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Grimpow

grimpowGRIMPOW,
DE RAFAEL ÁBALOS, Barcelona, Mondadori, 2005

Anabel Sáiz Ripoll

“Grimpow”, desde su publicación, sigue ganando lectores y reconocimientos. En más de 500 páginas, de lectura emocionante y rápida, Rafael Ábalos nos ofrece la transformación de un joven, Grimpow, quien, por un azar o por un capricho del destino, se convierte en el poseedor de uno de los secretos más importantes de la Edad Media: la piedra filosofal. Podríamos decir que todas las aventuras y peripecias que vive Grimpow hasta lograr el secreto de la sabiduría forman parte de un viaje iniciático que hacen que este chico, al final de la novela, ya no sea le mismo mozalbete despreocupado, carne de cañón, incluso, que era al principio de la novela, sino un joven sabio y maduro.
En el invierno del año 1313, este joven encuentra el cadáver de un hombre en Úllpens, donde vive. Corre a decírselo a uno de sus amigos, Dúrlib, un pícaro ladrón de características muy particulares y, juntos, descubren que el cadáver del caballero desaparece como por arte de magia, no sin antes dejarles un extraño mensaje y la piedra que, como dijimos antes, cambiará la vida del muchacho.
Grimpow y Durlib acuden a la abadía cercana de Brínkdum y allí son acogidos por los monjes, aunque pronto cambiará su suerte ya que un inquisidor anda siguiendo los pasos del extraño caballero desaparecido. Grimpow descubre la sabiduría y todo lo que ella puede ofrecer gracias al monje bibliotecario y a otro hermano, muy enfermo y ciego, aunque es quien da en el clavo acerca del misterio de la piedra. Acaba cambiando su vida al hacerse escudero del caballero Salietti. Juntos participarán en unas justas y juntos lucharán a favor de la razón y en contra de la barbarie.
El misterio de los caballeros templarios es la clave de la novela. El misterio que estos caballeros custodiaron hasta Europa, sin saber muy bien qué era, y el misterio que guardaron los integrantes de una sociedad secreta, Ouróboros, cuya insignia es la serpiente que se muerde la cola y que ilustra la portada del libro. La base histórica es el juicio de los templarios y la maldición que el último maestre, Jacques de Molay, lanzó contra quienes los juzgaron, el rey de Francia y el Papa, ambos murieron, por cierto, de manera súbita.
Grimpow, Salietti y la hermosa Weinell viven la aventura de su vida, al ponerse al lado de los que defienden los Castillos del Círculo de Piedra y al tratar de descubrir qué se escondía detrás de un misterioso manuscrito firmado por un tal Aidor Bílbicum. Por fin, Grimpow consigue “sembrar la semilla y ver crecer la flor”, aunque ahí no acaba su historia, sino que empieza de verdad porque sus ansias de saber no van a tener fin. Como le dice Salietti, “Ahora ese universo de sabiduría está en tu mano”.
La novela se ambienta en el S. XIV, como hemos dicho, en las postrimerías de la Edad Media y muestra, con gran riqueza, cómo sería ese tiempo. La vida de los monjes, los secretos guardados en sus dependencias; el terror que sembraba la Inquisición; los misterios en torno al Temple; el Trivium y el Quadrivium; el ansía de inmortalidad que siempre se ha tenido y la búsqueda de la piedra filosofal; las Cruzadas y sus secuelas; las epidemias; los trovadores; las brujas; la construcción de las Catedrales y sus maestros; los gremios; la vida en los castillos; la magia de las constelaciones; las guerras… y un sinfín de elementos más que hacen de “Grimpow” una novela fascinante y llena de registros. Es, como dijimos, un viaje iniciático, pero también es una novela de amor, de amistad; una novela que habla del ansía de saber y mucho más. Los enigmas que resuelven los protagonistas están muy bien presentados y marcan el punto de intriga de la novela que se desarrolla entre Úllpens, Estrasburgo, París y Chartres.
En suma, “Grimpow” es una novela ambiciosa, amplia y llena de secretos que gustará a todos los lectores porque contienen todos los ingredientes para lograrlo en su justa medida.