El trébol de Kinsale

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EL TRÉBOL DE KINSALE
De Laura Andujar Lorca, Madrid, Anaya, 2007

Anabel Sáiz Ripoll

Ahora que ya se adivina el verano quizás sea el momento también de incluir algún libro en el equipaje que nos ha de acompañar estos meses estivales. Habrá más tiempo y una buena lectura nos puede abrir nuevos mundos y nuevos horizontes.
“El trébol de Kinsale” es uno de esos títulos sugerentes en principio destinado al público juvenil, pero que, sin duda, como ya hemos dicho muchas veces cuando nos referimos a la buena literatura, puede gustar a cualquier tipo de lector.
Se trata de un libro lleno de magia y de frescura que se ambienta, precisamente, en un verano, para favorecer más la identificación con el receptor, al menos en estos días. Alicia, la joven protagonista, ha obtenido muy buenas notas en Selectividad y su premio es viajar Irlanda para aprender inglés y para trabajar también, en una pensión, ayudando a la dueña. Kinsale es su pueblo de destino y, para ella, resulta todo un descubrimiento que la llevará de la magia a la aventura, del amor al desengaño, de la sorpresa a la certeza.
La novela se divide en doce capítulos más un prólogo y un epílogo. El prólogo es interesantísimo porque en él se condensa todo el embrión de la historia, ya que nos habla de la Batalla de Kinsale, aunque deja los aspectos bélicos y se centra en los personales. Una hermosa viuda, Colette Callaghan, en 1602, recibe a los hombres de la Armada Española y se prenda de Rodrigo Vergara, con el que vive una historia de amor no correspondido puesto que él, cuando se pierde la batalla y Kinsale pasa a manos de la reina de Inglaterra, regresa a España y abandona a Colette quien espera un hijo suyo al que pondrá Vergara y así sucesivamente. No obstante, antes culmina su villanía y le roba una joya de incalculable valor: el Trébol de las Cuatro Sagas. Pues bien, aquí tenemos ya el núcleo de la historia.
Muchos años después, siglos después, Alicia conoce a un Vergara y también asiste a algunas celebraciones que tienen como núcleo la búsqueda de un trébol de cuatro hojas. Poco a poco va penetrando en el misterio porque el marido de Mary, la dueña de la pensión que tan amable es con ella, ha desaparecido, aunque todo está relacionado, como veremos al final, con el extraordinario trébol, pero ésa es la historia que tiene que leer el lector.
“El trébol de Kinsale” está escrito con buen pulso, en primera persona y capta muy bien todos los matices de Kinsale y el estado de ánimo de Alicia, una chica curiosa que observa su mundo con mucha atención y acaba entendiendo un poco más el alma humana. Descubre que tras los espejismos a veces no hay nada, pero también descubre el poder de la amistad y el del amor. Para Alicia nada será como antes después de ese verano en Kinsale y así nos lo cuenta en el epílogo que es una puerta abierta a quién sabe qué nueva aventura.
La edición está muy cuidada y seguro que resulta una lectura atractiva para el verano… o para cualquier época, sin duda.

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