Héroes

Héroes

Conocí a un chico que era alérgico al polen y al polvo y al serrín y al humo provocado por combustión de carburantes y a las ensaladas y a los gatos y a las ballenas y a las fibras sintéticas y a uno de cada dos medicamentos. Era uno de esos chicos que no hablan con nadie. Parecía uno de los que viven en campanas de cristal, pero era alérgico a las campanas de cristal, así que tenía que enfrentarse con todas sus alergias. Llevaba sus alergias encima como un viajante de comercio lleva sus maletas. Demostró legalmente que era alérgico a sus padres, así que sus padres tuvieron que darle una pensión vitalicia sin disfrutar a cambio del consuelo de agujerear sus zapatos con sus propias desgracias, además él ni siquiera llevaba zapatos porque era alérgico a la piel y al caucho. Le hicieron unos zapatos de madera pero a él le pareció que era como andar con dos ataúdes chiquitos en los pies, así que los tiró por la ventana. Una chica que pasaba por la calle recogió los zapatos, y, como nunca había visto unos zapatos tan raros, subió a ver de quién eran. El chico abrió la puerta y la chica entró, los dos se miraron un rato y los dos eran guapos, y los dos llevaban solos demasiado tiempo, así que se abrazaron un poco a ver qué pasaba y resultó que la chica iba vestida con fibras sintéticas y tenía ojos de gato, y estaba gorda como una ballena y tenía polen en el pelo y serrín en el cerebro y antibióticos en los dedos y ensalada en la falda y un motor de explosión que le ayudaba a subir las escaleras. El chico se murió con una estúpida y gigante sonrisa de felicidad en la cara.

Cuando me desperté estaba seguro de que podía aprender algo de ese sueño pero no sabía qué coño podría ser.

Icono Ray Loriga Ray Loriga, 1993

6 thoughts on “Héroes

  1. David

    No sé el porqué, pero le tengo cierta simpatía a este tipo de textos breves. Digamos que me agradan. Aunque lo cierto es que, después de haberlo leído, me pasa algo similar a lo que al narrador soñador; y es que sé que he aprendido algo (no muy clara afirmación, pues pienso que de todo se aprende algo); pero, pese a intentarlo, no encuentro palabras para expresar lo aprendido, ¡coño!

  2. jnj Post author

    Y yo que creo que, sin pretenderlo, Loriga y tú conseguís reformular la máxima socrática —Platón mediante— y dejarla en algo así como “Solo sé que no sé qué sé”, lo cual, dicho sea de paso, me parece mucho más cercano al espíritu del original platónico que el celebérrimo “Solo sé que no sé nada”. Por otro lado, si fuese cierto que solo sabes que no sabes qué sabes, ¿poseerías el verdadero saber, atendiendo a que este reside en saber que se sabe lo que se sabe y en saber que no se sabe lo que no se sabe? —algo así dejo dicho Confucio—. En fin, no sé… Y si algo sí sé es que ya no sé qué me digo.

  3. David

    Un tipo algo práctico intervendría en este pequeño debate filosófico aportando, según sus simples y pragmáticas máximas filosóficas, algo parecido a lo que a esto sucede:
    —Bien útil es poder saber lo que uno sabe, pero más lo es, a mi modesto parecer, el hecho de saber.
    Incluso uno podría preguntarse si tan útil puede resultar el saber cuanto no se sabe, pero es tanto lo que no se sabe, que pensar en querer saberlo puede resultar enfermizo.

    Muy de acuerdo con el práctico interventor, concluiría que; puesto que el tiempo del que disponemos aquí es relativamente corto y, además se dice por ahí que vuela, aprovecha tu saber, no meramente para saber que lo sabes, sino más bien para ser lo más feliz posible e incluso para seguir sabiendo más sin querer preocuparte por lo que queda por saber, que muy probablemente sea mucho más de lo que crees saber que es.

  4. jnj Post author

    😯 “La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo [del vuestro galimatías]”. :mrgreen:

  5. Marina Díez

    A mí, me da la sensación de que el sueño que ha tenido —ya de por sí, rarísimo— es que los humanos no estamos hechos para estar solos, que cuando llevas tanto tiempo en soledad, sin poderte relacionar con nadie en el mundo por miedo, un día te encuentras con que no disfrutas suficiente en la vida y, cuando ves a una persona que te tiende la mano, tú no te fijas en quién es o quién puede ser, llevas tanto tiempo en soledad que te aferras a su mano; pero, por desgracia, cuando no te fijas a quién le das tu confianza, esto te puede traicionar hasta llegar a matarte. Pero, en fin, como se suele decir, los sueños sueños son y todo el mundo los interpreta de diferentes formas.

  6. jnj Post author

    ¡Bien traído ese Calderón!
    Y estoy contigo, Marina, no estamos hechos para solos. Somos seres sociales, somos seres políticos…, y, encima, está lo de esa maldita media naranja que tenemos que encontrar para encajárnosla.

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