¿Maquina o humano? Autor: Óscar Trevejo

Segun nos han enseñado siempre, las maquinas son objetos sin alma, sin voluntad y libres de sentimiento. Aun asi las maquinas realizan el trabajo de la misma manera que el hombre, ayudandolo en todo lo posible e intentando que su tarea sea mas llevadera; son estos casos en los que me pregunto: Ayudar no es una actitud humana?
Por otra parte he visto humanos obedeciendo a fe ciega, hacia un solo hombre, aparcando sus sentimientos y todas sus preocupaciones solo para complacer los gustos sibaritas de un cúmulo concreto de seres, y volviendo a lo anterior; Eso no les hace en parte robots?
El poder y la avaricia han transformado al hombre en animales sedientos de poder, de dinero, de intentar ser algo en esta sociedad llena de escalafones, una máquina teledirigida cargada de odio, capaz de cualquier cosa por ”encajar” y capaz de matar por mantener el dominio en la tierra.
Pero aun existen personas, que nos hacen recordar que el sistema puede estremecerse, que las maquinas pueden dejar de ser maquinas y pensar por si mismas, que aunque los poderosos enviaran a sus hombres-maquina a por nosotros, Morfeo despertará de su sueño y abrirá los ojos para ver toda la realidad.
En conclusion, que prefieres ser: ¿maquina o humano?

¿Realmente somos felices? Autora: Eli Belinchón

Felicidad, palabra polisémica que cada vez se utiliza más y más. Algunos creen que la felicidad es simplemente vivir, sentirte vivo; otros, definen la felicidad como un regalo que te da Dios cuando ya has hecho todo en la tierra y has pasado todas las pruebas que te puso para poder llegar al cielo y alcanzar la felicidad.

Hoy en día, en esta sociedad hay gente que considera que será feliz cuando tenga ese móvil nuevo de última generación que acaban de sacar, ese disco de música del que que tanto ansiaba su salida desde hace meses, un balón de fútbol, un videojuego…

Mi pregunta es: ¿Qué precio tiene la felicidad?

Hay una forma muy clara de entender que vivimos en una sociedad mayoritariamente materialista, que es cuando son épocas navideñas. A un niño pequeño le preguntas qué es lo que quiere para ser feliz, y  te responde que una consola, una pelota, una muñeca, un móvil… O cuando les dices que pidan un deseo y piden algo que quieren como regalo de reyes o obsequio… Un objeto al fin y al cabo… ¿No os parece que le estamos poniendo precio a la felicidad?

¿Creéis que un niño que no tenga absolutamente nada pedirá algo de eso? Yo no lo creo. Seguramente pedirá la paz en su país, que se acabe el hambre o que haya trabajo porque sus padres no le pueden dar nada material en Navidades.

Dime, ¿de qué te servirá tener un móvil de última generación si no tienes a nadie con quien hablar porque creen que eres un infeliz? Ahí es cuando te darás cuenta de que la felicidad no tiene precio. La amistad, la familia, los valores, esas pequeñas cosas que dan sentido a tu vida, no tienen precio. No todo en esta vida es tener la última tontería que saquen. Porque después de esa sacarán otra, y otra, y otra aún mejor, y tendrás que tener todas esas cosas para conseguir eso a lo que muchos llaman ‘’felicidad’’. Es mejor no darle el poder de hacerte feliz a un objeto, porque tarde o temprano te acabarás aburriendo de él, y créeme, no es nada agradable no ser feliz.