Daily Archives: 20 novembre 2009

La tejedora de la muerte

la-tejedora
Concha López Narváez
La tejedora de la muerte,
Madrid, Bruño, (2 1996)

Anabel Sáiz Ripoll

La tejedora de la muerte es una historia extraordinariamente bien construida. Se estructura en torno a tres ejes:
-Andrea en el presente (es una mujer adulta)
-los recuerdos de Andrea niña (con 10 años)
-la mezcla de tiempos (fusión de los dos anteriores)
La protagonista, por un azar que le remueve los recuerdos, decide acercarse al misterio que marcó toda su infancia. Decide regresar a su casa, en el pueblo, e introducirse de lleno en ese tiempo, el de sus 10 años. Para ello cuenta con la información de María Francisca, la hermana de Rosa, su antigua chacha, quien le desvela el origen el misterio y la sume en más dudas. Veamos:
-cuando Andrea tenía 10 años recuerda que vio una mecedora que se movía durante una tormenta, a le vez que se escuchó un trueno y gritos en la calle. Su madre tuvo mucho miedo y no dejó volver a Andrea a esa habitación en la que se hallaba la mecedora.
-cuando Andrea tiene 40 años, María Francisca le cuenta lo que su madre calló siempre. Le habla de una historia familiar de odios y venganzas y le pone rostro y nombre a esa tejedora que se instaló en su mecedora, hace ya 30 años
El día en que murió la tejedora, que era una anciana pariente de Andrea sobre la que circulaban rumores de que era capaz de predecir las muertes y de invocarlas con sus agujas de tejer, el entierro pasó cerca de la casa de Andrea y, precisamente, cuando la tormenta estaba en su momento máximo, el ataúd cayó y empezó a moverse la mecedora. Intuimos que la tejedora fue a instalarse a casa de Andrea y a tejer su vida y su muerte en sus agujas. La madre de Andrea la salvó de morir porque Elisa, la tejedora, estaba ya por la franja 10, los mismos años que Andrea tenía entonces.
Nos interesa especialmente ese juego temporal que establece la autora. Nos sitúa en tres dimensiones:
1.El tiempo real (30 años antes, 30 años después)
2. Tiempo del experimento (Andrea decide dormir 5 noches en su antigua habitación hasta que la tejedora se le hace muy evidente y pasa verdadero miedo; pero concluye el experimento, podríamos llamar, parapsicológico. La tejedora es sólo una mujer cansada que desea desaparecer:
“Es evidente que no puede verme.
La contemplo, ya mucho más tranquila, y observo cómo reclina la cabeza sobre el respaldo, cierra los ojos, cruza las manos sobre el pecho y comienza a balancearse.
Es sorprendente; pero su aspecto parece el de alguien cansado que, al fin, hubiera hallado reposo para su cuerpo y paz para su espíritu.
Los balanceos cesan poco a poco, y la tejedora de la muerte se levanta de su asiento. Durante unos segundos vuelve a contemplar lo que le rodea. Luego su imagen comienza a desvanecerse, hasta que desaparece, envuelta en una niebla luminosa”.
3. Tiempo del entierro, que es donde se fraguó el origen del misterio
Andrea tiene la valentía necesaria para encararse a su pasado y poder reconocerse en su presente. El objetivo de los relatos de terror destinados al público infantil y juvenil pueden resumirse, precisamente, en esta idea y también en las palabras de Concha López Narváez, incluidas como pórtico a esta historia: “Sabemos que los peligros literarios no pueden alcanzarnos, por eso el miedo se convierte en placer, porque, si el mal que nos amenaza está entre las páginas de un libro, siempre podrá ser controlado o vencido. De este modo, un relato cumple la función de ser una especie de pararrayos, capaz de neutralizar las descargas negativas de nuestros miedos reales”.