una niña pizpireta, que nos hará reír con sus ocurrencias y que nos sorprenderá cuando se convierta en una espléndida mujer. Jo, ya lo hemos dicho, es la más rebelde de las cuatro, pero también la que más sufre, la más tierna por dentro. Acaso la preferida de quien esto escribe. Y Beth es el ángel del hogar, quien da todo sin esperar nada a cambio. Por supuesto otros personajes las acompañan, los padres, el Sr. y la Sra. March; Laurie y demás. Todos forman, cuando acabamos de leer el libro, parte de nuestra propia familia y, es más, en muchos de nosotros, estos nombres ya son parte de nuestra propia identidad.
El libro, pese a lo que pudiera parecernos, no ha perdido ni un ápice de frescura; es más, pese a los más de 150 años transcurridos desde su publicación, la obra sigue conteniendo toda su frescura y todo su encanto… y no sólo para niños y jóvenes, sino para cualquier edad.
A Gloria Méndez debemos esta magnífica traducción y un prólogo breve, pero condensado. “Mujercitas” no es un libro ñoño, esta versión, al menos, no lo es porque no reduce, como en otras ediciones, parte del original, porque respeta la voluntad de su autora. En otras versiones se eliminaron pasajes enteros y con su supresión el texto quedó desvirtuado y, a menudo, muy edulcorado. La edición que reseñamos no peca de estos defectos, puesto que se divide en dos partes y en 47 capítulos. Auguramos al lector una lectura deliciosa.

El Conde de Montecristo

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EL CONDE DE MONTECRISTO, 2 vols
DE ALEJANDRO DUMAS, Anaya, Tus Libros,1990
Anabel Sáiz Ripoll

Uno de los libros más conocidos de Alejandro Dumas es El Conde de Montecristo . Releer este clásico supone volver a la juventud, a la adolescencia y entrar de lleno en un mundo donde todo es posible. Sin duda es uno de los libros más leídos, que nos atrapa desde el principio y que sigue interesando a los lectores de todos los tiempos. Personajes, situaciones extremas, descripciones insólitas, muertes súbitas, resurrecciones… hacen de él un libro del que no se puede prescindir.
Alejandro Dumas, hijo (1802-1870), es un escritor de pluma rápida y eficaz, que escribió de manera convulsa, por decirlo así, y nunca se tomó la molestia de releer lo que escribía. No le interesaba volver hacia atrás, porque a él lo único que le movía era la peripecia de sus personajes y entregar fielmente los capítulos de sus obras a las revistas que le pagaban por ello. A menudo escribió en colaboración con Auguste Moquet, aunque se habla poco de ello, pero la obra que nos ocupa es un ejemplo de esta colaboración literaria.
El Conde de Montecristo apareció por entregas entre agosto de 1844 y enero de 1846 en el “Journal dels Débats”. Su primera edición ocupa 18 volúmenes y su éxito fue inmediato.
Se estructura el libro en tres partes que responden a los tres escenarios básicos:
1. Marsella, donde Dantès es condenado de por vida en una mazmorra de la que escapa de una manera rocambolesca.
2. Roma: Dantès es ya el Conde de Montecristo y comienza a dar muestras de su poder.
3. París: Montecristo se venga sistemáticamente de los tres hombres que lo acusaron y los hunde en la absoluta miseria (uno se suicida, otro se vuelve loco y el tercero lo pierde todo). No en balde dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Buena prueba nos da Dantès de ello.
La novela es una aventura continua, llena de peligros, encuentros, naufragios, fugas, ejecuciones, traiciones, envenenamientos, contrabandistas, bandoleros… Todo anima y todo causa asombro. Por otro lado, se expone la vida cotidiana de mediados del S. XIX –con el telón histórico de fondo- y se une muy bien con el plano ficticio.
Dantès se supera a sí mismo y, como un Dios severísimo, da y arrebata, ayuda y pone trampas. Dantès es el juez supremo de los que lo han perseguido y es quien culmina, en nombre de la Providencia, su venganza.
Edmond Dantès es una figura romántica, traspasada de algo irremediable, de misterio, de tristeza, de rabia, de pena. Es implacable, no perdona; aunque, hacia el final, se atreve a dudar y regresa de nuevo a su lugar de encierro para buscar, en el Castillo de If, una señal y la encuentra o así lo cree él y piensa que su comportamiento ha sido el adecuado.
Montecriso es o muy generoso o muy despiadado. Acaba con Fernand, con Villefot, con Danglars y lo hace de manera sistemática, paladeando los momentos, sin prisa, pero sin pausa. Sin embargo, una vez se excede y pierde al pequeño Edouard, lo cual hace que se tambalee, aunque no desbarata sus proyectos. Todo lo puede gracias a su inmensa fortuna, conseguida por un azar en la isla de Montecristo.
Cabe añadir que cuando ayuda lo hace sin medida, con Mercedes, con su padre, con Faria –el origen de su fortuna-, con Haydea, los Morrel, Emmanuel, Valentine y acude a algo que considera lo esencial: el dinero, que reparte de forma pródiga, a manos llenas.
En el libro quizá lo que menos interesa esta vez es el estilo porque Dumas nos lo hace olvidar ya que nos tiene pendientes de sus diálogos, de las descripciones, de la continua pasión con que suceden todos los episodios. Es un libro sin medida, de contrastes, exagerado hasta la saciedad, pero con ese encanto de las grandes aventuras inimaginables e irrealizables.
El Conde de Montecristo ha servido de inspiración para cineastas y guionistas y varias son las versiones que se han llevado a la gran pantalla y también a la televisión. El propio Arturo Pérez Reverte, en La Reina del Sur le rinde un homenaje haciéndolo libro de cabecera e inspiración de la protagonista.

Del incierto encuentro entre Don Giovanni y Turandot

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DEL INCIERTO ENCUENTRO ENTRE DON GIOVANNI Y TURANDOT
DE DIMAS MAS, Bilbao, Verbigracia, 2004 (Perspectivas)

Anabel Sáiz Ripoll

La novela de Dimas Mas “Del incierto encuentro entre Don Giovanni y Turandot” que, aunque protagonizada por un chico de 16 años, no sabríamos decir si es propiamente literatura juvenil ya que supone, por parte de su autor, un ejercicio de estilo arriesgado y un planteamiento difícil y novedoso.
El relato está escrito en primera persona aunque no se trata de un discurso retrospectivo, sino que el protagonista va reflexionando mientras le suceden los acontecimientos; esto es, no cuenta las cosas pasadas, sino las cosas presentes y paralelas a su pensamiento; de ahí que muchas veces sea un discurso complicado, muy cercano al fluir de la conciencia y complicado de seguir porque el pensamiento, casi siempre, va más deprisa que la mano y es imposible retenerlo en un puñado de hojas.
Onésimo Recio Bobadilla –Boba para los amigos y Nesi para su madre- es un chico que podríamos calificar de conflictivo. Suponemos que cursa 4º de ESO y que repite, porque así nos lo deja entrever. Es un muchacho expedientado en múltiples ocasiones y resabiado de la vida. Parece que esté de vuelta de todo, aunque, realidad, no tiene ni idea de la vida; esa es la paradoja de la adolescencia que retrata, tan descarnadamente en este libro, Dimas Mas.
Se inicia el libro en septiembre, con el principio de un nuevo curso y la desgana de Bobadilla que lo observa todo con displicencia. No le gustan los profesores, los cuestiona, los humilla, los veja continuamente; no le gustan sus padres, es incapaz de entenderse con ellos, sobre todo con su madre; no se lleva bien con sus compañeros y persigue un sueño: conquistar a Angélica, la chica más lista del instituto, la más hermosa y la más esquiva.
El relato llega hasta las Navidades que son las peores para Onésimo, ya que sus padres descubren que ha estado viendo videos porno –eso para su madre es una sacudida emocional que la conmociona- y porque descubren que ha tenido relaciones íntimas con su tía Amparo, la hermana de su madre. Todo eso es motivo de escándalo familiar, aparte de que ha sido acusado de robarle dinero a la profesora de matemáticas y ha agredido al padre de una antigua novia suya, que lo amenazó a la salida del instituto.
La novela es muy dura en algunos momentos, aunque Dimas Mas ha diseccionado el pensamiento de un chaval de 16 años, que no encaja en su mundo, que se siente solo, que no encuentra la paz y que lucha por entenderse a sí mismo, aunque no lo consigue. De ahí el título del libro, ya que a Onésimo le gustó (o al menos le interesó) la ópera de “Don Giovanni” de Mozart y él, a sí mismo, se ve como ese Don Juan conquistador y castigador (incluso en una fiesta de disfraces se disfraza del personaje), aunque topa con la realidad y no sabe muy bien a qué carta quedarse. Todo para él es incierto, menos lo que puede ser su tabla de salvación: Angélica, quien, como se lee en la solapa del libro, es la verdadera “dama de hielo” pucciana, la verdadera Turandot.
El libro está escrito con soltura, siguiendo la jerga juvenil, lleno de vulgarismos, de palabras malsonantes, de palabras soeces, incluso; aunque así nos deja entender mejor, o intentarlo, el alma de un adolescente atormentado.

EL NUDO

el-nudo EL NUDO, de Montserrat del Amo,
Barcelona, Juventud, 1980.
Anabel Sáiz Ripoll

“El nudo” es una novela que va a ser reeditada, en una versión renovada y muy cuidada, el próximo octubre, afortunadamente para sus lectores, podríamos decir, ya que ha sido una obra con poca fortuna pese a los valores literarios y humanos que contiene.
Montserrat del Amo (Madrid, 1927), su autora, es conocida de todos, pero quizá podamos tratar de esbozar una breve semblanza. Estudió en la Escuela Superior de Comercio el grado de Perito Mercantil. Aprendió el oficio de cajista de imprenta. Al vivir los tiempos duros de la guerra civil y la posguerra, no pudo estudiar hasta ser mayor. Así, en 1976 obtuvo el título de Licenciada en Filosofía y Letras, especialidad de Literatura Hispánica, en la Universidad Complutense de Madrid. Durante unos cursos impartió clases de lengua y literatura españolas, hasta que en 1986 dejó la docencia y, desde entonces, se dedica plenamente a la creación literaria.
Esta autora, que lleva más de 50 años escribiendo, se mueve fuera de los engranajes de la moda y de “lo que se lleva” y sigue su propio camino. Su carrera literaria, por lo tanto, es propia y muy sugerente. Ha escrito y publicado más de 50 títulos y, por supuesto, ha ido evolucionando e incorporando nuevas realidades y nuevas maneras de sentir.
Fue la primera escritora española de posguerra que, en 1958, se reconocía fuera del ámbito nacional. Montserrat del Amo figuró en la Lista de Honor del Premio Internacional Andersen de ese año, al que fue nominada en una segunda ocasión. A partir de ahí, y aun antes, ha conseguido diversos premios que avalan su oficio; en 1956, el “Abril y Mayo” por Patio de Corredor (obra con la que figuró en la Lista de Honor); en 1960, el Lazarillo por Rastro de Dios; el Doncel, en 1968 por Zuecos y naranjas; el CCEI, en 1971 por Chitina y su gato; el Nuevo Futuro por La Torre y el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, en 1978, del Ministerio de Cultura por El Nudo, obra que estamos reseñando. También podríamos mencionar el Complutense 1993 de Literatura Infantil y Juvenil, el Premio CCEI por La casa pintada. Dos obras suyas han sido adaptadas para televisión: Patio de corredor, emitida por TVE en cinco capítulos en 1866 y Zuecos y naranjas en 1968. Su cuento poético La noche, con música de José de la Vega fue estrenado en concierto por la orquesta de RTE en 1994.
“El Nudo” es un relato precioso y muy emocionante. Se divide en dos partes, más una central, de la que ya hablaremos. La primera parte se centra en un pueblo prerromano, de la península, íbero, que trata de defenderse de la invasión romana y lo hace con medios muy sugestivos. Los guerreros que vigilan las montañas, empiezan a comunicarse tensando las cuerdas de sus arcos y ese sonido, repetido por el eco, causa miedo en los invasores que se retiran. Dos muchachos son los artífices de la hazaña, Ara y Gud. De alguna manera, han descubierto el poder de la música. A continuación encontramos una parte central en blanco, lo cual es un algo muy original. El lector puede pensar que es un error de imprenta, pero no, está hecho con toda la intención. Montserrat del Amo pretende que esas páginas formen nuestro propio nudo particular en las que anotemos lo que prefiramos. Termina la novela con la tercera parte centrada en un grupo de montañeros, una cordada, que hacen un descubrimiento muy interesante: encuentran a un ser extraño, de otro mundo, que reacciona al amor y se debilita ante el miedo. Ese ser viene a culminar la peripecia que se empezó con el pueblo íbero, porque, al fin y al cabo, todos formamos parte de lo mismo, del nudo que nos ata los unos a los otros. Para cerrar, se incluyen dos noticias de prensa que aluden a las historias relatadas en “El Nudo” y que nos hacen reflexionar.
“El Nudo” es un libro escrito en clave metafórica, muy lírico y que esperamos que, gracias a la nueva reedición, se revitalice su lectura porque lo merece.