Pide

La cabina

¿Será posible? Esta puerta no se abre, a ver si pasa alguien y me ayuda a abrir la puerta desde fuera. Mira, ahora pasa una persona. Gracias a Dios me ha visto. ¡Sí, sí, tira por favor, ayúdame a salir! Vaya, ahora se ha roto el tirador, esto tiene que ser un sueño. Mira ahora viene el fuerte del barrio, venga otro que se lo carga. Gracias a Dios vienen los bomberos… sí, sí, rompe el cristal, yo me agacho y me tapo la cabeza. Pero, ¿por qué se me llevan estos con el camión? ¡Auxilio, ayudadme, estoy aquí dentro… eso, eso, pasad de mí! 

La cabaña en el aire

Soy Juan Palacios, tengo 225 años y me he comprado una casa que está suspendida en el aire. Yo antes vivía en medio de un riachuelo. El suelo de la casa era de cristal y se veía el río que pasaba por debajo de mi casa, pero cuando me dijeron que si me quería comprar una casa que estaba suspendida en el aire dije esa era para mí y en dos semanas estuve viviendo allí. No sé cómo se aguanta en el aire, pero allí arriba se vive muy bien y tiene muy buenas vistas. Para llegar hasta allí arriba hice un truco para que mi coche volara. Y así estuve tres días, haciendo el traspaso de los muebles y de otras muchas cosas. También me compré unos patines de línea voladores por 1€, porque el día que me daba palo coger el coche cogía los patines y bajaba a la ciudad. Y eso es todo de mi gran vida. 

La patrona

Después de contestarle, me di cuenta de que el té estaba envenenado y se lo tiré encima. Ella gritó y dijo: “¡Te voy a matar!” y yo salí corriendo de la casa. Fui corriendo a la comisaría de la policía y puse una denuncia que decía: “La patrona ha querido envenenarme y tiene a los otros inquilinos de la casa disecados y a su perro y a un loro disecados”. La policía fue a casa de la patrona y descubrió que lo que dije era verdad. A ella la metieron en los calabozos toda su vida y yo me quedé en la casa para toda la vida.

Carta a Dulcinea

Hola, Dulcinea, te envío esta carta para que sepas que don Quijote es un buen muchacho. Aunque veas que está un poquitín loco, es muy buen hombre y está loco por estar a tu lado, porque te quiere mucho. Me lo dice cada día: “Quiero estar con Dulcinea, pero ella me ve loco y se piensa que estoy ido de la chota”. En fin, yo te lo digo porque te quiere muchísimo. Que vaya bien, Dulcinea. ¡Adiós!

Escribir cansa

Escribir cansa. No me gusta escribir, porque se me cansa la mano. Cuando los profesores ponen deberes de escribir mucho no mola porque se me cansa la mano, te cansas de pensar lo que escribes y al final lo dejas para otro día y no lo haces. Por eso no me gusta escribir.

2 thoughts on “Pide

  1. karen

    weno niño
    k molan muxo tus istorias pero la de escribir cansa es la k mas mola jejejejej
    estas loko
    a ora tienes k acer una del buñol o de los profes kansan

    aver si me aces kaso i la pones jejejej

    weno besikos

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