Luz en la casa

Me llamo Marina. Os voy a contar la historia que me ocurrió hace un mes. A mí me gusta muchísimo leer, llevo muchos años leyendo, y el mes pasado encontré un libro que me gustó mucho. Estaba tan obsesionada con este libro que casi no estudiaba. Estaba todo el día con él. Me gustó tanto que quise hacer lo mismo que la protagonista. Se trataba de una niña que estaba paseando por la montaña y de repente se encontró una casa vieja, dejada y sin nada. Ella quiso entrar en la casa porque era muy valiente, y dentro se encontró con un cadáver. La niña le dijo a la policía que había un cadáver en la casa, y como era un cadáver muy buscado se llevó mucho dinero de premio por haberlo encontrado.

Yo, sin pensármelo dos veces, quise hacer lo mismo. Como en mi pueblo se está buscando a un chico que hace daño a la gente, pensé que podría estar allí escondido. Llegué a la casa, entré, estaba demasiada obsesionada por el libro, quería hacer lo mismo que la protagonista. Ya estaba dentro y empecé a buscar por las habitaciones, pero no había ningún rastro de nada. Salí afuera para ver si había alguna pista y me encontré a una vieja que me dijo que el día de antes, mientras dormía, oyó mucho ruido. Como ella es vecina de esa casa, salió afuera a ver qué pasaba y vio luz en la casa abandonada. Yo estaba dispuesta a quedarme toda la noche en la casa para ver si pasaba algo. Me quedé allí toda la noche, porque mis padres se quedaron a dormir en casa de unos amigos. Estuve toda la noche esperando a ver si pasaba algo, pero no. Hasta que a las 5 de la madrugada vi una luz en la casa. Decidí entrar porque estaba fuera y cuando entré le cogí de la mano y dije: “¡Ya te tengo!. Encendí la luz y vi que era un señor, que me dijo que se había comprado la casa y que estaba trasladando cosas. Me avergoncé mucho, nunca más volveré a obsesionarme por una cosa así.

Laia Soler

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