Laia

La cabina

¿Qué pasa? ¿Por qué no se puede abrir la puerta? Madre mía, que alguien me abra por favor, que tengo que ir a buscar a mi hijo. ¿Alguien me escucha? ¡Por favor, quiero salir! Soy un desgraciado, estas cosas sólo me pasan a mí. ¡Señora, señora, abra por favor! ¿Me escucha? ¡Señora! ¿Se está riendo de mí? ¿Qué haré yo aquí? No lo soporto. Señor, señor, abra por favor. ¿No lo ve que estoy aquí encerrado? Haga algo por favor. Aquí nadie me ayuda. Yo no sé qué hacer. No aguanto aquí dentro. Hace mucho calor y además ya tengo un poco de hambre. ¿Por qué estas señoras me miran? Abran por favor. ¿Qué hace toda la gente mirándome y no me ayudan? ¡Por favor, señores, por favor! ¡Ay, yo no sé qué hacer más, ya no puedo! ¿Se puede saber por qué toda la gente se está riendo de mi? ¿Y mi hijo, dónde estará? Madre mía, por favor, sacadme de aquí. Este buen señor, parece que me ayuda, dé un golpe muy fuerte a ver si puede. ¿Qué? ¿No puede? Madre mía, no aguantaré más tiempo aquí. No sé qué haré, soy tan desgraciado. Ahora vienen unos policías, a ver qué. Madre mía, tampoco pueden, es que ya no sé qué pensar. Voy a dormir un poco a ver cuando me levante si estoy soñando y todo vuelve a ser como antes. 

Debajo del lago

Ayer Marcos se fue a casa de un amigo suyo a ver una película de miedo. La película iba de una señora maldita que vivía debajo de un lago. A Marcos le habían contado que hacía 12 años habían visto a una señora que salía del lago a media noche. Le dio por ir a ver qué había en el lago. Su padre fue a comprarle un traje de submarinista y un aparato de esos para respirar dentro del agua. Marcos quería ir a ver si había algo en el lago que había a pocos pasos de su casa. Era muy grande. Le contó a su padre que él quería probar el traje de submarinista en el lago y su padre le dijo que sí. También le explicó lo de la bruja maldita y su padre tuvo mucha curiosidad, porque la semana anterior un amigo suyo le había dicho que había visto a una chica que salía del agua hacia media noche. Al día siguiente fueron a probarlo. El padre también tenía un traje y se fueron los dos al lago.  El padre se tiró al agua y Marcos lo siguió. Se sumergieron. Estuvieron más de una hora buscando, a ver si había algo en el fondo del lago. Y al final vieron a una chica en el fondo, como si estuviera muerta. El padre de Marcos se fue para abajo a ver si la podía coger y la cogío y entonces la sacó del agua. Al cabo de diez minutos se despertó y les explicó que con las corrientes del lago se le había caído una pieza del traje. También les contó que cada noche estaba en el lago porque trabajaba las aguas y tenía que hacer expediciones.  Marcos pensó que a veces es mejor no hacer caso a los demás. 

Luz en la casa

Me llamo Marina. Os voy a contar la historia que me ocurrió hace un mes. A mí me gusta muchísimo leer, llevo muchos años leyendo, y el mes pasado encontré un libro que me gustó mucho. Estaba tan obsesionada con este libro que casi no estudiaba. Estaba todo el día con él. Me gustó tanto que quise hacer lo mismo que la protagonista. Se trataba de una niña que estaba paseando por la montaña y de repente se encontró una casa vieja, dejada y sin nada. Ella quiso entrar en la casa porque era muy valiente, y dentro se encontró con un cadáver. La niña le dijo a la policía que había un cadáver en la casa, y como era un cadáver muy buscado se llevó mucho dinero de premio por haberlo encontrado.

Yo, sin pensármelo dos veces, quise hacer lo mismo. Como en mi pueblo se está buscando a un chico que hace daño a la gente, pensé que podría estar allí escondido. Llegué a la casa, entré, estaba demasiada obsesionada por el libro, quería hacer lo mismo que la protagonista. Ya estaba dentro y empecé a buscar por las habitaciones, pero no había ningún rastro de nada. Salí afuera para ver si había alguna pista y me encontré a una vieja que me dijo que el día de antes, mientras dormía, oyó mucho ruido. Como ella es vecina de esa casa, salió afuera a ver qué pasaba y vio luz en la casa abandonada. Yo estaba dispuesta a quedarme toda la noche en la casa para ver si pasaba algo. Me quedé allí toda la noche, porque mis padres se quedaron a dormir en casa de unos amigos. Estuve toda la noche esperando a ver si pasaba algo, pero no. Hasta que a las 5 de la madrugada vi una luz en la casa. Decidí entrar porque estaba fuera y cuando entré le cogí de la mano y dije: “¡Ya te tengo!. Encendí la luz y vi que era un señor, que me dijo que se había comprado la casa y que estaba trasladando cosas. Me avergoncé mucho, nunca más volveré a obsesionarme por una cosa así.

La patrona

Después de tomarme el té, me levanté de la silla porque estaba muy cansado. Subí a las habitaciones, porque ya tenía mucho sueño y tenía muchas ganas de irme a dormir. Y cuando estaba al pasillo noté una sensación muy extraña, cómo si alguien me siguiera. Pero no le hice mucho caso porque tenía mucho sueño. Al día siguiente, cuando me levanté, ya estaba mejor, necesitaba dormir. Cuando me levanté, bajé a desayunar. Hacía mucho calor y fui a dejar el jersey que me había llevado. Al salir de la habitación oí un ruido al final del pasillo. Fui a ver qué era, porque tenía mucha curiosidad. Al fondo vi una puerta. Decidí entrar, porque a mi estas cosas me gustan mucho. Tuve que andar 10 minutos para ver qué había. Al entrar me quedé con la boca abierta, vi unas cajas de muertos y en una estaba escrito mi nombre y apellido. Me quedé tan mal que me fui de repente de la mansión. Ya lo dicen: antes de entrar a un sitio, asegúrate de que te servirán bien.

Carta a Dulcinea

¡Hola Dulcinea! Te escribo esta carta para que me entiendas un poquito, aunque ya sé que no soy la persona adecuada para decirte esto. Don Quijote es un poco raro, pero es muy buena persona y está muy enamorado de ti, como ya sabes. Ayer estuve un ratito con él y me dijo que te quería mucho. Pensarás que soy una tonta pero es que don Quijote es muy buena persona, y me hace daño que pases de él, porque no se lo merece. Además, está un poco dolido porque él lo haría todo por ti y tú no haces ni caso. Yo te lo digo porque es mi amigo y por nada del mundo quiero que le pase algo, porque ya sabes que don Quijote es mi amigo de toda la vida. Piénsatelo, por favor. ¡Un beso!

Laia Soler

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