Cristian

La cabina

¿Qué pasa aquí? La puerta no se abre. Esto se tiene que abrir por alguna parte, no puede ser que esté encerrado aquí, mira qué suerte, viene una persona fuerte, tal vez pueda romper la puerta. ¡Sácame de aquí! ¡Quiero salir! ¡Venga! ¡Qué asco, no puedo salir de aquí! ¿Y esos, qué hacen, se ríen? Ojalá fueran ellos los que se quedaran aquí dentro. Oh no, no voy a salir de aquí, llevo media hora y nadie ha podido abrirla. ¿Adónde me llevan? ¡Eeeeoo! ¡Estoy aquí dentro! ¡Abran la maldita puerta, quiero salir! ¡Voy a morir aquí dentro! ¡Nooooo! ¡No quiero morir! ¡Rompan la puerta, ábranla, quiero salir!

El reloj del tiempo

Había una vez un inventor que inventó un reloj que te transportaba a la hora, día, año y mes que querías. Se vendía como a 10 millones de dólares. Había un multimillonario que quería comprar el reloj para abusar del tiempo e irse al futuro. Un día fue a ver al inventor y se lo compró, pero el inventor le dijo que sólo podría usarlo 5 horas antes de que se cerrara el agujero de regreso. Un día usó el reloj para irse al día 30 de octubre del 2999 y se encontró con muy poco oxígeno. Como no estaba acostumbrado, se murió en el acto y más tarde, en el año 3999, encontraron el reloj y volvieron a usarlo, y pasó lo mismo con el que lo usó, se murió por falta de oxígeno.

La patrona

La patrona me miraba muy raro mientras me estaba tomando el té. Entonces me acordé de que aquellos tipos que habían visitado la casa eran los que había visto en un diario que estaban desaparecidos. Me di cuenta de que aquel té estaba envenenado y fui al lavabo a provocarme el vómito. Vi que la ventana estaba abierta y me colé por ella. Llamé a un policía, en poco tiempo vino y la metió en la cárcel por los delitos que había cometido.

El niño superhéroe

Había una vez un niño que tenía 12 años. Se llamaba Paúl y leía mucho cómics de superhéroes. Muchas veces los imitaba y se paseaba por la calle actuando y hablando como ellos, y parecía muy friki y un loco. Y la gente se reía de él, porque iba paseando e imitando a los superhéroes (hasta se ponía una capa como Superman). Iba al colegio y todos se reían de él y no paraban hasta que se iba a su casa. Cuando llegaba a su casa se ponía a llorar. Un día se dio cuenta de que los superhéroes no existían y que sus poderes sobrenaturales no podían ser reales. Se fue al colegio y no hizo más esas imitaciones, y los del colegio dejaron de reírse de él y de insultarlo. Desde entonces se comportaron bien con él e hizo muchos amigo.

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