Historias imposibles

Hoy hemos leído El disco (El libro de arena, 1975), un relato de Jorge Luis Borges. Nos ha llamado la atención cómo el autor transgrede los límites de la realidad, llevándonos por el camino de una fantasía verosímil gracias a un objeto imposible, un disco que únicamente tiene una cara. No existe si se le da la vuelta. El desenlace, impactante por la sangre fría con la que actúa el protagonista, nos ha sorprendido. Siguiendo el ejemplo de Borges, nos hemos puesto manos a la obra y hemos escrito nuestras propias historias imposibles. Esperamos que os gusten…

 

Yo sé que puede ser posible lo que dicen que es imposible
(Zaira)

Me acuerdo de que allí, en el lugar donde viví, era una zona muy fría pero a la vez cálida, había montaña y mar, árboles y palmeras, y muchas cosas más que no os podríais imaginar nunca en la vida, pero yo en mi otra vida, antes de nacer, lo vi todo. Os contaré cómo empezó todo en ese lugar mágico. Yo para entonces vivía en un chabola, donde había goteras y entraban las ratas por no poder tener una puerta. Uno de estos días me levanté y decidí que iría al bosque a buscar leña para hacerme una puerta. Entonces, en aquel momento, al lado de aquel árbol fue donde lo vi. Fui a contarlo al pueblo, pero nadie me hizo caso y me trataron de loco. Yo sé que lo vi, así que os lo voy a contar. Estaba allí y vi un resplandor que surgió de entre los árboles, a lo lejos aún podía distinguir las olas de la playa y las palmeras, entonces, de repente, vi algo oscuro, como un túnel y fue cuando llegó el momento, ese momento que no me quito de la cabeza. Del túnel apareció algo brillante y que silbaba una cancioncilla muy alegre, entonces me acerqué más y allí estaba aquella cierva. Pero no una normal y corriente, no, sino de oro y para colmo cantaba, silbaba, hablaba… Es difícil de creer, a mí también me costó, pero es del todo cierto. Entonces me acerqué y no se asustó, hablamos y me dijo lo que podía llegar a hacer. Entonces, como se dio cuenta de lo desdichado que era, me ayudó y cuando llegué a casa allí ya no había una chabola, sino que en su lugar me encontré con un chalet y un cochazo de lujo. Al cabo de unos días decidí ir a visitarla y cuando estábamos allí hablando se presentó un cazador y aquel fue el día de mi muerte. Cuando volví a nacer la busqué sin descanso pero no la he vuelto a ver nunca más. Puede ser que no la haya vuelto a ver porque yo soy esa cierva.

Debajo del lago
(Laia)

Ayer Marcos se fue a casa de un amigo suyo a ver una película de miedo. La película iba de una señora maldita que vivía debajo de un lago. A Marcos le habían contado que hacía 12 años habían visto a una señora que salía del lago a media noche. Le dio por ir a ver qué había en el lago. Su padre fue a comprarle un traje de submarinista y un aparato de esos para respirar dentro del agua. Marcos quería ir a ver si había algo en el lago que había a pocos pasos de su casa. Era muy grande. Le contó a su padre que él quería probar el traje de submarinista en el lago y su padre le dijo que sí. También le explicó lo de la bruja maldita y su padre tuvo mucha curiosidad, porque la semana anterior un amigo suyo le había dicho que había visto a una chica que salía del agua hacia media noche. Al día siguiente fueron a probarlo. El padre también tenía un traje y se fueron los dos al lago. El padre se tiró al agua y Marcos lo siguió. Se sumergieron. Estuvieron más de una hora buscando, a ver si había algo en el fondo del lago. Y al final vieron a una chica en el fondo, como si estuviera muerta. El padre de Marcos se fue para abajo a ver si la podía coger y la cogío y entonces la sacó del agua. Al cabo de diez minutos se despertó y les explicó que con las corrientes del lago se le había caído una pieza del traje. También les contó que cada noche estaba en el lago porque trabajaba las aguas y tenía que hacer expediciones. Marcos pensó que a veces es mejor no hacer caso a los demás.

La cabaña en el aire
(Pide)

Soy Juan Palacios, tengo 225 años y me he comprado una casa que está suspendida en el aire. Yo antes vivía en medio de un riachuelo. El suelo de la casa era de cristal y se veía el río que pasaba por debajo de mi casa, pero cuando me dijeron que si me quería comprar una casa que estaba suspendida en el aire dije esa era para mí y en dos semanas estuve viviendo allí. No sé cómo se aguanta en el aire, pero allí arriba se vive muy bien y tiene muy buenas vistas. Para llegar hasta allí arriba hice un truco para que mi coche volara. Y así estuve tres días, haciendo el traspaso de los muebles y de otras muchas cosas. También me compré unos patines de línea voladores por 1€, porque el día que me daba palo coger el coche cogía los patines y bajaba a la ciudad. Y eso es todo de mi gran vida.

El Legendario
(David)

Había una vez un hombre con un bastón. Más bien se parecía a un mono y vivía en la montaña de los Santos, la montaña más alta de la región de Minu, un gran imperio de un mundo que no conoces, el mundo de Ascon. Bien, volvamos a la historia. Pensaréis que ese gran guerrero era bueno, en un mundo fantástico de paz y amor… pues sólo os diré tres palabras: no lo creáis… Si hay un mundo al que no os gustaría ir es ése, un mundo donde la oscuridad lo dominaba todo, todo menos el hermano de un soldado, que cogió una nave especial esquivó planetas, meteoritos, ajugeros negros… Y a Disney, que como no lo querían lo lanzaron al espacio y allí está. Bueno, continuemos. Cuando llegó al planeta de Ascon se preparó y dejó caer una bomba que contenía la música de Bon Jovi, el famoso cantante, que con sus superondas destruyó todo el planeta y todo lo que había en él, como por ejemplo el maldito hombre mono, etc. Y él vivió feliz durante un minuto más, porque después en el planeta se produjo una explosión de odio que destruyó todo el universo. Sólo sobrevivió Disney, que ahora debe de continuar allí.

La cabaña del río
(Karen)

Soy socorrista del la laguna. Mi nombre es Fermín, pero vivo en una casucha al lado de la laguna. Un día, dando una vuelta por la orilla de la laguna, se me cayó el móvil dentro. Me tiré corriendo y dentro de la laguna vi una sirena muy linda, de pelo como de seda, sus escamas brillaban tanto que parecían de oro. Al día siguiente volví a la laguna a ver si la veía pero no la encontré. Pasado unos días, fui acompañado de mi hermana, y a mi hermana se le cayó su peluche. Yo me tiré rápidamente a la laguna y volví a ver a la sirena, que seguía tan bonita como la primera vez. Pero mi hermana me dijo que ella no había visto nada, que todo estaba en mi mente. Yo le dije que no eran imaginaciones, que era de verdad y desde aquel día iba cada tarde a verla. La gente me decía que estaba loco, que no podía ser. La gente iba y tiraba cosas para ver si aparecía la sirena, pero nunca aparecía. Un día hico una apuesta con los del pueblo, ya que los habitantes se pensaban que estaba loco. Prometí tirarme a la laguna con una cadena atada por todo el cuerpo y con un peso de 50 toneladas para que la sirena me salvase y todo el mundo la viese ya que nadie me creía. Un viernes por la mañana estaba todo el pueblo en la laguna esperando que me atase y me pusiese el peso para tirarme dentro del agua. Al fin llegó la hora, me tiraron al agua. Yo estaba en el fondo de la laguna y la sirena no aparecía… Fermín murió por su imaginación, por sus fantasías. Pero esa historia quedó en la mente de todo el mundo ya que en vez de de ayudarlo lo animaron a hacer tal barbaridad.

La cabaña del lago
(Leticia)

Soy investigadora secreta, me llamo Paola Vas. Estoy investigando una cabaña muy misteriosa y muy transparente, y cuando digo transparente lo digo en sentido físico. Una mañana me llaman del Centro de Policía de Nuevo México, me informan sobre una cabaña que sólo se ve de un lado de la montaña, el resto es transparente. Inmediatamente fui a ver esa cabaña tan misteriosa y que había llamado la atención de todos los pobladores de esa montaña. Ellos ya lo sabían pero nunca le habían dado importancia, ya que nunca la habían investigado. Fui con mi equipo de investigación y no nos lo podíamos creer, habíamos visto muchas cosas raras en nuestro trabajo pero nunca algo que no se pudiera comprobar. Estuvimos allí casi tres meses, acompañados de otros investigadores de otros países, ya que este curioso caso se hizo famoso. El 24 de agosto de 2008 decidimos dejar la investigación, porque al subir la montaña por el lado desde el que no se ve la cabaña nos topábamos con ella pero no la podíamos ver. Esta investigación dejó sin palabras a muchos investigadores profesionales como yo. Al año siguiente, el 3 de enero de 2009, fuimos a visitarla por última vez y a plantearnos de nuevo el caso, pero no se pudo hacer mucho, sólo derrumbarla, ya que los dueños hacía 100 años que habían fallecido. Al derrumbarla pudimos ver los restos sin problema e investigarlos bien para saber a qué parte de la cabaña pertenecía. Esto es un hecho y una investigación sin éxito. Ya nadie vive en esa montaña por miedo a que más adelante tuviesen algún problema, ya que saben que los únicos que lo sabían eran los dueños difuntos, ya que habían sido los primero pobladores de esa montaña. Caso 2008-09562 continúa abierto.

El pantano
(Judit)

Una noche de niebla fui a pasear a mi perra Nina. No se veía mucho. Fuimos hacia el pantano, como cada noche, hacía mucho frío, estabamos tiritando. Detrás de un árbol vi que había alguien. De repente el árbol se cayó solo. Mi perra y yo nos fuimos corriendo para casa, me caí y me hice daño en el pie izquierdo. Alguien se acercó por detrás, me di la vuelta y vi a un chico alto con ojos grises y pelo castaño. Tenía un color de piel muy blanco. Me dijo que llevaba días espiándome por el pantano, me dijo que yo era especial, que no podia leerme el pensamiento, cosa que sí que podía hacer a la otra gente. Me dio una pulsera que me dijo que era para leerle el pensamiento. Me dijo que se había enamorado de mí y por eso cada noche me espiaba. Y como le era imposible leerme el pensamiento que era especial, que me quería, me besó, la piel le brillaba. De repente me mordió el cuello, era un vampiro. Me dijo que no tuviera miedo, que no me haría daño. Me marché y le dije que volvería al día siguiente. No me creía lo que me estaba pasando, y así cada noche nos fuimos viendo.

El reloj del tiempo
(Cristian)

Había una vez un inventor que inventó un reloj que te transportaba a la hora, día, año y mes que querías. Se vendía como a 10 millones de dólares. Había un multimillonario que quería comprar el reloj para abusar del tiempo e irse al futuro. Un día fue a ver al inventor y se lo compró, pero el inventor le dijo que sólo podría usarlo 5 horas antes de que se cerrara el agujero de regreso. Un día usó el reloj para irse al día 30 de octubre del 2999 y se encontró con muy poco oxígeno. Como no estaba acostumbrado, se murió en el acto y más tarde, en el año 3999, encontraron el reloj y volvieron a usarlo, y pasó lo mismo con el que lo usó, se murió por falta de oxígeno.

La máquina que enseñaba el futuro
(Ferran)

Había una vez un chico que inventó un objeto para poder ver el futuro. Fue un gran invento porque así la gente podía ver todo lo que le pasaría al cabo de un tiempo. Aunque si a ellos no les gustaba su futuro no podrían cambiarlo y siempre sucedería lo que salía en la máquina. La máquina era un objeto bastante grande con una pantalla para poder ver lo que pasaría. Para poder verlo había que poner el nombre y el DNI, y el año, mes, día, hora, minuto que se quería ver. El año tenía que ser en futuro, no se podía ver el pasado. Al principio, cuando aquel chico inventó la máquina, nadie creía que se podría ver el futuro de alguien. Pero alguien lo probó para ver si era cierto que se podía ver el futuro y si el futuro que decía el objeto era cierto. Pasaron dos días y todo el mundo se dio cuenta de que el aparato funcionaba. Todo el mundo se quedó muy sorprendido y desde aquel día el inventor se hizo muy famoso gracias a su nuevo invento.

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