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Seis cerezas y media

cerezas
SEIS CEREZAS Y MEDIA,
DE JUANA AURORA MAYORAL,
Bruño, 2002 (Paralelo Cero, 38)

Anabel Sáiz Ripoll

“Seis cerezas y media” es un título llamativo y sugerente que está publicado en una colección juvenil, aunque podría haber aparecido en cualquier otra colección de misterio e intriga porque a ese género pertenece la novela, que se lee de manera ávida puesto que uno está deseando saber el desenlace, aunque son numerosas las pistas y guiños que nos lanza la autora que no sabemos interpretar hasta el final.
Juana Aurora Mayoral (Villanueva de la Serena, Badajoz) reside en Madrid y su trabajo ha sido múltiple y dispar, desde profesora, hasta documentalista, traductora y articulista. En cuanto a su labor literaria es ya amplia y la novela que hoy presentamos aquí es un solo ejemplo de su producción que abarca temas históricos, de ciencia ficción y misterio, entre otros.
Pues bien, “Seis cerezas y media” se desarrolla en Nueva York. Ha aparecido muerto en la habitación de un hotel un prestigioso médico y se sospecha que sea suicidio, pero todo lleva a indicar, una vez contrastadas las pistas, que no es así. La Capitán Ellen Carruthers, personaje que merecería estar más ampliado e, incluso, tener una serie como protagonista, se encarga del caso, ayudada por Abigail Reeves, la toxicóloga de la policía.
A esta muerte se suceden varias más y la reacción es ya en cadena, puesto que al final son seis los muertos. Y todos han sido asesinados con cianuro, el olor de las almendras amargas es inevitable en los lugares del crimen, aunque lo que es más curioso es la hoja que llevan todos prendida con un alfiler en la que puede leerse, con letra infantil: “Seis cerezas y media”. Eso hace que la capitán investigue de manera frenética y aplique el “método tanque”, que le enseñó su difunto padre, también policía; esto es, que no quede una sola pista por atender. Tanto es así que las muertes y los lugares en que estas suceden forman una perfecta estrella de David con sus seis puntas, que es clave para resolver el misterio.
“Seis cerezas y media” nos precipita hacia un desenlace insospechado que nos lleva a un ajuste de cuentas que viene desde la infancia y que protagoniza alguien que no mencionaremos por si algún lector quiere leer esta novela. No vayamos a estropearle la sorpresa; pero baste señalar que el principio de la novela, en apariencia ajeno a la trama, al final se convierte en una pieza más de rompecabezas.
La novela se divide en 9 capítulos que se desarrollan con rapidez, como corresponde a una novela de suspense. Hay, no obstante, algún intento de análisis psicológico que, insistimos, debería continuarse en la figura de la capitán.
Por otro lado, al suceder en un lugar ajeno a nuestra realidad, la novela nos llama más la atención puesto que entramos en una cultura distinta y en unos ambientes que, en principio, nos son ajenos.
“Seis cerezas y media” es una lectura fácil y sin complicaciones, muy asequible al lector que busca una buena historia en línea recta, que busca entretenimiento e intriga. Una novela para pasar un rato excelente, aunque no debemos soslayar el mensaje implícito que conlleva cuando se acerca a la cuestión judía y al holocausto.
“Seis cerezas y media” exige un lector cómplice y muy atento.