Category Archives: Novel.la de creixement personal

El embrujo de Chalbi

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El embrujo de Chalbi,
Fernando Claudín
Madrid, Anaya, 2004, (Espacio Abierto, 109)

El embrujo de Chalbi es una novela que gustará a todos los lectores y lectoras ansiosos por tener aventuras, a aquellos que crean en la importancia de la amistad y en la llamada del amor. No todos los viajes de fin de curso son iguales y buena prueba de ello es este libro.
Un grupo de jóvenes y sus dos profesores son abandonados, junto al conductor del vehículo, por el guía en pleno desierto de Chalbi (Kenya) y han de lluchar y poner a prueba todo lo bueno que tienen dentro para salir adelante. Chicos y chicas pasan por distas fases y todos acaban madurando y transformándose, incluidos los profesores.
Fernando Claudín escribe un relato ágil, lleno de diálogos y con gran sentido del humor porque, ante las situaciones extremas, intenta añadir un toque de ironía o de distancia.
Sea como sea, el libro nos habla de la solidaridad, de la convivencia y de muchos valores positivos que son indispensables para crecer.
En nuestra sociedad occidental, tan cómoda y llena de cosas, a veces se pierde la perspectiva de lo que de verdad importa. Por eso, libros como el que recomendamos son importantes para los jóvenes de hoy y los que lo fueron hace años, porque nos sitúan cara a cara con la vida, con lo que de verdad vale la pena.
Este grupo vive experiencias realmente excitantes y, a menudo, llenas de peligro. La magia de África planea en todo el relato, con su paisaje, con su fauna, con sus gentes. Es un canto a lo distinto y al respeto que nos debemos unos a otros.
Como bien nos dice el propio narrador, al principio del relato, El embrujo de Chalbi supone un viaje iniciático para estos chicos y chicas. Es, por lo tanto, mucho más que un simple viaje de final de curso : “Así pues su viaje de fin de curso a Kenia se transformó en un viaje iniciático, en un viaje de superación personal, que los ayudó a conocerse mejor, enseñándoles facetas de su personalidad que ignoraban” (pág. 8). El grupo es abandonado por el guía en pleno desierto y ha de aprender a sobrevivir en unas condiciones adversas, a la vez que cada uno de ellos pone a prueba lo mejor y lo peor de sí mismo. Todos salen reforzados de la experiencia, incluidos los profesores.

Guía de lectura: http://www.anayainfantilyjuvenil.com/catalogos/proyectos_lectura/IJ00128901_9999999394.pdf

Bicicletas blancas

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BICICLETAS BLANCAS, de Marisa López Soria,
Madrid, Espasa-Calpe, 2001, (Espasa Juvenil, 148)

Anabel Sáiz Ripoll

“Bicicletas blancas” es una novela hermosa y llena de vitalidad. Roberto, el protagonista, nos narra un verano distinto que empezó de una manera más bien aburrida y acabó siendo una experiencia especial.
Los padres de Roberto deciden que amplíe sus estudios de inglés en Amsterdam, pero en compañía puesto que lo acompaña su madre, primero y después, su padre. Y eso a Roberto le parece terrible, no obstante, se lo toma con humor y acepta el cuaderno que le regala su abuela –aunque piensa que es un regalo trasnochado- para ir escribiendo sus impresiones acerca del viaje. Las escribe en 1ª persona, por supuesto, pero dirigiéndose a un tú que es su propia abuela… aunque con tota probabilidad ella no vaya a leerlo.
Poco a poco Roberto descubre las posibilidades de una ciudad como Amsterdam y se deja seducir por ella. Le gusta mucho la profesora que tiene de inglés, Shanti, quien le habla por primera vez de Ana Frank. Esta joven al principio no le interesa lo más mínimo, pero, a raíz de un resfriado, ha de pasar unos días en cama y comienza a leer el “Diario”. De esta manera, varios fragmentos del mismo pasan a forman parte del cuaderno de Roberto y enriquecen su propia experiencia, al tiempo que la maduran. Gracias a Ana, Roberto inicia un proceso de crecimiento personal, ya que se aleja de su propia realidad y empieza a darse cuenta de algunas injusticias y paradojas que se dan en el mundo. El cuaderno de Roberto, el libro en sí, se convierte, de esta manera, en un homenaje a la joven judía quien, en su “Diario”, nos transmite una lección de vida.
“Bicicletas blancas” además contiene muchas nociones de geografía holandesa, de cocina, de costumbres, pero no se convierte en un libro aburrido ni trasnochado puesto que Marisa López Soria reproduce, con gran habilidad, el discurso de un joven adolescente como Roberto quien, entre bromas y veras, va narrando ese verano especial.
Por lo tanto, el texto está lleno de coloquialismos, de giros propios del habla oral, de espontaneidad y de frescura.
“Bicicletas blancas” se destina a lectores a partir de 12 años; pero los posibles lectores ya adolescentes no se sentirán defraudados, ni siquiera los adultos, porque Roberto desgrana, con claridad, con una palabra afilada e irónica, algunas de las contradicciones de nuestra sociedad.

La ruta del huracán

La ruta del huracán, Care Santos,
Barcelona, Alba Editorial, 2000.

“La ruta del huracán” puede definirse como un libro de crecimiento personal, ya que nos habla de Aida, una joven de 13 años quien, gracias a un viaje, cambia su manera de entender el mundo y, lo que es mejor, el propio conocimiento que tenía de ella misma.
En primera persona, a través de un cuaderno que hace las veces de diario, Aida nos cuenta el viaje que realiza con su padrastro Nacho a El Salvador. Ambos viven una situación personal triste puesto que acaba de fallecer la madre de Aida. Nacho le regala un cuaderno a Aida y le ofrece la posibilidad de cambiar de aires y trasladarse por una temporada a El Salvador. Aida, poco a poco, va saliendo de su ensimismamiento y contempla con ojos asombrados todo lo que ve a su alrededor, gentes, cultura, tradiciones, usos idiomáticos… nada escapa de la mirada de la joven quien, además, escribe algunos correos electrónicos a una buena amiga, Helena, gracias a los cuales vamos entendiendo mejor la historia.
El viaje de Aida coincide con el paso del huracán Mitch por Centroamérica, de ahí el título del libro. Nacho ha aceptado una invitación para dar un par de conferencias sobre primates, el tema que le apasiona, a Costa Rica. No obstante, las comunicaciones se cortan, por el huracán y Aide, junto con su amigo salvadoreño Roque, deciden emprender el viaje de sus vidas en busca del padre. Así, pasan por Honduras y llegan a Costa Rica y son testigos de la devastación que ha ocasionado el huracán, de la miseria en la que viven muchas personas y de las terribles desigualdades sociales que Care Santos no soslaya en ningún momento.
Aida y Roque conocen a otras personas, la mayoría de las cuales les ayudan a llegar a su destino y descubren qué es el hambre, qué es la sed, qué es la sociedad, qué es la tristeza… Cuando llegan ya no son los mismos, son infinitamente mejores. Por fin, reencuentran a Nacho y pueden regresar, cerrando así el círculo del viaje iniciático.
Hay una serie de personajes ricos en la novela como es el mismo Nacho, Roque, el joven amigo de Aida y quién sabe si algo más y Marcela, la madre de Roque; aparte de los personajes que se van encontrando por el camino (Irving, Ro…) y que les ayudan a entender un poco más la naturaleza humana. “La ruta del huracán” es un libro que nos habla de respeto, de tolerancia, de comprensión, de igualdad y, por qué no, de justicia social.
“La ruta del huracán” va destinado a lectores desde 12 años en adelante, aunque, como decimos muchas veces, puede gustar al público en general. Contiene una lección vital, aunque huye de didactismos y de monsergas. Aida escribe de manera fresca, directa, llena de humor, a veces de ternura y, así, la autora logra transmitirnos de manera mucho más directa la peripecia de una niña que ya se está despidiendo de su niñez.
Interesa mucho destacar el conocimiento de la autora de la geografía y sociedad centroamericana y cómo describe el paisaje destrozado por la fuerza de la naturaleza. Como dice la propia Care Santos en su web, http://www.caresantos.com/Propuestas%20La%20ruta%20del%20huracan.htm:
“Conozco una estupenda forma de viajar: a través de los amigos, de nuestra gente especial. Muchas veces aprendemos a amar algunos lugares en función al cariño que tenemos a quienes los habitan. Algo parecido a eso me pasó a mí con América Central, donde tengo algunos amigos inolvidables: Alejandra Castro, Rafael Francisco Góchez, Roberto Cortés, Javier Alas… de su mano, en más de una ocasión, he recorrido las tierras de ese istmo que es Centroamérica, y de su mano espero volver muchas otras veces. He escrito mucho sobre esas porciones de tierra que son los países que lo firman: Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá… Y espero seguir haciéndolo”
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Sibila

SIBILA,
de María García Esperón, México, Las Cuevas del Viento, 2007

Anabel Sáiz Ripoll

María García Esperón en “Sibila” teje una historia conmovedora en torno a uno de los personajes más enigmáticos y atractivos de la mitología clásica: Sibila de Cumas. Contaba el mito que en sus manos estaba el presente, el pasado y el futuro, gracias a los llamados “Libros sibilinos” que eran consultados por los magistrados romanos cuando había algún peligro. La autora mexicana habla de estos libros y apela a la otra parte de la leyenda, al momento en que Sibila acudió, ya anciana, a Roma para venderle a Tarquino el Soberbio nueve libros, pero el rey se negó a pagar el precio y la profetisa quemó tres y, posteriormente, otros tres; hasta que Tarquino aceptó a pagar el precio y se salvaron tres. María García Esperón recrea este momento al final del libro, cuando ya todas las cartas están sobre la mesa y conocemos el origen tanto de Sibila como de Tarquino puesto que la novelista, como suele hacer, permite que estos personajes del pasado cobren vida y se expliquen ante nosotros; es más, sospechamos que Sibila aún vive… y nos apiadamos de esta mujer que carga, ella sola, el peso del mundo sobre sus hombros.
Se cuenta de esta mujer que había nacido en Eritras y que el dios Apolo, enamorado de ella, quiso concederle un deseo. Sibila pidió vivir tantos años como granos de arena tenía en la mano, pero olvidó un detalle: no deseó ser eternamente joven; así que fue envejeciendo y éste es el drama que leemos en “Sibila”, el envejecimiento de una mujer que ya solo es memoria y que vive, como si fuera una raíz, atormentada por todos sus recuerdos. ¿Cómo se puede vivir con un peso tan grande? Esto se pregunta Cinna Orsini, un conde muy aficionado a la cultura y civilización etruscas que vive –y muere- solo para conocer el secreto de este pueblo; tanto es así que a su única hija le puso el nombre de Sibila. El “Conte” sabe el secreto de la Sibila cumana; es más, la acoge dentro de un sepulcro etrusco en su propia casa. Su hija, de alguna manera, ha heredado ese don de la memoria y desea ser el receptáculo de la vieja Sibila y sacrificarse para que, al fin, descanse. ¿Puede clonarse el alma? Es lo que María García Esperón se pregunta y lo que trata de responder John F. Wise, un especialista en nanología que acaba de romper su matrimonio, precisamente, por sus experimentos en el terreno de la clonación.
Estos elementos y algunos más son los ingredientes de los que se nutre esta novela, pero aún hay algo que la hace más apasionante y es su estructura, basada en los veintiún arcanos del Tarot de Marsella. La autora no deja nada al azar, aunque sí permite que sus personajes duden y evoluciones. Nos interesa mucho destacar el papel de Serena, la antigua y joven esposa del científica, una chica llena de escrúpulos morales, radical en sus ideas que no duda en perseguir al que fuera su marido y en denunciarlo, incluso. Por otro lado, el profesor de filosofía , Hermann Seller, juega un papel secundario, sí, pero relevante en la transformación de Wise; aunque, sin duda, los personajes más atractivos son las dos Sibilas, la actual, la joven que entra en coma, acuciada por el aluvión de recuerdos y que, contrariamente a lo que pedía la vieja profetisa, desea vivir y, por supuesto, la cumana, que tuvo que vivir siempre exiliada, con el peso de su inmortalidad a cuestas y con el dolor del mundo en su alma. Se dice de ella, incluso, que fue tan longeva que el propio emperador Claudió acudió a ella “cuando ya era muy vieja y estaba colgada en una jaula, reducida al tamaño de un pájaro o de una cigarra, abrumada por su memoria…”. ¡Qué tragedia más grande la de Sibila! Cuidado con lo que deseemos porque, como le pasó a ella, los dioses nos lo pueden conceder.
En “Sibila” se funden las más modernas técnicas y teorías en torno a la genética con el pasado. Se habla de la posibilidad de lograr la inmortalidad a partir de un cuerpo clonado y con la implantación de un chip de memoria; aunque el tiempo y el recuerdo también pueden recuperarse, nos cuenta María García Esperón, gracias a los restos arqueológicos que son como libros que se pueden leer si se tienen las herramientas adecuadas.
En definitiva, “Sibila” es una novela atemporal, que busca el misterio del tiempo, de la memoria, del recuerdo, del alma humana porque, al fin y al cabo, como leemos en la novela, “Navegamos como embarcaciones sin rumbo sobre un mar de reflejos cambiantes, de talantes contradictorios. Ese mar nos contamina con su vaivén y nos marea, confundiendo nuestras decisiones y haciéndonos inconstantes”.

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El lindero, de María Eugenia Mendoza

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De María Eugenia Mendoza Arrubarrena,
SM, México, 2003, Gran Angular, 16

Anabel Sáiz Ripoll

“El lindero” es una novela que nos habla de la memoria y de lo importante que es el lugar en el que uno vive, puesto que la casa, El Lindero propiamente dicho, tiene vida y sus habitaciones guardan y transpiran la felicidad que los antiguos dueños vivieron allí. Una nueva familia, la familia de Sara, la joven narradora, ha conseguido hacerse con la finca y la casa; pero lo que parecía simplemente un nuevo lugar para vivir, mucho más amplio y hermoso que el anterior, se convierte en algo más porque los nuevos inquilinos reciben en herencia todos los recuerdos de El Lindero y todo su pasado. No obstante, no es una novela ni de terror ni de fantasmas ni de misterio, es una novela de sentimientos, de remembranzas, de amor a la tierra y a la vida.
María Eugenia Mendoza tributa un homenaje a Carl Sagan y su “Cosmos” en “El Lindero”, pero va mucho más allá porque la novela combina distintos registros y facetas que no hay que pasar por alto. Para empezar, los nuevos inquilinos, una familia formada por el padre, la madre y tres hijos, Mariana, Omar y Sara, llegan a El Lindero y se admiran de encontrar muchos objetos personales en la casa, como si los antiguos dueños hubieran salido huyendo. Un vestido de novia y una cápsula del tiempo son los elementos que enganchan al lector y a la nueva familia propietaria. Gracias a la cápsula conocemos a la dueña anterior, Montserrat, una bióloga enamorada de su casa y a sus hijos, Gregorio, Roberta y Carla y, aunque menos, al marido, Mauricio.
Un elemento importante de la casa es su huerto, un huerto que es algo así como un símbolo, como el nexo entre lo que fue y lo que es, ya que sigue dando frutos y sigue siendo cultivado por el matrimonio que ya lo hiciera para los anteriores dueños, Abundio y Filo, que son unos personajes entrañables y que nos unen con la raíces, con lo más tradicional e importante de la vida, la herencia cultural y ancestral que no debemos desdeñar en aras de una modernidad, a veces, mal entendida.
Los tres jóvenes, gracias a la palabra de Abundio y los elementos de la cápsula del tiempo, aprenden a amar y a entender qué su nueva casa es un verdadero hogar. Es más, gracias a ella, se siente mucho más unidos que antes.
“El Lindero” es una novela escrita de forma fresca, con palabras y expresiones propias del español de México, ya que la autora es mexicana. El uso de la primera persona –en boca de Sara, pero también de los anteriores propietarios- hace más directa la acción, aunque el diálogo es importantísimo para entender a los personajes y descubrir, poco a poco, el pasado de la casa. Una casa que huele a durazno, que siente, que vive al son que le marcan sus moradores.
Hay algunos aspectos que no queremos soslayar de la novela porque nos parecen interesantes, como, por ejemplo, el deseo de la narradora, y pensamos que de la propia autora, de superar los hechos de la Conquista española porque, como leemos, “…ya pasaron más de 500 años. Hay que estar orgullosos de que tenemos raíces tan bien plantadas, con las que debemos crecer y ser mejores”. Este deseo habla de futuro, de unión, de colaboración y de tolerancia. No queremos olvidar otro tema que aparece en la novela, como es la cocina. Filo es una gran cocinera, pero mucho más que eso, porque pone su alma y su sentimiento al servicio de lo que cocina y es que, como también leemos, “la cocina es el lugar más sensual de cualquier casa…”. Y, por supuesto, el tema del huerto, de cómo los terrenos de El Lindero se fueron llenando de frutales, de plantas, de vida… a la vez que la casa se convertía en un refugio para toda la familia, exceptuando para el padre, Mauricio quien, de alguna manera, es el desencadenante de la historia ya que, por su causa, Montserrat y sus hijos tuvieron que abandonar, de forma precipitada ese hogar por el que tanto suspiraban y en el cual dejaron grabada la impronta de sus ilusiones, deseos y esperanzas.
En definitiva, “El Lindero” es una novela llena de misterios, de secretos, de voces, de susurros y de sugerencias y, sobre todo, nos arropa en la seguridad que da un hogar y en cómo las personas pueden acabar apegadas a su casa y convertirla en una proyección de ellas mismas.

El medallón perdido

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EL MEDALLÓN PERDIDO,
Ana Alcolea, Anaya, Madrid, 2009, (Espacio Abierto, 93)

Anabel Sáiz Ripoll

“El medallón perdido”, de Ana Alcolea, es una novela de aventuras, de lectura ágil y aciertos narrativos. La novela empieza y acaba en el mismo lugar. Por lo tanto, su estructura es cíclica. Su narrador, el joven Benjamín, se pasea por el Retiro entre las casetas de libros y observa el título de un ejemplar que, casualmente es también “El medallón perdido” y esta coincidencia le lleva a recordar unos acontecimientos que pasaron cinco años atrás y que cambiaron su vida.
Benjamín perdió a su padre en accidente de aviación y su madre lo ha protegido demasiado, tanto que le ha hurtado la memoria de su progenitor; pero todo cambia cuando aparece en escena el tío Sebastián, el hermano de su padre, que lo lleva a Gabón, en donde tienen el negocio familiar y en donde falleció el padre. Para Benjamín el cambio cultural le supone una maduración rápida. Poco a poco va desprenderse de tópicos y va a ganar confianza en sí mismo.
Gracias a Sebastián, Benjamín aprenderá a conocerse a sí mismo, sus posibilidades y sus limitaciones. “El medallón perdido” es una novela iniciática que nos habla del proceso de maduración de un joven y de cómo poco a poco va viendo qué es importante y qué no lo es.
La narradora nos ofrece una historia hermosa, llena de referencias a las tradiciones africanas del Gabón, a la cultura, a la gastronomía… Quizá sea, en algún momento, demasiado idílica la historia, pero eso se solventa con creces gracias al desparpajo narrativo de Benjamín y a sus propias reflexiones. Y es que no solo descubrió sus posibilidades ese año mágico, sino que aprendió a respetar a los demás, a no creerse superior y, sobre todo, descubrió el amor con Sandrina, una joven que, sin renunciar a sus raíces, estudia en Europa y se prepara para ser mejor.
“El medallón perdido” es una novela viva, llena de transparencia, que nos narra los acontecimientos de forma directa, tal y como lo ve Benjamín. Éste es un acierto, insistimos, porque gracias a la primera persona, la historia nos llega de manera más directa y veraz.
Por último, cinco años después, cuando Benjamín descubre un libro que lleva por título “El medallón perdido” empieza a atar cabos y reconoce en la escritora que firma ejemplares, al amor imposible de Sebastián, porque todos guardamos secretos en la vida.
En definitiva, Benjamín cambia gracias al continente africano y de ese cambio sale más reforzado, maduro y capaz para seguir su propia vida.
“El medallón perdido” recibe este nombre gracias al objeto que Benjamín quiere encontrar en Gabón, un medallón de su padre, que para él simboliza el reencuentro y la permanencia.
En suma, una novela de ésas que tiendes puentes y que hacen lectores; prueba de ello es que va ya por 12ª impresión.

Grimpow y la bruja de la estirpe

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GRIMPOW Y LA BRUJA DE LA ESTIRPE,
Rafael Ábalos,
Barcelona, Montena, 2009.
553págs., 19.50€.
ISBN: 978-84-84415-27-5

Literatura juvenil, Fantástica

por Anabel Sáiz Ripoll,
especialista en Literatura Infantil y Juvenil

Grimpow viaja hacia París con sus amigo Weienell y Salietti. Parece que al fin la piedra filosofal ha encontrado su destino, aunque, si al final de la primera parte, “Grimpow”, pensábamos que estaba todo resuelto, estábamos en un error. Rafael Ábalos nos ofrece esta segunda entrega para responder a alguna de las preguntas y plantear nuevos enigmas.
Grimpow ha de quedarse en París, al amparo de los profesores de la Universidad, Anatol Pempis y Edomond de Tokvill, que conocen su secreto y ha de cambiar de identidad para evitar caer en las garras del malvado inquisidor Búlvar de Góztell, que le sigue los pasos muy de cerca. Mientras, la profecía de los Templarios está llegando a su fin, aunque no por influencia templaria, sino por las malas artes del Inquisidor y del hermanastro de rey, el duque de Gauthier, que quiere usurpar el trono a su hermano.
Una joven hermosa que se pudría en las mazmorras acusada de bruja es liberada por Búlvar y conminada a que lo ayude si quiere seguir con vida. Se trata de Agnes, la última bruja de la Estirpe. Ella que ignoraba todo acerca de su pasado va descubriendo, poco a poco, gracias a la vieja bruja que le hizo de madre, a una amiga de su madre verdadera y a su propia intuición, parte de su pasado y entiende que no debe traicionar a su estirpe, pero para ello han de pasar muchas peripecias, mucho dolor y mucho sufrimiento.
Agnes y Grimpow coinciden y el joven se da cuenta de que ella es quien ha de poseer la piedra filosofal, pero Agnes, cegada por el dolor, traiciona al joven y se precipitan los hechos sin remedio.
En la novela, aparte, intervienen otros dos personajes decisivos, el joven Kylian, un estudiante que se hace muy amigo de Grimpow y que lo ayuda en su misión, y Sofi, la hija de uno de los comediantes que se encontraron en el camino. Sofi y Grimpow se enamoran y viven un primer amor adolescente.
Por fin se desvela el secreto de los sabios, el secreto tan celosamente custodiado por los templarios y por todos aquellos que dieron su vida para protegerlo; pero el lector o lectora tendrá que llegar al final para descubrirlo. Eso sí, no es ni oro, ni tesoros, ni poder, es algo mucho más importante.
El libro se estructura en tres partes, divididas en capítulos breves que nos ofrecen, de manera alternada, distintas visiones de los personajes; acaso sea este perspectivismo lo que dota de agilidad narrativa al relato.
Grimpow y la bruja de la Estirpe es una novela que conserva la frescura de la primera parte, aunque se centra más en unos personajes concretos y en sus peripecias. En la novela asistimos a la creación de la sociedad secreta Kôt que, como sabemos, es el título de otra de las novelas de Rafael Ábalos.
La superchería da paso a la realidad, el enigma se aclara, los pactos con el diablo son solo fruto de la sugestión, la razón ilumina los pasos, pero también la intuición. Y el arma más poderosa de la que se valen los perversos es, muy a menudo, el miedo y la ignorancia de las pobres gentes. Estos son algunos elementos que encontraremos en la novela y muchos más. No hay excesivas descripciones, pero sí una narración espléndida y unos diálogos muy logrados, así como algún pasaje de introspección.
Grimpow no puede quedarse en París, con Sofi, porque ha de seguir su camino al lado de sus dos amigos… Tal vez aún nos queden nuevos enigmas por descubrir. Ojalá.
Rafael Ábalos sabe iniciar un relato, lanzar las primeras hipótesis y poco a poco ir retomando los cabos de todas las historias personales de sus personajes para unirlas en un gran proyecto común; en este caso, permitir que el Secreto de los Sabios esté en las manos adecuadas.
Otros libros de Rafael Ábalos reseñados en Pizca de papel:
– Gripow por Anabel Sáiz Ripoll.
– POLIEDRUM por Carmen Fernández Etreros.

Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 1/21/2010 12:16:00 AM

1937

19371937,
Joaquim Biendicho,
Ed. Proa, Premi Pere Calders de Literatura Catalana 2008,
Col·lecció: Beta, Núm 204 , 2009
120 páginas, 16 €.
ISBN: 978-84-8437-726-9

Carme Masip Porqueres,
profesora Lengua y Literatura catalanas

1937 és el relat curt d’un autor tarragoní novell, Joaquim Biendicho, professor de geografia i història en un institut de la seva ciutat natal. Però Biendicho no aprofita la seva professió per elaborar una novel·la històrica, ni tan sols per fer una reflexió sobre les maldats del conflicte (en tot cas, hi reflexiona el lector arrel del que llegeix), ni per fer quedar bé o malament a un o a un altre bàndol.
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La novel·la és fruit del que li explicaven els seus pares, quan ell era petit i passava les vacances al mas de la família Joy (nom que atorga també a la família protagonista del relat), un mas situat entre Vila-seca i el mar, en l’indret que avui coneixem com La Pineda. Entre aquests records i diversos elements reals relacionats amb el conflicte bèl·lic del 1937, Biendicho va entrellaçant els diversos episodis que impliquen d’una manera o altra la família dels Joy, pagesos que malviuen en uns temps de moltíssima misèria. Els encerts de la novel·la són molts: l’autor sap crear falses expectatives (quan els nens Joy s’adrecen de nit cap al Tros d’Amunt i saps del cert que es trobaran amb el Malandando, que va borratxo i armat i està cegat per l’odi, cap. IV), el lector es pensa que ja sap el que passarà, i no, no l’encertes mai! Hi ha moments de tensió (quan Josep Joy està a punt de morir, (cap. XII); l’intent de recuperació del mag Temístocles de la presó del SIM o Servei d’Intel·ligència Militar (cap. VIII i X), moments de suspens (la cerca de l’alemany per l’Aiguamort, cap. XI), moments de por (el Malandando i els gats mesquers, cap. IV), i, sobretot, molta humanitat. Potser el més encertat de la novel·la és precisament això, que és molt real, molt humana i, per tant, propera a nosaltres. El que senten els protagonistes i les seves reaccions són les mateixes que hauríem sentit nosaltres, els lectors, en la seva situació. M’agrada, per exemple, el treball en equip que dóna els seus fruits positius en la recuperació de les llaunes d’aliments de l’avió alemany abatut sota el mar (cap. XIII). M’agrada la tendra relació que es dóna entre els dos xiquets cosins Joy, la Pineda i l’Anton (pàg. 42, entre d’altres). I em plau també la inclusió d’alguna facècia tràgica d’aquelles que s’explicaven abans als pobles sobre el personatge més rar de la tribu (com la de la Cabrera, que es va menjar el seu propi infant en néixer, pàg. 25). I tot això amarat d’unes descripcions força poètiques, a vegades, enmig de la tragèdia (pàg.74: “El Muni, de tant en tant, aixecava el cap i observava els pins que capcinejaven amb el vent i prenien un to daurat, com de foc.”); dures en altres ocasions (pàg. 20: “Varen treure el cos d’en Ramon de la caixa i el van dipositar al fons del clot. Després, el van cobrir de terra i van enfilar cap a Vila-seca per tornar-li la caixa al fuster.”); i molt comprensibles i fàcilment compartibles amb el lector (pàg. 90: “La ratlla blanca que la lluna dibuixava sobre el mar el va apuntar directament. Es va sentir molt sol. L’últim home de la terra, va pensar [el Josep], per això la lluna m’assenyala” ).
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I, finalment, no me’n puc estar de parlar de la inclusió dels episodis extraordinaris protagonitzats pel mag immortal Temístocles, que sobreviu la travessada d’una baioneta de l’esquena al tòrax del seu cos, l’esbudellament a causa d’un bombardeig a Barcelona, i que només cau fulminat per un llamp després de suplicar-li-ho a Déu: “…i llavors un raig [enteneu llamp] va obrir el cel i com un senyal diví va entrar per la seva testa, el va travessar i el va deixar rígid i carbonitzat… “ (pàg. 83).
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Encara podríem comentar, breument, altres aspectes interessants de la primera novel·la de Joaquim Biendicho, com ara el lèxic acurat i ric usat, així com tot el que es refereix a la flora i la fauna del terme. M’explicava l’autor mateix que aquest lèxic de la flora i la fauna del terme li venia del seu pare, “caçador dels d’abans”, respectuós amb la natura, que caçava per disfrutar només. Alguns exemples només: merles, tórtores, mussol, garsa, mula, oliveres, pins, coscolls, llentiscles, lluerts, ginebres, pebrer, tudó, caragol (forma tarragonina del mot), margallons, avellaners, garrofes, bajoques…
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Acabo l’article amb algunes de les observacions que el mateix autor em destacava durant l’entrevista. La primera, que no és fàcil escriure una novel·la, que li ha costat molts anys d’anar fent, desfent i refent, aprofitant les seves vacances com a professor de secundària. I la segona, que els seus referents literaris principals són Viatge al fons de la nit de Louis-Ferdinand Céline; Los santos inocentes de Miguel Delibes, i Meridià de sang de Cormac McCarthy.


Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 1/12/2010 01:15:00 AM

MALA LUNA

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MALA LUNA,
de Rosa Huertas,
Edelvives, 2009 (Alandar, 115).
248 págs., 9.20€.
ISBN: 9788426372505

A partir de 14 años, Literatura Juvenil

Por Anabel Sáiz Ripoll,
especialista en Literatura Infantil y Juvenil

A menudo en la literatura juvenil, se echan de menos historias comprometidas, que nos acerquen al presente sin olvidar el pasado. A veces se cae en el error de pensar que a nuestros chicos y chicas no entenderán ese pasado, porque se aleja de sus intereses, de sus ideas y nada más lejos de la realidad. Nuestros jóvenes necesitan aprender, necesitan saber dónde se hallan, cuáles son sus señas de identidad para no operar en el vacío. Nuestra sociedad tiende a los productos del quita y pon, al tengo o no tengo; pero huye de compromisos históricos, de todo lo que suponga un esfuerzo, un dolor o un hurgar en la herida. Por eso, Mala luna” supone una sorpresa para cerrar este año 2009, una sorpresa que une literatura con historia, sin olvidar los intereses de los adolescentes ni los temas más actuales. Rosa Huertas, profesora de instituto, conoce muy bien a los lectores y siente respeto por ellos, por eso no les escribe una historia almibarada ni rosa, sin pena ni gloria, sino que les brinda un relato cargado de compromiso, de luz, de verdad.

Clara y Víctor son dos jóvenes que estudian en un instituto de Orihuela, aunque, al principio, parece que nada tienen que ver, el azar los acaba uniendo. Los abuelos de ambos sí están relacionados por una historia con más claros que oscuros que les lleva a descubrir los últimos años del poeta oriolano por excelencia, Miguel Hernández. El abuelo de Clara estuvo con él en la cárcel los últimos tiempos y sabe del dolor que sufrió el poeta, aunque no ha querido compartirlo con nadie hasta que la propia Clara ha tirado del ovillo. El abuelo de Víctor, por su parte, Aurelio, ya ha muerto y no goza de las simpatías del Sr. Castillo, el abuelo de Clara, recién operado y convaleciente.

Víctor y Clara se alían para encontrar algo que parece una quimera, de lo que hablan los dos abuelos, el cuaderno de tapas negras en el que Miguel Hernández escribió sus últimos versos y que le fue requisado, a traición, por Aurelio, cuando murió en la cárcel de Alicante. Castillo ha vivido con la pena de saber que esos poemas están en malas manos y ahora, con Clara y Víctor implicados, parece que llega al final de la historia.

Aurelio Sánchez-Macías, el chino, arrastra un pasado lleno de contradicciones que le lega a su nieto en forma de memorias. Leemos, con el muchacho, una historia de amistad y de desconfianza. Aurelio fue amigo de Miguel Hernández, eran del mismo pueblo y quiso emularlo; pero la excelencia del poeta lo eclipsó. Con el estallido de la guerra, tan bien descrito en el libro, Aurelio supo estar del bando de los vencedores y no ayudó a su amigo, al contrario. Aurelio acabó medrando, amasando una gran fortuna y viviendo, en su interior, en una perpetua contradicción, entre la lealtad y la traición.

Clara y Víctor sufren con la historia de los abuelos y acaban medio enemistados, aunque, al final, puede más la juventud, la vida y se tienden la mano que no se tendieron los abuelos. El cuaderno de tapas negras de Miguel Hernández es el mismo en el que Aurelio escribe sus memorias y de donde el propio Miguel Hernández arrancó antes de morir las cuartillas escritas y le ofreció un poema al abuelo de Clara, “Ausencia de Aurora”.

Mala luna toma el título del verso hernandiano “Yo nací en mala hora” y sirve de contraste para Aurelio que, según piensa, él sí tuvo buena luna, pero no le sirvió de nada, aunque, en cualquier vida, hay momentos de luces y de sombras y Víctor acaba entendiendo que su abuelo es también digno de perdón y de cariño.

En la novela es interesante el tratamiento de los personajes. Por un lado, los dos abuelos, sobre todo Aurelio, un personaje redondo, torturado por su pasado, que no somos capaces de juzgar. Clara y Víctor son los dos adolescentes, que conectan con los lectores, llenos de vida, de proyectos, pero también de pesares y contradicciones. Víctor es un joven hijo de padres separados, muy serio y metódico, que no acaba de encajar en ningún sitio. Clara es una chica alegre, bulliciosa, que adora a su abuelo. Y, sobre todo, Miguel Hernández, el poeta, que es descrito por unos y por otros. Su vida, la incomprensión que sufrió por parte de su padre, las frustraciones que tuvo que vivir en Madrid, su dolor en la guerra y esa fuerza que transmitía siempre a los que lo rodeaban. Miguel Hernández el llamado “poeta cabrero” es un tópico manido, porque si bien es cierto que fue pastor de cabras, no lo es menos que se nutrió de la mejor literatura y que fue un autodidacta. Por casualidad no surgen sus imágenes gongorinas en “Perito en lunas”, sin ir más lejos.

Destacan los últimos momentos en la cárcel. Sabemos que allí, en otro cuaderno que sí se conserva, escribió su “Romancero y cancionero de ausencias”, su testamento poético en donde se incluyen las “Nanas de la cebolla” dedicadas a su segundo hijo (el primero murió muy pequeño).

Mala luna, por fin, es un buen preámbulo para empezar a celebrar el Centenario de Miguel Hernández y para acercar esa figura, de una manera humana y real, a los jóvenes lectores de hoy en día que no tienen por qué no gustar de la buena poesía.

Rosa Huertas se documenta con rigor, muestra gran respeto por sus personajes, maneja con soltura los distintos registros del idioma y, en suma, nos transmite de forma vivaz y realista un fragmento de nuestra historia reciente.
Más:
– Entrevista a Rosa Huertas en SEHACESABER.org


Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 12/31/2009 07:51:00 AM

LA CRIATURA DEL BOSQUE

lacriaturadelbosque

LA CRIATURA DEL BOSQUE,
de Pedro Riera,
Barcelona, Edebé, Colección Otros títulos 13+, 2009.
320 págs., 21×14 cm., 15 €.
ISBN: 978-84-236-9410-5

Literatura Juvenil

Por Anabel Sáiz Ripoll, especialista en Literatura Infantil y Juvenil

La criatura del bosque de Pedro Riera es una de esas novelas que crean lectores y que pueden leerse varias veces a lo largo de la vida ya que, en cada lectura, dependiendo de la edad de lector, uno irá descubriendo nuevos aspectos e identificándose con un personaje u otro.

No es fácil ser un niño como Matías, el protagonista de 10 años, que tiene una cualidad que no siempre es bien entendida por los demás. Matías puede comunicarse con las cosas y con los animales; pero no es algo que le permita vivir de una manera idílica, en absoluto, porque, a menudo las cosas son realmente impredecibles. ¿Cómo parar a una cerilla pirómana?, ¿cómo proteger a un servilletero roto de la crueldad de sus compañeros?, ¿cómo entenderse con un abejorro conquistador?, ¿cómo ayudar a un bonsái deforme?, ¿cómo guardar esos secretos? Matías, pese a todo, es un niño feliz que vive con su madre, hasta que un buen día, su padre, Simón Rotundo, decide tomar cartas en el asunto y hacer de su hijo el modelo que él quisiera para sí mismo, sin pensar en los intereses del pequeño, sino solo en su vanidad, en su egoísmo de hombre hecho a sí mismo, que ha superado un pasado de pobreza y que hace de su riqueza material su tarjeta de presentación. Simón es publicista (vendedor de coches, dice su hijo) y quiere que Matías siga sus pasos e inscribirlo en una escuela de élite, contra los deseos del niño. Para ello lo lleva un verano a su pueblo, Acedo de los Aguiluchos, en donde Matías entra en contacto con otras realidades y conoce el secreto del “Bichogordo”.

Todos los vecinos del pueblo pensaban de el “Bichogordo” era uno de ellos disfrazado, ya que desde hace 30 años, una noche especial, los niños del pueblo se internan en el bosque para recibir su bautismo de miedo a cargo del llamado “Bichogordo”. No obstante, con Matías todo cambia porque él descubre la realidad, desea proteger al pobre animal, por el que siente una infinita pena, y acaba callando y ocultando una información, aunque eso le suponga dejar su escuela de siempre y cumplir los deseos de su padre.

Matías crece a lo largo de ese verano, aprende a respetar a los que no son iguales y a valorar mucho más la palabra dada; es más, de alguna manera entiende que la posición de soberbia de su padre es fruto de su inseguridad porque hace del dinero su bandera.

La criatura del bosque presenta una serie de personajes muy interesantes, como son la tía Úrsula, la prima Asia, Belisario, el futbolista retirado, el conde György y otros más que hacen de la novela una historia tierna, hermosa, llena de humanidad.

La criatura del bosque se cuestiona también algunos de los valores de nuestra sociedad actual que no siempre está bien orientada que se suele fijar más en la apariencia de las cosas que en el verdadero trasfondo. Por eso, la mirada de Matías, limpia y no contaminada por el dinero, ve en el “Bichogordo” a un ser desvalido y amable cuya identidad hay que preservar a costa de lo que sea porque, si no, corre peligro su vida. Hay, por lo tanto, una serie de valores implícitos de la novela nada desdeñables y que apelan a la verdad de las personas y de las relaciones humanas.

Un libro escrito en tercera persona y nos descubre, a través de los diálogos y de los fragmentos narrativos, la psicología de los personajes cuyas relaciones van evolucionando a lo largo de la historia. La criatura del bosque es, pues, una novela amena, llena de humor, amor y sensibilidad que gustará, como dijimos al principio, a todos los lectores.


Publicado por Carmen Fernández Etreros para EL BLOG DE PIZCA DE PAPEL el 12/27/2009 01:09:00 PM