Monthly Archives: October 2008

Cartas a Dulcinea

Don Quijote y Dulcinea, según Dal?Estamos en plena lectura del Quijote y nos sentimos angustiados porque vemos que nuestro gran caballero, a pesar de sus esfuerzos, lo va a tener realmente difícil con Dulcinea. Tras la accidentada liberación de los galeotes, hemos leído que se ha refugiado en Sierra Morena para hacer penitencia. Le escribe una carta a su amada, pero Sancho no llega a entregársela. Así que hemos decidido tomar la iniciativa y escribir nosotros una carta a Dulcinea para que sepa lo mucho que don Quijote la quiere y para pedirle que le dé una oportunidad.

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Kino

Había una vez un niño que salvó la Tierra de la destrucción total. Claro que éste no es el caso de Kino. Kino era el “pringao” de la ciudad, un desastre, un loco. Todos los niños en el cole se reían de él y por eso nunca salía de casa. ¡¡¡Hasta que… el tío no tuvo mejor idea que tirarse desde el balcón de un 15º piso!!!

Lo que pasa es que su casa no medía más de 20 m. Por eso y porque además le daba miedo, entonces… decidió no hacerlo. Se quedó en casa, como siempre, viendo la tele. Y viendo tele y más tele, se le ocurrió la idea de convertirse en superhéroe.

El chico estaba decidido, hasta se compró un traje y una pistola mz3. Y así llegó su primer salvamento: vio un grupo que estaba marginando a un pobre y dijo: “Ahora veréis, mamones de mierda, voy a volaros en pedazos”. Y el tío disparó, pero como estaba en la tienda de la pólvora… volaron en pedazos todos.

David

El Niño Superhéroe

Había una vez un niño que tenía 12 años. Se llamaba Paúl y leía mucho cómics de superhéroes. Muchas veces los imitaba y se paseaba por la calle actuando y hablando como ellos, y parecía muy friki y un loco. Y la gente se reía de él, porque iba paseando e imitando a los superhéroes (hasta se ponía una capa como Superman). Iba al colegio y todos se reían de él y no paraban hasta que se iba a su casa. Cuando llegaba a su casa se ponía a llorar.

Un día se dio cuenta de que los superhéroes no existían y que sus poderes sobrenaturales no podían ser reales. Se fue al colegio y no hizo más esas imitaciones, y los del colegio dejaron de reírse de él y de insultarlo. Desde entonces se comportaron bien con él e hizo muchos amigos.

Cristian

Uanamino

En un lugar de Barcelona, del nombre del pueblo no quiero acordarme, un viejo testarudo yacía en su cama esperando la muerte (almenos los médicos lo creían). Sus hobbies eran mirar películas y después soñar que él era el protagonista de ellas.

-Ta tan tatatan at tatat.
-Jjjjjjjjjj, tatatatan, Huana, soy tu padre, jjjjjjjjjj.
-No, no puedes ser mi padre.
-Jjjjjjjjj, sí, si, yo soy tu padre, jjjjjjjjj.
-No, no puede ser, yo te partiré en dos.
-Inténtalo, jjjjjjjjj rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii nnnnnnnnnn nnnnnn gggggggg.
-Venga, Uanamino, despiértate que llegas tardé.
-No, no, no quiero ir a la escuela, mama
-¡¡¡Escuela, mama!!! ¡Qué mama ni qué hostias, si yo soy tu chacha. Venga, que llegas tarde a la residencia.
-Ay, es verdad, perdona, aún estaba soñando. Venga, vamos.

Cuando Uanamino llegó a la recidencia…
-Venga, viejos verdes, venid aquí que os meto un palotazo en los morros, jjjjjjjjj a a a jjjjjjjj aa jjjjjjjj aaaiieieieijjjjjj.
-Anda, venga, no imites a Darth Vader.
-No lo imito, es que me he tragado la dentadura, Rubert, venga, vamos a ver la película.
-Vamo, vamo!!!!
-¡Uala! Pero si es Blade, ¡qué guay! Yo de aquí no me muevo hasta que se acabe.

Al cabo de un rato, cuando ya se había acabado la peli, los ancianos se fueron: Uanamino, que tiene una cabeza gigante; y Rubert, que tiene unas orejas gigantes como dos aspas.
-¿Sabes qué tengo?
-¿Qué tienes?
-Tengo una lata de spray negro.
-¿Y qué quieres hacer?
-Tío, se te tiene que decir todo, cogeré una bata i la pintaré.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh
-Ya te entiendo.
-Mis armas serán: un palo de fregona, una jeringa y cogeré galletas de la señorita Marilú, que están más duras que el acero.

Jaume

El niño wuey

En la lejana ciudad de Sevilla,
existía un pequeño “héroe” de pacotilla,
que siempre en sus imaginaciones
tenía que salvar a la ciudad de Sevilla.
Le encantaba leer cómics de superhéroes,
como esos que tienen que salvar la ciudad,
también le encantaba el rap,
grupos como SFDK.

Estaba raro por culpa de una enfermedad,
que le hacía la imaginación disparar,
estaba loco, decía que era un héroe inmortal,
A su familia la tenía loca y por eso lo tuvieron que echar,
con 4.200 euros el tío se fue a comprar
una bandera de Bob Marley que como capa llevaba en la solapa.

Un buen día se levantó con ganas de trabajar,
un robo en medio de la ciudad, él quería salvar,
pero la policía no lo dejaba entrar,
el insistía y insistía, le rogó hasta a la CIA,
al final consiguió entrar sin que nadie se enterara.

Se coló por debajo de las cloacas, entró,
se subió a un bacón interior, desde ahí se tiró,
a ningún ladrón atrapó, cayó y la palmó.
Lástima que esta historia no sucedió
porque el tío llevaba un colocón,
que estaba apalancado en el colchón de su habitación,
haciendo disparar a su imaginación,
así que esta historia así se acabó.

Bryan

Otra vez sin curro

A ver… no sabría por dónde empezar, ya que esta historia trata sobre un héroe o algo así. Nuestro héroe es un tanto… tonto, así de claro lo digo, hay cosas que no tienen otro nombre, bueno tal vez, en este caso, ignorante. No sabría decir.

Nuestro héroe o “pringao”, como queráis, es un chaval digamos de unos… no sé, ¿cuántos queréis?, ¿16, 18 ,20? ¿O hacemos una especie de copia a lo Don Quijote de la Mancha? Pongámosle… 42 tacos, ya no es un chaval por eso… pero bueno. Será castaño por decir algo, ojos de color… marrones mismo, y aunque ya tiene sus 42 añazos tiene granos (si a alguien no le gusta, ajo y agua, el escritor soy yo lo pintaré como quiera).

Nuestro héroe es español, y debido a la crisis financiera que esta habiendo en España nuestro “pringao” se ha quedado sin curro, me parece que le enviaré a buscar trabajo a la obra, ¿por qué no?

Me saltare toda la parte de cómo lo consigue… Llevaba ya dos días trabajando cuando salta uno y le dice:
-Oye tú, ya sé que eres nuevo y todo eso… y habrá cosas que no entenderás, pero creo que se puede ser lo suficientemente espabilado como para no ponerse a “mear” en el capazo del cemento.
-Oye man, para empezar me llamo Rodolfo (no sabía cómo llamarle), y sí, estaba meando en el capazo, pero pasa que tenía muchísimas ganas y o era eso o te limpiaba el coche desde aquí. Encima que lo hago por ti, te hago un favor ¡y me vienes quejándote! Tranquilo que te lo limpio.

Y en eso coge y a dos pisos de altura se pone a mear encima del coche.
-Loco!, cerdo!, ¡¿pero qué haces?!
-¿Ya te estás quejando otra vez?, pues ¡vale!, ¡dime qué quieres que haga!
-¡Qué asco madre míaaaaaaaaaaaaaaa!

Y ahí se quedaron, discutiendo durante horas… hasta que se hizo de noche, y:
-¡Desgraciado!, ¡me cago en tus muertos!, ¡me ha saltado toda la pintura del coche!,
¡¡¡¡¡¡¡¡ESTÁS DESPEDIDOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!, ¡ya puedes coger y llevar el coche a que lo pinten!
-¡Ok, ok! pero no te pongas así, mañana ya estará en el taller pintándose, te lo aseguro, y pasado mañana estará como nuevo, ya lo verás.
-¡Pues ya te puedes estar largando!

Esa misma noche nuestro protagonista estuvo pensando… Dijo:
-A ver, yo no tengo ni la pasta ni las ganas de pintárselo, y menos después de cómo me ha tratado, y por suerte tampoco me ha dicho de qué color lo quería, así que…

Y Rodolfo cogió un pote enorme de pintura que tenía en su casa de la última vez que se pintó, de haría ya unos 20 largos años, lleno de moho, de color caca de oca (no me acordaba de cómo se llamaba) y bajó y se lo pintó.

Al día siguiente:
-¡Jefe! Salto uno en la obra, acaba de llegar el memo ese con su coche.
-¿Cómo? ¿ya está aquí, seguro?

De repente se pusieron todos a reír, y el jefe no sabía qué era lo que pasaba.
-¿Qué pasa?
-Asómese usted mismo y lo averiguará.

Y en eso que se asoma, y casi le da algo al ver su coche pintado de ese color, lleno de chorretones de pintura, y medio blanco por algunos sitios.

-¡¿Qué le has hecho a mi coche, desgracia humana?!
-Usted no me dijo ni el color ni el estado de la pintura.
-¡Pero sí que me dijiste en el taller!
-Y en un taller que tenía mi padre cerca de casa lo pinté, no le he engañado, bueno, he hecho lo que usted y yo acordamos, ¿me devuelve el empleo?

No había palabras para describir la cara del jefe… Sólo decir que se lió a darle de puñetazos y golpes y que acabó peor que Don Quijote en una de sus peores aventuras.

-Genial, otra vez sin curro…-expresó nuestro héroe (aunque me parece que de héroe tiene poco…) al despertarse la mañana siguiente en el hospital.

Continuará… (tal vez)

Óscar

¡Yo no estoy loca!

Hola, soy Tina y os voy a contar la desagradable historia que me pasó cuando tuve la idea de irme a vivir a Ciudad Real.

Todo empieza en Barcelona. Yo me acababa de ir a vivir con mi pareja. Mientras él estaba trabajando yo ya había llegado a casa y mi afición era leer novelas que trataban sobre cosas sobrenaturales. También estaba muy enganchada a las series que daban por la televisión que trataban de lo mismo. Al cabo de algunos meses de vivir con mi novio, empezaron a ir las cosas muy mal a raíz de que él empezó a decirme que estaba loca e incluso me amenazó con llevarme a un psicólogo. A menudo también me solía decir que me meterían en un manicomio y que si no lo hacía él, lo haría otro. Yo no estaba loca, ni lo estoy, lo único que hacía y sigo haciendo es ayudar a las persona que tienen enemigos o que están en peligro. No soy la única que lo hace, Buffy también lo hace y no la llaman loca como a mí, ella es famosa.

La gente a la que había ayudado y me veía por la calle no me pedía perdón, me señalaban con el dedo y se ponían a cuchichear. Eso a mí me sacaba de quicio, al final me harté y decidí irme a otro lugar a vivir, Ciudad Real. Una vez llegué allí y me instalé, salí a la calle a empezar con mi oficio, además de salvar a la gente monté un pequeño negocio de leer el futuro.

Zaira

Luz en la casa

Me llamo Marina. Os voy a contar la historia que me ocurrió hace un mes. A mí me gusta muchísimo leer, llevo muchos años leyendo, y el mes pasado encontré un libro que me gustó mucho. Estaba tan obsesionada con este libro que casi no estudiaba. Estaba todo el día con él. Me gustó tanto que quise hacer lo mismo que la protagonista. Se trataba de una niña que estaba paseando por la montaña y de repente se encontró una casa vieja, dejada y sin nada. Ella quiso entrar en la casa porque era muy valiente, y dentro se encontró con un cadáver. La niña le dijo a la policía que había un cadáver en la casa, y como era un cadáver muy buscado se llevó mucho dinero de premio por haberlo encontrado.

Yo, sin pensármelo dos veces, quise hacer lo mismo. Como en mi pueblo se está buscando a un chico que hace daño a la gente, pensé que podría estar allí escondido. Llegué a la casa, entré, estaba demasiada obsesionada por el libro, quería hacer lo mismo que la protagonista. Ya estaba dentro y empecé a buscar por las habitaciones, pero no había ningún rastro de nada. Salí afuera para ver si había alguna pista y me encontré a una vieja que me dijo que el día de antes, mientras dormía, oyó mucho ruido. Como ella es vecina de esa casa, salió afuera a ver qué pasaba y vio luz en la casa abandonada. Yo estaba dispuesta a quedarme toda la noche en la casa para ver si pasaba algo. Me quedé allí toda la noche, porque mis padres se quedaron a dormir en casa de unos amigos. Estuve toda la noche esperando a ver si pasaba algo, pero no. Hasta que a las 5 de la madrugada vi una luz en la casa. Decidí entrar porque estaba fuera y cuando entré le cogí de la mano y dije: “¡Ya te tengo!. Encendí la luz y vi que era un señor, que me dijo que se había comprado la casa y que estaba trasladando cosas. Me avergoncé mucho, nunca más volveré a obsesionarme por una cosa así.

Laia Soler

La historia de Dios Jesús y María

Había una vez en un lugar que no quiero recordar un chico muy friki que se llamaba Dios Jesús y María. Era más conocido por DJ María (aunque no era DJ), trabajaba de granjero con su hermano, que se llamaba Manuel Jesús y María, y ambos tenían 28 años.

La historia empieza cuando la novia de DJ María le trajo un regalo: un ordenador con router para conectarse a Internet. Él lo aceptó y se pasó la noche sin dormir intentando leer las instrucciones del ordenador.

A la mañana siguiente su hermano Manuel le había instalado el ordenador y el router. DJ María se puso muy contento al ver que estaba montado y se lo agradeció a su hermano y a su novia por teléfono. Cuando acabó de desayunar empezó a bajarse juegos (muy frikis) y estuvo feliz jugando y conociendo gente que también jugaban online. Durante muchos días DJ María hizo el mismo horario:

1- Dar comida a los animales de la granja
2- Limpiar la mierda de los animales
3- Comer
4- Pasarse el resto del día enganchado al ordenador (no dormía)

Hasta que un día se acabó de volver loco, creía que su hermano era una cría de cebra en celo… pero pasó de largo y se fue al pueblo con un palo. Aporreó a todos los turistas que pasaban por allí pensándose que eran terroristas de ETA. Al llegar al pueblo empezó a aporrear a los coches pensándose que eran leones. Al llegar a la plaza continuó apaleando a la gente hasta que llegó la policía y lo detuvieron.

Ahora DJ María está en la cárcel cumpliendo cadena perpetua. Si vas a la cárcel no lleves ni móvil ni consolas o DJ María se te lanzará encima para quitártelo… y quizás te mate.

Gerard

Sexy Cat

Hola, me llamo Soraya y tengo 19 años, soy una heroína. Voy por las calles salvando a todo el mundo que lo necesite.

Soraya fue a la calle a ver si encontraba a alguien en algún apuro, pero lo único que encontró fue unos gigantes de piernas finas y muy altos, tan altos que no se les veía de la cintura hacia arriba. En verdad estos gigantes eran dos bloques de pisos, y ella decidió luchar contra ellos, pero sus ataques no le servirían para luchar contra ellos. Así que fue a buscar a algún amigo que le protegiese las espaldas pero nadie quería ser su guardaespaldas y decidió ir a su casa y poner un anuncio en Internet. Empezó poniendo su descripción: soy alta, delgada, rubia de pelo liso y suave como la seda (pero en verdad era baja, gordita, de pelo moreno corto y de tacto estropajo) y después puso para qué necesitaba al guardaespaldas: “Hola, me llamo Soraya, soy la más guapa de mi barrio y soy una heroína. Soy Sexy Cat, por lo que no podré ganar siempre”.

Después de unos días un chico llamado Guille le respondió diciéndole: “Hola , me llamo Guille y soy un poco bajo, de pelo moreno corto, con los ojos azul cielo, me gustaría ser tu guardaespaldas porque a una belleza como tú no le pueden hacer daño, pero yo te protegeré desde mi casa porque tengo telepatía. Un saludo”.

Entonces ella fue muy confiada a pelearse con los gigantes de piernas largas, pero cuando fue a tirarse contra el primer gigante sacó las uñas y le arañó la piernas (la pared), pero al gigante no le dolía, así que decidió morderle su partes bajas (la puerta de entrada), pero seguía tal cual. Soraya decidió utilizar todas sus armas hasta que un hombre salió del edificio y empotró a Sexy Cat en el otro gigante. Ella empezó a escalar por la pared hasta llegar arriba, pero cuando estaba arriba del todo se dio cuenta de que tenia vértigo y se cayó desde un séptimo piso y la llevaron al hospital, donde la operaron de la cabeza y se arregló.

Karen Esparcia