Mensaje en una botella (sin eses)

Querido océano:

La verdad, no tengo mucho que contar. En un trozo de tierra rodeado de mar, no puedo divertirme. Me encantaría averiguar quién leerá la carta por primera vez. A mi alrededor puedo ver comida (ya caducada), un botiquín que llevaba encima para curar alguna herida, un marco en el que todavía puedo apreciar la cara de mi hija y mi mujer y una barca totalmente dañada, que trato de arreglar para poder abandonar el lugar donde me encuentro. El objetivo del viaje era llegar a California para ver a mi familia, ya que hace un año que no la veo. Pero al parecer nada ha ocurrido como había planeado. Ahora me doy cuenta y extraño la felicidad del momento en el que hubiera entrado por la puerta y me hubiera encontrado aquello que yo realmente me llevaría a cualquier parte del mundo, mi familia.


Sandra Rojas Bricio, 4t B


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