Category Archives: Viatge iniciàtic

Los ojos del alma

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Jordi Sierra i Fabra,

Madrid, Pearson Educación, 2008.

Edurne es una chica con éxito, envidiada por muchos. A sus 17 años ya es una triunfadora puesto que, como atleta, es ya mucho más que una promesa. Su ilusión es participar en los Juegos Olímpicos. No obstante, la vida le tiene reservada una prueba mucho más difícil que ésa. A Edurne, cuando empieza el relato, le acaban de diagnosticar una grave enfermedad, retinosis pigmentaria. Su visión cada vez está más limitada y ha de empezar a decir adiós a todo lo que ama- ¿O no?

La historia que nos cuenta Sierra i Fabra es emocionante y aleccionadora puesto que nos habla de la superación personal, de la entereza, de la capacidad de levantarse aunque parezca difícil. Edurne se viene abajo y cae en una depresión que la lleva a las puertas de la anorexia, puesto que se le ha cerrado el estómago y la dieta que ha de seguir es muy estricta. Ella no quiere ser una carga para nadie y pretende emular a las heroínas de los melodramas dejando atrás a las personas que la quieren para no ser una carga, como su novio Antonio quien se obstina en hacerle ver que el amor es capaz de superar todos los contratiempos. Edurne está rodeada por sus hermanas, por su familia, por sus amigos… todos ellos tratan de hacerle ver que no ha de sucumbir, que hay un más allá, que no tiene por qué quedarse ciega. No obstante es su entrenador, un hombre empecinado y testarudo, quien la convence para que se presente a los Juegos Olímpicos, sí, pero a los Paralímpicos. En eso momento, en la cabeza de Edurne se forma un batiburrillo porque ella se sentía superior a esos Juegos y no sabe, no entiende, duda… tiene miedo.

Sierra i Fabra teje con absoluta sensibilidad esta historia en la que no hay ni vencedores ni vencidos, en la que la superación y la obstinación son las cualidades que han de tener aquellas personas que, aparentemente disminuidas, luchan para que en la vida las cosas sean cada vez mejor y las barreras caigan. De una vez.

Edurne participa en los Paralímpicos y vive una experiencia intensa e impactante que la ponen en su sitio. Aprende a valorarse, a valorar a los demás y a quererse como es.

Sierra i Fabra, para escribir Los ojos del alma, se basó en un hecho real, pero no en atletismo, sino en natación. No obstante, todos los demás ingredientes de la historia son imaginarios. El relato es una especie de sinfonía en la que Edurne lleva la batuta, pero en la que el resto de personajes son imprescindibles para entender su evolución.

Escrita de manera precisa, con frases certeras, mensaje rápido y directo, como suele hacer el autor, Los ojos del alma enseña, como ya nos dijo el protagonista de El principito, que “solo lo esencial es invisible” y que para ver, a menudo, los ojos físicos no son los más adecuados ya que nos juegan malas pasadas.

Los ojos del alma es una novela comprometida con los que son tenidos por discapacitados por esta sociedad tan del usar y tirar, que muestra una muy buena documentación del autor a la hora de describir una enfermedad tan demoledora como la retinosis pigmentaria.

En definitiva, una novela que plantea el viaje iniciático de Edurne quien viaja hacia ella misma, quien acaba conociendo sus posibilidades y venciendo sus limitaciones. Un canto, como decíamos, a los valores positivos y a la superación personal.

 

 

Peligro en la Aldea de las Letras

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María Eugenia Mendoza Arrubarena,

Publidisa Mexicana, México, 2008

  

Hilaria es una jovencita vivaz, lista y muy observadora. Le gustan mucho las tareas escolares y disfruta aprendiendo, por eso participa en un concurso muy especial que le brindará la posibilidad, no solo de ganar un estupendo viaje, sino la de conocerse mejor a sí misma y a su propia familia, porque Peligro en la Aldea de las Letras viene a ser un viaje iniciático muy especial, ya que son las propias letras quienes, en sus especiales papeles de generadoras de la escritura y las palabras, se convierten en guías de excepción de Hilaria quien, ni por un momento, duda de que la Aldea de las Letras, a la que viaja de una manera casual, sea real; es más, vuelve a ella en un momento puntual para defenderla de ataques externos que hacen que el idioma se tambalee.

En esta ocasión, María Eugenia Mendoza Arrubarrena defiende el idioma, defiende la importancia de las lenguas maternas en el mundo, en este mundo global en que parece que solo dominen unas cuantas lenguas y las otras queden postergadas porque cualquier lengua, si sirve para comunicarnos y para entendernos, es importante. La escritora mexicana se centra en la Aldea de las Letras del español, pero puede aplicarse a cualquier idioma.

Interesa mucho el personaje de Hilaria, la niña protagonista, quien, con la ilusión intacta y las preguntas a flor de piel, pronuncia una encendida defensa de la letra hache que conmueve a todas las letras de la Aldea. Debido a un correo electrónico que recomienda la simplificación ortográfica, Hilaria encuentra el tema de su redacción y de su discurso, ya que la letra hache es muy importante para ella: ni más ni menos, es la letra de su inicial, pero estos son motivos egoístas que ella sabe superar y acaba entendiendo que, en el mundo de las letras, como en el de las familias, todos son importantes.

Peligro en la Aldea de las Letras es un texto que combina distintos registros, por un lado, el viaje alegórico al mundo de las letras; pero sin olvidar el entorno de Hilaria (las relaciones con sus padres, con su hermana pequeña, Ana, con su abuela ya fallecida, quien le puso el nombre, con sus amigos, en las escuela), no los aspectos cotidianos del día a día. María Eugenia Mendoza tiene la capacidad de unir, en un mismo relato, distintos registros, hace una defensa de la lectura, de la escritura, critica la pobreza de espíritu de aquellos que quieren reducirnos a seres sin opinión ni capacidad de decisión y, sobre todo, apela a la concordia, al entendimiento.

Un idioma es un ser vivo, que se transforma, y así lo entiende la autora, pero que no admite censuras ni barreras, que es capaz de adaptarse a todas las realidades, pero sin cortapisas.

En definitiva, la novela gustará a los lectores de diez años en adelante, pero también a los adultos puesto que contiene muchos elementos de reflexión. No hay que olvidar también la fina ironía con que María Eugenia Mendoza maneja algunas situaciones y cómo, de manera elegante, resuelve los conflictos, que se plantean en el relato.

El texto contiene el español jugoso de México, buena manera de hacernos entender que, en el caso del español, la madre puede que sea una, pero los acentos y algunas palabras y construcciones son diversas, lo cual enriquece aún más el idioma. Sea como sea, “ninguna letra estorba, ninguna es ociosa, en cambio la pereza mental, la simplificación de las ideas o su anulación, eso sí que daña a la comunicación y a la convivencia humana”.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Isla del Tesoro

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¿Quién no conoce el relato La isla del Tesoro? Leyéndolo se tiene la sensación de atrapar el tiempo y de que no existen las edades lectoras porque todos, niños, jóvenes y mayores, se sienten, nos sentimos atrapados, por la historia de Jim Hawkins, un joven tímido que, de una manera casual, se ve implicado en la más fascinante aventura que un niño pueda protagonizar, la aventura que lo llevará desde su Inglaterra natal a la Isla del Esqueleto, en donde se esconde el tesoro del mítico pirata Flint.

Gracias a La isla del Tesoro generaciones de lectores aprendieron a emocionarse, a sentir como suyas las aventuras de los personajes de papel porque Robert L. Stevenson tiene la cualidad de hacer que sus personajes se conviertan, por así decirlo, en seres de carne y hueso, de un realismo y una presencia mucho más evidentes que algunas personas físicas que parecen dejar pasar la vida y no tomar partido por nada.

Gracias a La isla del Tesoro se crearon las historias de piratas, ya que tiene todos los ingredientes para ser considerada de este género (el tesoro, los piratas, las intrigas, la isla, el plano…), pero, como ya se ha dicho, añade otros muchos ingredientes que permiten que, mientras otras novelas e, incluso, películas, de piratas, corsarios o bucaneros, se olviden, La isla del Tesoro cobre nuevos bríos lectura tras lectura.

Jim Hawkins, a bordo de La Hispaniola, vive una peripecia singular que le permite crecer, madurar, hacerse hombre; ya que, para él, toda la aventura, es un viaje iniciático que realiza acompañado de otros personajes tan emblemáticos como el mítico John Silver quien, de alguna manera, ejerce el papel del padre que, por desgracia, Jim ya no tiene, aunque no es el único, puesto que el Doctor Livesey, con sus comentarios y sus consejos equilibrados, se convierte en un ejemplo de conducta para el joven.

Son muchas las ediciones que podemos leer de este clásico juvenil atemporal, aunque quizá la de Anaya Tus Libros sea una de las más conocidas y completas por la distinta información que aporta del autor, del libro y de otros particulares que, sin duda, hacen de la lectura de La isla del Tesoro un placer. No obstante, queremos comentar la adaptación teatral de la novela, tarea nada fácil, que han realizado Rafael Contreras y Ramón Moreno, en Algar. Se trata de una adaptación que recoge toda la esencia del relato original y que permite que los personajes cobren protagonismo gracias a los diálogos que sustentan la obra. Es una pieza, dividida en ocho escenas, que pone sobre el escenario la peripecia de Jim y del resto de personajes. El humor preside muchos de los juramentos de los piratas ya que la adaptación parte de la base de que los jóvenes pueden ser los principales receptores y, acaso, sus intérpretes, puesto que La isla del Tesoro, en adaptación teatral, es una buena manera de acercar del teatro a las aulas o a los centros de ocio y permitir, de paso, que, gracias a su representación, se siembre la curiosidad tanto en el actor como en el público y que quieran leer la novela, en su versión original.

Sea como sea, gracias a este texto –en prosa o en teatro- nos introducimos en una aventura clásica, en el más puro sentido del término; aprendemos a evolucionar, como Jim, y a comprender que, en la vida, los comportamientos humanos son difíciles de juzgar porque no hay nadie que sea solo bueno o solo malo, como le sucede a Silver, porque la codicia suele acarrear malas consecuencias, entre otros ejemplos. Y, sin duda, no edulcora la realidad puesto que alude también a la muerte y es el propio Jim quien, en defensa propia, protagoniza este incidente.

No hacen falta excusas para releer La isla del Tesoro ni pretextos para no leerla nunca porque… quién es capaz de resistirse a escuchar la aventura de Jim y de descubrir qué hay detrás de la canción de un aparente borracho sin más, quien entona (y esa letra se quedará grabada en nuestras mentes): “Quince hombres en el cofre del muerto, Ron, ron, ron, la botella de ron”.

 

Publicado en Culturamas

Diario en un campo de barro

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DIARIO EN UN CAMPO DE BARRO,

Ricardo Gómez,

Zaragoza, Luis Vives, 2002

 Anabel Sáiz Ripoll 

Nushi es una adolescente que, tras haber pasado un año acogida por una familia española, vuelve a su país, la ex-Yugoslavia, diezmada por la guerra y empobrecida. Allá están la aguardan sus padres y un hermano. Viven en un campo de refugiados que lleva por nombre “Amanecer-4”. Nushi se da cuenta de que las cosas han cambiado, de que su padre ha envejecido y tiene miedo, de que su madre rehúye hablar del hermano mayor ausente y que su otro hermano se siente mal en su presencia. Hay muchos flecos emocionales que cerrar y Nushi, con paciencia, poco a poco, va entendiendo el puzzle de la vida de los suyos en ese año en el que ella no estuvo. Escribe en su diario todas sus experiencias, sus sensaciones, la vida cotidiana en el campo y, sobre todo, escribe acerca de las huellas de la guerra que, ha acabado, es cierto, pero que sigue en las pupilas de todas las personas, que no se atreven a empezar de nuevo, que lo han perdido todo o que, sencillamente, no saben qué hacer con sus vidas.

Nushi escribe el diario y también se cartea con su familia de acogida, a quienes agradece su cariño y a quienes recuerda en la distancia. Ese diario es, en definitiva, el propio libro, testigo de una época que, por desgracia, no ha pasado del todo.

Diario en un campo de barro es un relato hermoso, escrito con transparencia, que se sitúa en la retaguardia, allí donde todos sufren, allí donde todos son solidarios en lo poco que tienen. Reconstruye la vida cotidiana en un campo de refugiados, habla de las rutinas que se establecen, de las carencias, de los deseos de volver al pueblo, al hogar… aunque no quede nada de él.

Nushi, poco a poco, reconstruye qué fue de la vida de los suyos en ese año dramático, se acerca a su hermano, aprende a ponerse en su lugar y salen los dos fortalecidos y con nuevos recursos emocionales. Descubre, por último, qué ocurrió con su hermano mayor, muerto de una manera dramática, atroz. Entiende que sus padres sean sombras de lo que fueron y saca ánimos para animarles a empezar de nuevo. Todos deciden volver a su pueblo… y ésa ya será otra historia.

Ricardo Gómez desaparece como narrador y cede su lugar a Nushi quien, de manera muy realista, va componiendo ese diario, testigo mudo de la evolución de la chica quien va caminando hacia su madurez.

De alguna manera el libro es también el relato de un viaje iniciático puesto que la Nushi casi niña que empieza a escribir el diario no tiene mucho que ver con la Nushi casi adulta que lo termina. Se da cuenta de que ella, de alguna manera, ha de empujar a sus padres al cambio y lo hace con determinación y esperanza.

Diario en un campo de barro nos recuerda que en las guerras los que sufren con las personas anónimas, esas que sienten que su vida se tambalea y no entienden por qué y es que no hay ninguna explicación. Las guerras todos las pierden. Seguro.

I la mort em parlava

I la mort em parlava,

Noemi Bagés, Barcelona, Barcanova, 2006 

Anabel Sáiz Ripoll 

I la mort em parlava, de Noemi Bagés, és una novel·la que té tots els ingredients per agradar a tots els lectors, joves i grans. Barreja diferents històries amb un gran domini de la narració i una molt bona trama.

El relat és emocionant i ens presenta a diferents personatges que, pel destí o l`atzar, acaben trobant-se. Ara bé, el pes de la narració el porten Olga i la seva filla, Txell. Olga és una metgessa reputada, especialitzada en oftalmologia, que, malgrat el seu èxit professional, no té una vida fàcil. Per una banda, la relació amb la seva filla no passa pel seu millor moment i, per altra banda, arrossega l`angoixa per la desaparició del seu marit, un periodista, que la va deixar d`una manera sobtada. Olga i Txell viuen a Tarragona, on s`han traslladat per motius de feina i, encara que a la filla no li fa cap gràcia, coneix a en Arnau, un company de classe que pateix per la incomprensió de la seva mare i viu amb el seu pare, Joan.

La novel·la ens presenta aspectes de novel·la negra, amb tota la investigació al voltant de la desaparició de l`Òscar Dalmau, el periodista marit de l`Olga, qui realment no va morir, encara que aquesta part del relat, potser millor que la descobreixi el lector.

El passat ve a retrobar l`Olga que, per fi, pot recompondre el puzzle de la seva vida i, amb ella, la pròpia Txell.

Noemi bagés descriu molt bé els personatges, s`endinsa en aspectes psicològics i emocionals i fa que entenguem tots els punts de vista, gràcies a una mena d`empatia que el lector estableix amb l`Olga, amb la Txell, amb l`Arnau i amb el Joan, son pare. Compadim a l`Olga, tancada en un turment que l`ha portada quasi a la pròpia destrucció; entenem a la Txell, en plena adolescència; entenem al Joan, separat i aclaparat per la seva ex muller que no ha deixat en pau a l`Arnau qui, de mica en mica, va trobant el seu camí.

És una història de misteris, de secrets, de relacions personals, d`amors i d`odis; una història amb un bon ventall de registres que manté el seu interès fins el final… i molt més enllà doncs es tracta d`una història amb un final obert.

Noemi Bagés, professora de llengua i literatura, entén molt bé la psicologia dels adolescents, se sap posar a la pell dels diferents personatges donant-li realisme a la novel·la.

Per altra banda, els aspectes espacial i temporal estan molt ben treballats i l`estructura és com una mena de cercle que es va, progressivament, tancant. Cal afegir que l`acció succeeix a Tarragona i que les descripcions de la ciutat són, també, prou atractives.

En definitiva, I la mort em parlava ens fa veure que, malgrat tot, sempre podem trobar un perquè i un motiu pel qual lluitar, malgrat que la vida de vegades es posi molt complicada.

La joven de las naranjas

LA JOVEN DE LAS NARANJAS,

de Jostein Gaarder

Madrid, Siruela, 2003

 

            Jostein Gaarder (Oslo, 1952) recibió dos premios literarios importantes, el Premio de la Crítica y el Premio Literario del Ministerio de Cultura noruegos en 1990 por El misterio del solitario. No obstante, su obra emblemática es El misterio de Sofía (1994) que se convirtió en un best-seller mundial. Otras obras suyas son El enigma y el espejo, Vita brevis, ¿Hay alguien ahí?, El castillo de las ranas, Maya, La biblioteca mágica de Bibbi Bokken y El vendedor de cuentos.

            La joven de las naranjas es una novela menor, no tiene acaso la proyección de algunos de sus títulos más emblemáticos, pero resulta una historia tierna y conmovedora. Va dirigida en principio al  público juvenil, aunque, eso ya lo sabemos, puede ser leída con gusto por cualquier lector ya que es un relato lleno de sensibilidad y magia.

En el libro, Georg, que tiene 15 años y al que le apasiona la astronomía, encuentra una carta antigua que le escribió su padre cuando supo que iba a morir y en la que le formula una pregunta. A través de esta carta, Georg, muy emocionado, aprende a conocer a su padre y a entender a su madre y a saber que él ocupa un lugar privilegiado en el universo. Su padre le narra la historia de amor que vivió con su madre, a la que él llama la Joven de las Naranjas, puesto que su primera aparición fue rodeada de estos cítricos.

Georg es un muchacho feliz, su madre se ha vuelto a casar con un hombre estupendo, sus abuelos lo quieren mucho, pero él, al leer esta carta, se siente completo, es como si por fin hubiese encontrado el porqué de su origen.

Georg, en primera persona, nos va contando sus sensaciones y, a la vez, incluye la carta de su padre, escrita muchos años atrás; es, por así decirlo, una novela compuesta a cuatro manos, en la que el autor desaparece por completo escondido detrás del joven protagonista y de su padre que, por un momento, revive a través de sus palabras.

La novela nos permite reflexionar sobre esos grandes temas que nos rodean y que son la Vida y la Muerte; pero también del Tiempo porque aquí el tiempo se difumina puesto que el Amor ha sido capaz de llegar intacto, cruzando los límites de la muerte, hasta Georg. Su padre le pide que le conteste y el muchacho emprende esa tarea y cuando la acaba el lector, lleno de emoción, tiene entre sus manos un libro sin límites temporales.

No es una novela triste, en absoluto, es una novela preciosa que nos golpea de lleno en el corazón porque lo que más importa, al fin y al cabo, es el amor que hay que buscar y, una vez encontrado, conservarlo más allá de la propia Muerte, o pese a la propia Vida, depende de cómo lo miremos.

El mensaje final del muchacho es positivo porque él se muestra agradecido por haber nacido y les dice a sus lectores que les pregunten a sus padres y que averigüen qué hay detrás de su nacimiento y ojalá encuentren una historia de amor tan estupenda como la que se nos narra en el libro. Como dice Georg: “La vida es una gran lotería en la que sólo son visibles los boletos premiados”.

La joven de las naranjas es un relato tierno y luminoso ya que su autor ha sabido transformar lo que podría haber sido una historia amarga, de nostalgia y de recuerdos dolorosos, en una esperanzadora historia, abierta y llena de futuro.

 

Ana Frank, la niña que no pudo ser mujer

 

“La literatura biográfica cuenta con innumerables ejemplos que sería imposible enumerar. El diario personal puede considerarse un trasunto biográfico de quien lo escribe. Muchos títulos destinados al público infantil y juvenil están escritos en forma de diario o acuden, en algún momento, al diario para acercarnos más a los personajes y hacer que el lector se identifique con ellos. Algo así ocurre con Ana Frank, pero a diferencia del diario de ficción, inventado por un narrador, en el Diario de Ana es ella quien escribe, ella quien nos cuenta cómo vivieron la familia Frank y sus amigos los más de dos años que permanecieron en el escondite de la “casa de atrás”…

 

 

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Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 5/26/2010 02:33:00 AM

Las montañas de la luna

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Las Montañas de la Luna,

Francisco M. Marín,

Barcelona, Alba, 2000

 

Anabel Sáiz Ripoll

 

 

Berta acaba de cumplir 13 años y siente unos deseos irremediables de ver a su madre, que está de cooperante en Uganda. Así, emprende un viaje, a espaldas de su abuela que es quien la cuida y llega al país de sus sueños, aunque nada va a ser fácil.

Las montañas de la Luna, de Francisco M. Marín está escrito en forma de diario; por lo tanto en primera persona. Berta escribe en su diario la prodigiosa aventura que vivió durante el verano de 1999.

Ya en Uganda, descubre que su madre no está, puesto que se encuentra prestando sus servicios como enfermera en algún lugar de la Selva cercano a las míticas Montañas de la Luna. A Berta la quieren hacer volver a casa, pero ella se escapa, junto a unos amigos ugandeses que la acompañan y emprenden juntos un viaje que podemos calificar de iniciático puesto que les cambiará la manera de pensar y todos su valores.

De la mano de Berta, y siguiendo la ruta de los antiguos exploradores, entramos en un lugar aún virgen, aprendemos contener el aliento y a entender la belleza de la selva y sus peligros.

Gracias a sus amigos Mulu, Leo y Sengar descubre que lo distinto no tiene por qué ser peor, aprende a ser respetuosa, tolerante y, sobre todo, a valorar la amistad.

El relato está lleno de hermosas descripciones que nos permiten entender mejor el paisaje de Uganda y disfrutarlo, a la vez que la propia Berta.

Interesa mucho los pasajes que dedican a los cazadores furtivos, verdaderas lacras de los animales del lugar. Hay, asimismo, alusiones a los gorilas y al trabajo magnífico que realizó con ellos Dian Fossey.

Por último, es constante la referencia de Berta a un príncipe kabaka que, de alguna manera, la acompaña, no sabemos si de forma real o imaginada, a lo largo de su peripecia. Es este príncipe quien le hacer ver que no hace falta llegar a los sitios para apreciarlos, que el anhelo interno y los sueños son siempre superiores. Es lo que le pasa a Berta quien encuentra a su madre a un paso de las Montañas de la Luna. Como le dice el joven príncipe, cuando Berta sugiere que quiere subirlas, “Yo creo que las estás subiendo por dentro. Ellas te han guiado; has atravesado toda Uganda buscándolas. ¿De verdad merece la pena romper esa visión planteada? Los exploradores soñaron con ellas; mi pueblo soñó con ellas. Déjalas así, no luches contra lo imposible”.

El relato está narrado con gracia y agilidad, cualidades propias de Berta quien no deja de sorprenderse de todo lo que ve, pero que trata de integrarse y aceptar las nuevas realidades.

Las montañas de la Luna es, en definitiva, un libro de viajes, de aventuras, pero también un canto a los sueños y a las propias experiencias personales que nos hacen crecer por dentro.

 

 

 

 

 

 

El embrujo de Chalbi

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El embrujo de Chalbi,
Fernando Claudín
Madrid, Anaya, 2004, (Espacio Abierto, 109)

El embrujo de Chalbi es una novela que gustará a todos los lectores y lectoras ansiosos por tener aventuras, a aquellos que crean en la importancia de la amistad y en la llamada del amor. No todos los viajes de fin de curso son iguales y buena prueba de ello es este libro.
Un grupo de jóvenes y sus dos profesores son abandonados, junto al conductor del vehículo, por el guía en pleno desierto de Chalbi (Kenya) y han de lluchar y poner a prueba todo lo bueno que tienen dentro para salir adelante. Chicos y chicas pasan por distas fases y todos acaban madurando y transformándose, incluidos los profesores.
Fernando Claudín escribe un relato ágil, lleno de diálogos y con gran sentido del humor porque, ante las situaciones extremas, intenta añadir un toque de ironía o de distancia.
Sea como sea, el libro nos habla de la solidaridad, de la convivencia y de muchos valores positivos que son indispensables para crecer.
En nuestra sociedad occidental, tan cómoda y llena de cosas, a veces se pierde la perspectiva de lo que de verdad importa. Por eso, libros como el que recomendamos son importantes para los jóvenes de hoy y los que lo fueron hace años, porque nos sitúan cara a cara con la vida, con lo que de verdad vale la pena.
Este grupo vive experiencias realmente excitantes y, a menudo, llenas de peligro. La magia de África planea en todo el relato, con su paisaje, con su fauna, con sus gentes. Es un canto a lo distinto y al respeto que nos debemos unos a otros.
Como bien nos dice el propio narrador, al principio del relato, El embrujo de Chalbi supone un viaje iniciático para estos chicos y chicas. Es, por lo tanto, mucho más que un simple viaje de final de curso : “Así pues su viaje de fin de curso a Kenia se transformó en un viaje iniciático, en un viaje de superación personal, que los ayudó a conocerse mejor, enseñándoles facetas de su personalidad que ignoraban” (pág. 8). El grupo es abandonado por el guía en pleno desierto y ha de aprender a sobrevivir en unas condiciones adversas, a la vez que cada uno de ellos pone a prueba lo mejor y lo peor de sí mismo. Todos salen reforzados de la experiencia, incluidos los profesores.

Guía de lectura: http://www.anayainfantilyjuvenil.com/catalogos/proyectos_lectura/IJ00128901_9999999394.pdf

Bicicletas blancas

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BICICLETAS BLANCAS, de Marisa López Soria,
Madrid, Espasa-Calpe, 2001, (Espasa Juvenil, 148)

Anabel Sáiz Ripoll

“Bicicletas blancas” es una novela hermosa y llena de vitalidad. Roberto, el protagonista, nos narra un verano distinto que empezó de una manera más bien aburrida y acabó siendo una experiencia especial.
Los padres de Roberto deciden que amplíe sus estudios de inglés en Amsterdam, pero en compañía puesto que lo acompaña su madre, primero y después, su padre. Y eso a Roberto le parece terrible, no obstante, se lo toma con humor y acepta el cuaderno que le regala su abuela –aunque piensa que es un regalo trasnochado- para ir escribiendo sus impresiones acerca del viaje. Las escribe en 1ª persona, por supuesto, pero dirigiéndose a un tú que es su propia abuela… aunque con tota probabilidad ella no vaya a leerlo.
Poco a poco Roberto descubre las posibilidades de una ciudad como Amsterdam y se deja seducir por ella. Le gusta mucho la profesora que tiene de inglés, Shanti, quien le habla por primera vez de Ana Frank. Esta joven al principio no le interesa lo más mínimo, pero, a raíz de un resfriado, ha de pasar unos días en cama y comienza a leer el “Diario”. De esta manera, varios fragmentos del mismo pasan a forman parte del cuaderno de Roberto y enriquecen su propia experiencia, al tiempo que la maduran. Gracias a Ana, Roberto inicia un proceso de crecimiento personal, ya que se aleja de su propia realidad y empieza a darse cuenta de algunas injusticias y paradojas que se dan en el mundo. El cuaderno de Roberto, el libro en sí, se convierte, de esta manera, en un homenaje a la joven judía quien, en su “Diario”, nos transmite una lección de vida.
“Bicicletas blancas” además contiene muchas nociones de geografía holandesa, de cocina, de costumbres, pero no se convierte en un libro aburrido ni trasnochado puesto que Marisa López Soria reproduce, con gran habilidad, el discurso de un joven adolescente como Roberto quien, entre bromas y veras, va narrando ese verano especial.
Por lo tanto, el texto está lleno de coloquialismos, de giros propios del habla oral, de espontaneidad y de frescura.
“Bicicletas blancas” se destina a lectores a partir de 12 años; pero los posibles lectores ya adolescentes no se sentirán defraudados, ni siquiera los adultos, porque Roberto desgrana, con claridad, con una palabra afilada e irónica, algunas de las contradicciones de nuestra sociedad.