Uanamino

En un lugar de Barcelona, del nombre del pueblo no quiero acordarme, un viejo testarudo yacía en su cama esperando la muerte (almenos los médicos lo creían). Sus hobbies eran mirar películas y después soñar que él era el protagonista de ellas.

-Ta tan tatatan at tatat.
-Jjjjjjjjjj, tatatatan, Huana, soy tu padre, jjjjjjjjjj.
-No, no puedes ser mi padre.
-Jjjjjjjjj, sí, si, yo soy tu padre, jjjjjjjjj.
-No, no puede ser, yo te partiré en dos.
-Inténtalo, jjjjjjjjj rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii nnnnnnnnnn nnnnnn gggggggg.
-Venga, Uanamino, despiértate que llegas tardé.
-No, no, no quiero ir a la escuela, mama
-¡¡¡Escuela, mama!!! ¡Qué mama ni qué hostias, si yo soy tu chacha. Venga, que llegas tarde a la residencia.
-Ay, es verdad, perdona, aún estaba soñando. Venga, vamos.

Cuando Uanamino llegó a la recidencia…
-Venga, viejos verdes, venid aquí que os meto un palotazo en los morros, jjjjjjjjj a a a jjjjjjjj aa jjjjjjjj aaaiieieieijjjjjj.
-Anda, venga, no imites a Darth Vader.
-No lo imito, es que me he tragado la dentadura, Rubert, venga, vamos a ver la película.
-Vamo, vamo!!!!
-¡Uala! Pero si es Blade, ¡qué guay! Yo de aquí no me muevo hasta que se acabe.

Al cabo de un rato, cuando ya se había acabado la peli, los ancianos se fueron: Uanamino, que tiene una cabeza gigante; y Rubert, que tiene unas orejas gigantes como dos aspas.
-¿Sabes qué tengo?
-¿Qué tienes?
-Tengo una lata de spray negro.
-¿Y qué quieres hacer?
-Tío, se te tiene que decir todo, cogeré una bata i la pintaré.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh
-Ya te entiendo.
-Mis armas serán: un palo de fregona, una jeringa y cogeré galletas de la señorita Marilú, que están más duras que el acero.

Jaume

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *