Daily Archives: 6 novembre 2009

La mirada oscura

la-mirada-oscura
LA MIRADA OSCURA, de Joan Manel Gisbert
Anaya, (6 2000), Sopa de Libros. (A partir de 12 años)

Regina, la niña de 11 años que protagoniza la historia, vive un miedo intenso, agravado por su imaginación y por la actitud de sus padres y vecinos. Elías, su padre, ha aceptado un trabajo en un pueblo como cuidador de una granja; pero es un trabajo maldito porque allí, hace ya años, sucedieron hechos trágicos que tienen que ver con el propietario, Eugenio Aceves, que ha vuelto al pueblo y es muy mal recibido. Regina intuye el peligro, ve sombras, cree distinguir al hombre frente a su casa y tiene tanto miedo que se paraliza. Después, se desencadenan los hechos que precipitan la acción y Regina acaba por ayudar a este pobre hombre que sólo busca la paz y finge su propia muerte para vivir tranquilo en otra parte.
En tercera persona el narrador nos sitúa de lleno en la mente de la niña, en sus elucubraciones y temores y nos hace vivir una pesadilla hasta que se aclara la peripecia.
Gisbert muestra que el odio, la maldad y la estupidez son cualidades muy humanas que enturbian el entendimiento como les ocurre a los vecinos oscuros y tremendistas que peligros donde no los hay.
Gisbert construye un relato sólido en su línea habitual de texto mágico, lleno de misterios. Así dice de él mismo: “Voy a deciros un secreto: yo soy y quiero ser aquel que a medianoche pronuncia las primeras palabras de una extraña historia que continuará en la madrugada conservando miedos antiguos y nuevos, que, al superarlos, nos harán más fuertes ante el misterio”.
Francisco Solé ilustra, en pequeño formato, el libro, dándole el halo de misterio que completa bien la historia

Txoriburu

txoriburu
TXORIBURU (CABEZA DE CHORLITO), de Asun Balzola
Destino, 1998 (todas las edades)

Hermosa y sobrecogedora historia la que nos contó la tristemente desaparecida Asun Balzola. Hermosa porque habla de su niñez, de sus primeros siete años, y sobrecogedora porque la sitúa en plena posguerra con las connotaciones de tristeza y tonos grises que tuvo la época. La pequeña Mariasun descubre el mundo adulto con ojos asombrados, a su abuela, la Romana, a quien quiere entrañablemente y que la protege siempre, y a su madre, a su padre, un ogro afable, a sus hermanas y al resto de la familia. Mariasun vive el ambiente de la burguesía bilbaína con lo que conlleva de diferencias sociales, de injusticias que ella no ha olvidado y que recuerda con absoluta nitidez. No soporta ser una señorita, odia a su aña, el lacito que le ponen; sólo quiere que la acepten y ocupar su lugar en el mundo.
La novela no oculta el zarpazo que supuso la Guerra Civil; de ahí que sus lectores podamos ser todos porque, aunque sea una niña la que cuente lo que sintió, todos podemos entender la represión que se vivió en esos años dolorosos de la posguerra española.
Asun Balzola domina con exquisitez la psicología infantil y lo muestra en esta novela de iniciación. Es una novela en la que, desde el principio, se anticipa el desenlace y, sin embargo, eso no es obstáculo para que la leamos con creciente interés. Esta niña que fue la autora tuvo que aprender a enfrentar a la muerte, a entender que todo acaba al final y eso nos lo transmite con absoluta claridad, desde la óptica infantil.
En suma, precioso relato de infancia que haremos bien en leer todo si no queremos olvidarnos de los niños que fuimos y de los niños que vendrán y que tienen derecho a un mundo mejor.

Bailaremos en el río

bailaremos-en-el-rioBAILAREMOS EN EL RÍO,
De Carmen Gómez Ojea, Edebé, 205, (Periscopio, 115)

Anabel Sáiz Ripoll
Doctora en Filología

Carmen Gómez Ojea es una escritora asturiana, ganadora del Premio Nadal en 1981 por “Cantiga de agüero”, que reparte su producción entre la novela juvenil y la adulta. “Bailaremos en el río” pertenece al primer grupo, aunque no exclusivamente. Se centra, como suele ser propio de la escritora, en la figura de una joven, Emma, de 16 años, que va a vivir en casi un año una experiencia que la hará madurar y crecer.

Emma conoce el amor, pero también al abandono y lo canaliza de manera estrepitosa, tajante, vehemente, como sólo hacen los que sufren por un primer amor. En realidad Emma es consciente de ello, puesto que en primera persona se incluyen sus pensamientos y fragmentos de su Diario. Vive en Gijón y allí cree estar enamorara de un compañero de clase, aunque sus padres han decidido pasar el mes de julio en un pueblo de Castilla, con el abuelo. Y eso para Emma es una catástrofe porque supone la separación de su amor, no obstante es lo mejor que le puede pasar, porque gracias a la distancia descubrirá que su supuesto enamorado la olvida pronto y que hay otras personas por las que sí vale la pena seguir adelante.

En el pueblo va a vivir muy intensamente gracias a su abuelo, a su amiga Guela o a la morisca Nuzeyé, que la hace darse cuenta de la realidad, y de Mara, con un pasado reciente muy duro, o la presencia cálida de Benito que le demuestra que de verdad existe el amor y que no debe tener miedo a experimentarlo aunque la primera experiencia le haya salido mal.

Emma acabará reconociéndose en la mujer que deja la adolescencia, en los ojos de un hombre de verdad y acabará la travesía llena de esperanza y de optimismo.

En la novela, ya lo hemos dicho, se entremezclan otras historias, como la de Mara, violada por su propio padrastro y madre de una niña pequeña, o la de Nuzeyé, una pobre mujer expulsada de su tierra por los prejuicios raciales, o la del abuelo, un hombre viudo, un hombre de una pieza, recio, que ha decidido alcanzar la placidez en las cosas pequeñas o la de los padres de Emma e, incluso, la de Benito, el joven al que conoce el pueblo castellano.

La novela se divide en 26 capítulos breves, con títulos muy sugerentes y contiene muchos elementos simbólicos como la luna, el río o el agua. En definitiva, una novela de crecimiento y de iniciación a la vida.