Category Archives: escriure la imatge

Desnudar tu alma

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Escribir es un arte por el cual te puedes desahogar, es una manera de expresar tus sentimientos cuando no puedes, cuando no tienes el valor para decir lo que sientes. En un diario se escriben las vivencias personales del día a día, todo lo que te preocupa o las pocas cosas que te hacen feliz.

Escribir es la manera de desnudar tu alma, de abrir las puertas de tu mente para ti u otras personas.

Adrià Pérez, 4t C

La importancia de la comprensión

pissarraEl profesor de matemática avanzada, José, pidió a uno de los alumnos, Iván, que saliese a la pizarra a realizar un ejercicio, porque no paraba de molestar; éste dijo que no sabía como resolverlo, así que el profesor le hizo quedarse después de clase.

Al acabar la hora, Iván le preguntó al profesor por qué le hacia quedar y éste respondió que intentaría hacer todos los ejercicios que sus compañeros habían realizado durante la clase, que los haría en la pizarra hasta que consiguiese realizarlos correctamente y que el próximo día se los entregaría en un folio con una explicación de cómo se hacen y por qué se hacen así al lado de cada uno.

Lo que José intentaba enseñarle era la importancia de anotar las cosas y estar atento en clase, para así poderlas comprender mejor y poder estudiar y aprender más fácilmente.

Samara Masero, 4t B

Enigmas

calennouPorque detrás de cada letra, de cada frase, se oculta una persona.

Un sentimiento misterioso y extraño, desconocido. Detrás de cada coma, de cada punto. Ideas contradictorias, paradojas sin sentido: la vida.

Al fin y al cabo, ¿qué es si no la vida? Un enigma. Pues eso somos, un caos incomprensible de ideas y sentimientos que ni en mil versos, ni en mil páginas de reflexión llegaremos a entender. No todos los misterios están para resolverlos, tal vez solo estén para enseñarnos a apreciar lo diferente, ya que si nos llegáramos a entender dejaríamos de vivir.

Tú cómete la cabeza pensando y reflexionando sobre esta vida. Lucha para descubrir los misterios ocultos que nuestra existencia esconde. Sí, sigue mirando hacia atrás e intenta comprender esto. Mientras tanto yo estaré viviendo sin pensar, disfrutando cada segundo de libertad. Porque si es triste no entender por qué somos así, más lo es aún no disfrutar de lo que somos. Y al fin, después de todo esfuerzo, descubre que aquí lo extraño es vivir.

Maria Llauradó, 4t C

Tecleando

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Nunca creí que conocería al chico perfecto a través de la pantalla de mi ordenador y escribiendo con el teclado.

Cuando me conecté en el descanso para comer y lo vi conectado no dudé en saludarlo. Quería escribir tan rápido que me dio la impresión de que las teclas saldrían disparadas. Al principio no me creía que tuviésemos tantas cosas en común: hobbies, gustos…

Queríamos contarnos experiencias vividas, anécdotas… pero no teníamos tanto tiempo, ya que yo tuve que volver al trabajo, así que quedé con Rubén en hablar por la noche.

Cuando llegué a casa y encendí el ordenador, él ya estaba esperándome. Hablamos durante toda la noche.

Ahora, de todo eso hace dos años y Rubén se ha convertido en una de las personas más importantes de mi vida.

Carla López, 4t C



Escribir…, ¿para qué?

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Cuando eres pequeño, el término escribir es simplemente coger un plastidecor y pintar. Me recuerda la infancia, cuando sólo tienes la preocupación de divertirte. Con escribir un simple nombre o un dibujo en un papel en blanco ya eres feliz. Cuando te enseñan a escribir, como es una novedad para ti, te pasas las horas escribiendo, te crees más mayor de lo que eras. Recuerdo que a mí también me pasaba, me podía estar toda una tarde escribiendo mi nombre y jamás me cansaba.

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Más tarde, cuando eres mayor, escribiendo te das cuenta de muchas cosas, creo que es la mejor forma de desahogarte. Es esa sensación de expresar tus sentimientos, de poder decir de alguna manera el estado de ánimo en el que te sientes en ese momento.

Cuando te sientes sola, triste, coges tu cuaderno y escribes sin parar, te haces una historia donde el protagonista sueles ser tú. Porque a pesar de que parezca una gran estupidez, una simple libreta puede ser la que más te entienda. Puedes pasarte horas escribiendo, y al cabo de los meses verás como todo eso te ha servido para algo, para reflexionar.

Mireia Merideño, 4t C

Día de primavera

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Todo empezó hace cinco años, con el inicio de la primavera, y la entrada al instituto nuevo, porque me tuve que mudar de casa. Los primeros días de clase no conocía a nadie y me sentía sola. En el patio me iba siempre a alguna zona donde no hubiese mucha gente. A las pocas semanas ya pude conocer bien a todo el mundo, y me hice muy amiga de una chica que se llamaba Natsuko (“niña del verano”), y también de un chico que se llamaba Fuyuki (“árbol del invierno”), que era muy guapo, y cuanto más pasaba el tiempo, más me gustaba, hasta que me enamoré de él.

Aún recuerdo que me declaré a Fuyuki el primer día del curso siguiente, después de coger fuerzas en las vacaciones. Hoy hace justo cuatro años de ese día. Cada año cuando celebramos nuestro aniversario, escribo con tinta la palabra “primavera”, para recordar que nos conocimos y me declaré en esa época del año. Y cuando el día de primavera llegó para derretir la nieve del árbol del invierno.

¡Ah! Por cierto, yo soy el día de primavera (Haruhi).

Andrea López, 4t C

Un regal inesperat

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Li havia fet molta il·lusió aquell regal. Ja feia molt de temps que l’havia vist mentre passejava en un aparador d’una petita botiga en un carreró de Barcelona. Des de llavors, cada vegada que passava pel davant se’l quedava mirant una bona estona. Havia pensat estalviar una mica de diners, però va arribar a la conclusió que reuniria els diners més de pressa treballant. Així, va començar a treballar a la botiga de la seva tieta a les tardes. A més, la botiga era molt a prop del carreró aquell, i cada dia veia més lluny el dia en què podria reunir els diners suficients. De cop, una setmana abans del seu aniversari, va desaparèixer de l’aparador. No ho sabia, però en arribar a casa, la mare l’hi havia comprat! “Perquè puguis escriure les teves històries i pensaments, així les tindràs totes juntes i les podràs conservar”, li havia dit la mare, farta de recollir els fulls amb els esborranys de les seves històries tirats per terra.. Ara el tenia sobre el seu escriptori, un llibre de fulls blancs i gruixuts, amb tapes dures, blaves i rugoses, una mica brillants. Semblava antic, per això li havia agradat. Per això i perquè era com els que tenia el seu avi a la casa d’estiu, els que havia escrit de jove i que havia passat tantes hores fullejant. Al costat hi havia posat la ploma estilogràfica que li havia regalat el pare. Semblava que per una vegada el pare i la mare s’havien posat d’acord. Si en tens cura, segur que hi podràs escriure durant molt de temps. Com sempre donant consells. Des que li havien regalat aquella llibreta, els seus pares, la tieta, el seu avi i fins i tot els seus companys de classe, que coneixien la seva passió per l’escriptura, li demanaven diàriament que els deixés llegir alguna cosa. Però ara, davant d’aquells regals tan desitjats, no sabia per on començar. Semblava que la imaginació s’havia esvaït.

Irene Bujalance, 3r B

No todo es lo que parece

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Las apariencias engañan. Más que nada, porque las personas tendemos a escondernos detrás de una máscara, que tan sólo nos quitamos en contadas ocasiones. ¿Por qué? Quizás sea por el miedo. Miedo a lo que puedan pensar los demás. Miedo a su indiferencia. Miedo al éxito. Miedo al fracaso. Qué más da; todos tenemos miedo por igual.

Entonces, ¿por qué criticamos a los demás por la máscara con la que se cubren? Nosotros también llevamos una. Quizás todo venga a raíz del miedo, e intentamos hacer creer a los demás que guardar las apariencias es de covardes, para que no descubran que nosotros es o que hacemos.

Igual que el blanco a veces parece negro, igual que el rojo a veces parece azul; las personas a veces parecen lo que no son.

Júlia Rivas, 4t C

Recorregut de les cartes

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Les cartes durant segles han tingut una gran importància sobretot perquè és una manera de poder comunicar-se. Tenen molts significats, perquè et poden aportar coses bones o coses dolentes. També poden ser per felicitar-te, declarar-se, aportar-te tristesa, etc. Seria bonic que algú que tu estimes molt t’enviés una carta d’amor; en canvi, si algú t’envia una carta amb una mala notícia, això ja no és tan bonic. Però les cartes, tinguin una mala notícia o no, sempre estan perquè tu estiguis atent al que passa.

És veritat que ara ja no s’utilitzen tant les cartes per comunicar-se, sinó que només es fan servir quan et vols declarar a algú o per queixar-te. És una pena que ja no es faci tant perquè escriure és una cosa que et deixa alliberar els teus sentiments i tots els pensaments de manera natural.

Ara mateix, jo també reconec que no n’escric gaires, de cartes, però mai se sap quan en tornaràs a escriure.

Elena Rauta, 4t B

UNA MÀQUINA D’ESCRIURE AMB HISTÒRIA


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Al creuar la porta me’n vaig adonar. La casa sencera era com un museu del segle XIX. Centenars d’objectes antics adornaven les parets. No hi havia estat mai, en aquella casa, i em vaig sorprendre molt quan em va arribar la notícia que el cosí de la meva àvia me l’havia deixada en herència, a ell no l’havia vist més de tres cops. Vaig passejar-me per la sala d’estar observant vagament els quadres amb marcs daurats i els gerros de porcellana.

Vaig fixar-me en un antic bagul cobert de pols, de fusta fosca. El vaig obrir i vaig trobar-hi una antiga màquina d’escriure i un munt de papers antics. Vaig agafar un del documents; tenia unes vint pàgines, era una història escrita per l’oncle, però no tenia títol. Em vaig asseure al sofà de cuir negre disposat a llegir-la. Explicava la vida de dos germans durant la guerra civil. Quan la vaig acabar de llegir vaig tornar al bagul. Una cosa em va cridar l’atenció, era un detall que m’havia passat per alt abans. Mig amagat rere la màquina d’escriure hi havia un sobre; el vaig agafar, em va sorprendre veure-hi el meu nom escrit. Vaig obrir-lo i vaig llegir la carta. En ella m’explicava el motiu de l’herència: deia que era l’únic dels seus nebots que compartia la passió per l’escriptura. No sé per què deia això, duia mesos sense escriure res de bo, quan m’asseia davant la pantalla de l’ordinador no em venia cap bona idea.

Vaig agafar la màquina d’escriure. Pesava massa i gairebé no la vaig poder subjectar. Vaig col·locar-la sobre la taula i vaig asseure’m-hi enfront. Vaig començar a teclejar i de manera misteriosa la meva imaginació va fluir, a través dels meus dits les idees es plasmaren al paper, era una sensació estranya, les paraules sorgien amb tanta facilitat… no era com amb l’ordinador, hi havia com una espècie de complicitat entre aquella andròmina de més de mig segle i jo. Vaig trigar uns minuts a adonar-me’n. El que aquella màquina tenia d’especial era la història; aquella màquina havia escrit durant dècades les històries del meu oncle, havia sigut l’eina indispensable per tal que les seves idees veiessin la llum. Una màgia, una història que, sens dubte, no tenia el meu ordinador.

Esther Q. Vallès, 4t B