Category Archives: Clàssic literari

El Conde de Montecristo

 

Por Anabel Sáiz Ripoll

 

Uno de los libros más conocidos de Alejandro Dumas es El Conde de Montecristo. Releer este clásico supone volver a la juventud, a la adolescencia y entrar de lleno en un mundo donde todo es posible. Sin duda es un libro que nos atrapa desde el principio y que sigue interesando a los lectores de todos los tiempos. Personajes, situaciones extremas, descripciones insólitas, muertes súbitas, resurrecciones… hacen de él un libro del que no se puede prescindir.

 

 

 

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Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 6/14/2010 01:46:00 PM

Ana Frank, la niña que no pudo ser mujer

 

“La literatura biográfica cuenta con innumerables ejemplos que sería imposible enumerar. El diario personal puede considerarse un trasunto biográfico de quien lo escribe. Muchos títulos destinados al público infantil y juvenil están escritos en forma de diario o acuden, en algún momento, al diario para acercarnos más a los personajes y hacer que el lector se identifique con ellos. Algo así ocurre con Ana Frank, pero a diferencia del diario de ficción, inventado por un narrador, en el Diario de Ana es ella quien escribe, ella quien nos cuenta cómo vivieron la familia Frank y sus amigos los más de dos años que permanecieron en el escondite de la “casa de atrás”…

 

 

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Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 5/26/2010 02:33:00 AM

La Eneida

La Eneida de Virgilio

 

Por Anabel Sáiz Ripoll

 “Arma virumque cano, Troiae qui primus ab oris

Italiam, fato profugus, Laviniaque uenit

litora….”

Con esta vehemencia espectacular se inicia uno de los poemas más bellos de la antigüedad clásica, La Eneida, de Publio Virgilio Marón. La traducción al castellano de estos versos –y alguno más- es la siguiente:

“Canto las armas y a ese hombre que de las costas de Troya

llegó el primero a Italia prófugo por el hado y a las playas

lavinias, sacudido por mar y por tierra por la violencia

de los dioses a causa de la ira obstinada de la cruel Juno,

tras mucho sufrir también en la guerra, hasta que fundó la ciudad…”

¿Por qué volver a La Eneida? ¿Tal vez por qué es un relato de viajes? ¿De amor? ¿De guerra? ¿Tal vez por qué habla del ser humano? Por eso y por algunos ingredientes más, La Eneida, del poeta romano Virgilio, sigue plenamente vigente.

Tras la guerra de Troya, perdido todo, Eneas y un puñado más de troyanos son los únicos supervivientes y deciden buscar una nueva tierra que los acoja. Parten sin rumbo fijo y sufren mil contratiempos en un periplo que parece no tener fin. Eneas cuida de su anciano padre, Anquises, y de su hijo, Ascanio Iulo. Es la imagen más bella de la piedad filial. Su mujer ha quedado atrás en extrañas circunstancias.

Esta primera parte recuerda mucho a otro gran clásico de viajes, La Odisea, de Homero. Eneas llega a Cartago donde la reina Dido se enamora de él y, al no ser correspondida, se suicida. Después siguen hasta Sicilia, en donde la Sibila le hace descender a los infiernos donde Anquises, ya muerto, le vaticina el futuro glorioso de Roma. Parte hacia Italia y le recibe el rey Latino. En ese momento se inicia la segunda parte, más parecida a La Ilíada, también de Homero. Eneas ha de luchar con un rival fuerte, Turno y, tras vencerlo, se casa con la princesa Lavinia y reina sobre la región en donde surgirá Roma, la poderosa Roma. Eneas, pues, según la leyenda, inaugura la dinastía que llega hasta el Emperador Augusto que es quien le encarga a Virgilio que escriba la obra. El poeta latino pasa los últimos años de su vida trabajando en La Eneida aunque pide que se destruya el texto, quizá por estar inconcluso, voluntad que, por fortuna, no se le respetó.

La Eneida está publicada en distintas editoriales y es materia de estudio para quienes se dedican a las lenguas clásicas. No obstante, quizá para el lector que quiere introducirse en esta obra, podríamos recomendar una adaptación que, aunque pensada para los niños, puede servir para jóvenes y adultos. Hablamos de la versión de Rosa Navarro Durán, La Eneida contada a los niños, (Edebé). El texto recoge, en prosa, los versos de Virgilio y nos habla del dolor de Dido, de la fuerza del combate con el rey Turno; de los dioses conspirando a favor o en contra del héroe.

Otro de los personajes de la obra, el joven Iulo, es protagonista de una novela juvenil excelente: El hijo del héroe, de Loren Fernández (SM). El texto recoge acaso los elementos cotidianos que Virgilio obvió y dota de mayor humanidad si cabe a Eneas y a su pueblo. Iulo, en El hijo del héroe, es un joven de 15 años especial porque es el hijo de Eneas, el futuro fundador de Alba Longa. Se trata de un viaje iniciático. La peripecia que vive este muchacho  es ardua y las experiencias son tan importantes  que, en algún momento del relato, Iulo se siente tan solo, angustiado e ignorado, que, tal vez, habría deseado morir cuando tuvo la ocasión, aunque, y ése es su gran aprendizaje, “No sé si deseaba morir. Deseaba escapar, esfumarme de un mundo y de un Iulo que no me gustaban. El mundo no ha cambiado, pero ahora todo es distinto en él, porque lo miro con otros ojos y me acepto como soy. De todas formas, he estado muy ocupado estos días como para pensar en eso.” (pág. 177). Por fin, para orgullo de su padre, acepta su destino: “¿Sabes lo primero que comprendí cuando volví a la vida? Que mi gente me quiere aunque me equivoque, y que formo parte de ellos. ¿Y cuándo tú no estabas? Que me necesitan, porque sienten que seré su rey, aunque por ahora no sea ningún héroe. Así que no sé si alguna vez tocaremos las estrellas, pero yo iré con mi pueblo adonde mi pueblo vaya” (pág. 181).

Totus Plautus (o casi)

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Totus Plautus (o casi)
Alzira, Algar, 2010

Los clásicos son esos libros que nos cuentan historias atemporales, puesto que siempre nos interesan ya que aluden a la entraña misma de lo humano, a nuestros sentimientos, pasiones, necesidades, dudas y miedos. Acercarse a los clásicos es acercarse a un buen amigo que siempre tendrá las palabras adecuadas para cada ocasión. Parece que la literatura clásica y la juvenil tengan que estar reñidas y nada es más falso puesto que ambas pueden darse la mano, acaso la literatura juvenil sirva para tender un puente necesario que llevará al adolescente o joven a disfrutar de los clásicos.
A menudo el problema está en cómo ofrecer la historia clásica si adaptada o en formato original. Muchas veces el idioma en el que fue escrita es un obstáculo para el lector actual ya que desconoce muchos de los giros idiomáticos y no tiene elementos del contexto para entender bien la historia. Se trata de acercárselo, de ofrecerle la historia de una manera nueva, sin desvirtuar la original, por supuesto, pero dándole la posibilidad de que entienda y disfrute de la lectura de la obra en sí.
José Antonio Martínez (Hellín, Albacete, 1956), profesor de Lengua y Literatura españolas, nos ofrece “Totus Plautus (o casi)”, editado por Algar recientemente en la colección Teatro de papel, que es una recopilación-adaptación de las mejores obras de Tito Maccio Plauto, el padre de la comedia teatral. Plauto no está lejos de nuestro mundo, en absoluto, y José Antonio Martínez así lo ha entendido al recrear sus momentos más significativos. Es una buena manera para que los jóvenes se acerquen, con la mirada limpia, a uno de los grandes clásicos del teatro latino.
En Plauto no sólo encontramos risa y chanza, sino que, a menudo, sus personajes reflexionan en voz alta y nos transmiten lecciones de vida que nos pueden ser muy útiles en este mundo nuestro tan convulso. Para que, por ejemplo, entendamos que, a veces, es verdad eso de que no hay nada nuevo bajo el sol, en la obra “Bacchides”, el padre y el esclavo preceptor se lamentan de la educación del momento, del poco respeto que tienen los jóvenes por sus mayores y del cambio de costumbres. ¿Nos suena, verdad?
La ironía, el gracejo, los juegos de palabras, los equívocos entre personajes son ingredientes que hacen que el teatro de Plauto sea inconfundible. En esta ocasión, José Martínez estructura la obra en torno a dos tramas, la “Aulularia” y “Amphitruo”, aunque también toma elementos de “Miles Gloriosus” y de “Casina” y otras obras. No obstante, encontramos partes de creación del profesor necesarias para unir unas escenas con otras e, incluso, hay mezcla de personajes y de caracteres. Las aportaciones personales siguen muy bien el espíritu de Plauto y tratan también de aludir a nuestros días. Ya en el prólogo podemos escuchar a Pseudolo que presenta la obra diciendo, por ejemplo: “En confianza, las modernas [comedias] que se estrenan ahora no les llegan [a las antiguas] ni a la suela de los zapatos. Nosotros en cuanto supimos que deseabais ver comedias de Plauto, como no sabíamos cuál ofreceros, decidimos preparar un surtido de lo más variado. Así que desterrad de vuestro espíritu las preocupaciones y olvidaos de las deudas, de los fracasos amorosos y de los problemas laborales, porque la representación va a comenzar”.
Cabe destacar la introducción a la obra en donde el profesor Martínez explica quién era Plauto y sus principales características. Es una herramienta útil para entender la obra en sí. En definitiva, “Totus Plautus (o casi)” pretende “que nuestros escolares estén lo más cerca posible del gran comediógrafo” y pensamos que lo consigue.
Las obras teatrales pierden con la lectura, puesto que, por sus características, necesitan otros elementos, el escenario, los actores; no obstante, son una buena introducción para sembrar la curiosidad y hacer futuros aficionados al teatro.
Así que, preparados para reírnos a carcajadas, con los personajes, ya arquetipos teatrales, del criado, el militar, el viejo avaro, los dioses intrigantes, la mujer joven, la alcahueta…

La vida y poesía de Miguel Hernández

miguelhernandezedebeLa vida y poesía de Miguel Hernández,
Rosa Navarro Durán (textos),
Jordi Vila (ilustraciones),
Barcelona, Edebé, 2010.
Cartoné, 27 x 22,5 cm., 48 pp., 11.95 €.
ISBN: 978-84-236-9613-0

A partir de 8 años

Por Anabel Sáiz Ripoll,

especialista en Literatura Infantil y Juvenil

Miguel Hernández, su poesía y su personalidad, van a ser recordadas en este año en que se celebra el centenario de su nacimiento. Por lo tanto, será difícil no incurrir en repeticiones, incluso en tópicos. No obstante, la Dra. Rosa Navarro Durán en La vida y poesía de Miguel Hernández tiene la habilidad de ofrecernos un libro, que, en principio, se destina a los niños, que nos acerca, de una manera diáfana a la figura de este oriolano universal. No obstante, Rosa Navarro no pretende hacer apología de Miguel Hernández, sino contar, de una manera sobria, clara y real, las principales líneas biográficas del poeta.

Miguel Hernández, pues, se convierte en un hombre de carne y hueso, no en un mito, ni en un personaje ajeno o endiosado, sino en alguien que vivió, que sintió, que se enamoró y que siempre tuvo cierta propensión a la melancolía, aunque, a diferencia de otros hombres y mujeres, él fue capaz de plasmarlo en forma de poesía.

El libro, ya lo hemos dicho, va destinado a los niños, aunque la prosa de Rosa Navarro es tan precisa, amena y viva que, para quien no conozca nada o poco del poeta, el libro puede ser una aproximación correcta y muy cuidada.

La autora no se limita a dar las coordenadas biográficas, sino que las sitúa en su época y las contextualiza con versos del propio Miguel Hernández. La poesía de Miguel Hernández, sin duda, es una de las mejores de nuestra literatura y pensamos que es un acierto reproducir algunos de sus mejores versos para tratar de relacionarlos con su vida.

El libro se organiza, de una manera muy didáctica, en breves capítulos que van acotando los principales acontecimientos de la vida del poeta, sus lecturas en la sierra, el amor por Josefina, sus primeros versos, la muerte de su primer hijo, la guerra civil, la cárcel, su muerte. Rosa Navarro trata de mostrarse objetiva en lo que cuenta, tarea muy difícil porque la figura de Miguel Hernández, magnética y apasionada, atrapa desde el primer momento, aunque agradecemos a la autora esa capacidad de distanciamiento que permite que sean los lectores, y no ella, quienes extraigan sus propias conclusiones.

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Jordi Vila es el ilustrador de la vida de Hernández y capta de manera precisa todo el ambiente y todos los detalles que permitirán que, adultos, niños y jóvenes, entiendan de una manera más gráfica la peripecia vital del poeta quien, al fin y al cabo, en su vida solo pretendió un objetivo:

Querer, querer, querer:
Ésa fue mi corona,
Ésa es.


Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 3/22/2010 01:59:00 AM

Clásicos contados a los niños

CLÁSICOS CONTADOS A LOS NIÑOS,
En versión de la Dra. Rosa Navarro,
Col. ‘Clásicos contados a los niños’, Edebé.

A partir de 6 años, Clásicos
Por Anabel Sáiz Ripoll, especialista en Lit. Infantil y Juvenil

-“El Quijote” contado a los niños, Edebé, 2005.
-“Tirante el blanco” contado a los niños, Edebé, 2005.
-“Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez contado a los niños, Edebé, 2006.
-“El Lazarillo” contado a los niños, Edebé, 2006.
-“El Cid” contado a los niños, Edebé, 2007.
-“La Odisea” contada a los niños, Edebé, 2007.
-“Leyendas” de Bécquer contadas a los niños, Edebé, 2008.
-“Novelas ejemplares” de Miguel de Cervantes contadas a los niños, Edebé, 2008.
-“La Eneida contada a los niños”, Edebé, 2009.

Rosa Navarro, la adaptadora de los textos que comentamos hoy, sostiene un par de argumentos para defender a los clásicos: el primero “es que nuestros clásicos son un auténtico tesoro heredado, son un legado cultural…” y el segundo es que “…nuestra indiferencia hacia su patrimonio, nuestro desconocimiento de los clásicos no sólo nos priva de gozar de ese tesoro, sino también de compartir nuestro mundo de referencia” [1].
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Rosa Navarro Durán (Figueres, Girona, 1947), es filóloga y catedrática de Literatura Española en la Universidad de Barcelona. Su nombre nos es familiar a todos los filólogos que, gracias a su magisterio, hemos aprendido a comentar textos literarios. Como investigadora ha revolucionado la literatura española con la afirmación de que Alfonso de Valdés es el autor de El Lazarillo de Tormes. Entre sus ediciones de texto se pueden destacar las “Novelas Ejemplares”, de Miguel de Cervantes, “Cervantes”, “Escenas Cervantinas”. Rosa Navarro es especialista en literatura del Siglo de Oro y ha editado un sinfín de obras de esta época, aunque también ha escrito poemas y, por supuesto, aquí la citamos por la adaptación que está haciendo de un buen número de clásicos universales, la mayoría de ellos en lengua española. Así, ha adaptado para estudiantes distintas obras como el “Cantar de Mio Cid”, “El libro de Buen Amor” y “Don Quijote de la Mancha”. Destaca un libro suyo dentro del tema que nos ocupa titulado “¿Por qué hay que leer a los clásicos” (1996) y otro más titulado “¿Cómo leer un poema?”. Rosa Navarro, pues, es una gran defensora de los autores clásicos, por lo tanto poco sospechosa de desvirtuarlos a la hora de hacer las adaptaciones.

Rosa Navarro explica que “Yo hablo a los niños con un lenguaje normal, evitando sólo las palabras difíciles y la sintaxis compleja” y añade: “La verdad es que juego con ventaja porque me conozco muy bien los libros que adapto”. La filóloga entiende el libro en su unidad y trata de ofrecernos “la visión conjunta que de él tengo en la cabeza”. Empezó adaptando para Edebé Don Quijote de la Mancha en su 500 aniversario y ha seguido con un buen número de títulos, la mayoría propuestos por ella misma, que han tenido, y tienen, un indudable éxito entre los niños.

Si empezamos a comentar las características esenciales de las adaptaciones de Rosa Navarro diremos que son el rigor y la seriedad, que no están reñidas con la buena literatura, como así lo demuestra como bien dice: “…me gustan tanto (se refiere a las obras que adapta) que quiere que los niños disfruten como yo con ellas”. La Dra. Rosa Navarro es bien consciente de que no todos los clásicos pueden ser motivo de adaptación y los ha seleccionado cuidadosamente. Así, por ejemplo, piensa que “La Celestina” no es una obra que se pueda adaptar para los niños, en cambio sí lo son las que ha trabajado hasta le fecha y que son El Quijote, Tirante el Blanco, Platero y yo, El Lazarillo, El Cid, La Odisea, Las leyendas de Bécquer, Las Novelas Ejemplares de Cervantes y La Eneida.

Como vemos no son todas obras medievales o renacentistas que, a priori, podríamos pensar que son las más difíciles de entender para los niños. Rosa Navarro adapta clásicos del S. XIX como son algunas leyendas de Bécquer y del S. XX como es Platero y yo un libro que tradicionalmente se ha ofrecido a los niños sin pensar que su lectura ofrecía serias dificultades y su contenido. Juan Ramón Jiménez era quien pensaba que los niños podían leer de todo “con las consabidas excepciones”. Evidentemente, en el caso de las obras amplias, no adapta toda la obra, sino lo más significativo para ella. También, en el caso de relatos o textos breves, tampoco los adapta todos sino parte como ocurre con las Leyendas, en donde escoge cinco leyendas, o las Novelas Ejemplares, de las que adapta “La gitanilla” y “La española inglesa”. Sí está adaptado entero el Lazarillo, obra de la que es especialista la autora, aunque, como vemos en el índice, no lo divide en los siete tratados del original, sino en capítulos más breves y acaso más fáciles de leer por los niños.

Es curioso ver cómo en el prólogo Rosa Navarro da la explicación, tantas veces buscada por los estudiosos de por qué se escribió el “Lazarillo” y dice así: “Lázaro de Tormes es pregonero en Toledo: anuncia por las calles las cosas que se venden o las que se han perdido o lo que le ordenan. Una dama pide que le informen por escrito sobre la vida del arcipreste de San Salvador, su servidor y amigo, que vive en Toledo. Y como Lázaro no sólo pregona los vinos del arcipreste, sino que además está casado con su criada, le preguntan a él. Para informar a la dama, Lázaro le contará su propia vida desde el principio hasta llegar a lo que ella le interesa: su relación con el arcipreste de San Salvador”. El Cid, por ejemplo, aparece en prosa y dividido en los tres cantares propios, pero cada cantar, a su vez, aparece subdividido en diversos capítulos, siguiendo el mismo esquema que El Lazarillo. Esta adaptación se escribió para conmemorar los VIII años del texto y Rosa Navarro, como prólogo escribe lo que ella titula “Así empieza la historia” y que nos pone en antecedentes de quién era el Cid y de qué le pasó y por qué fue al destierro. La versión de Rosa Navarro es muy rica en diálogos y mantiene un ritmo ágil durante todo el relato. En cuanto al “Quijote” por poner aún un último ejemplo, Rosa Navarro lo divide en dos partes, pero escoge algunas aventuras para relatarnos la historia. La Odisea sigue también el mismo patrón y se nos ofrece dividida en capítulos breves y prosificada, para hacerla más asequible al lector, aunque, en las solapas del libro se lee: “…la Odisea es un poema maravilloso, que fue compuesto hace muchos, muchísimos años: ¡casi tres mil! La Odisea está escrita en griego, en 12.110 versos”. Lo mismo sucede con La Eneida que es, hasta la fecha, la última adaptación hecha.

Bien, los textos que han salido de la pluma de Rosa Navarro son textos ágiles, que respetan el original, pero que ofrecen giros sintácticos cercanos a los nuestros, más fáciles de entender y tratan de presentar de manera más clara a los personajes y situaciones, aunque no son obras sesgadas ni mutiladas, en absoluto. Las ilustraciones que acompañan a estar versiones de Francesc Rovira les dan un nuevo aire, como un nuevo aspecto y permiten el niño –o a cualquier lector- que entre con más alegría en el clásico. Bienvenido sea este propósito si se consiguen más lectores así.

Este material forma parte de un proyecto de investigación que la autora está desarrollando gracias a una licencia retribuïda concedida por el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. Resolució EDU/2413/2009, de 27 de juliol (DOGC núm. 5461 9/9/2009)

[1] Todas las afirmaciones de Rosa Navarro han sido extraídas de la entrevista que le formuló Belén Galindo para “La casa de los Malfenti”, nº 20, otoño 2006.


Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 2/19/2010 01:32:00 AM

Nota: no és literatura juvenil en sentit estricte, però els joves també poden gaudir d`aquests adaptacions.

La dama del alba

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“LA DAMA DEL ALBA”, DE ALEJANDRO CASONA
Madrid, Cátedra, (21 2003), (Letras Hispánicas, 202)
ANABEL SÁIZ RIPOLL

Hace poco más de cinco años se celebró el centenario del nacimiento de Alejandro Rodríguez Álvarez, Alejandro Casona, uno de los dramaturgos más notables de las letras hispanas. Bueno es que recordemos aquí “La dama del alba”, que es acaso su obra más hermosa. Añadiremos que Alejandro Casona pasó buena parte de su vida en el exilio a raíz de la Guerra Civil.
“La dama del alba” es una pieza teatral dividida en cuatro actos que mantiene una lectura silenciosa sin perder un ápice de belleza. Por supuesto, el teatro se escribe para ser representado; pero hay obras que te dejan un poso tan hondo que es gratificante releerlas para recrearnos en ellas. Eso ocurre con “La dama del alba”.
La obra se centra en Asturias, la tierra del autor, y nos habla de una tragedia familiar. La Madre ha perdido a Angélica –supuestamente ahogada en el río- y no levanta cabeza ni permite que los demás lo hagan. A su alrededor, Telva, la vieja criada, mujer de una pieza, positiva, animosa, pese al fallecimiento de sus siete hijos en la mina; el Abuelo, un hombre de grandeza extraordinaria, los niños y Martín, el viudo de Angélica, aparentemente desconsolado. En torno a Angélica se ha tejido una leyenda que es falsa y que el lector o el público desvelará, pero que empieza a resolverse con la llegada de Adela quien, poco a poco, desplaza el recuerdo de Angélica. No obstante, y eso es lo más poético, lo que era una farsa, acaba siendo realidad y Angélica de verdad protagoniza su propia leyenda llena de grandeza.
La Peregrina es el personaje central de la obra. Se trata de la Muerte personificada; pero es una muerte bondadosa, que lamenta su trabajo. Una muerte que quisiera estar siempre lejos de los niños. Una muerte que envidia la vida, que desearía ser capaz de amar y que cuando ríe se sorprende a sí misma. Esta Peregrina se siente feliz cuando el abuelo la llama Mujer, que es lo que ella anhela ser.
“La dama del alba” es un texto lleno de poesía, de figuras retóricas (metáforas, sinestesias, metonimias…), con profusión de refranes (en boca de Telva) y con algunas referencias a leyendas asturianas. La Noche de San Juan, noche mágica donde las haya, preside el retorno de Angélica y el desenlace más esperado por la madre: la aparición de su cuerpo intacto, milagrosamente bello pese al tiempo que ha pasado.
Para acabar quisiera señalar que no he escogido esta obra de manera casual, sino para dejar bien claro que la muerte, a menudo, es mucho más clemente, más humana y más tierna y comprensiva que ciertas personas, que ni merecen este calificativo. Me refiero, es obvio, a los que han causado los execrables atentados terroristas en Madrid el pasado 11 de marzo. De alguna manera la literatura, que refleja la sociedad, no puede permanecer al margen. Por eso recomiendo “La dama del alba” que es sinónimo de paz, de poesía y de belleza. Transcribimos un fragmento del diálogo en el que la propia muerte, la Peregrina, lamenta lo que muchas veces sucede en su nombre:
“ABUELO: No me fío de ti. Si fueras leal no entrarías disfrazada en las casas, para meterte en las habitaciones tristes a la hora del alba.
PEREGRINA: ¿Y quién te ha dicho que necesito entrar? Yo estoy siempre dentro, mirándoos crecer día por día detrás de los espejos.
ABUELO: No puedes negar tus instintos. Eres traidora y cruel.
PEREGRINA: Cuando los hombres me empujáis unos contra otros, sí. Pero cuando me dejáis llegar por mi propio paso… ¡cuánta ternura al desatar los nudos últimos! ¡Y qué sonrisas de paz en el filo de la madrugada!”

Grandes Esperanzas

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GRANDES ESPERANZAS
de Charles Dickens, Círculo de Lectores, 2000.

Anabel Sáiz Ripoll

Se trata de una novela de madurez, publicada en 1861, penúltima obra del escritor inglés. Nos cuenta las andanzas del pequeño Pip, Philip Pirrip, aprendiz de herrero que, de la noche a la mañana, merced a un benefactor anónimo, se convierte en un caballero. Marcha a Londres en busca de sus grandes esperanzas. Su orfandad y su pobreza quedan atrás, pero también la alegría de la niñez. Pip lleva una vida elegante y, de alguna manera, se avergüenza de sus orígenes y desdeña a Joe, el herrero casado con su hermana que fue y es el único que de verdad le ha dado cariño.

Vale la pena leer o releer este clásico que ofrece una construcción sin fisuras y un buen ejemplo del pensamiento de Dickens. Aporta un análisis psicológico notable y una ironía sutil y finísima que comienza con el título de la novela. Esas “grandes esperanzas” se desvanecen cuando Pip conoce a su benefactor y cuando, por circunstancias de la vida, ha de regresar con Joe y se da cuenta de quien es su verdadero amigo. Se trata de un libro de autoaprendizaje en el que Pip aprende a valorar que no es la riqueza lo que más importa, sino el afecto y el sentimiento, que no todo puede pagarse con dinero.

Por sus páginas desfilan personajes magistralmente retratados con sus personales historias como la señorita Havisham, por la que sentimos piedad, o personajes antipáticos como el señor Pomblochook, o personajes que acaban cayéndonos bien como Estella, aunque al principio es realmente perversa; hay otro personaje que es el de Herbert, el amigo de Pip en Londres, su amigo real o Wenmick, otra figura excéntrica y singular o el tutor de Pip, el señor Jaggers, personaje difícil de definir porque resulta iompenetrable, o Provis, el preso fugado que resulta ser el benefactor… En suma, todos ellos, al lado de Pip harán que el lector o lectora pasen un buen rato y reflexionen también acerca de las relaciones humanas.

Leer a Dickens es siempre un placer y una fuente de conocimiento de la Inglaterra del S. XIX que él vivió. Autor realista se muestra siempre a favor de los más desprotegidos; sobre todo de los niños que se veían obligados a dejar atrás su niñez sin haber empezado ni a vivirla ya que trabajaban como los propios adultos. Títulos como David Copperfield, La pequeña Dorrit o Canción de Navidad, entre otros, son una perfecta compañía para los lectores de cualquier edad. La mayoría fueron escritas por entregas y los lectores de entonces leían con avidez los capítulos y esperaban al siguiente con auténtica expectación. Muchas de sus obras se han difundido gracias a las versiones cinematográficas o televisivas. De la mayoría hay adaptaciones hechas para el público juvenil, aunque siempre es mejor leer la obra tal cual la escribió el autor, en su integridad, aunque nos cueste más.

Mujercitas

mujercitasMUJERCITAS,
DE LOUISA MAY ALCOTT, Barcelona, Lumen, 2004

Anabel Sáiz Ripoll

¿Quién no ha oído hablar de estas cuatro mujercitas, Meg, Jo, Beth y Amy? ¿Quién no ha visto alguna versión cinematográfica? Es más, seguro que muchos recuerdan a K. Hepburn interpretando a la indómita Jo.
Del libro que hoy reseñamos se han hecho muchas versiones; pero ésta es la definitiva puesto que se trata de la versión íntegra que comprende los dos títulos de la obra, “Mujercitas” y “Aquellas mujercitas” tal y como su autora quiso que se leyesen.
A lo largo de más de 700 páginas el lector disfrutará, sufrirá, se enamorará, tendrás nuevas experiencias y crecerá de la mano de estas niñas que pasan de la infancia a la adolescencia y de ésta a la incipiente madurez, acompañados por unos padres y un entorno propicio, aunque no siempre fácil. Beth, la más tierna de todas, muere muy joven y ése es el episodio más dramático de la obra. Muchas son las lecciones morales que se desprenden de la novela.
Louisa May Alcott nació en Germantown, Pensilvania, el día 29 de noviembre de 1832. Es autora de libros también conocidos como “Bajo las lilas”, “Hombrecitos” y otros más. En Jo refleja mucho de lo que fue su vida puesto que Jo, como ella, es la escritora, la chica que no quiso someterse, que luchó contra los prejuicios. Meg es la hermana mayor, muy sensata, una chica afable, quien se casa primero de las cuatro. Amy es la pequeña, una niña pizpireta, que nos hará reír con sus ocurrencias y que nos sorprenderá cuando se convierta en una espléndida mujer. Jo, ya lo hemos dicho, es la más rebelde de las cuatro, pero también la que más sufre, la más tierna por dentro. Acaso la preferida de quien esto escribe. Y Beth es el ángel del hogar, quien da todo sin esperar nada a cambio. Por supuesto otros personajes las acompañan, los padres, el Sr. y la Sra. March; Laurie y demás. Todos forman, cuando acabamos de leer el libro, parte de nuestra propia familia y, es más, en muchos de nosotros, estos nombres ya son parte de nuestra propia identidad.
El libro, pese a lo que pudiera parecernos, no ha perdido ni un ápice de frescura; es más, pese a los más de 150 años transcurridos desde su publicación, la obra sigue conteniendo toda su frescura y todo su encanto… y no sólo para niños y jóvenes, sino para cualquier edad.
A Gloria Méndez debemos esta magnífica traducción y un prólogo breve, pero condensado. “Mujercitas” no es un libro ñoño, esta versión, al menos, no lo es porque no reduce, como en otras ediciones, parte del original, porque respeta la voluntad de su autora. En otras versiones se eliminaron pasajes enteros y con su supresión el texto quedó desvirtuado y, a menudo, muy edulcorado. La edición que reseñamos no peca de estos defectos, puesto que se divide en dos partes y en 47 capítulos. Auguramos al lector una lectura deliciosa.

El Conde de Montecristo

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EL CONDE DE MONTECRISTO, 2 vols
DE ALEJANDRO DUMAS, Anaya, Tus Libros,1990
Anabel Sáiz Ripoll

Uno de los libros más conocidos de Alejandro Dumas es El Conde de Montecristo . Releer este clásico supone volver a la juventud, a la adolescencia y entrar de lleno en un mundo donde todo es posible. Sin duda es uno de los libros más leídos, que nos atrapa desde el principio y que sigue interesando a los lectores de todos los tiempos. Personajes, situaciones extremas, descripciones insólitas, muertes súbitas, resurrecciones… hacen de él un libro del que no se puede prescindir.
Alejandro Dumas, hijo (1802-1870), es un escritor de pluma rápida y eficaz, que escribió de manera convulsa, por decirlo así, y nunca se tomó la molestia de releer lo que escribía. No le interesaba volver hacia atrás, porque a él lo único que le movía era la peripecia de sus personajes y entregar fielmente los capítulos de sus obras a las revistas que le pagaban por ello. A menudo escribió en colaboración con Auguste Moquet, aunque se habla poco de ello, pero la obra que nos ocupa es un ejemplo de esta colaboración literaria.
El Conde de Montecristo apareció por entregas entre agosto de 1844 y enero de 1846 en el “Journal dels Débats”. Su primera edición ocupa 18 volúmenes y su éxito fue inmediato.
Se estructura el libro en tres partes que responden a los tres escenarios básicos:
1. Marsella, donde Dantès es condenado de por vida en una mazmorra de la que escapa de una manera rocambolesca.
2. Roma: Dantès es ya el Conde de Montecristo y comienza a dar muestras de su poder.
3. París: Montecristo se venga sistemáticamente de los tres hombres que lo acusaron y los hunde en la absoluta miseria (uno se suicida, otro se vuelve loco y el tercero lo pierde todo). No en balde dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Buena prueba nos da Dantès de ello.
La novela es una aventura continua, llena de peligros, encuentros, naufragios, fugas, ejecuciones, traiciones, envenenamientos, contrabandistas, bandoleros… Todo anima y todo causa asombro. Por otro lado, se expone la vida cotidiana de mediados del S. XIX –con el telón histórico de fondo- y se une muy bien con el plano ficticio.
Dantès se supera a sí mismo y, como un Dios severísimo, da y arrebata, ayuda y pone trampas. Dantès es el juez supremo de los que lo han perseguido y es quien culmina, en nombre de la Providencia, su venganza.
Edmond Dantès es una figura romántica, traspasada de algo irremediable, de misterio, de tristeza, de rabia, de pena. Es implacable, no perdona; aunque, hacia el final, se atreve a dudar y regresa de nuevo a su lugar de encierro para buscar, en el Castillo de If, una señal y la encuentra o así lo cree él y piensa que su comportamiento ha sido el adecuado.
Montecriso es o muy generoso o muy despiadado. Acaba con Fernand, con Villefot, con Danglars y lo hace de manera sistemática, paladeando los momentos, sin prisa, pero sin pausa. Sin embargo, una vez se excede y pierde al pequeño Edouard, lo cual hace que se tambalee, aunque no desbarata sus proyectos. Todo lo puede gracias a su inmensa fortuna, conseguida por un azar en la isla de Montecristo.
Cabe añadir que cuando ayuda lo hace sin medida, con Mercedes, con su padre, con Faria –el origen de su fortuna-, con Haydea, los Morrel, Emmanuel, Valentine y acude a algo que considera lo esencial: el dinero, que reparte de forma pródiga, a manos llenas.
En el libro quizá lo que menos interesa esta vez es el estilo porque Dumas nos lo hace olvidar ya que nos tiene pendientes de sus diálogos, de las descripciones, de la continua pasión con que suceden todos los episodios. Es un libro sin medida, de contrastes, exagerado hasta la saciedad, pero con ese encanto de las grandes aventuras inimaginables e irrealizables.
El Conde de Montecristo ha servido de inspiración para cineastas y guionistas y varias son las versiones que se han llevado a la gran pantalla y también a la televisión. El propio Arturo Pérez Reverte, en La Reina del Sur le rinde un homenaje haciéndolo libro de cabecera e inspiración de la protagonista.