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Los mapas que hacen los artistas no son como los de los cartógrafos. La ensayista y crítica de arte Estrella de Diego toma como punto de partida un distorsionado mapamundi de los surrealistas belgas, publicado en 1929, para analizar la insurrección de diversos artistas frente a la imposición de las visiones del poder sobre la conformación del ertritorio. Es un pequeño y sustancioso libro que va desbrozando tesis a la vez que abre los ojos a una línea de interpretación inteligente y curiosa. Del mapa colonial reflejado en el arte y la fragmentación del paisaje o la ilusión del exotismo en las tarjetas postales a los atlas raciales americanos del XVIII y las grandes exposiciones universales europeas del siglo XIX como parques temáticos de espíritu imperial, llegando hasta el micro-macroscopio de google-earth y los GPS, lo lejano y lo cercano cobra valores engañosos. De Diego va avanzando en estas ideas por las obras de una serie de creadores de todas estas épocas que han interpretado, a través de metáforas visuales o epresentaciones rebeldes o sumisas, las contradicciones de una realidad que no se ajusta a las cartografías oficiales. Un mapa sin lugar. F. J.

Article publicat a El Pais el dissabte 24 de maig de 2008