Una lección de Lluis Pasqual
Sin duda es una suerte para los espectadores que el teatre Lliure tenga como director a Lluis Pasqual y que cada temprada monte un espectáculo a cual más sorprendete, superando lo hecho hasta la fecha, este es el caso de “El rey Lear”. La última versión que vimos del clásico del maestro William Shakespeare fue en el TNC, una brillante producción del Centro Dramático Nacional dirigida por Gerardo Vera en versión de Juan Mayorga. Ahora con un reparto de lujo: Jordi Bosch, Laura Conejero, Núria Espert, Teresa Lozano, Ramon Madaula, Julio Manrique y David Selvas entre otros… ha tenido el aforo del Lliure de Montjuïc lleno todos los días, el éxito ha sido tal que vuelven con el mismo reparto la temporada que viene.
La obra como todas las tragedias de William Shakespeare es un reflejo de la esencia del ser humano, con las pasiones más altas y las más bajas; del amor puro al egoísmo más rancio, de la traición más cruel a la fidelidad del bufón, el reparto del reino, la tormenta, el juicio dicticio de las hijas ingratas, el salto al vacío de Gloucester, el reencuentro del Lear y Cordelia, etc… Importante en una obra como esta la adaptación, porque según que traducciones uno puede salir corriento y perderse, no es el caso afortunadamente, la traducción del inglés a corrido a cargo de un maestro en esto de la traducción: Joan Sellent. Gran parte de los textos literarios traducidos al catalán se los debemos a su pluma, por lo que ha recibido numeros premios. Es importante cuando sentimos el aliento de los clásicos una traducción que nos los haga próximos, sin perder la esencia.
Una de las claves del éxito es este reparto de lujo en este montaje con una Nuria Espert haciendo de un rey Lear para la historia del tatro. No vamos a descubrir aquí que en Catalunya contamos con unas actrices de primer nivel y que hemos podido ver durante muchos años ejerciendo su magisterio. Queremos ahora que hablamos de grandes actrices y papeles brillantes recordar a Rosa Novell que nos ha dejado este fin de semana, trabajando en su oficio de actriz hasta los últimos momentos.
Nuria Espert mantiene en escena lo más difícil, la progresión de la locura de Lear, el deterioro mental llevado gradualmente hasta el colapso definitivo con su hija menor muerta entre los brazos, algo tan sencillo y humano que llega al público de forma directa.
Junto con este grupo de actores de lujo, la dirección y la traducción, hay que sumarle la puesta en escena de carácter cinematográfico con momentos de acción trepidante reforzada por los efectos especiales y las características técnicas de una sala como la Fabia puigserver del teatre Lliure, con efecto visuales y de sonido de efecto apabullante, mejorando en muchos momentos al cine.
Si no la han visto debieran abonarse a la temporada que viene al Lliure porque me temo que las entradas se agotarán en cuanto salgan a la venta. No se pierdan esta lección de tatro de Lluis Pasqual.
- A. Aguado