Mapa poètic de Grècia

De mica a mica, anem coneixent la geografia de Grècia a classe de Cultura Clàssica i de Grec. Avui us presento un mapa col·laboratiu, obert a la participació de tothom: Mapa poètic de Grècia. Es tracta d’anar posant poemes o fragments de diferents autors i èpoques, fins i tot de creació pròpia, sobre indrets de l’antiga Grècia. Qui s’hi anima?


Vid. Mapa poètic de Grècia en un mapa més gran

55 thoughts on “Mapa poètic de Grècia

  1. Sergio Fernández

    Xaipe!

    El poema de les Termòpilas ja estava fet i en el google maps he fet un de Hermione d’Esparta.

  2. Marta Verde i Elisa Moya

    Salve!
    Ens em equivocat!! Rectifiquem:
    Ascenso a la cima de Pirgos

    Levanté mi cabaña
    en la cumbre Mytikas
    tras luchar bravamente en una interminable
    guerra contra los ojos de las siete lechuzas.
    Allí inventé los bosques de los rayos
    del Oráculo, flujos de manantiales
    imaginarios, como
    rebaños aromados por los vientos
    que nunca abandonaron sus raíces.
    Pasaron noches, demasiadas noches,
    desorbitando vuelos de murciélagos
    y galopadas de convocatorias
    que anunciaban el paso silencioso
    de los mansos corceles del hastío.
    Me salí de la Vía
    Láctea para buscar nuevas palabras
    en los mundos maduros de Aphrodisia.
    Me adentré por las sombras cargadas de milenios
    que duermen en la cueva de Anemótripa
    sobre lechos revueltos
    por la espesa negrura del olvido.
    La confusión espiaba
    desde los palacetes subterráneos,
    donde el cóndor indócil
    apaga los incendios provocados
    por las ondas odiosas de las hienas sin rostro.
    Aquel día de cuerpo envejecido
    me deleité escribiendo en los jardines
    de Thirassia frondosos pensamientos
    de Esquilo y Herodoto.
    Allí me visitó la diosa de Agathonas
    con su brillante séquito
    de muchachas mareantes de lujuria.

  3. Victor Huete

    Lida ja vaig introduir un poema que es deia: Poema sobre LAS GUERRAS CONTRA PERSIA

  4. Margalida Capellà Soler Post author

    D’acord, Víctor. Pots corregir el nom d’on era Simònides?
    Sergio, i què diu d’Esparta aquest poema? N’estàs segur?
    Marta, Elisa, de qui és el vostre? No heu signat l’entrada al Google Map, tampoc l’heu enllaçat amb la pàgina corresponent…

  5. Paula Franco Semitiel

    Salve!

    He trobat un poema de Charles Baudelaire que parla de Lesbos, aquest si que l’he localitzat en el Google Maps!

    LESBOS:

    Madre de los juegos latinos y de las voluptuosidades griegas,
    Lesbos, en la que los besos, lánguidos o gozosos,
    Cálidos como soles, frescos como sandías,
    Constituyen el ornato de noches y días gloriosos;
    Madre de los juegos latinos y de las voluptuosidades griegas,

    Lesbos, donde los besos son como cascadas
    Que se vuelcan sin temor en los abismos insondables,
    Y corren, sollozantes y cacareantes, a borbotones,
    Tempestuosos y secretos, hormigueantes y profundos;
    ¡Lesbos, donde los besos son como las cascadas!

    Lesbos, donde las Frinés una a la otra se atraen,
    Donde jamás un suspiro queda sin eco,
    Al igual de Pafos las estrellas te admiran,
    ¡Y Venus tiene justo derecho para celar a Safo!
    Lesbos, donde las Frinés una a la otra se atraen,

    ¡Lesbos, tierra de noches cálidas y lánguidas,
    Que reflejan en sus espejos, estéril voluptuosidad!
    Donde las muchachas de mirar profundo en sus cuerpos amorosos,
    Acarician los frutos maduros de su nubilidad;
    Lesbos, tierra de noches cálidas y lánguidas,

    Deja del viejo Platón fruncirse el ceño austero;
    Tú logras tu perdón con el exceso de los besos,
    Reina del dulce imperio, amable y noble tierra,
    Y de los refinamientos siempre inagotables.
    Deja del viejo Platón fruncirse el ceño austero.

    ¡Tú logras tu perdón del eterno martirio,
    Infligido sin cesar a los corazones ambiciosos,
    Que aleja de nosotros la radiante sonrisa
    Entrevista vagamente al borde de otros cielos!
    ¡Tú logras tu perdón del eterno martirio!

    ¿Quién entre los Dioses osará, Lesbos, ser tu juez
    Y condenar tu frente palidecida en las empresas,
    Si sus balanzas de oro no han pesado el diluvio
    De lágrimas que al mar han vertido tus arroyos?
    ¿Quién entre los dioses osará, Lesbos, ser tu juez?

    ¿Qué quieren de nosotros las leyes de lo justo y de lo injusto?
    ¡Vírgenes de corazón sublime, honor del archipiélago,
    Vuestra religión como otra cualquiera es augusta,
    Y el amor se reirá del Infierno y del Cielo!
    ¿Qué quieren de nosotros las leyes de lo justo y de lo injusto?

    Porque Lesbos, entre todos, me ha escogido sobre la tierra
    Para cantar el secreto de sus vírgenes en flor,
    Y fui desde la infancia admitido en el negro misterio
    De las risas desenfrenadas mezcladas a las sombrías lágrimas;
    Porque Lesbos, entre todos, me ha escogido sobre la tierra

    Y desde entonces vigilo en la cima del Leucates,
    Como un centinela de mirar penetrante y seguro,
    Que acecha noche y día, brick, tartana o fragata,
    Cuyas formas a lo lejos se estremecen en el azur;
    Y desde entonces vigilo en la cima del Leucates

    Para saber si la mar es indulgente y buena,
    Y entre los sollozos que en la roca repercuten
    Una tarde volverá hacia Lesbos, que perdona,
    El cadáver adorado de Safo, que partió
    ¡Para saber si la mar es indulgente y buena!
    ¡De la máscula Safo, que fue amante y poeta,
    Más hermosa que Venus por sus sombrías palideces!
    —La mirada de azur vencida es por ojos negros que manchan
    El círculo tenebroso trazado por los dolores
    De la máscula Safo, que fue amante y poeta!

    —Más hermosa que Venus, irguiéndose sobre el mundo
    Y derramando los tesoros de su serenidad
    Y el centellear de su blonda juventud
    Sobre el viejo Océano de su hija encantada;
    ¡Más hermosa que Venus, irguiéndose sobre el mundo!

    —De Safo que murió el día de su blasfemia,
    Cuando, insultando el rito y el culto inventado,
    Hizo de su bello cuerpo el pasto supremo
    De una bestia cuyo orgullo castigó la impiedad
    De aquella que murió el día de su blasfemia.

    ¡Y es desde entonces que Lesbos se lamenta,
    Y, malgrado los honores que le rinde el universo,
    Se embriaga cada noche con el grito de la tormenta
    Que lanzan hacia los cielos sus riberas desiertas!
    ¡Y es desde entonces que Lesbos se lamenta!

  6. Nora

    Ben escrit:
    Los dioses de Grecia
    Cuando aún gobernabais el bello universo,
    estirpe sagrada, y conducíais hacia la alegría
    a los ligeros caminantes,
    ¡bellos seres del país legendario!,
    cuando todavía relucía vuestro culto arrebatador,
    ¡qué distinto, qué distinto era todo entonces,
    cuando se adornaba tu templo,
    Venus Amazusia!

    Cuando el velo encantado de la poesía
    aún envolvía graciosamente a la verdad,
    por medio de la creación se desbordaba la plenitud de la vida
    y sentía lo que nunca había sentido.
    Se concedió a la naturaleza una nobleza sublime
    para estrecharla en el corazón del amor,
    todo ofrecía a la mirada iniciada,
    todo, la huella de un dios.

    Donde ahora, como dicen nuestros sabios,
    sólo gira una bola de fuego inanimada,
    conducía entonces su carruaje dorado
    Helios con serena majestad.
    Las Oréadas llenaban las alturas,
    una Dríada vivía en cada árbol
    de las urnas de las encantadoras Náyades
    brotaba la espuma plateada del torrente.
    La seriedad tenebrosa y la triste resignación
    fueron desterradas de vuestro alegre servicio,
    todos los corazones debían latir felices,
    pues estabais emparentados con la felicidad.
    No había entonces nada más sagrado que lo bello,
    el dios no se avergonzaba de ninguna alegría
    donde las inocentes musas se ruborizaban,
    donde las Gracias se ofrecían.

    (…)
    Hermoso mundo, ¿dónde estás? ¡Vuelve,
    amable apogeo de la naturaleza!

    Ay, sólo en el país encantado de la poesía
    habita aún tu huella fabulosa.
    El campo despoblado se entristece,
    ninguna divinidad se ofrece a mi mirada.
    De aquella imagen cálida de vida
    sólo quedan las sombras.

    Todas aquellas flores han caído
    ante el terrible azote del norte,
    para enriquecer a uno entre todos
    tuvo que perecer ese mundo de dioses.
    Con tristeza te busco en el curso de los astros,
    a ti Selene, ya no te encuentro allí,
    por los bosques te llamo, por las olas,
    pero resuenan vacíos.
    (…)
    Ociosos retornaron los dioses a su hogar,
    el país de la poesía, inútiles en un mundo que,
    crecido bajo su tutela,
    se mantiene por su propia inercia.

    Sí, retornaron al hogar, y se llevaron consigo
    todo lo bello, todo lo grande,
    todos los colores, todos los tonos de la vida
    y sólo nos quedó la palabra sin alma.
    Arrancados del curso del tiempo, flotan
    a salvo en las alturas del Pindo;
    lo que ha de vivir inmortal en el canto,
    debe perecer en la vida

  7. Margalida Capellà Soler Post author

    Nora, has d’introduir el poema en un indret geogràfic, en aquest cas a Pindos (Πίνδος), les muntanyes del nord de Grècia.

  8. Sergio Fernández

    Salve!

    El León de Nemea

    Hace más de dos mil años, los Griegos creían que el dios Zeus colocó la figura de un león gigante en el cielo junto al resto de las estrellas. Este león vivía en la ciudad de Nemea.

    Las personas que vivían en esa región estaban aterrorizados por el león de Nemea. Varias veces trataron de destruir a la bestia. Heracles, el héroe Griego más famoso, fue ordenado por el rey Euristeo a matar al león de Nemea. Heracles era un hombre increíblemente fuerte. Los Romanos lo llamaban Hércules.

    Cuando Heracles llegó a la cueva donde vivía la bestia, se dió cuenta que sus armas eran inútiles contra el león. Heracles mató al león estrangulándolo con sus propias manos. Estando muerta la bestia, Heracles utilizó su piel y su cabeza como abrigo y casco.

  9. almabergel

    Salvee!!
    Aquí deixo el meu poema:

    SAFO de MITILENE

    Inmortal Afrodita, la de trono pintado,
    hija de Zeus, tejedora de engaños, te lo ruego:
    no a mí, no me sometas a penas ni angustias
    el ánimo, diosa.
    Pero acude acá, si alguna vez en otro tiempo,
    al escuchar de lejos de mi voz la llamada,
    la has atendido y, dejando la áurea morada
    paterna, viniste,
    tras aprestar tu carro. Te conducían lindos
    tus veloces gorriones sobre la tierra oscura.
    Batiendo en raudo ritmo sus alas desde el cielo
    cruzaron el éter,
    y al instante llegaron. Y tú, oh feliz diosa,
    mostrando tu sonrisa en el rostro inmortal,
    me preguntabas qué de nuevo sufría y a qué
    de nuevo te invocaba,
    y qué con tanto empeño conseguir deseaba
    en mi alocado corazón. “¿A quién, esta vez
    voy a atraer, oh querida, a tu amor? ¿Quién ahora,
    ay Safo, te agravia?
    Pues si ahora te huye, pronto va a perseguirte;
    si regalos no aceptaba, ahora va a darlos,
    y si no te quería, en seguida va a amarte,
    aunque ella resista”.
    Acúdeme también ahora, y líbrame ya
    de mis terribles congojas, cúmpleme que logre
    cuanto mi ánimo ansía, y sé en esta guerra
    tú misma mi aliada.

    Me parece igual a los dioses
    el hombre aquel que frente a ti de sienta,
    y a tu lado absorto escucha mientras
    dulcemente hablas
    y encantadora sonríes. Lo que a mí
    en el pecho me arrebata;
    apenas te miro y entonces no puedo
    decir ya palabra.
    Al punto se me espesa la lengua
    y de pronto un sutil fuego me corre
    bajo la piel, por mis ojos nada veo,
    los oídos me zumban,
    me invade un frío sudor y toda entera
    me estremezco, más que la hierba pálida
    estoy, y apenas distante de la muerte
    me siento, infeliz.

    Ya se ocultó la luna
    y las Pléyades. Promedia
    la noche. Pasa la hora.
    Y yo duermo sola.

    Dicen unos que un ecuestre tropel, la infantería
    otros, y ésos, que una flota de barcos resulta
    lo más bello en la oscura tierra, pero yo digo
    que es lo que uno ama.
    Y es muy fácil hacerlo comprensible a cualquiera.
    Pues aquélla que mucho en belleza aventajaba
    a todos los humanos, Helena, a su esposo,
    un príncipe ilustre,
    lo abandonó y marchóse navegando hacia Troya,
    sin acordarse ni de sus hijas ni de sus padres
    en absoluto, sino que la sedujo Cipris.

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  13. Arnau Torres Nadal

    Xaipe!
    És increïble pensar que encara avui hi ha tanta quantitat de poemes inspirats en Grècia o dedicats als grecs. Eren molts els escriptors grecs i és curiós que fos en aquella època que hi haguessin tants pensadors, matemàtics, filòsofs…

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