Zaira

La cabina

Me cachis. ¿ Y ahora por qué no se abre la puerta? ¿Qué hago? Mira ese hombre, me podría ayudar, podría llamar a los bomberos o algo por el estilo. Lo volveré a intentar por si acaso. Pues va a ser que no. ¡Eh, por favor, ayudadme, me he quedado encerrado! Será posible… ahora esto que parece un espectáculo, ya me gustaría verlos a ellos en mi lugar.  Por fin alguien que viene a socorrerme. Ya está, por fin podré salir de esta jaula. No, no puede ser. No puede ser que los bomberos no me puedan sacar de aquí. Cada vez me cuesta más respirar, me estoy mareando, no puede ser, me flojean las piernas. Es el fin de mi vida…

Yo sé que puede ser posible lo que dicen que es imposible

Me acuerdo de que allí, en el lugar donde viví, era una zona muy fría pero a la vez cálida, había montaña y mar, árboles y palmeras, y muchas cosas más que no os podríais imaginar nunca en la vida, pero yo en mi otra vida, antes de nacer, lo vi todo. Os contaré cómo empezó todo en ese lugar mágico. Yo para entonces vivía en un chabola, donde había goteras y entraban las ratas por no poder tener una puerta. Uno de estos días me levanté y decidí que iría al bosque a buscar leña para hacerme una puerta. Entonces, en aquel momento, al lado de aquel árbol fue donde lo vi. Fui a contarlo al pueblo, pero nadie me hizo caso y me trataron de loco. Yo sé que lo vi, así que os lo voy a contar. Estaba allí y vi un resplandor que surgió de entre los árboles, a lo lejos aún podía distinguir las olas de la playa y las palmeras, entonces, de repente, vi algo oscuro, como un túnel y fue cuando llegó el momento, ese momento que no me quito de la cabeza. Del túnel apareció algo brillante y que silbaba una cancioncilla muy alegre, entonces me acerqué más y allí estaba aquella cierva. Pero no una normal y corriente, no, sino de oro y para colmo cantaba, silbaba, hablaba… Es difícil de creer, a mí también me costó, pero es del todo cierto. Entonces me acerqué y no se asustó, hablamos y me dijo lo que podía llegar a hacer. Entonces, como se dio cuenta de lo desdichado que era, me ayudó y cuando llegué a casa allí ya no había una chabola, sino que en su lugar me encontré con un chalet y un cochazo de lujo. Al cabo de unos días decidí ir a visitarla y cuando estábamos allí hablando se presentó un cazador y aquel fue el día de mi muerte. Cuando volví a nacer la busqué sin descanso pero no la he vuelto a ver nunca más. Puede ser que no la haya vuelto a ver porque yo soy esa cierva.

¡Yo no estoy loca!

Hola, soy Tina y os voy a contar la desagradable historia que me pasó cuando tuve la idea de irme a vivir a Ciudad Real.

Todo empieza en Barcelona. Yo me acababa de ir a vivir con mi pareja. Mientras él estaba trabajando yo ya había llegado a casa y mi afición era leer novelas que trataban sobre cosas sobrenaturales. También estaba muy enganchada a las series que daban por la televisión que trataban de lo mismo. Al cabo de algunos meses de vivir con mi novio, empezaron a ir las cosas muy mal a raíz de que él empezó a decirme que estaba loca e incluso me amenazó con llevarme a un psicólogo. A menudo también me solía decir que me meterían en un manicomio y que si no lo hacía él, lo haría otro. Yo no estaba loca, ni lo estoy, lo único que hacía y sigo haciendo es ayudar a las persona que tienen enemigos o que están en peligro. No soy la única que lo hace, Buffy también lo hace y no la llaman loca como a mí, ella es famosa.

La gente a la que había ayudado y me veía por la calle no me pedía perdón, me señalaban con el dedo y se ponían a cuchichear. Eso a mí me sacaba de quicio, al final me harté y decidí irme a otro lugar a vivir, Ciudad Real. Una vez llegué allí y me instalé, salí a la calle a empezar con mi oficio, además de salvar a la gente monté un pequeño negocio de leer el futuro.

2 thoughts on “Zaira

  1. karen

    k pasa niña
    k mola muxo
    a i el comentario weno
    no es broma jejejejej
    k mola muxissimo

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