El rastro del Anillo Magno

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EL RASTRO DEL ANILLO MAGNO,
DE Jordi Sierra i Fabra, Edelvives, 2006

Anabel Sáiz Ripoll
Doctora en Filología

“El rastro de Anillo Magno” es un relato lleno de suspense y aventura que sucede en pocos días y que presenta un ejemplo de cómo el tiempo se vive de distinta manera según sucedan los acontecimientos.
Adriana, una joven estudiante, cuyos padres, antropólogos, están en una expedición, es casi testigo de la muerte de su abuelo, Wenceslao Marimón, un viejo y reputado anticuario, quien muere, aparentemente, a causa de un misterioso objeto que todo el mundo parece disputarse y que sólo él tiene: el anillo de Alejandro Magno.
Según la leyenda, quien posea ese anillo poseerá también la salud y un inmenso poder, de ahí que Andrea, de la noche a la mañana, se vea envuelta en una trama que apenas le permite reaccionar. Para empezar, la CIA está muy interesada en ese anillo, también un comprador de antigüedades muy rico y, por si fuera poco, el conservador del Museo Nacional de Irak y muchos más, por supuesto.
Andrea se pasa las horas posteriores a la muerte de su abuelo tratando de recomponer el puzzle de su vida y descubriendo que su abuelo era una persona capaz de amar, aún en la vejez, ya que averigua, por una carta que el propio Wenceslao ha dejado a su abogado, que se había vuelto a enamorar, tras la muerte de su mujer, que lo dejó sumido en una gran pena. El abuelo estaba viviendo una aventura hermosa con Elisabet, una mujer ya mayor, elegantes y discreta que fue el motivo de la felicidad del abuelo en el último año. Eso es lo que más impacta a Andrea; eso y saber que el anillo lo tiene la mujer, quien padece de cáncer terminal y el abuelo creyó de verdad en el poder del anillo para curar, aunque parece que es pura leyenda.
Andrea, sola, en la ciudad, ve cómo todos quieren acercarse a ella y ganarse su confianza y ve cómo no puede confiar en nadie, más que en su amiga de toda la vida y en su propio abuelo, ya fallecido. La aventura se resuelve, como decíamos antes, en poco tiempo, en dos días; la víspera del entierro del abuelo.
Sierra i Fabra, con la pluma veloz, escribe una novela emocionante que se lee rápido y que permite que nos internemos en distintos mundos. Late en todo el relato una crítica hacia Estados Unidos y su papel en la guerra de Irak, puesto que Sierra i Fabra nunca soslaya sus compromisos y sus reivindicaciones. Hay asimismo una crítica hacia el tráfico de antigüedades y hacia los expolios que han sufrido distintas ciudades, como es el caso de Irak.
“El rastro del Anillo Magno”, sin duda, hará pasar un buen rato al lector o lectora. Está dividido en 27 capítulos, sólo numerados, como suele hacer el escritor y se basa en el diálogo, un diálogo chispeante y rápido que nos permite, poco a poco, conocer a los personajes y hacernos una idea de la tela de araña en la que ha caído Andrea y de la que saldrá por propia intuición.

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