El viejo Koskoosh

El indio KoskooshHemos leído Ley de vida, de Jack London. El protagonista es Koskoosh, un viejo indio que ha perdido la fuerza necesaria para seguir adelante junto a su tribu, por lo que es abandonado. Ciego, espera con entereza, “como una hoja seca, débilmente adherida al tallo” que el “primer viento” lo haga caer sobre la nieve. Es la ley de la vida y debe cumplirse. Un relato precioso que nos ha impactado por su dureza y de modo particular por la ceguera del protagonista. Así que nos hemos puesto a imaginar historias de personas que no ven, lo que nos ha obligado a prescindir de verbos como ver, mirar, observar, y acentuar el resto de los sentidos.

Cuando me desperté [Gerard]

Cuando me desperté  no podía ver nada, sólo oía voces de médicos y mucha gente gritando y corriendo… no veía nada, me toqué los ojos y descubrí que tenía una venda, respire descansado… pensaba que estaba ciego. Pasaron unos días, los médicos decían que tenía que descansar después de haber tenido un accidente de coche tan grave. A la mañana siguiente me dijeron que me tendrían que operar, las heridas eran más graves de lo que parecían. Quedamos en que me darían unos días antes de la operación, era una sensación extraña, no podía ver absolutamente nada, estaba maldiciendo la venda de los ojos, me la intenté quitar, pero oí una voz de enfermera que me decía que si lo hacía la operación se complicaría mucho más… estaba totalmente aburrido, intenté dormir toda la tarde por miedo a desplazarme oyendo voces de familiares llorando y niños correteando por los pasillos, y médicos y enfermeras diciéndome que si me hacía falta algo… un rato después me preguntaron si estaba listo para la operación… respondí con voz débil: “Sí…” Después de la operación sentí la camilla y respiré aliviado, pregunté por un médico, él vino, y le pregunté:
-Señor, me puedo quitar la venda?
Él respondió con un tono rudo…
-Usted no tiene ninguna venda en los ojos…

¡¡¡Me da miedo la oscuridad!!! [Zaira]

Todo empezó a los 6 años, en un accidente de coche. Sólo recuerdo haber despertado en el hospital y haber visto por unos segundos la luz del sol, después se me empezó a nublar la vista y entonces fue cuando pasó, me quedé ciega. Me llamó Silvia y en el día de hoy ya tengo 17 años aunque casi los 18. Sólo os puedo contar un pequeño resumen de mi vida hasta hoy, al principio todo fue muy difícil. Aprender a leer, situarme, acostumbrarme a no poder ver más la cara de mis amigos, en fin… Todo era un caos, cada día tenía discusiones con mi madre, todo el mundo me ayudaba mucho pero desgraciadamente a mí eso no me servía, yo deseaba ser la misma de antes. Bueno, qué decir, ahora estoy muy nerviosa porque dentro de unos días tengo que ir al hospital, ya que me van a operar. Estoy impaciente pero a la vez tengo miedo, espero que todo salga bien, me alegro porque tengo a toda la gente a la que quiero apoyándome. Después de unos días de angustia por fin llega el día, el día que podré volver a ver la luz del sol, las caras ya desconocidas para mí, se me hará muy extraño. El doctor me ha dicho que al principio lo veré todo borroso pero poco a poco iré recuperando la vista, también con la ayuda de unos ejercicios que me mandarán hacer. No es seguro que recupere la vista del todo pero yo ya me conformo con poder ver un poco. Las posibilidades de que me quede allí dentro son muy pocas pero eso no quiere decir que me tenga que rendir.

¿Qué fue de esta chica? Pues las cosas no salieron muy bien, los doctores no encuentran ninguna explicación, pero aquella chica que no perdió la ilusión ni un solo momento y que luchó no pudo salir de allí. Si os dais cuenta, esto es como un mensaje, qué quiero decir con eso, que aunque no haya posibilidades siempre hay que luchar por una cosa que quieres y no rendirte y que las cosas no siempre acaban bien, pero tenéis que seguir luchando. Es lo que hubiese hecho esta chica si no hubiese recuperado la vista, ella no se hubiese rendido, lo hubiese intentado una y otra vez.

Ahora mi vida es mejor [Laia]

Hola, me llamo Juan, tengo 32 años y soy ciego desde los 20 tras un accidente de coche. Iba con mi abuelo, y mi abuelo se hizo mucho daño, y al cabo de una semana murió. Yo me quedé así, sin ver. Ahora la vida es muy diferente, ni siquiera veo sombras. A veces me pongo a llorar al pensar que las personas ven y yo no. En verano me fui a Cádiz, a casa de mis tíos, una semana. Estuve todo el tiempo dentro de la casa, porque no quería salir, no tenía ganas de nada. Y eso que ya hacía bastante que estaba así. Siempre me pasa lo mismo. En Cádiz toda mi familia estaba en la playa, pero yo le dije a mi madre que no quería ir, porque no puedo ver el mar, ni el sol, ni la gente, ni nada de nada. Sólo tengo ganas de llorar. Por  la noche nos fuimos a comer a un restaurante, estaba muy débil, ni siquiera comía, pedí pescado y no sé  ni cómo era, sólo notaba el gusto, nada más. Entonces me fui a dormir, y es como si no me levantara, de día y de noche oscuro, siempre lo mismo. Estoy muy amargado, siempre quiero estar solo, sin que nadie me moleste. Entonces un día mi madre me dijo que me fuera a hablar con un psicólogo. Me fui a hablar con él, y estuvimos hablando más de dos horas, me dijo que no se había acabado la vida, que aún seguía, que no me rindiera ni nada de esto, estoy ciego, me funciona el oído, el gusto, el tacto… Y desde que hablé con él, ahora la vida es mejor porque le hice caso, y ahora mi vida es mejor, y voy a todos los sitios, y me lo paso bien.

Lo veo todo oscuro [Karen]

Hola, me llamo Yoli, tengo 25 años y me quedé ciega con 10 años. Al principio fue todo muy duro pero al final lo acabé superando. En aquellos momentos lo escuchaba todo, mejor escuchaba ruidos que nunca me había parado a escuchar. Lo que mas miedo me dava era salir a la calle sin nadie que me pudiese giar. Pero el día de mi cumpleaños me regalaron un perro, él me guiaba a todas partes. No lo veía, pero seguro que era el perro mas bonito del mundo, ya que nadie me podía ayudar más que él. Esos días de oscuridad eterna los pasé muy mal. Pero lo que más me gustó fue que la gente no me discriminaba, la gente seguía siendo igual de leal que siempre, cuando mejor me lo pasaba era cuando iba al parque con mi perra y jugábamos todos con ella, y jugabamos al escondite, ella era la mejor. Pero, en fin, la gente se piensa que no ver es que se acaba el mundo pero eso no es así porque puedes seguir tu vida tal y como antes, no tan perfecta pero igual. Yo namas digo que no lo exeis todo a perder si os quedais ciegos, sordos o sin olfato. La vida sigue, aunque sea en oscuridad.

De colonias [Raquel]

Hola, me llamo José, tengo 20 años, soy ciego desde que tenía 5 años por culpa de un accidente de tráfico, mi padre murió en el accidente y por eso vivo con mi madre. Soy un chico sensible, divertido a pesar de todo. Hoy, como siempre, haré lo mismo, darme un paseo por el parque e ir a comprar comida para el perro y los gatos. Me acabo de levantar de la cama, me pongo a desayunar unas tostadas con mermelada, me tomo mi café y me voy a la calle con mis amigos. Siempre me vienen a buscar en coche, porque saben que yo no podría ir andando. Cuando llegamos a la casa de colonias nos íbamos a la cama porque siempre llegamos por la noche. Nos levantamos de madrugada para irnos a dar un paseo por los campos. Como soy un poco despistado casi siempre me olvido del bastón y me tienen que ayudar ellos. Después de un buen rato nos vamos a comer (siempre hay lo mismo de comida), nos levantamos y nos ponemos de camino hacia casa, llegamos por la noche y a mí me dejan en la puerta donde estaba mi madre esperándome para ayudarme a entrar.  A ellos no los volvería a encontrar hasta el invierno siguiente, porque vivían lejos de aquí, les echaría de menos pero sabía que los volvería a ver y que ellos no me olvidarían porque a ellos no les importa que yo sea ciego, me quieren igual y yo a ellos.

De camino hacia el instituto [Óscar]

Mi madre entró en mi habitación, me despertó, ya tocaba ir al instituto, la verdad es que no me apasionaba enormemente ir al instituto, tanto ruido siempre…
-Venga Richard, que llegas tarde.
Me di prisa en levantarme (tanta como me fue posible) y cogí la ropa que mi madre me había preparado junto a la cama. Lo creáis o no, cuando ya llevas ciego cerca de cinco años te acostumbras, acabas por desarrollar los otros sentidos como nadie que tenga la capacidad para ver, ya que también es verdad, no te quedan otros y tienes que aprovecharlos todo lo posible. Una vez arreglado y con todo listo salí de camino hacia el instituto, menos mal que lo tenía cerca, aunque por mucha suerte que tuviese, nadie me quitaría ya la desdicha que llevo… (continuará).

Informe médico [Bryan]

Era un martes 13 de marzo. Tenía 24 años y tras un accidente me quedé en coma y perdí la vista. Era el piloto de motos más famoso del moemnto, con 9 campeonatos del mundo en mis bolsillos… Al principio no podía aceptarlo, pensaba que era el final de mi vida, no quería vivir más, mi carrera como piloto profesional se había acabado, lo había lanzado todo por la bord,a no sabía qué hacer, me desesperaba. Pasaron dos años muy difíciles para mí, lo pude superar pero aún quedaba algo dentro de mí que no me dejaba vivir en paz. Me conformaba con seguir las carreras de motos, con oír el rugir de los motores. Seguía ami compañero de box, el grandísimo Valentino Rossi. Al cabo de dos años más  surgió una oportunidad única, que era la de una posible operación en los Estados Unidos. Decidí hacerlo y ahora les debo toda mi vida a los médicos porque ahora puedo seguir mi vida normal…

¿Te imaginas la vida de un ciego? [David]

Había una vez un niño que a los 7 años se quedó ciego. Su vida desde entonces se puede decir que fue muy oscura, tenía que ir siempre acompañado, se le complicaron los estudios, porque estaba acostumbrado a ver. Se quedó ciego por un accidente de coche, desde entonces él cree que ha perdido la vida, que ya no sirve para nada. Hasta que un día se puso a buscar, bueno, él solo no, lo ayudaron. Buscó un colegio para ciegos y lo encontró. En aquella época no eran muy comunes esos centros. Él fue para ver qué tal estaba y allí fue muy feliz, vivió muy bien con su compañero, su perro que se llamaba Lopu, y desde entonces todo le fue muy bien.

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