Sin rumbo

Me di cuenta de que ya no era la misma niña que años atrás. Ya no sonreía de la misma manera, a causa de los problemas personales. No voy a negar que me duele recordar todo aquello, sin embargo hay cosas que es mejor no olvidar para poder aprender de ellas. Me habían hecho mucho daño, un golpe tras otro, una lágrima tras otra. Debía pasar página. A partir de entonces, la gente que me quería me dejó de apoyar; necesitaba a alguien, aunque fuera sólo una persona, pero quería dejar aquel dolor.
Pensé en llamar a una vieja amiga para retomar nuestra amistad, pero ella tan sólo me lanzaba largas; su vida y ella habían cambiado de tal manera que ya no quería saber nada de mí. Pasaron unos meses y encontré apoyo en un muchacho que conocí por casualidad, cuando estaba paseando sin rumbo. Choqué con él y en aquel preciso momento noté que lo había encontrado, después de tantos años de soledad, lo había encontrado. Hoy me encuentro a su lado, mirando el pasado con orgullo al saber que pude salir de ese pozo negro, y luchando por el presente .

Iniciado y revisado por Mireia Merideño, 4t C

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