Category Archives: Novel.la històrica

Bicicletas blancas

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BICICLETAS BLANCAS, de Marisa López Soria,
Madrid, Espasa-Calpe, 2001, (Espasa Juvenil, 148)

Anabel Sáiz Ripoll

“Bicicletas blancas” es una novela hermosa y llena de vitalidad. Roberto, el protagonista, nos narra un verano distinto que empezó de una manera más bien aburrida y acabó siendo una experiencia especial.
Los padres de Roberto deciden que amplíe sus estudios de inglés en Amsterdam, pero en compañía puesto que lo acompaña su madre, primero y después, su padre. Y eso a Roberto le parece terrible, no obstante, se lo toma con humor y acepta el cuaderno que le regala su abuela –aunque piensa que es un regalo trasnochado- para ir escribiendo sus impresiones acerca del viaje. Las escribe en 1ª persona, por supuesto, pero dirigiéndose a un tú que es su propia abuela… aunque con tota probabilidad ella no vaya a leerlo.
Poco a poco Roberto descubre las posibilidades de una ciudad como Amsterdam y se deja seducir por ella. Le gusta mucho la profesora que tiene de inglés, Shanti, quien le habla por primera vez de Ana Frank. Esta joven al principio no le interesa lo más mínimo, pero, a raíz de un resfriado, ha de pasar unos días en cama y comienza a leer el “Diario”. De esta manera, varios fragmentos del mismo pasan a forman parte del cuaderno de Roberto y enriquecen su propia experiencia, al tiempo que la maduran. Gracias a Ana, Roberto inicia un proceso de crecimiento personal, ya que se aleja de su propia realidad y empieza a darse cuenta de algunas injusticias y paradojas que se dan en el mundo. El cuaderno de Roberto, el libro en sí, se convierte, de esta manera, en un homenaje a la joven judía quien, en su “Diario”, nos transmite una lección de vida.
“Bicicletas blancas” además contiene muchas nociones de geografía holandesa, de cocina, de costumbres, pero no se convierte en un libro aburrido ni trasnochado puesto que Marisa López Soria reproduce, con gran habilidad, el discurso de un joven adolescente como Roberto quien, entre bromas y veras, va narrando ese verano especial.
Por lo tanto, el texto está lleno de coloquialismos, de giros propios del habla oral, de espontaneidad y de frescura.
“Bicicletas blancas” se destina a lectores a partir de 12 años; pero los posibles lectores ya adolescentes no se sentirán defraudados, ni siquiera los adultos, porque Roberto desgrana, con claridad, con una palabra afilada e irónica, algunas de las contradicciones de nuestra sociedad.

Siete días de julio

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SIETE DÍAS DE JULIO,
Jordi Sierra i Fabra,
Barcelona, Plaza y Janés, 2010

Anabel Sáiz Ripoll

“Siete días de julio” es una novela vibrante e intensa, cuya acción se desarrolla en siete días que significan, para Miquel Mascarell, un punto de inflexión importante en su vida. A Mascarell lo conocemos ya gracias a otra novela, “Cuatro días de enero”. Se trata de un inspector de policía republicano que ha pasado los últimos años de su vida en el Valle de los Caídos, trabajando en su construcción. En 1947 sale en libertad y regresa a Barcelona. Barcelona ya no es su ciudad, sino un lugar gris, triste en el que la gente trata de salir adelante. El hambre, el estraperlo, los chanchullos de la burguesía, la tristeza conforman el telón de fondo por el que se mueve Mascarell quien, pese a todo, acaba encontrando algún motivo de esperanza gracias a Patro, la joven prostituta a la que ayudó en su anterior caso y que ahora le devuelve, con creces el favor.
“Siete días de julio”, pese a tener aspectos de novela intimista, es una novela negra, de acción en la que Mascarell, de una manera que parece casual y que, sin embargo, no lo es, se hace cargo de un caso e investiga la muerte de una joven prostituta en el metro de Barcelona. No obstante, tras esa muerte que no fue tan accidental como se creía, se esconde el odio y la venganza. Mascarell está al punto de caer en las garras del hijo de uno de sus detenidos más famosos. Solo el azar y algo parecido a la buena suerte lo librarán.
Queremos destacar el ritmo narrativo de la novela que va, capítulo a capítulo, llevándonos a un desenlace que presagia nuevas entregas porque un caso se ha cerrado, pero quedan aún muchos cabos sueltos. Lo que interesa es la proyección psicológica de Mascarell quien comienza siendo un hombre abatido y viejo, que echa terriblemente de menos a su esposa Quimeta y acaba siendo un hombre rehecho, con fuerzas de flaqueza, que aprecia la vida y que siente alguna ilusión por salir adelante. Muchas veces se ha dicho que Sierra i Fabra no describe bien a sus personajes, en este caso no hay nada más falso porque Mascarell se nos va dando progresivamente, va evolucionando, va mostrando sus pensamientos, sus sentimientos, su especial talante, su proyecto de vida. E personaje femenino de Patro está bien resuelto, es una mancha blanca entre tanta oscuridad y merecería tal vez una nueva historia.
Por otro lado, la prosa de “Siete días de julio” es clara, directa y nos sitúa directamente en el ambiente de posguerra, aunque sin hurgar más en la herida. No es una novela que hable de la posguerra, no, es una novela que se desarrolla en la posguerra y que, por lo tanto, tiene que hacer referencia al tiempo y al espacio, pero centrándose más en el episodio policíaco que narra.
En “Siete días de julio” queda muy clara la división entre las dos Españas, los vencedores amasando sus grandes fortunas sin el más mínimo pudor (aunque llenos de miserias morales) y los vencidos tratando de subsistir. El ser humano, como en muchas otras novelas del autor, muestra aquí diversidad de rostros.
“Siete días de julio”, por fin, no es estrictamente una novela juvenil, pero ¿quién dijo que los jóvenes no puedan leer novelas, buenas novelas?

La ruta del huracán

La ruta del huracán, Care Santos,
Barcelona, Alba Editorial, 2000.

“La ruta del huracán” puede definirse como un libro de crecimiento personal, ya que nos habla de Aida, una joven de 13 años quien, gracias a un viaje, cambia su manera de entender el mundo y, lo que es mejor, el propio conocimiento que tenía de ella misma.
En primera persona, a través de un cuaderno que hace las veces de diario, Aida nos cuenta el viaje que realiza con su padrastro Nacho a El Salvador. Ambos viven una situación personal triste puesto que acaba de fallecer la madre de Aida. Nacho le regala un cuaderno a Aida y le ofrece la posibilidad de cambiar de aires y trasladarse por una temporada a El Salvador. Aida, poco a poco, va saliendo de su ensimismamiento y contempla con ojos asombrados todo lo que ve a su alrededor, gentes, cultura, tradiciones, usos idiomáticos… nada escapa de la mirada de la joven quien, además, escribe algunos correos electrónicos a una buena amiga, Helena, gracias a los cuales vamos entendiendo mejor la historia.
El viaje de Aida coincide con el paso del huracán Mitch por Centroamérica, de ahí el título del libro. Nacho ha aceptado una invitación para dar un par de conferencias sobre primates, el tema que le apasiona, a Costa Rica. No obstante, las comunicaciones se cortan, por el huracán y Aide, junto con su amigo salvadoreño Roque, deciden emprender el viaje de sus vidas en busca del padre. Así, pasan por Honduras y llegan a Costa Rica y son testigos de la devastación que ha ocasionado el huracán, de la miseria en la que viven muchas personas y de las terribles desigualdades sociales que Care Santos no soslaya en ningún momento.
Aida y Roque conocen a otras personas, la mayoría de las cuales les ayudan a llegar a su destino y descubren qué es el hambre, qué es la sed, qué es la sociedad, qué es la tristeza… Cuando llegan ya no son los mismos, son infinitamente mejores. Por fin, reencuentran a Nacho y pueden regresar, cerrando así el círculo del viaje iniciático.
Hay una serie de personajes ricos en la novela como es el mismo Nacho, Roque, el joven amigo de Aida y quién sabe si algo más y Marcela, la madre de Roque; aparte de los personajes que se van encontrando por el camino (Irving, Ro…) y que les ayudan a entender un poco más la naturaleza humana. “La ruta del huracán” es un libro que nos habla de respeto, de tolerancia, de comprensión, de igualdad y, por qué no, de justicia social.
“La ruta del huracán” va destinado a lectores desde 12 años en adelante, aunque, como decimos muchas veces, puede gustar al público en general. Contiene una lección vital, aunque huye de didactismos y de monsergas. Aida escribe de manera fresca, directa, llena de humor, a veces de ternura y, así, la autora logra transmitirnos de manera mucho más directa la peripecia de una niña que ya se está despidiendo de su niñez.
Interesa mucho destacar el conocimiento de la autora de la geografía y sociedad centroamericana y cómo describe el paisaje destrozado por la fuerza de la naturaleza. Como dice la propia Care Santos en su web, http://www.caresantos.com/Propuestas%20La%20ruta%20del%20huracan.htm:
“Conozco una estupenda forma de viajar: a través de los amigos, de nuestra gente especial. Muchas veces aprendemos a amar algunos lugares en función al cariño que tenemos a quienes los habitan. Algo parecido a eso me pasó a mí con América Central, donde tengo algunos amigos inolvidables: Alejandra Castro, Rafael Francisco Góchez, Roberto Cortés, Javier Alas… de su mano, en más de una ocasión, he recorrido las tierras de ese istmo que es Centroamérica, y de su mano espero volver muchas otras veces. He escrito mucho sobre esas porciones de tierra que son los países que lo firman: Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá… Y espero seguir haciéndolo”
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Alba de Montnegre

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ÁLVAREZ, Luz; CAÑAS CORTÁZAR, Alicia (il.)
Alba de Montnegre
Madrid, Bruño, 2008, (Premio Lazarillo 2007), 170 páginas

Alba de Montnegre, Premio Lazarillo, pertenece al género de novela histórica, ya que se ambienta en Toledo, a finales del S. XV. Luz Álvarez, su autora, forma parte, en terminología empleada en la revista “Qué leer” de “La nueva ola de la literatura juvenil” porque se puede considerar un joven valor de la literatura actual que ya ha publicado otra novela dedicada al público juvenil, Tomás, buscador de la verdad.
Alba de Montnegre es una novela ágil, bien escrita y estructurada que se centra en un momento especial de nuestra historia: los preámbulos de la expulsión de los judíos, justo cuando los ánimos empezaban a estar más soliviantados y la pacífica convivencia entre culturas amenazaba con romperse. Alba es una joven chica, a la que su padre y su aya han educado de forma integral; es decir, gusta del estudio, pero también sabe montar a caballo y defenderse con una espada. Ignora quién fue su madre, aunque las malas lenguas dicen que fue bruja, de ahí que desapareciera. Su propio padre es un sabio entregado a sus investigaciones, pero solidario con los que son acusados injustamente. Padre e hija han de emplearse a fondo para defender sus principios y no sucumbir a las acusaciones de las que son objeto.
Alba de Montnegre recrea la vida en una ciudad como Toledo, su mercado, sus aromas; pero también la forma de hablar, muy cuidada por la autora, los usos sociales y la diferencia de clases, la manera de vestir y las costumbres. No olvida aludir al Santo Oficio y al terror que sembraba, ni a los Reyes Católicos que estaban empezando la campaña de Granada.
Es, en definitiva, una novela amena y atractiva, no exenta ni de misterio ni de suspense.

Sibila

SIBILA,
de María García Esperón, México, Las Cuevas del Viento, 2007

Anabel Sáiz Ripoll

María García Esperón en “Sibila” teje una historia conmovedora en torno a uno de los personajes más enigmáticos y atractivos de la mitología clásica: Sibila de Cumas. Contaba el mito que en sus manos estaba el presente, el pasado y el futuro, gracias a los llamados “Libros sibilinos” que eran consultados por los magistrados romanos cuando había algún peligro. La autora mexicana habla de estos libros y apela a la otra parte de la leyenda, al momento en que Sibila acudió, ya anciana, a Roma para venderle a Tarquino el Soberbio nueve libros, pero el rey se negó a pagar el precio y la profetisa quemó tres y, posteriormente, otros tres; hasta que Tarquino aceptó a pagar el precio y se salvaron tres. María García Esperón recrea este momento al final del libro, cuando ya todas las cartas están sobre la mesa y conocemos el origen tanto de Sibila como de Tarquino puesto que la novelista, como suele hacer, permite que estos personajes del pasado cobren vida y se expliquen ante nosotros; es más, sospechamos que Sibila aún vive… y nos apiadamos de esta mujer que carga, ella sola, el peso del mundo sobre sus hombros.
Se cuenta de esta mujer que había nacido en Eritras y que el dios Apolo, enamorado de ella, quiso concederle un deseo. Sibila pidió vivir tantos años como granos de arena tenía en la mano, pero olvidó un detalle: no deseó ser eternamente joven; así que fue envejeciendo y éste es el drama que leemos en “Sibila”, el envejecimiento de una mujer que ya solo es memoria y que vive, como si fuera una raíz, atormentada por todos sus recuerdos. ¿Cómo se puede vivir con un peso tan grande? Esto se pregunta Cinna Orsini, un conde muy aficionado a la cultura y civilización etruscas que vive –y muere- solo para conocer el secreto de este pueblo; tanto es así que a su única hija le puso el nombre de Sibila. El “Conte” sabe el secreto de la Sibila cumana; es más, la acoge dentro de un sepulcro etrusco en su propia casa. Su hija, de alguna manera, ha heredado ese don de la memoria y desea ser el receptáculo de la vieja Sibila y sacrificarse para que, al fin, descanse. ¿Puede clonarse el alma? Es lo que María García Esperón se pregunta y lo que trata de responder John F. Wise, un especialista en nanología que acaba de romper su matrimonio, precisamente, por sus experimentos en el terreno de la clonación.
Estos elementos y algunos más son los ingredientes de los que se nutre esta novela, pero aún hay algo que la hace más apasionante y es su estructura, basada en los veintiún arcanos del Tarot de Marsella. La autora no deja nada al azar, aunque sí permite que sus personajes duden y evoluciones. Nos interesa mucho destacar el papel de Serena, la antigua y joven esposa del científica, una chica llena de escrúpulos morales, radical en sus ideas que no duda en perseguir al que fuera su marido y en denunciarlo, incluso. Por otro lado, el profesor de filosofía , Hermann Seller, juega un papel secundario, sí, pero relevante en la transformación de Wise; aunque, sin duda, los personajes más atractivos son las dos Sibilas, la actual, la joven que entra en coma, acuciada por el aluvión de recuerdos y que, contrariamente a lo que pedía la vieja profetisa, desea vivir y, por supuesto, la cumana, que tuvo que vivir siempre exiliada, con el peso de su inmortalidad a cuestas y con el dolor del mundo en su alma. Se dice de ella, incluso, que fue tan longeva que el propio emperador Claudió acudió a ella “cuando ya era muy vieja y estaba colgada en una jaula, reducida al tamaño de un pájaro o de una cigarra, abrumada por su memoria…”. ¡Qué tragedia más grande la de Sibila! Cuidado con lo que deseemos porque, como le pasó a ella, los dioses nos lo pueden conceder.
En “Sibila” se funden las más modernas técnicas y teorías en torno a la genética con el pasado. Se habla de la posibilidad de lograr la inmortalidad a partir de un cuerpo clonado y con la implantación de un chip de memoria; aunque el tiempo y el recuerdo también pueden recuperarse, nos cuenta María García Esperón, gracias a los restos arqueológicos que son como libros que se pueden leer si se tienen las herramientas adecuadas.
En definitiva, “Sibila” es una novela atemporal, que busca el misterio del tiempo, de la memoria, del recuerdo, del alma humana porque, al fin y al cabo, como leemos en la novela, “Navegamos como embarcaciones sin rumbo sobre un mar de reflejos cambiantes, de talantes contradictorios. Ese mar nos contamina con su vaivén y nos marea, confundiendo nuestras decisiones y haciéndonos inconstantes”.

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Grimpow y la bruja de la estirpe

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GRIMPOW Y LA BRUJA DE LA ESTIRPE,
Rafael Ábalos,
Barcelona, Montena, 2009.
553págs., 19.50€.
ISBN: 978-84-84415-27-5

Literatura juvenil, Fantástica

por Anabel Sáiz Ripoll,
especialista en Literatura Infantil y Juvenil

Grimpow viaja hacia París con sus amigo Weienell y Salietti. Parece que al fin la piedra filosofal ha encontrado su destino, aunque, si al final de la primera parte, “Grimpow”, pensábamos que estaba todo resuelto, estábamos en un error. Rafael Ábalos nos ofrece esta segunda entrega para responder a alguna de las preguntas y plantear nuevos enigmas.
Grimpow ha de quedarse en París, al amparo de los profesores de la Universidad, Anatol Pempis y Edomond de Tokvill, que conocen su secreto y ha de cambiar de identidad para evitar caer en las garras del malvado inquisidor Búlvar de Góztell, que le sigue los pasos muy de cerca. Mientras, la profecía de los Templarios está llegando a su fin, aunque no por influencia templaria, sino por las malas artes del Inquisidor y del hermanastro de rey, el duque de Gauthier, que quiere usurpar el trono a su hermano.
Una joven hermosa que se pudría en las mazmorras acusada de bruja es liberada por Búlvar y conminada a que lo ayude si quiere seguir con vida. Se trata de Agnes, la última bruja de la Estirpe. Ella que ignoraba todo acerca de su pasado va descubriendo, poco a poco, gracias a la vieja bruja que le hizo de madre, a una amiga de su madre verdadera y a su propia intuición, parte de su pasado y entiende que no debe traicionar a su estirpe, pero para ello han de pasar muchas peripecias, mucho dolor y mucho sufrimiento.
Agnes y Grimpow coinciden y el joven se da cuenta de que ella es quien ha de poseer la piedra filosofal, pero Agnes, cegada por el dolor, traiciona al joven y se precipitan los hechos sin remedio.
En la novela, aparte, intervienen otros dos personajes decisivos, el joven Kylian, un estudiante que se hace muy amigo de Grimpow y que lo ayuda en su misión, y Sofi, la hija de uno de los comediantes que se encontraron en el camino. Sofi y Grimpow se enamoran y viven un primer amor adolescente.
Por fin se desvela el secreto de los sabios, el secreto tan celosamente custodiado por los templarios y por todos aquellos que dieron su vida para protegerlo; pero el lector o lectora tendrá que llegar al final para descubrirlo. Eso sí, no es ni oro, ni tesoros, ni poder, es algo mucho más importante.
El libro se estructura en tres partes, divididas en capítulos breves que nos ofrecen, de manera alternada, distintas visiones de los personajes; acaso sea este perspectivismo lo que dota de agilidad narrativa al relato.
Grimpow y la bruja de la Estirpe es una novela que conserva la frescura de la primera parte, aunque se centra más en unos personajes concretos y en sus peripecias. En la novela asistimos a la creación de la sociedad secreta Kôt que, como sabemos, es el título de otra de las novelas de Rafael Ábalos.
La superchería da paso a la realidad, el enigma se aclara, los pactos con el diablo son solo fruto de la sugestión, la razón ilumina los pasos, pero también la intuición. Y el arma más poderosa de la que se valen los perversos es, muy a menudo, el miedo y la ignorancia de las pobres gentes. Estos son algunos elementos que encontraremos en la novela y muchos más. No hay excesivas descripciones, pero sí una narración espléndida y unos diálogos muy logrados, así como algún pasaje de introspección.
Grimpow no puede quedarse en París, con Sofi, porque ha de seguir su camino al lado de sus dos amigos… Tal vez aún nos queden nuevos enigmas por descubrir. Ojalá.
Rafael Ábalos sabe iniciar un relato, lanzar las primeras hipótesis y poco a poco ir retomando los cabos de todas las historias personales de sus personajes para unirlas en un gran proyecto común; en este caso, permitir que el Secreto de los Sabios esté en las manos adecuadas.
Otros libros de Rafael Ábalos reseñados en Pizca de papel:
– Gripow por Anabel Sáiz Ripoll.
– POLIEDRUM por Carmen Fernández Etreros.

Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 1/21/2010 12:16:00 AM

1937

19371937,
Joaquim Biendicho,
Ed. Proa, Premi Pere Calders de Literatura Catalana 2008,
Col·lecció: Beta, Núm 204 , 2009
120 páginas, 16 €.
ISBN: 978-84-8437-726-9

Carme Masip Porqueres,
profesora Lengua y Literatura catalanas

1937 és el relat curt d’un autor tarragoní novell, Joaquim Biendicho, professor de geografia i història en un institut de la seva ciutat natal. Però Biendicho no aprofita la seva professió per elaborar una novel·la històrica, ni tan sols per fer una reflexió sobre les maldats del conflicte (en tot cas, hi reflexiona el lector arrel del que llegeix), ni per fer quedar bé o malament a un o a un altre bàndol.
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La novel·la és fruit del que li explicaven els seus pares, quan ell era petit i passava les vacances al mas de la família Joy (nom que atorga també a la família protagonista del relat), un mas situat entre Vila-seca i el mar, en l’indret que avui coneixem com La Pineda. Entre aquests records i diversos elements reals relacionats amb el conflicte bèl·lic del 1937, Biendicho va entrellaçant els diversos episodis que impliquen d’una manera o altra la família dels Joy, pagesos que malviuen en uns temps de moltíssima misèria. Els encerts de la novel·la són molts: l’autor sap crear falses expectatives (quan els nens Joy s’adrecen de nit cap al Tros d’Amunt i saps del cert que es trobaran amb el Malandando, que va borratxo i armat i està cegat per l’odi, cap. IV), el lector es pensa que ja sap el que passarà, i no, no l’encertes mai! Hi ha moments de tensió (quan Josep Joy està a punt de morir, (cap. XII); l’intent de recuperació del mag Temístocles de la presó del SIM o Servei d’Intel·ligència Militar (cap. VIII i X), moments de suspens (la cerca de l’alemany per l’Aiguamort, cap. XI), moments de por (el Malandando i els gats mesquers, cap. IV), i, sobretot, molta humanitat. Potser el més encertat de la novel·la és precisament això, que és molt real, molt humana i, per tant, propera a nosaltres. El que senten els protagonistes i les seves reaccions són les mateixes que hauríem sentit nosaltres, els lectors, en la seva situació. M’agrada, per exemple, el treball en equip que dóna els seus fruits positius en la recuperació de les llaunes d’aliments de l’avió alemany abatut sota el mar (cap. XIII). M’agrada la tendra relació que es dóna entre els dos xiquets cosins Joy, la Pineda i l’Anton (pàg. 42, entre d’altres). I em plau també la inclusió d’alguna facècia tràgica d’aquelles que s’explicaven abans als pobles sobre el personatge més rar de la tribu (com la de la Cabrera, que es va menjar el seu propi infant en néixer, pàg. 25). I tot això amarat d’unes descripcions força poètiques, a vegades, enmig de la tragèdia (pàg.74: “El Muni, de tant en tant, aixecava el cap i observava els pins que capcinejaven amb el vent i prenien un to daurat, com de foc.”); dures en altres ocasions (pàg. 20: “Varen treure el cos d’en Ramon de la caixa i el van dipositar al fons del clot. Després, el van cobrir de terra i van enfilar cap a Vila-seca per tornar-li la caixa al fuster.”); i molt comprensibles i fàcilment compartibles amb el lector (pàg. 90: “La ratlla blanca que la lluna dibuixava sobre el mar el va apuntar directament. Es va sentir molt sol. L’últim home de la terra, va pensar [el Josep], per això la lluna m’assenyala” ).
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I, finalment, no me’n puc estar de parlar de la inclusió dels episodis extraordinaris protagonitzats pel mag immortal Temístocles, que sobreviu la travessada d’una baioneta de l’esquena al tòrax del seu cos, l’esbudellament a causa d’un bombardeig a Barcelona, i que només cau fulminat per un llamp després de suplicar-li-ho a Déu: “…i llavors un raig [enteneu llamp] va obrir el cel i com un senyal diví va entrar per la seva testa, el va travessar i el va deixar rígid i carbonitzat… “ (pàg. 83).
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Encara podríem comentar, breument, altres aspectes interessants de la primera novel·la de Joaquim Biendicho, com ara el lèxic acurat i ric usat, així com tot el que es refereix a la flora i la fauna del terme. M’explicava l’autor mateix que aquest lèxic de la flora i la fauna del terme li venia del seu pare, “caçador dels d’abans”, respectuós amb la natura, que caçava per disfrutar només. Alguns exemples només: merles, tórtores, mussol, garsa, mula, oliveres, pins, coscolls, llentiscles, lluerts, ginebres, pebrer, tudó, caragol (forma tarragonina del mot), margallons, avellaners, garrofes, bajoques…
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Acabo l’article amb algunes de les observacions que el mateix autor em destacava durant l’entrevista. La primera, que no és fàcil escriure una novel·la, que li ha costat molts anys d’anar fent, desfent i refent, aprofitant les seves vacances com a professor de secundària. I la segona, que els seus referents literaris principals són Viatge al fons de la nit de Louis-Ferdinand Céline; Los santos inocentes de Miguel Delibes, i Meridià de sang de Cormac McCarthy.


Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 1/12/2010 01:15:00 AM

LA NIÑA DE LOS TRES NOMBRES

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LA NIÑA DE LOS TRES NOMBRES
DE TAMI SHEM-TOV,
Emecé-Planeta, 2008

Anabel Sáiz Ripoll

“La niña de los tres nombres” no forma parte de ninguna colección infantil ni juvenil y, sin embargo, como ya pasará con “El niño con el pijama de rayas”, es un libro que los chicos y chicas pueden leer ya que está protagonizado por una niña, Lieneke, quien vivió, a los nueve años, la dura experiencia de la persecución nazi.
El libro que nos ocupa recoge una historia real ya que sus protagonistas existen. La narración gira en torno a las cartas que el padre de Lieneke le escribió cuando estaban separados y refugiados en distintos lugares para no ser identificados como judíos. Estas cartas destilan alegría, ganas de vivir y son puros cantos de optimismo. Es eso lo que nos gusta del libro, en plena hecatombe, en pleno delirio nazi, un padre es capaz de transmitir a su niña pequeña toda la magia que, realmente, tiene el mundo.
“La niña de los tres nombres” se divide en 25 capítulos en los que, desde el presente, pero con la mirada también puesta en el paso, esta niña pequeña, con esa mirada que solo da la inocencia, explica los primeros momentos de la persecución judía y como su padre tuvo que buscarles un refugio a todos, a sus hermanos mayores, a su hermana Raquel, a su madre enferma, a él mismo y a la más pequeña. Lieneke recuerda todas estas casas y a todas esas personas maravillosas que no dudaron en arriesgar su vida por acogerla y protegerla.
La acción se desarrolla en Holanda y termina con la liberación por parte de los aliados y el reencuentro entre padre e hija, aunque empañado por la tristeza ya que su madre ha muerto y la pequeña Lieneke, que en realidad no se llamaba así, pero que ya no sabe prescindir de ese nombre, no ha podido despedirse de ella.
En el libro se reproducen las cartas fantásticas de un padre a su hija, llenas de dibujos, de color, de entusiasmo; cartas que hablan de las cosas pequeñas, del campo, de los animales, de las fechas que hay que recordar.
La pequeña Lieneke acaba emigrando a Israel y así nos lo cuenta, de una manera más directa al final del libro. Cambia incluso de nombre cuando se casa y ahora, porque sigue viva y disfrutando de su familia, se llama Nili Goren.
El libro está escrito en tercera persona, con profusión de diálogos y con la inclusión de las cartas, como hemos dicho. Termina con una breve entrevista de la autora a la señora Goren y con varias fotografías que nos permiten poner cara a los personajes del libro.
“La niña de los tres nombres” es un canto de paz, de igualdad, de fraternidad. No se centra en escenas dolorosas y, sin embargo, las sabemos encontrar y nos da escalofríos pensar en toda la peripecia que familias, como la de Lieneke, tuvieron que vivir. Unos lo han contado, como ellas. Otros ya nunca podrán hacerlo.
Insistimos que el libro no está pensado para los niños o jóvenes, pero se apropiarán de él, sin duda, como pasó con el “Diario” de Ana Frank y con todas las buenas historias que tocan el alma.

El caballero del jubón amarillo

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El caballero del jubón amarillo,
de Arturo Pérez-Reverte
(Madrid, Alfaguara, 2003)

Anabel Sáiz Ripoll

Con este título, llegamos a la quinta entrega de las aventuras de Capitán Alatriste, que se iniciaron en 1996 y que están formadas por El Capitán Alatriste, Limpieza de sangre, El sol de Breda, El oro del rey y la que hoy reseñamos.
Iñigo Balboa, el joven escudero o acompañante del capitán en los relatos, recuerda en sus años ancianos todas las aventuras que vivió al lado de Alatriste, que era un hombre de honor, valiente, piadoso a su manera, honesto según su propio código, amigo de sus amigos, de talante especial, en suma. Iñigo asistió, y es muy consciente de ello cuando lo narra, al final de una época de grandeza, asistió a la caída del gran gigante con pies de barro que entonces, ya con Felipe IV, empezó a ser España y nos lo cuenta con nostalgia, con un punto de pena, con melancolía también, pero con orgullo de haber estado en ese momento al servicio de alguien tan especial como el capitán Alatriste.
En El caballero del jubón amarillo, nuestro capitán, esta vez, se las tiene que ver con un rival de altura, de tanta altura como el propio rey Felipe IV, quien se ha encaprichado de la misma mujer que Alatriste. Bien, Pérez Reverte no hurta al lector algunos secretos de alcoba, mal guardados como se ve, entre el rey y la reina, quien hubo de aguantar toda clase de engaños sin merecerlos.
La novela interesa mucho, aparte de por su hilo argumental, porque nos sitúa de lleno ante el espectáculo popular más querido por las gentes de entonces: el teatro. Antes nosotros surge un teatro vivo, rebosante de color, con todos los matices que nos lleva de lleno a cualquier corral de comedias de los que hubiese entonces por Madrid. Justamente el propio capitán era aficionadísimo al teatro.
Al lado del capitán sigue, otra vez, don Francisco de Quevedo, con toda su carga de ironía y de humanidad, y también se añade, esta vez, a María de Castro, una actriz bellísima y a su marido, que conocía y aceptaba las infidelidades de su mujer. No falta, por supuesto, el enemigo del capitán, Gualterio Malatesta quien aquí está al punto de acabar con Alatriste y al que dejamos bastante malparado. No falta tampoco la pérfida Angélica Alquézar con quien Iñigo vive su primera aventura sentimental, que le deja honda huella.
La novela se lee con creciente interés y está llena de referencias literarias a Quevedo, sobre todo, aunque sin olvidar a Góngora, Tirso de Molina, Lope de Vega (un hijo suyo juega un papel importante en la trama) y Calderón de la Barca.
En suma, Pérez Reverte con su pluma ágil y afilada, con una prosa de periodo amplio y muy vivaz, sigue retratando con veracidad, con autenticidad y con total maestría un momento del Madrid de los Austrias que esta vez se trasladan a El Escorial; del Madrid de capa y espada, del de los duelos, del de las romerías cerca del río, del de los paseos por el Prado, del de los que nada hacían y querían aparentar, del lujo y la pobreza de sus habitantes.
La serie protagonizada por el Capitán Alatriste es fundamental, por la plasticidad, por el dominio del relato, por las descripciones, para conocer un momento básico de nuestra historia, acaso el más importante, el S. XVII, el Barroco, magnífico en cultura, desolador en política. Las dos caras mismas del Barroco, el claroscuro; por un lado la más espectacular de las bellezas, por el otro la más terrible de las fealdades. Y es el propio narrador, Iñigo, quien, cargado de experiencia, reflexiona sobre todo esto, sobre las glorias y las vanidades humanas.

De Fez a Sevilla

de-fez“De Fez a Sevilla”
M. del Carmen de la Bandera
Anaya, 1998

Samuel y Carmen se hallan viviendo en sus respectivos lugares, en Fez Samuel, Carmen sigue en Sevilla. Continúan amándose y la distancia no impide ese amor. Los dos quieren que el otro sea feliz y aceptarían que se casara, pero los dos quieren unirse. Samuel, en Fez, ha acordado con su familia que un día partirá a Sevilla y lo logra gracias a Yuzuf. Carmen, mientras, es presionada porque a su edad debe casarse según opina Marcelo, un comerciante italiano; aunque ella aún dice que no. Samuel llega a Sevilla, logra el bautizo y cree que en Roma logrará el certificado de Fama que lo rehabilite. Y así lo hace, tras muchos avatares llega a Sevilla cuando Carmen está a punto de casarse, pero el amor puede más y, al fin, se unen. Emprenderán una nueva vida en Constantinopla, donde no los juzguen, donde serán felices.
La novela transcurre en un año escaso y acelera los acontecimientos. Las aventuras y los contratiempos se suceden hasta lograr el desenlace feliz, aunque no acaba aquí porque ¿qué les ocurrirá en Constantinopla?