Daily Archives: 13 desembre 2009

Cero a la izquierda

cero-a-la-izquierdaCero a la izquierda, de Andreu Martín
Madrid, Anaya, 1993, (Espacio Abierto, 20).

“Cero a la izquierda” tiene muchos elementos de una novela de intriga. Héctor y Luis, antiguos compañeros de clase, unidos por su pasión por los coches, se encuentran al cabo de algunos años. El primero es rico y parece que su futuro tiene que ser claro; el segundo procede de una familia modesta y trabaja en el taller de su padre. Cuando vuelven a unirse, Héctor ha fracasado en los estudios -que se presuponían brillantes- y trabaja de pinchadiscos en una discoteca de éxito. Surgen los problemas y Héctor es acusado del asesinato de un heavy y desaparece. Luis, que sospecha que el problema es aún mayor, lo ayuda y se implica en la aventura.
La novela es de lectura muy ágil, llena de diálogos, y escrita en primera persona desde el punto de vista de Luis. Luis también, como Flanagan, se dirige directamente al lector en el presente, pero contándole algo ya pasado. Es, del mismo modo, una novela urbana. Luis es de Sabadell -quizás como homenaje a Jaume Ribera-,l aunque hay alusiones a Barcelona, en especial a Pueblo Nuevo y a toda la transformación que ha sufrido a raíz de los Juegos Olímpicos. La música también tiene su importancia en la trama, máxime teniendo en cuenta que Héctor trabaja como pinchadiscos. Hay también alusiones al cine y a Philip Marlowe y, en definitiva, también se contrapone la visión adulta con la visión joven. En cuando a la estructura, responde a una estructura circular y sigue los días de una semana, que es cuando transcurrieron los hechos.
Héctor, que siempre ha sido un chico retraído y sin amigos, se siente solo, se siente, como dice el título, un cero a la izquierda y envidia a Luis, que es mucho más abierto y franco y que consigue las cosas con esfuerzo: “Soy un maldito Cero a la izquierda. Es como si no existiera. Si yo no existiera, no pasaría nada. El mundo seguiría rodando. Si yo no existiera, de hoy para mañana nada quedaría pendiente. (…). Si se muriera Luis, mañana el dueño de un coche se lamentaría porque el trabajo habría quedado a medias” (Cero a la izquierda, pág. 161).