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EL AYUDANTE DE DARWIN

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De Vicente Muñoz Puelles,
Algar, 2009 (Algar Joven, 39).

Anabel Sáiz Ripoll

En el año del centenario de Darwin, este libro resulta muy oportuno ya que nos ofrece una perspectiva distinta del sabio naturalista, autor de “El origen de las especies”, puesto que quien lo escribe es su ayudante, Syms Covington, quien, de alguna manera, desvela algunos misterios y pone en su sitio a Darwin puesto que, detrás de un gran trabajo, siempre hay unos grandes ayudantes.
Syms se siente decepcionado cuando compra un ejemplar de “El origen de las especies” y observa que no aparece citado por ningún sitio. Eso le lleva a escribir a Darwin una larga carta en donde le recuerda su papel, tan importante o más, en esa aventura fascinante que cambió la historia y que tuvo como medio de transporte al barco “Beagle”, del que el joven Syms, en 1831, era el grumete. Pronto Darwin, que tenía 22 años entonces, se fijó en él, por su pulcritud y su buena disposición y lo contrató como ayudante. Desde entonces, Syms siguió al naturalista y fue su sombra y también, según cuenta el libro, uno de los promotores de las teoría de Darwin. Syms lo ayudó a cazar, a disecar, a despellejar, a clasificar y a organizar todo el material inmenso que haría que cambiara, como hemos dicho, la historia, puesto que, gracias a estas especies, se originó la teoría de la evolución, tan alejada de las ideas religiosas, imperantes entonces.
“El ayudante de Darwin” es una larga carta en la que Syms repasa su propia historia y, a la vez, la de Darwin. Se trata de un relato vivo, lleno de curiosidades, que pudo o no ser real, pero que, en cualquier caso, introduce al joven lector en un mundo fascinante. El acierto es que quien narra la historia, ya mayor, lo hace siguiendo las vivencias que sintió y protagonizó cuando era un chaval de poco más de 15 años, la edad que pueden tener los lectores del relato.
Vicente Muñoz Puelles imagina una ficción, tras un personaje que existió realmente y del que se conserva el diario. “El ayudante de Darwin” es un libro emocionante que desvela la otra cara de los investigadores, la cara más humana, puesto que Darwin, como cualquier persona, tuvo sus claros y sus oscuros. Eso no desmerece su talento, en absoluto, simplemente lo humaniza y lo acerca a los lectores jóvenes.

Kafka y la muñeca viajera

KAFKA Y LA MUÑECA VIAJERA,
DE JORDI SIERRA I FABRA,
SIRUELA, 2006, (LAS TRES EDADES)

Anabel Sáiz Ripoll

“Kafka y la muñeca viajera” es una novela sin edad que constituye un texto delicioso, lleno, como hemos dicho, de duende y de magia. Uno de esos libros que el lector no se cansa de leer. Además, las ilustraciones de Pep Montserrat contribuyen a embellecer el texto.
Sierra i Fabra se inspira en un hecho probado que es el siguiente. Un año antes de morir, el escritor checo, Franz Kafka, autor, entre otros libros de “La metamorfosis”, vivió una experiencia distinta en su vida. Solía acudir al parque Steglitz, en Berlín, para tratar de recuperar su salud, ya más que perdida. Allí, un buen día, encontró a una niña que lloraba con total desconsuelo porque había perdido su muñeca. Kafka, que no había tenido nunca experiencias con niños, empezó una aventura literaria insólita ya que se inventó, para que la niña fuera feliz, que la muñeca no se había perdido, sino que había partido de viaje y él, un cartero de muñecas, tenía una carta para la niña, escrita por la “muñeca viajera”. A partir de aquí, y durante tres semanas, según cuenta su compañera Dora Dymant, Kafka empezó a escribir con una urgencia desmedida los viajes de esta muñeca que había estado por lugares diversos e insospechados. Estas cartas se han perdido, lo cual es una pena porque conoceríamos otra faceta del escritor.
Jordi Sierra i Fabra se inventa es experiencia y escribe, con ternura, con magia, con lirismo y con amor un epistolario para esa niña que, día tras día, acudía al parque para encontrarse con las novedades de su muñeca. Una muñeca, que a la manera de los seres vivos, evoluciona y siente; es más, vive sus propias experiencias y acaba casándose y despidiéndose de la niña. Elsi, la pequeña, encaja esta despedida, pero el supuesto Kafka le trae, al día siguiente, un regalo de Brígida, otra muñeca, Dora, con la que la niña podrá vivir de nuevo fascinantes historias. “Kafka y la muñeca viajera” no sólo contiene las supuestas cartas de Brígida, sino el pensamiento de Kafka, la relación tierna con la niña, las conversaciones son su pareja y todo el mundo que debió envolverlo en los días previos a su muerte.

El tesoro de Fermín Minar

EL TESORO DE FERMÍN MINAR,
DE DIMAS MAS, Anaya, 1993 (Tus libros, 123)

Anabel Sáiz Ripoll

“El tesoro de Fermín Minar” se puede considerar una obra de literatura juvenil, pero también un homenaje a la literatura, a las palabras y al diccionario y, a la vez, una novela de crecimiento personal.
La novela se estructura en lo que Dimas Mas ha dado en llamar entradas, concretamente en 27. Se inicia con una carta de Fermín a Lloli y se acaba también con una carta a la misma muchacha, la enamorada de Fermín, aunque entre hay ambas hay una gran diferencia. Para empezar ha transcurrido todo el verano y Fermín ya no es el mismo puesto que ha vivido experiencias decisivas. Ha pasado de ser un chico mediocre, mal estudiante, abúlico y crítico, a ser un muchacho observador, despierto, con la mente abierta y el espíritu inundado por la luz de las palabras; aunque, eso sí, sigue enamorado de Lloli, pero de una manera mucho más coherente y reposada, más madura podríamos decir, aunque sigue siendo un muchacho de 16 años. La primera carta está llena de faltas de ortografía y la última es de una corrección exquisita.
¿Qué le ha pasado a Fermín? Fermín ha suspendido 5 asignaturas y la permanencia en su centro escolar peligra; a de ahí que sus padres le busquen un profesor particular, Manuel Leguna. Leguna es un personaje enigmático que aparece en la vida de Fermín cuando más falta hacía, cuando tenía que enfocar y reconducir su vida en una o en otra dirección.
La novela puede organizarse en torno a tres grandes bloques, la introducción que nos presenta a Fermín en su ambiente familiar y a Manuel Leguna; el nudo que sería la aventura que vida Fermín en el propio Diccionario, más allá de la realidad, en una especie de duermevela, y la tercera parte que es cuando Fermín regresa a la “normalidad” mucho más maduro, mucho más real.
Manuel Leguna es una especie de espíritu que ayuda al muchacho, tanto que Fermín cree que es el propio Diablo, aunque una especie de “Diablo cojuelo”, obra a la que rinde un buen homenaje en las páginas del libro. Cabe señalar que el homenaje continúa con otras obras como “El Lazarillo de Tormes” o “Juan José”, entre otras.
Fermín irrumpe en el mundo de las palabras y las conoce de cerca, las conmociona, por decirlo de una manera. Concretamente la asociación A.L.A., Arabismos Libres Ahora, organizan un movimiento de liberación secesionista que consigue devolver a Fermín a su mundo real; aunque, como dijimos, ya nunca nada será igual para él. Las palabras son también personajes de la novela (al lado de personajes humanos como pueden ser los padres, la hermana, los amigos de Fermín y el propio Leguna, aunque ése no se sabe bien de qué materia está hecho). Dos palabras en concreto cobran protagonismo, Transcriptor General y Amanuense, aunque Fermín se encuentra con otras palabras que encarnan a la perfección, en un juego inteligentísimo, lo que representan.
En definitiva, “El tesoro de Fermín Minar” es un libro lúdico, festivo, un libro de gran frescura, aunque exige una lectura atenta y reposada puesto que son continuos los guiños al lector quien ha de permanecer con la mente bien abierta durante toda la lectura puesto que el juego consiste en saltar de la realidad a la fantasía sin tregua.

Muerte a seis veinticinco

muerte-a-seis-veinticinco2Muerte a seis veinticinco,
Jordi Cervera, Edebé, 2009

Anabel Sáiz Ripoll

“Muerte a seis veinticinco” es el último Premio Edebé de Literatura Juvenil. Jordi Cervera (Reus, 1959) hasta ahora se había dedicado a la literatura juvenil, aunque sí es un hombre con una buena obra, de poesía y novela, y con un buen bagaje cultural. No nos extraña, pues, que su novela haya ganado el Premio, puesto que es un texto bien escrito, cuidado y con una serie de ingredientes propios del carácter y las aficiones de su autor, como puede ser el suspense y las referencias a Barcelona.
La novela se estructura en 41 capítulos breves, que no llevan ningún título, sobre el número, ya que no quieren estorbar al lector en su apasionante lectura, porque apasionante es el relato que nos cuenta Jordi Cervera, bien graduado y bien presentado, tanto que, al final, poco a poco, nos va dejando pasmados, literalmente asombrados por el giro que dan los hechos.
El primer capítulo ya marca cómo va a ser la novela puesto que nos presenta, a la manera de un clímax ascendente, los últimos momentos de un partido de baloncesto decisivo, que significa una gran victoria para el Badalona. Uno de sus jugadores estrella, Ray Barbosa, es quien vive esa apoteosis en el campo. Nada hace presagiar la desgracia, aunque algo intuimos. En su casa, su mujer y su hijo son brutalmente asesinados. Y comienza la acción. Joan Pons, el sargento de los Mossos d`Esquadra, es el encargado de resolver los hechos y la presión que sufre por parte de los políticos es inmensa. Ahí el autor no duda en emplear a fondo su ironía, su fina ironía de la que hace gala en todo momento. Pieza indiscutible del relato es Carla, la hija del sargento y aspirante a mosso también quien, de alguna manera, descubre al asesino o ayuda a ir atando cabos. Nos recuerda, salvando las distancias, a la Wendy de Andreu Martín.
Varios son los personajes de esta novela que viven los hechos de manera distinta, según el papel que les haya tocado. La policía autonómica catalana aparece retratada desde un punto de vista muy positivo, ya que, en esta novela, son los que han de descubrir el porqué y el quién. Sin embargo, no es desdeñable la figura del asesino, un matón a sueldo que esconde una fría venganza en el asesinato y que se complace en escribir, paralelamente a los hechos que narra el autor, su propia historia, a manera de diario y, por supuesto, en primera persona. Así, el relato conjuga la tercera persona y la primera que acaban confluyendo en un final de lo más excitante.
La trama va también ajustándose al tiempo, al poco tiempo que tiene el sargento Pons y, de alguna manera, la rapidez con que se resuelven los capítulos va marcando ese tiempo angustioso para unos y agobiante, para otros.
“Muerte a seis veinticinco” va destinada al público juvenil, pero no es una novela juvenil, sin más, puesto que la historia que contiene va a interesar a todo aquel que guste de la novela negra, del suspense y de la acción. Aparte, hay otras muchas connotaciones en la novela, como la perfecta ubicación en Badalona y Barcelona e, incluso, en Arenys, en donde se refugia el asesino con personalidad falsa. En algún momento el relato se remansa y da paso a la poesía de Espriu, tan relacionada con Sinera, con el Cementerio de Arenys. Jordi Cervera, pues, emplea distintos registros, desde el sarcástico hasta el irónico, pasando por el pedante (de los políticos) o el coloquial. Hay incluso episodios que nos hablan de la violencia gratuita de los skinhead, otros que recrean el manejo de armas. En suma, una buena documentación por parte de Cervera.
Es una buena novela, que se lee con rapidez y que nos permite pensar en cómo, por un error de juventud, toda una vida se puede venir abajo, como le ocurre al gran Barbosa.

Mi abuelo Moctezuma

moctezumaMi abuelo Moctezuma,
De María García Esperón, Edelvives, 2009, Alandar, 109.

Anabel Sáiz Ripoll

María García Esperón, mexicana de nacimiento y periodista, sabe conjugar muy bien la realidad actual con la historia y así, para ella, no resulta difícil presentarnos a Moctezuma y, a la vez, tratar de arrojar algo de luz acerca de su actuación frente a los españoles, tan juzgada y criticada por la historia.
“Mi abuelo Moctezuma” es un relato hermoso que nos habla de amor, de amistad, de reconocimiento por las propias raíces y de tolerancia. Isabel es una joven mexicana que, a raíz de un trabajo para la escuela, descubre que procede de Moctezuma, aunque nadie se lo cree o, mejor dicho, solo se lo cree un compañero, Francisco, hijo de diplomáticos, español, y muy interesado por descubrir el pasado de caudillo mexicano. El profesor de Isabel parece ser un hombre engreído que no acepta ese parentesco, aunque tiene ocasión de reflexionar y disculparse.
Lo que parece, simplemente, un encuentro académico en la biblioteca de México se convierte en una aventura llena de peligros que les lleva a descubrir el códice perdido del emperador Moctezuma.
La autora tiene una habilidad suplementaria que es mezclar personajes de distintas edades e intereses, así el profesor Zubirú, una especie de sabio chiflado que les lleva a descubrir el documento, el guardaespaldas de Francisco que acaba descubriendo lo importantes que son las raíces para una nación y lo mucho que hay que conservarlas. Es él quien más empeño pone en la conservación del códice y él el que protege al profesor de encuentros indeseados y peligrosos, ya que la novela también presenta momentos de suspense e intriga.
Particularmente simpático es el personaje de la madre de Isabel, una mujer animosa, que presenta un papel secundario, pero que merecería mayor desarrollo.
Entre Isabel y Francisco, en suma, se fragua una hermosa amistad que no desaparece cuando Francisco ha de cambiarse de nación, a causa del trabajo de sus padres. Es emocionante la despedida entre los jóvenes.
En definitiva, una novela interesante que mezcla dos mundos y dos épocas, que nos permite conocer algo más de la cultura e historia mexicanas y que hará pasar un rato de entretenida lectura a los jóvenes –y mayores-, ya que la novela mantiene un tono vivo, juega mucho con los diálogos y no permite que decaiga el ritmo narrativo. Cabe añadir que presenta algunos vocablos distintos al español peninsular, aunque eso se comprende por la procedencia de la autora y enriquece el texto.

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS,
De John Boyne, Salamandra, (13 2006)

Anabel Sáiz Ripoll

“El niño con el pijama de rayas” es uno de esos libros especiales y, me atrevería a decir, esenciales porque, con una sensibilidad extrema y una gran habilidad literaria, consigue que el lector se adentre en el universo infantil de Bruno, un niño de 9 años y, con él de la mano, atraviese uno de los episodios históricos más penosos que se vivieron en el S. XX: la deportación y el exterminio de miles y miles de judíos a cargo del régimen nazista.
John Boyne escribe una historia cotidiana que, en principio, parece plácida, ya que nos habla de la vida de Bruno en Berlín, de su familia, de sus intereses personales, de sus gustos y de su mentalidad infantil que no entiende bien las cosas, pero sí las intuye en toda su dimensión. El padre de Bruno es un hombre severo y muy importante, que hace un trabajo difícil de describir, tanto que lo descubrimos ya casi a la mitad del libro, con horror y estupor. Es uno de los brazos ejecutores de Hitler, a quien Bruno llama Furias porque no sabe pronunciar su tratamiento correctamente y el encargado de poner “orden” en el campo de exterminio de Auchviz; pero eso Bruno lo ignora y él sólo se sorprende porque debe cambiarse de casa y dejar su hogar plácido en Berlín y mudarse a otro lóbrego, que está lejos de todas partes. Para Bruno es una incógnita ver, desde su ventana, a tantas personas con pijama de rayas e, incluso, llega a sentir cierta envidia porque él ha de vestir siempre con corrección y de manera muy incómoda.
Vemos, pues, que “El niño con el pijama de rayas” capta la otra visión de los campos de exterminio, la visión de los familiares de los jefes que, a menudo, nada sabían del proceso y trataban de ponerle orden a tanto despropósito. Es lo que hace Bruno, quien conoce a uno de esos niños judíos y entabla con él una relación de amistad que lo llevará más allá de la propia vida.
Bruno observa a su nuevo amigo y lo ve flaco y delgado, pero es incapaz de darle un nombre a su estado y cree, en su mente infantil, que más allá de su casa, esas gentes viven con normalidad. Y ésa es la magia del relato, que el lector sepa muy bien qué está viendo Bruno, pero que no pueda ayudarlo, porque es una experiencia que ha de vivir él solo.
El relato va dirigido al público adulto, pero consideramos que los adolescentes podrán leerlo y entenderlo muy bien porque el mensaje no deja lugar a dudas. Es un alegato a favor de la amistad y de la igualdad, como muy bien demuestra Bruno.
“El niño con el pijama de rayas” se lee de manera muy fluida y rápida y se introduce, con absoluto dominio, en la mente de un niño de 9 años a quien acompaña en todo momento. El final del relato es estremecedor y el lector averiguará por sí solo a qué nos estamos refiriendo. No obstante, la ternura nunca abandona las páginas de la novela.
Se trata, en definitiva, de un texto conmovedor y cautivador que hechizará a cualquier lector con un mínimo de sensibilidad. Estamos seguros.

LA NOCHE QUE WENDY APRENDIÓ A VOLAR

LA NOCHE QUE WENDY APRENDIÓ A VOLAR
DE ANDREU MARTÍN, ALGAR, 2007

Anabel Sáiz Ripoll

Andreu Martín (Barcelona, 1949) ha ganado con la novela que estamos reseñando el Premio Bancaixa de Narrativa Juvenil 2006. Sabido es que Andreu Martín es un maestro de la novela negra, aparte de ser uno de los padres –junto a Jaume Ribera- del detective Flanagan.
En “La noche que Wendy aprendió a volar” nos pone frente a una joven agente, Wendy, quien, aventuramos, aún habrá de protagonizar muchas historias tan trepidantes como ésta. La cualidad de Wendy, que lleva un nombre curioso extraído de “Peter Pan”, es que se trata de una joven –que en la noche en que transcurre la acción cumple 23 años- llena de miedos, de dudas, muy alejada de las heroínas intachables y, sin embargo, esto la hace más humana y la acerca al lector.
Roger y Wendy inician lo que iba a ser una noche más de patrulla, aunque se rompen los pronósticos. Para empezar, Roger confiesa a Wendy que está enamorado de otra y Wendy se siente traicionada. Después, tienen un aviso de un sesenta (un asesinato) que les lleva a una casa lujosa. Aquí empiezan los problemas de Wendy quien se deja llevar por la intuición y persigue a una niña que se escondía en las sombras de la noche, Mon, con la que vivirá una pesadilla. Mientras, Roger, más pagado de sí mismo que un paco real, recibe la llama desesperada de Wendy y no sabe interpretarla, pero sí le permite descubrir el secreto que se escondía en la casa lujosa y que fue robado. En la biblioteca había un museo clandestino lleno de piezas nazis, masonas y judías. Lo que han robado los asesinos ha sido el Ojo de Dios, el símbolo de los Illuminati.
La novela presenta dos líneas argumentales y dos acciones:
-la investigación en la Casa Lujosa y todo lo que comporta.
-la peripecia de Wendy que está a punto de morir ahogada, que tiene que luchar por su vida, que recuerda que una vidente le dijo que moriría cuando cumpliese 23 años y que no está dispuesta a permitirlo. Se crece tanto que prácticamente vuela, como indica el título.
La novela está escrita a un ritmo trepidante, que nos deja sin aliento y nos lleva a descubrir aún más horrores de Hitler y su afán por lo esotérico. Los personajes están muy bien trazados, son planos, en su mayoría, excepto Wendy que evoluciona continuamente y la niña Mon, una mocosa que se ha visto implicada en el robo de la joya y que también lucha por su vida.
Sin duda, “La noche que Wendy aprendió a volar” gustará a los lectores aficionados al género policíaco, con independencia de la edad. La novela aparece en una colección destinada a los jóvenes, pero pertenece a la buena literatura. Y punto.

La invención de Hugo Cabret

la-invencion-hugo-cabretLA INVENCIÓN DE HUGO CABRET,
DE BRIAN SLEZNICK,SM, 2007
Anabel Sáiz Ripoll

“La invención de Hugo Cabret” es un libro distinto y especial porque aúna la literatura con el cine. Su autor, Brian Sleznick, juega con las palabras, pero también con los dibujos y así, nos ofrece un texto original y muy bello.
El libro se nos presenta como si fuera una pantalla de cine puesto que emplea los colores blanco y negro e intercala imágenes, en movimiento, en la historia escrita. Para ello el autor emplea sus propios dibujos y fotogramas de distintas películas, así como dibujos de uno de los pioneros del cine, Georges Méliès, de quien escribe una especie de biografía fingida puesto que el Sr. Mèliès, Papà Georges en el relato, le sirve para situar los sueños y ambiciones de Hugo Cabret, el protagonista de la novela.
“La invención de Hugo Cabret” acaba de salir a la venta y es una obra editada con mimo por SM, de la que se ha hecho una tirada inicial de 45.000 ejemplares. La novela está cosechando un gran éxito en Estados Unidos y apostamos a que va a tenerlo también aquí, como en el resto de países europeos en donde también se está editando.
De nuevo hablamos de una novela sin edad. En principio, parece que va destinada a niños entre 10 y 12 años, pero, después de leerla y de contemplar sus ilustraciones, sabemos que cualquier lector disfrutará con esta historia que nos habla de la magia, del valor de los sueños, de la lucha por conseguir lo que uno quiere, de la amistad y de un sinfín de sentimientos más que han de conectar, sin duda, con la sensibilidad de cualquier lector.
Hugo Cabret es un chico huérfano, hijo de un relojero, que ha heredado de su padre la pasión por los autómatas y por arreglar todo tipo de relojes y juguetes mecánicos. Vive en la estación de tren, a cargo de un tío suyo muy malhumorado que lo obliga a robar si quiere comer. Su tío mantiene en hora los trenes de la estación y, cuando desaparece, es Hugo quien se encarga de hacerlo, con mucho miedo porque teme que, si lo descubren, lo llevarán al hospicio. La pasión de Hugo es arreglar un viejo autómata capaz de escribir porque, está convencido de que guarda un mensaje de su padre. En su camino se cruza un viejo juguetero, Papá Georges, y la ahijada del mismo, Isabelle; aparte de un joven, Etienne, quien sembrará en Hugo la pasión por el cine.
“La invención de Hugo Cabret” es también una novela de iniciación, puesto que Hugo, poco a poco, va descubriendo su verdadero camino y, para ello, tiene que pasar por diferentes experiencias no todas agradables. Es también la historia del reconocimiento hacia Georges Méliès y lo que significó en el cine.
La historia transcurre en París y el autor hace continuas alusiones a episodios reales para darle verosimilitud a la historia; aunque lo que prevalece es la magia de la gran pantalla. “La invención de Hugo Cabret” se lee con rapidez, pese a ser un volumen considerable, aunque son muchas las imágenes que sirven de apoyo gráfico a la historia o viceversa. Brian Selznick, como dijimos, ya emplea fotografías de películas tan emblemáticas como “El viaje a la Luna” y “La llegada de un tren a la estación”; aunque lo más destacado son sus propios dibujos que, juntos, forman también un texto gráfico lleno de connotaciones y de magia.
Brian Selznick (1966, New Jersey, EEUU) da rienda suelta, en “La invención de Hugo Cabret” a sus principales gustos y emociones. Pensamos que con esta novela dará mucho qué hablar y le auguramos un gran éxito entre los lectores y la crítica. Puede visitarse su web: www.lainvenciondehugocabret.com

Duke

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Manuel Quinto, Edebé, 2008

Anabel Sáiz Ripoll

“Duke” es una novela que se publica en una colección juvenil, pero que, como otras muchas, está dedicada al público en general ya que el protagonista no es un joven, sino un anciano, Andrés, de más de 80 años quien, durante un largo fin de semana, cuenta a su nieto, el joven de 20 años que narra los hechos en primera persona, la aventura que marcó su vida.
Duke a quien su nieto apoda así porque le recuerda a John Wayne es un hombre de gran vitalidad. Vive solo en un apartamento situado en un pueblo costero, del Mediterráneo gerundense y toda su vida ha sido un luchador nato. Su nieto lo admira y quiere profundamente, para él, que procede de una familia de padres separados, Andrés es su única referencia familiar sólida. Por eso, se conmociona cuando el abuelo le confiesa que padece cáncer, pero que no quiere que nadie lo vea sufrir si esté con él en los últimos tiempos.
Durante un fin de semana, que es cómo se estructura el relato, Duke decide contarle a su nieto un episodio que marcó su vida y que le sucedió cuando era casi un adolescente en los años terribles de la Guerra Civil. Andrés, que perdió a sus padres en un bombardeo, decidió sumarse a la causa republicana y, tras distintos avatares, apareció en un pequeño pueblo de Tarragona en donde fue tratado como un héroe por una chica, por María. María es el amor de su vida, la mujer a quien más quiso y la mujer que dio la vida por salvarlo a él. María era sordomuda y de una vivacidad excepcional. Andrés, quien luego tuvo un mal matrimonio, ahora, al final de su existencia, habla con María y espera que ella vaya a buscarlo. Su relato conmociona al joven nieto quien, poco a poco, deja de ser un oyente sin más y toma partido ante la historia del abuelo que le habla de las mezquindades que hubo durante la Guerra Civil.
El joven, que estudia cine, pretende hacer un guión con lo que le cuenta el abuelo y, de alguna manera, el libro que escribe, “Duke”, podría ser el embrión de este guión.
Manuel Quinto, escritor polifacético, ha querido escribir un homenaje a los hombres combatientes de la Guerra Civil, a aquellos que lucharon de manera altruista, pero tampoco quiere olvidar el presente, de ahí que sean dos los protagonistas de la novela: un abuelo y el nieto.
Por otro lado, encontraremos referencias abundantes a la cocina, ya que al abuelo le gusta el buen comer; también a la navegación, ya que suelen salir a pescar en un bote estrafalario que llaman ¡Virgen Santa!. Por otro lado, distintos son los personajes que se asoman al libro envueltos en sus propias soledades, entre los que destaca Sebas, el portero esperpéntico del edificio en el que vive Andrés.
“Duke” está escrito de manera elegante y directa, con unos diálogos vivaces y una narración que no pierde el pulso de la historia en todo el relato. Una buena lectura, sin duda que nos habla de la amistad, del amor, de las relaciones personales y nos envuelve, poco a poco, en una atmósfera intimista en donde sólo importa lo que dice Andrés y lo que piensa su nieto. “Duke” es una larga confesión de principios, hecha en voz baja, sin aspavientos, pero llena de verdad, de orgullo y de heroísmo.