Daily Archives: 31 octubre 2009

LUNA DE SENEGAL

luna-de-senegalLUNA DE SENEGAL
De Agustín Fernández Paz. Il.: Marina Seoane
Anaya, 2009 (Sopa de Libros, 137)

Anabel Sáiz Ripoll

“Luna de Senegal” es uno de los últimos títulos del autor gallego, Premio Nacional de Literatura, cuyo título original es “Lúa do Senegal”. La traducción la ha realizado Marina Soto.
El libro se destina a los niños desde 10 años y nos narra las vivencias, aspiraciones, anhelos, deseos, miedos y desazones de una joven niña senegalesa, Khoedi, que ha tenido que abandonar su casa en Senegal, en compañía de su madre y de su hermana, para reunirse con su padre, en Vigo, donde lleva varios años trabajando. Para la niña supone un choque cultural y emocional muy grande dejar su aldea natal, sus costumbres, su colegio y sus amigas y conocer una ciudad brumosa, como Vigo, en donde el sol no es igual que en Senegal ni nada le recuerda la tierra que dejó, aunque sí hay una cosa, la luna; la luna, por suerte, es la misma y a ella explica la pequeña sus cuitas y temores como si el satélite nocturno pudiera ampararla.
Khoedi y su hermana Naima llaman a Vigo El País de las Ausencias porque carece de todo lo que tenía su pueblo, Ziguinchor. No obstante, Khoedi es una niña animosa que tiene curiosidad y quiere conocer el nuevo mundo y tender puentes entre lo que dejó atrás y lo que la aguarda. Además, se alegra porque sus padres y ellas dos pueden estar, al fin juntos, y conoce la historia que tuvo que vivir su padre, llena de peligros y angustias, para conseguirles un futuro mejor.
Khoedi echa de menos a su abuela, Mamá Feriane, que ya murió, aunque nota su presencia por todas partes. Su abuela le contaba cuentos hermosos de todas las cosas. Este rasgo lo ha heredado la niña que, sin saberlo, recoge la herencia de la abuela y es capaz de contar los relatos más curiosos a su hermana y a todo aquel que quiera escucharla: “No sé como explicarlo bien- nos dice- . Es como si tuviera una caja con hilos para tejer historias. Mezclas varios hilos y te sale un cuento que se parece a otros, pero que es distinto. Depende de cómo lo hayas tejido; y de los hilos que hayas empelado, claro”.
El relato tiene doble persona narrativa, por un lado la propia Khoedi, cuando se dirige a la luna y, por el otro, el narrador cuando, en tercera persona nos va explicando los avatares y las ilusiones de la familia.
“Luna de Senegal” nos habla de lo duro que es emigrar y dejar la tierra propia atrás, pero también de la fuerza y la esperanza que tienen los emigrantes cuando llegan a su nueva patria. Alude también a ciertas situaciones de racismo e incomprensión, pero, por encima de todo, late la esperanza en el futuro, simbolizado por la foto que toda la familia se realiza juntos, al fin.
Khoedi llega en verano a Vigo y se pasa todo el verano temiendo el primer día de clase, hay alguna otra niña senegalesa que lleva más tiempo en Vigo que la asusta y, a la vez, la ayuda presentándole nuevas amigas (la mayoría de distintas procedencias). Al final, para Khoedi ese primer día de clase es una puerta abierta a la esperanza y la constatación de que el futuro puede ser bueno en Vigo, sin olvidar el Senegal.
En “Luna de Senegal” hay un símbolo importante, que son la semillas de baobab que la niña lleva a Vigo y que planta en una maceta con la esperanza de que algún día crezca y pueda plantarlo en uno de los parques de la ciudad gallega. Al fin y al cabo, como comenta la niña: “Tal vez, el único país que importe de verdad es el que acabamos construyendo con las personas que queremos”.

Kôt

kotKÔT,
De Rafael Ábalos, Mondadori, 2007

Anabel Sáiz Ripoll

“Kôt” es una novela singular en cuanto a su estructura, ya que sigue tres líneas paralelas que, de alguna manera, acaban concluyendo o solapándose. En pleno S. XX, en Estados Unidos, en Nueva York, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, se suceden, casi en cadena, una serie de asesinatos de científicos célebres que parecen unidos por un nexo: a todos les han extraído el cerebro de una manera sofisticada e increíble y todos aparecen vinculados a la palabra “Kôt” y a un extraño símbolo que reproduce dos serpientes enfrentadas.
El Detective Fowler es el primero en investigar los hechos, aunque después acaba trabajando con la teniente Taylor del FBI. Juntos, poco a poco, van centrando las posibles relaciones de todos los científicos que estudiaron en una misma universidad. Por otro lado, dos adolescentes con conocimientos superiores en informática y astronáutica, entran en un extraño juego virtual que reproduce lo que pasa en la realidad. Beth y Nicholas, junto a su guía en la red, Carol, son los encargados de resolver los distintos enigmas que les llevarán a descubrir la llamada Esencia del Misterio o lo que es lo mismo, la piedra filosofal, desvelo de tantos alquimistas en la Edad Media. Por otro lado, la tercera línea narrativa es la protagonizada por el siniestro Walter Stuck, de apariencia encantadora, pero con un fondo oscuro ya que es el Gran Maestre de una secta extraña que tiene como dios al diablo. Stuck promueve la creación de un gran parque temático dedicado a la Edad Media.
“Kôt” es, en realidad, la abreviatura de “Gótico”, el seudónimo que usó Adam Grosling. Grosling era uno de los científicos que formó parte de un grupo especial, que tenían como objetivo proteger la Esencia del Misterio. Estos científicos son los que mueren y detrás de sus muertes está Grosling y el Centro Grosling que él mismo fundó y que se dedicaba a investigaciones dudosas en torno a trasplantes de cerebros humanos. Grosling quiso vengarse de sus amigos científicos y quiso proteger su propia vida más allá de la muerte –de hecho ha muerto ya al iniciarse la novela-. Uno de los enigmas es que el extraño señor Stuck acaba siendo, ni más ni menos, que el portador del cerebro de Grosling.
Muchos más detalles nos aguardan si leemos “Kôt”, una novela llena de intriga, de aventura, de emoción que tiene mucho de ciencia ficción, pero también parte de novela histórica e, incluso, de novela negra y, como decimos, de aventuras.
“Kôt” se relaciona directamente con “Grimpow”, la novela anterior de Ábalos, ya que los jóvenes Beth y Nicholas acaban descubriendo el fantástico libro que escribiera, en su tiempo, Grimpow, “El manuscrito de los prodigios cósmicos” que entronca con la mítica sociedad Ouróboros, que ya conocimos gracias a la lectura de la anterior novela. Suponemos, incluso, que habrá una tercera entrega ya que “Kôt” termina de una manera enigmática y abierta.
“Kôt” no está dirigida de manera directa a los jóvenes, porque no tiene un público definido, puesto que a todos puede gustar; no obstante son los jóvenes los que representan el futuro en “Kôt” y quienes desvelan los misterios.
Son interesantes los escenarios y elementos que recrea la novela que nos lleva desde la Edad Media –como decorado siniestro- hasta los principales símbolos de la sociedad norteamericana, como la Estatua de la Libertad y los principales recursos de internet. Novela que combina, pues, los misterios del pasado con el potencial que nos depara el futuro en la ciencia; aunque la recomendación que leemos entre líneas es que la ciencia nunca debe perder el aspecto ético o moral en sus investigaciones para no caer en los horrores en los que cayó, por ejemplo, la Dra. Hart.
“Kôt” es una novela extensa divida en tres partes, como iniciales del título, cada parte divida, a su vez, por tres grandes bloques que se van sucediendo ya que, como dijimos, la narración sigue tres líneas paralelas. Como se lee en la contraportada: “Tres historias aparentemente inconexas unidas por un tenebroso secreto que solo dos adolescentes podrán desvelar”.