Tríada (Memorias de Idhún II)

triada
MEMORIAS DE IDHÚN II (TRÍADA)
De Laura Gallego, SM, 2005

Anabel Sáiz Ripoll

“Tríada” es la segunda parte de las “Memorias de Idhún”. Se trata de un libro hermoso, muy atractivo y que continúa la peripecia que dejamos abierta en su día. Es una lectura apropiada para jóvenes y mayores, para los que, en definitiva, disfruten de la buena literatura fantástica.
Esta vez llegamos físicamente a Idhún, el planeta de los tres soles y las tres lunas (se incluye un plano del planeta que nos facilita mucho la lectura). Volvemos a encontrar a los personajes que ya conocemos: Kirtash. Jack y Victoria; que descubren que no pueden hacer nada por separado. Se saben prisioneros de un mismo destino, sin que lo hayan pedido. Victoria no puede prescindir de ninguno de los dos, aunque Jack y Kirtash no mantengan muy buenas relaciones. Los tres forman la “Tríada” y los tres juntos son los que pueden liberar a Idhún y hacer que se cumpla la profecía.
En la segunda parte de las Memorias, vemos, al principio, a un Kirtash debilitado por los sentimientos. Cuando actúa como humano, recibe el nombre de Christian, que le puso la propia Victoria, aunque él se siente extraño sintiendo emociones. En él se sigue operando la transformación que veíamos ya en la primera parte. Se sabe hijo de Ashram, el malvado, el nigromante y, sin embargo, lucha por sus sentimientos hacia Victoria.
En la segunda parte, hablando de Ashram, descubrimos qué es eso tan terrible que se esconde tras su mirada de hielo. Ashran parece humano por fuera, pero la criatura que lo habita no, ya que es, ni más ni menos, el Séptimo Dios de la Profecía, el malvado y perverso que osó enfrentarse a los Seis dioses de Idhún. Ashran es quien se hizo con el poder del Planeta y quien se enfrenta a la Tríada en la segunda parte.
Victoria, por su parte, es el canalizador de la magia porque, como unicornio, puede otorgarla a quien mire, de ahí que sea tan importante salvar al último Unicornio porque, si él muere, la magia se perderá.
Jack, por último, ya se reconoce como el último dragón y decide ir en busca de sus orígenes para aprender a sentir, cuando llegue el momento, como un verdadero dragón, el último dragón de la resistencia.
Y no podemos prescindir del planeta a Idhún, que condensa toda la capacidad de fabulación de Laura Gallego. Idhún es un mundo mágico, con una geografía bien delimitada y con unas características propias, quizá destaca porque tiene tres lunas y tres soles. Y es que el mundo que crea Laura Gallego, así como todos los seres que forman su bestiario, es riquísimo, lleno de magia y de imaginación.
La novela acaba de una manera dolorosa, puesto que no sabemos qué ocurrirá con Victoria, si se salvará o sucumbirá, mientras aparece Gerde, el hada malvada, en discordia. Tal vez la lucha que se ha establecido (y que tan bien describe la autora) entre las fuerzas del bien y las del mal haya sido inútil, aunque nos resistimos a creerlo, pero para eso habrá que aguardar a la tercera parte.

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