Inquietante soledad

Hoy hemos visto tres cortometrajes que abordan el tema de la soledad. Dos de ellos, Trece, de Miguel San Martín, y El Encargado, de Nacho Vigalondo, tratan el terrible sentimiento de abandono e impotencia que experimentan aquellos que sufren acoso escolar –bullying-; mientras que el otro, El ataque de los robots de Nebulosa-5, de Chema García, nos traslada al mundo interior de un chico que padece una enfermedad mental y, como consecuencia de ello, la incomprensión y hasta la burla de los que están a su alrededor, incluida su familia.

Los tres cortometrajes nos han sobrecogido y de ahí que nos hayamos animado a escribir nuestra propia historia sobre la soledad.

La soledad de Cristina [Leticia]

Hola, soy Cristina tengo 15 años, soy estudiante y vivo en la montaña. No tengo padres y  siempre estoy sola en casa, no tengo hermanos ni familiares cerca. Mi vida es una rutina y por eso estoy cansada,  no tengo ganas de hacer nunca nada, sólo ir al instituto por las mañanas y salir a caminar y a tomar aire los fines de semana, cada dos por tres voy al  cine con un amigo de una compañera de clase, intentando no pasar tanto tiempo sola en mi casa aburrida. En el instituto todos dicen malas cosas de mí, a la mayoría  no le caigo bien, pero tampoco intento que cambien sus maneras de pensar hacia mí, no me interesan creo que son raros como yo para ellos, cada uno tiene su vida y su manera de pensar, yo hoy en día me siento muy sola, sé que las cosas pueden cambiar pero yo no pienso moverme, espero que lo hagan ellos, son ellos los equivocados ¿NO? ; La SOLEDAD no es una enfermedad, seguro que es como una época de la vida, o algo natural que a todos les pasa. Hoy se van mis compañeros de clase al viaje de fin de curso, pero yo prefiero quedarme en casa mirando películas o ordenando la casa. Tampoco puedo salir de fiesta por que no tengo mucho dinero. La vida para mí no tiene sentido, es muy fría. No sé, a lo mejor voy a la montaña e intento encontrar a mis padres que se perdieron allí. En caso de no encontrarlos voy a saltar al vacío y sentir como la naturaleza me acompaña y no estar tan sola.

Yoli y su soledad [Karen]

Hola me llamo Yoli, soy de un instituto llamado IES Picasso, que es de Barcelona. Aquí no los pasamos muy bien mis amigos y yo, haciéndole la vida imposible a los margis y empollones. Bueno, no es que les hagamos la vida imposible, sino que nos lo pasamos super bien metiéndonos con ellos. Yo, la Neta, la Nina y la Sefa somos las mejores, somos las líderes, todos quieren ser nuetros amigos, pero a mí ahora me cambian de insti, voy a ir a un instituto que se llama IES Ruiz, donde todos son empollones, todos se creen los mejores. Aquí me miran raro, nadie me habla, ya que soy la única que la lía, que lo suspende todo etc. Me siento sola, sin nadie, me siento como un bicho raro, ni siquiera me saludan cuando pasan por mi lado, es como si no existiese, como si fuese invisible. ¡¡¡Estoy sola!!!

El marginado [Jaume]Había una vez un niño que siempre estaba solo, sin amigos . Toda la gente se burlaba de él , cuando volvía de la escuela siempre se sentaba delante del ordenador. Cuando iba por el pasillo toda la gente le empujaba  y le cogían las cosas y las pateaban como si fuera un balón, hasta  que llegó un día que se enfadó y comenzó a repartir patadas y puñetazos. Los profesores decidieron meterlo en un manicomio y todavía no se sabe nada de él.

La soledad [Laia]

Me llamo David. Soy padre de 2 niños. Edu, que tiene 6 años, y Pau que tiene 9 años, con Síndrome de Down. Cuando mi mujer parió, le dijeron que el hijo que había salido, había salido mal. Al principio a mi mujer le sintió un poco mal, pero yo pensé que es mi hijo, y que lo tengo que querer salga como salga. Mi mujer ahora lo quiere muchísimo. Siempre los cuatro nos vamos de viaje a muchos sitios, hemos ido a Venecia, París, Cuba, Nueva York… Cuando nos fuimos a París, tuvimos un pequeño incidente a la hora de subir la silla de ruedas de mi hijo en el avión. Perdimos la silla de ruedas en el aeropuerto, y la encontramos a punto de subir a otro avión. Porque un chico se había equivocado, y había puesto la silla en otro sitio. Cuando llegamos a París, fuimos a comer a un restaurante de lujo. Mientras estábamos comiendo, vino una camarera y nos dijo teníamos que sacar a nuestro hijo del restaurante, porque empezba a sacar babas… Lo tuvimos que sacar, porque quieras o no, es un restaurante de lujo. Al cabo de 6 días, nos fuimos a Venecia, esto es difícil de contar. A Pau le dio un ataque a media noche muy fuerte, y tuvimos que ir a un médico a una hora de donde estábamos. Pau no podía más, temblaba mucho, y mi mujer estaba desesperada y le iba mojando la cabeza. Al final estuvimos una noche en el hospital. En Venecia viven unos amigos míos y nos fuimos a su casa. Estuvimos cenando allí y dejamos a Pau y a Edu con los niños de mis amigos, y de repente empezó a gritar y a tirar todos los juguetes por la ventana. Pasan muchas cosas de éstas con mi hijo. Pero no pasa nada. Es mi hijo, y es lo que más quiero en esta vida.

La soledad que se convirtió en amistad [Raquel]

Era un día soleado, comenzaba el colegio, entramos todos a clase y como siempre yo, Raquel, me sentaba sola porque mi compañero nunca venía. En las horas de patio siempre cogía y me sentaba en las escaleras a comerme el bocadillo, cuando acababa el recreo entrábamos todos en clase y volvía a sentarme sola, si alguien se acercaba a mí sólo era para preguntarme cosas sobre los deberes. Así pasaban todos los días, a veces me iba a sentar a unas ruedas que habían en el patio. Otros días me daba un paseo por el patio pero siempre sola, fueron pasando las semanas y siempre sola. Pasó un año ya estaba en quinto de primaria y poco a poco fueron acercándose a mí, comenzaba a hablar con la gente, hacía amigos, me dejaban jugar con ellos hasta que hubo un problema y discutimos. Con unos se arregló el problema pero con otros no  y ahí se acabó la amistad con ellos. Al año siguiente en 6º de primaria ya comencé a tener amigos de verdad que me querían y me apoyaban en todo lo que hacía.

Sorpresa [Gerard]

Había una vez un niño llamado Fernando, que era un chico normal y con amigos, también era conocido y respetado… Un día llegó un chico nuevo de la ciudad, que lo habían expulsado de tres institutos por tazones que no quería decir. Pasando el tiempo, el chico nuevo (llamado Alonso) cobró popularidad entre los compañeros de Fernando… a tal extremo que no le hacían caso y lo marginaban. Pasó un tiempo y Fernando no aguantaba más esa situación de descontrol, cogió el cuchillo más afilado y fue a clase después de bastante tiempo, ya que no se atrevía a ir por miedo. Entró a clase 30 minutos tarde con el cuchillo en la mano, pero se llevó una sorpresa: que a Alonso lo habían expulsado por mal comportamiento, pero el niño no podía contener la rabia que sentía hacia sus ex amigos y tiñó de rojo la clase acabando con su vida y las de todos los demás que estaban en la clase.

Solo [Ferran]
Había una vez un niño que tenía 15 años que era un poco marginado en el instituto por su aspecto, por su forma de ser, por su timidez… Él siempre que iba al colegio le pegaban, se metían con él, lo humillaban… y siempre que llegaba a su casa se ponía a llorar y se sentía muy solo porque no tenía a nadie quen estuviera a su lado y le apoyara, algunas veces hasta había pensado en suicidarse porque para él su vida no valía nada.

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