Monthly Archives: octubre 2018

Música

Curiosa la música, ¿verdad? Notas que van cayendo una a una, gota a gota dentro de tus dañados oídos de tanto escuchar electrónica. Esta que te ayuda a olvidarte del mundo cuando subes el volumen de tus auriculares hasta el punto de no escuchar ni lo que estás pensando. Y toda esa música está muy bien.

Pero no escuchas la música que deberías escuchar; ella siempre está allí para ti y tú ni te das cuenta de su presencia.

Esa está en el sonido de la suave y fresca brisa marítima los dulces días de primavera. O en el aroma a perfume que deja alguien cuando pasa por tu lado.

También está en las palabras de un buen amigo cuando el silencio que te envuelve es tan abrumador que no puedes respirar o en las sonrisas de esa persona especial que suenan cuando estás en completo silencio. Sin embargo, como ya te he dicho, ese tipo de música no parece importarnos cuando los auriculares echan raíces en nuestros oídos.

A veces, poner los pies en la tierra y escuchar la melodía del día a día nos puede salvar la vida.

 Neus Gómez, 2018

Arco iris

A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin desesperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar entonces su sonrisa
si todavía existe
se vuelve un arco iris.

Icono Mario Benedetti Mario Benedetti, 1995

Y la he vuelto a guardar

A menudo encuentro sonrisas por los pasillos y por las calles. Incluso tengo comprada una matinal sonrisa de gitana con pañuelos de papel, en el semáforo de las esperas de volante y sueño. Y no hace mucho hallé de nuevo tu sonrisa; vino a mí con su verdad ya no velada tras el alevoso cendal liviano de los kilómetros y los días; vino a mí con su verdad despeinada al aire.

Y la he vuelto a guardar, tu sonrisa, donde guardo tus letras y tus besos, tus buenos días y tus buenas noches amor hasta mañana —sea un mañana de calendario o de corazón—… Donde siempre te guardé a ti, la he guardado.

Gonzalo Montesierra