Entrevistem Karina Bonifatti, especialista en referents clàssics a Harry Potter

“A cada passada referents clàssics” hem tingut la sort de poder entrevistar Karina Bonifatti, especialista en referents clàssics a la saga de Harry Potter.

Llicenciada en Lletres per la Universitat de Buenos Aires, és professora d’Edició a la mateixa universitat i treballa, a més, d’escriptora i editora al seu país, l’Argentina.

Karina Bonifatti

Karina Bonifatti

1) ¿Le apasiona encontrar referencias clásicas? ¿Con qué finalidad lo hace? ¿En qué ámbito le gusta más buscarlas? ¿Qué referentes clásicos hay en su ciudad? ¿De qué tipo son? ¿Ha hecho alguna ruta en su país a la caza de referencias clásicas? ¿Qué ha buscado? ¿Qué ha encontrado?

Hay quienes creen que se debe ser breve al responder a los jóvenes porque no les gusta leer mucho. Lo mismo le decían a J. K. Rowling los editores cuando le rechazaban Harry Potter y la piedra filosofal. Si ella les hubiera hecho caso, la saga no existiría.

Encontré referencias clásicas en Harry Potter. Sí, me apasiona. Antes no les prestaba atención; últimamente las encuentro hasta cuando no las estoy buscando. Durante muchos años las busqué con la desesperación entusiasta de quien intenta confirmar sus sospechas. La primera fue el nombre “Hermione” en la Odisea, es decir que hallé en un clásico una referencia contemporánea (al revés), porque hasta ese momento, para mí, Hermione era solo la heroína de Rowling, la amiga de Harry y Ron, la hija de los dentistas. Yo no sabía que Helena tenía una hija; tampoco que en Cuento de invierno Shakespeare representa a Hermione pariendo a su hija en la cárcel. Hasta el primer traductor de la Odisea al latín, Livio Andronico, escribió su Hermione.

A partir de Harry Potter encuentro más referencias porque entiendo más su sentido. Estar familiarizada con los clásicos me hace prestarles una atención nueva (como cuando una está embarazada y empieza a ver por la calle a todas las embarazadas que antes no veía). A veces las referencias me encuentran a mí, como en el caso de Las versiones homéricas de Jorge Luis Borges cuando dice: “Se trata de Neoptolemo, el hijo de Aquiles”.

En Buenos Aires la arquitectura no tiene referentes clásicos directos, las construcciones más antiguas que hay son coloniales, neoclásicas. Somos un país joven, ¡del Nuevo Mundo! Sí hay monumentos, como la Fuente de las Nereidas de Lola Mora en la Costanera Sur. Nunca hice una ruta a la caza de referentes, pero camino a Purmamarca, en Jujuy (noroeste argentino), una amiga se topó con un local donde hacían cerámica que tenía una llama enorme en la puerta y un cartel que decía: “La Llama de Troya”. ¡Habían adaptado “el Caballo de Troya” a un animal regional! Jimena Schere quizá le prestó atención por haber traducido Edipo Rey, Edipo en Colono y Antígona de Sófocles.

Ahora bien, en escritores argentinos, en la prosa de Mansilla encontré los tonos y la potencia de Tácito; y la altisonancia griega en Sarmiento (a quien el propio Mansilla definió como escritor de “lianas áticas”). El escritor Alejandro Caravario me recordó cómo Leopoldo Marechal anclaba los temas y personajes clásicos en el paisaje porteño: la pica entre dos deidades podía transformarse en una pelea de vecinas (en el Adán Buenosayres). Antígona Velez es otro libro de Marechal, bien ajustado al modelo griego (hay indios). Menos ajustado al modelo es el Odiseo confinado de Leónidas Lamborghini, una parodia. Y en teatro, Salto al cielo de Mauricio Kartún, que toma a Aristófanes y sigue muy de cerca el modelo de Aves.

También he buscado referencias clásicas en las declaraciones de Rowling a la prensa cuando estaba escribiendo la saga, por ejemplo sobre con quién se quedaría finalmente Harry, sin con Hermione o Ginny; o si Harry moriría joven (en 2006 fue noticia: “Stephen King pide a J.K. Rowling que no mate a Harry Potter”).En este caso encontré que las disquisiciones sobre la trama eran coincidentes con las diferentes versiones del mito.

2)  ¿Cree que son aún vigentes los referentes clásicos en el siglo XXI? ¿Es importante utilizarlos? ¿Por qué? ¿A los jóvenes les gusta encontrar en el presente referencias del pasado grecoromano? ¿Qué referentes gustan más a los jóvenes? ¿Son de origen griego o romano?

Sigue teniendo validez estudiar lengua y cultura clásicas, más que nunca cuando el estudio de las letras va perdiendo terreno y se privilegia la educación técnica, utilitaria; cuando se desplazan las humanidades y no se entrena la capacidad de vincular textos y situaciones diversas. Los jóvenes a esto responden con displicencia (habría que escucharlos). En un mundo tan cambiante, donde la técnica muta todo el tiempo, esa aptitud condiciona todas las demás (ese es el verdadero aprendizaje, los otros son conocimientos con fecha de vencimiento). En la edad de mayor flexibilidad neuronal, la niñez y la adolescencia, el griego y el latín permiten entender mejor las distintas lenguas en general.

En Por qué leer a los clásicos Ítalo Calvino alude a la relación personal que un libro establece con quien lo lee:

Si no salta la chispa, no hay nada que hacer: no se leen los clásicos por deber o por respeto, sino sólo por amor. Salvo en la escuela: la escuela debe hacerte conocer bien o mal cierto número de clásicos entre los cuales (o con referencia a los cuales) podrás reconocer después «tus» clásicos. La escuela está obligada a darte instrumentos para efectuar una elección; pero las elecciones que cuentan son las que ocurren fuera o después de cualquier escuela.

Es interesante que Harry Potter esté fuera de la escuela, porque allí no se lo estudia, pero transcurra justamente en una escuela, que si bien no directamente, indirectamente da a sus lectores una buena cantidad de instrumentos para que hagan la elección de “sus clásicos”. Digo esto porque la chispa encendida al leer Harry Potter encendió en mi caso la lectura de los clásicos. Al margen de esto, colocar las aventuras en el ciclo lectivo fue un hallazgo, ni siquiera Krabat, aunque transcurre en un espacio escolar y sus protagonistas son magos, supo llevar a fondo las posibilidades literarias de esa elección. JKR hizo uso de referentes clásicos inobjetables al llamar Hermione a su heroína y al presentar una batalla final donde Hogwarts arde como arde Troya en el relato que Eneas le hace a Dido en la Eneida.

Los jóvenes que no se interesan acaso no tengan incentivos, pero hay muchos jóvenes apasionados y algunos a los que les encanta encontrar referencias grecorromanas (me da risa porque conozco a un estudiante de Derecho, Ceballos, que casi es lo único que hace en su vida: en el escritorio tiene un casco romano y una espada). Los jóvenes se interesan cuando les señalo, por ejemplo, que Gryffindor y Grecia comparten una homofonía que establece la equivalencia entre la saga y el mito; o cuando les comento que el nombre de la profesora Mc Gonagall, protectora de Gryffindor, es igual que el de la diosa que protege a Grecia en la Guerra de Troya: Minerva. Es muy fuerte el componente mágico: genera mucha atracción. Calculo que a los jóvenes que se identifican con Slytherin les gustará más encontrar referentes romanos y a quienes se identifican con Gryffindor, griegos.

Doy un ejemplo puntual: este verano, la profesora Berta Cantó Gargallo me hizo llegar una hipótesis sobre un referente clásico en Harry Potter y el legado maldito: ¡puso en relación a Delfi con Delfos! Era obvio el paralelismo, pero yo no lo había pensado (algo parecido a lo que pasa en La carta robada de Poe: no se ve por estar muy a la vista): “Si conoces la relación/paralelismo de Lord Voldemort/Marvolo con Apolo –me escribió Berta, siguiendo mis hipótesis– no hay duda alguna; y no solo por el nombre del santuario más célebre del dios y todo lo que representa cultural y tradicionalmente, sino también por otros personajes mitológicos” (¿Nagini como Pitón?).

Es un juego que contagia, que tienta, realizar estas comparaciones. La profesora Berta tiene 27 años, yo 50, ella es para mí una joven. Empiezo a tener más oportunidades de conversar con lectores de Harry Potter que ya conocen a los clásicos, porque cuando descubrí los paralelismos, lectoras como Berta eran todavía muy pequeñas.

3)  ¿Colecciona algo con referencias clásicas? ¿Ha influido en buscar referencias clásicas en HP?

Colecciono citas de romanos contra griegos: frases, párrafos. Tengo una lista, que se va engrosando con los años… y me ha hecho dar cuenta de muchas cosas. Dice Eduardo J. Prieto (profesor y filólogo argentino, traductor del Satiricón): la cultura en general suele reflejar el uso ofensivo del adjetivo “romano”, pero es sensacional ver en los textos latinos funcionar como insulto el calificativo “griego”. Tácito es un experto en esa gracia: en el libro II de los Anales, sobre Armiño, por ejemplo dice: Tuvo treinta y siete años de vida y doce de potencia: hoy en día se canta de él entre los bárbaros; no alcanzó a ser conocido en los anales de los griegos, porque esta gente no hace admiración sino de sus cosas.

La tradición Troya-Roma la veo más en Ravenclaw, a través de Cedric y Cho Chang, que para mí son Héctor y Andrómaca. El llanto de Andrómaca es emblemático, muchos escritores lo han trabajado (Baudelaire en el poema 106 de Las Flores del Mal, “El cisne”, que dedica a Víctor Hugo). Me dio gracia encontrar como referencia clásica en Harry Potter la frase: “Cho le gustaba desde hacía siglos”. Aparece varias veces más en la saga esta expresión temporal, llamativamente alusiva a personajes cuyo paralelo en el mito es central, por ejemplo en La cámara secreta en boca de Ron cuando debate con Harry y Hermione quién podría ser el heredero de Slytherin.

4) ¿Cuándo, cómo y por qué se interesó por el mundo clásico? ¿y por encontrar en HP  referencias clásicas?

Cuando yo entré en la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires, hacía un año que habían cambiado los planes de estudio, que redujeron los niveles obligatorios de Lengua y Cultura Griega y Latina al dividirse la carrera en tres especialidades: Letras Modernas, Lingüística (que son las más elegidas por los estudiantes) y Letras Clásicas. Perdió mucho, en mi opinión, la formación en Letras cuando convirtió lo clásico en especialidad. Como no hice la orientación en Clásicas sino en Modernas, al recibirme en 1998 me propuse leer cronológicamente los clásicos griegos y latinos más importantes. Entonces sucedió que mis hijos se apasionaron leyendo Harry Potter al mismo tiempo que yo estaba leyendo a los clásicos y comenzamos a encontrar coincidencias, y conversamos durante ocho años seguidos. Entonces me dije: tengo un tema.

Me dio intriga Homero desde que me regalaron la Ilíada y a mi gemela la Odisea ilustrados cuando éramos niñas; sin embargo, nunca me interesaron tanto los clásicos como después de leer Harry Potter, porque los entendí mucho más que cuando los estudiaba formalmente. Para relacionar texto y contexto, piensen que La piedra filosofal se publicó en 1997 pero se tradujo al español (y al catalán) en 1999 (yo lo leí en 2002), que Las reliquias de la muerte salió en 2007 y El legado maldito en 2016; que la primera película se estrenó internacionalmente en 2001 y la última en 2011. Dice Sara Martín Alegre, profesora de Filología Inglesa de la Universidad Autónoma de Barcelona, acerca de los lectores “originales”: “Esto significa que muchos estudiantes pasaron por un proceso de 10 a 12 años de familiarización con la serie, durante el cual pasaron de niños de escuela primaria a estudiantes a punto de entrar en la universidad” (revista Espéculo, Universidad Complutense de Madrid, Nº 55, 2015, p. 58). Tal cual fue con mis hijos. La experiencia tuvo singular importancia en la formación de la identidad, y parece haber sido bastante homogénea para los lectores de todo el mundo de la misma generación. El cómo puedo resumirlo en esta frase, que muestra una escena de padres e hijos que resultó sorprendente cuando empezó a ocurrir: “Josh [un lector de Harry Potter] recuerda a toda la familia de cuatro miembros participando en una experiencia de lectura colectiva” (Alegre, p. 59).

5) ¿Cómo se le ocurrió relacionar la saga de Harry Potter con la literatura clásica y específicamente con las obras que toman la Guerra de Troya?.

Fue por azar. Si cuando mis hijos leían la saga yo no me hubiese propuesto leer a los clásicos, jamás habría advertido la corespondencia. Se me ocurrió viviendo dos experiencias cruzadas: la lectura y la conversación. Concretamente, al enterrarme de que Menelao, el padre de Hermione, cuando empieza la Guerra de Troya se la promete como esposa al hijo de Aquiles y también al hijo de Agamenón, no tardé en sospechar que Harry Potter y Ronald Weasley podrían estar encarnando a los hijos de estos guerreros. También desde que Molly Weasley se me figuró una graciosa adaptación de Clitenmestra, madre de Orestes. ¿Recuerdan cuando en La cámara secreta Harry y Ron, transformados en Crabbe y Goyle, leen en la sala común de Slytherin un artículo de El Profeta? Ese artículo finaliza con este comentario sobre Arthur: “su esposa dijo a los pe­riodistas que se marcharan o les arrojaría el espíritu de la familia”. En esa escena recuerdo haber comentado riéndome: ¡Es el colmo, escuchen!, pues considerando la sangrienta leyenda familiar de Orestes, me había quedado atónita ante esa frase y necesitaba compartir mis impresiones. Es que tan fuerte es el espíritu criminal de la familia de Agamenón en la factura clásica, que la saga lo materializa: ¡el espíritu habita en las cañerías de la Madriguera! El epígrafe de Las reliquias de la muerte es un pasaje de la Orestíada de Esquilo.

Y también por ese diálogo de La cámara secreta donde Harry dice: Pero, ¿por qué habrá tenido que irse a la biblioteca? Y Ron, encogiéndose de hombros, le contesta: Porque eso es lo que Hermione hace siempre. Cuando tiene alguna duda, a la biblioteca. Es decir, yo hice lo mismo. Tenía dudas, y fui a la biblioteca… clásica.

6) ¿Qué puede contar acerca de las lecturas de Rowling?

Enid Blyton y Richard Scarry son los primeros autores que cita Rowling cuando Lindsey Fraser, en una entrevista publicada por RBA en 2000, le pregunta qué leía de niña. Cuenta que le regalaban montones de libros y que su madre era una lectora voraz. Eso debe haber influido mucho en su avidez por la lectura. Tambien cita a Anna Sewell, a May Alcott (Mujercitas) y cuenta que su libro favorito era El potrillo blanco de Elizabeth Goudge. A los nueve años leyó Operación trueno de Ian Fleming; a los once o doce, Orgullo y prejuicio de Jane Austen; y a los catorce, Feria de vanidades de Thackeray. En otro lado cuenta que tomó el nombre Hermione de Shakespeare.

En 1999, una escuela de Míchigan restringió el acceso a los libros de Harry Potter y los niños hicieron una campaña de cartas, clubes y peticiones que confluyeron en la formación de una página de internet y luego un foro que aborda la censura en general.

En el discurso que Rowling pronunció ante los graduados de Harvard, el 5 de junio de 2008, narra la lucha con sus padres para definir sus estudios. Les hice un compilado del video (que está en youtube, por suerte ahora subtitulado):

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Dice Rowling:

Apenas el auto de mis padres doblaba la esquina al final de la calle, abandonaba Alemán y me escabullía al pasillo de la Literatura Antigua. No recuerdo haberles dicho a mis padres que estaba estudiando los clásicos, deben haberse enterado el mismo día de mi graduación. De todas las materias en este planeta, creo que les hubiera resultado muy difícil encontrar una más inútil que la Mitología Griega.

En otro tramo dice: “Una de las tantas cosas que aprendí al final del pasillo de Literatura Antigua que merodeaba cuando tenía 18 años, en busca de algo que no podía definir, era esto, escrito por Plutarco”… Y así termina: “Mañana, aunque no recuerden una sola palabra mía, espero que recuerden las de Séneca, uno de esos viejos romanos que conocí cuando huía a los pasillos de Literatura Antigua, en refugio de carreras más prometedoras… en busca de sabiduría remota”.

La lectura de los clásicos vivida por Rowling como un secreto valioso está en la concepción misma de su obra. Pienso que el encanto y la atracción que ejerce Harry Potter proviene de ese secreto.

En Argentina Harry Potter fue visto en general como un fenómeno puramente comercial, se explica su éxito de ventas con demasiada precipitación. El Papa anterior (no el argentino) condenó la obra por diabólica; y el crítico Harold Bloom la calificó de porquería. Excelentes recomendaciones.

7) ¿Por qué cree que a los jóvenes nos gusta más leer a Rowling que a Homero, Virgilio, etc.? ¿Se puede hablar de MITO MEDIATIZADO en Harry Potter?

Piensen esto: Frankenstein pasa de la novela (leída con cierto interés por sus contemporáneos: 1818) al teatro y después al cine. El cine multiplica el rasgo mitológico del personaje, hay numerosísimas versiones, incluso de televisón. La creación del monstruo en la novela ya tiene condición de mito; el cine traduce, amplifica esas condiciones. Como si el pasaje a la imagen, a la representación en imagen fílmica, potenciara ese rasgo. Leer a Homero o Virgilio y leer a Rowling son dos experiencias muy distintas, pero no tan asimétricas como se supone.

Con esta pregunta, ustedes están aludiendo al conjunto de representaciones que atañen al orden histórico, a la densidad y la dificultad de leer a Virgilio, a los dispositivos de simplificación de lo clásico en el lenguaje de Rowling. La lectura de Harry Potter conecta con requerimientos de la época; Homero parece suponer un gusto anacrónico, a destiempo. Desde este punto de vista se puede hablar de “mito mediatizado”. Porque Harry Potter es un mito contemporáneo, arraigado en fenómenos actuales: extensión y globalización de la lectura, la satisfacción de una lectura comparable a los entretenimientos de la comunicación, de la información. Pero Rowling ficcionaliza estas cuestiones de la cultura hegemónica contemporánea.

Les gusta más Rowling porque habla “su idioma”, el de ustedes, el de esta época, y lógicamente Homero y Virgilio no lo hacen. Ustedes tal vez lo pensaron: ¿no es Harry Potter un gran indicio de que hay que transformar la vida escolar, la forma de enseñar? Una frase de Catón (de Ad filum libri): Rem tene, veba sequentur. Como ustedes dominan el asunto, no les faltarán las palabras para entrar por esos laberintos antiguos que JKR merodeaba con pasión a los 18 años. Confío en esta intuición apoyada por la lúcida observación de la profesora Alegre cuando opina que los lectores originales de Harry Potter, lejos de ser víctimas de estrategias pérfidas de marketing, “situación que negaron con vehemencia”, emprendieron “una experiencia profundamente significativa para ellos como lectores. Muchos se convirtieron en lectores gracias a la serie, desarrollando una pasión por la lectura que tuvo un efecto de bola de nieve”. Leer Harry Potter “tuvo poco que ver con un mero pasar páginas y mucho con, literalmente, el descubrimiento de la ‘magia’ de la lectura (al fin y al cabo, la gran mayoría de mis informantes están estudiando un grado en Lengua y Literatura)” (p. 58). La dificultad para clasificar la saga también ha hecho decir a Sara Martín Alegre:

“Un fenómeno como el de Harry Potter revela que el paradigma teórico que utilizamos hoy en Estudios Literarios y Culturales es confuso y desconcertante: después de todo, ni siquiera está claro si la serie de Rowling es Literatura, y no tenemos ninguna teoría para dar cuenta del profundísimo vínculo emocional de los lectores con la serie, más allá de lo que los Estudios del Fandom proporcionan en relación a la afectividad (y que es aún muy poco). Y no todos los lectores, insisto, somos fans. La serie incluso ha desdibujado la barrera entre literatura infantil y literatura adulta, lo que hace aún más difícil entender qué tipo de recepción estamos explorando y por parte de quién” (Espéculo, Nº 55, 2015, p. 57).

8) ¿Quién es Harry en el mundo antiguo?. ¿Qué autores clásicos se necesitan leer para darse cuenta de quiénes son los antepasados o modelos originarios de estos “referentes” clásicos (potterianos)? 

Es el hijo de Aquiles. Su sobrenombre es Pirro, que significa “rubio” o “de color de fuego”. Su nombre es Neptólemo, Neoptólemo o Neoptolomeo (según el traductor): significa “joven guerrero” por la corta edad con que es conducido a Troya para poner fin a la Guerra. La profecía dice que sólo el hijo de Aquiles podrá ganarla. Y así ocurre.

Pirro es un personaje llano, como Harry. Cumple con el modelo del héroe-medio postulado por Aristótéles en su Poética. Pueden verlo en la Andrómaca de Racine con los rasgos propios del personaje clásico, inspirando estima y sim­patía, con “dominio de sí −sofrosine−, corrección y repugnancia por los excesos en el lenguaje y en los sentimientos” (así lo define Patricia Guerrro en “Una figura modélica clásica en el siglo XVII europeo”, Signos, 34, Universidad Católica de Valparaíso, Chile, 2001).

En Harry Potter y el legado maldito la equivalencia entre Harry y Pirro se continúa en sus descendencias; pues el trágico suceso que protagoniza Pirro con su hijo puede verse “trasladado” al malestar que siente hacia su padre Albus Severus Potter, y que atraviesa todo el libro. Pirro ordena la muerte del niño (que según la versión de Eurípides es hijo suyo con Andrómaca, y según la pieza de Racine es el hijo que Andrómaca tuvo con Héctor).

Tanto en la Ilíada como en la Odisea pueden verse personajes y peripecias que se reflejan en la saga. Anécdotas de cuando son niños no hay, por eso se los ve representando en Harry Potter escenas que protagonizaron sus padres. Hay varias en la Ilíada. James es el paralelo de Aquiles, y Patroclo es el antepasado de Sirius (de hecho, el mito dice que de adolescentes Aquiles y Patroclo vivieron juntos, como James y Sirius). Lean la primera mención que hace Aquiles sobre su hijo en la Ilíada, justo antes de dar, por fin, batalla a los troyanos. Está ante el cadáver de Patroclo y expresa los deseos frustrados del vínculo entre su amigo y su hijo. El tercer libro de Rowling, El prisionero de Azkaban, se basa en este lazo.

Dumbledore es similar Néstor. Y Hagrid remite a Ulises por su función de llevar al niño protagonis­ta a la escena donde se destacará, y por su naturaleza de héroe aventurero, que sobresale más por atravesar peligros y ser arriesgadamente curioso, o por construir de improviso cosas con troncos (la balsa para salir de la isla de Calipso), que por ser un guerrero esbelto e ideal. En esto es lo opuesto a Aquiles. No es de extrañar, entonces, que Hagrid viva en una casa de troncos y sea profesor de “Cuidado de las criaturas mágicas”, asignatura que enseña a los alumnos a familiarizarse con monstruos comparables a los que Ulises enfrenta en la Odisea, y que meten en más de un problema al héroe griego, como las criaturas mágicas a Hagrid.

También el Filoctetes de Sófocles, donde el hijo de Aquiles va acompañado por un adulto a una isla en busca de las armas para terminar la Guerra (hay en esta pieza un escenario casi idéntico al del capítulo 26 de El prínicipe mestizo); la Andrómaca de Eurípides; y la Eneida, por supuesto.

El que toma a Pirro como protagonista en su periplo a Troya es un poeta griego considerado “menor”: Quinto de Esmirna, que escribe las Posthoméricas como mil años después que Homero y cuenta todo lo que pasa entre la Ilíada y la Odisea (porque al final de la Ilíada la guerra no terminó y Aquiles está vivo, pero cuando empieza la Odisea la guerra ya terminó y Aquiles está muerto). En “El personaje de Neoptólemo en las Posthoméricas de Quinto de Esmirna”, Mario Toledano Vargas sugiere confrontar el Pirro de la Eneida en los libros II y III, el de la Heroida VIII de Ovidio, el de las Troyanas y el del Agamenón de Séneca (Actas del IX Congreso Español de Estudios Clásicos, Madrid, 1998).

Pueden revisar también, entre las Cartas de las heroínas de Ovidio, la de Hermione a Orestes. El amor que trasuntan los tres personajes principales se percibe en la Andrómaca de Racine. Ya mencioné a Shakespeare, hay que revisar más obras suyas. Para el paralelo de James y Lily con Aquiles y Deidamia –el enamoramiento, el escondite, el nacimiento de Pirro–, la comedia Aquiles (1612) de Tirso de Molina.

¿Por qué no es fácil reconocer los referentes o paralelismos clásicos en la estructura de personajes de la saga de Harry Potter?.

Los protagonistas no son personajes centrales en el mito, esta es una razón. Aunque Neptólemo haya sido artífice del triunfo, es bastante lateral en la literatura antigua. Y porque no hay un solo libro, ni dos ni tres, donde puedan constatarse todos los paralelismos. Pero si se indaga, la estructura de personajes es clara en los tres hijos de los héores griegos y sus familias (Harry Potter y Hermione Granger son hijos únicos, como los míticos Pirro y Hermione). Otra razón: Harry Potter es una reelaboración singularísima, que abreva en los clásicos y en otras tradiciones. Además las referencias están desperdigadas a lo largo de tres mil años de literatura, en obras que toman fragmentos del mito; a lo que se suma el contexto de producción, que opera sobre las tramas y personajes modificándolos según los géneros y los intereses del escritor. El mío ha sido un trabajo de reconstrucción, guiada por ecos, resonancias. Por ejemplo, en el cotejo Cho/Andrómaca, los signos para el reconocimiento van desde la referencia escondida en una frase al pasar (“hacía siglos”) hasta la carcaterización del personaje. Todo El caliz de fuego está estructurado a la manera de la Ilíada: la demora del protagonista en participar; la muerte de Cedric y el rescate de su cadáver como el de Héctor; los bienes entregados; la tregua en el combate y el banquete final. El trabajo de Toledano Vargas explica la enemistad de Apolo con Neptólemo a causa de que el dios mató a Aquiles, es decir que da pistas sobre el origen del enfrentamiento entre Harry y Voldemort con motivo del crimen de James Potter. No es poco.

9) ¿Por qué o de qué modo cree que siguen siendo actuales los clásicos?. ¿Cómo ve la actualidad (o la actualización) de los clásicos en Harry Potter: qué tiene de clásico Harry si no fue un protagonista importante en la literatura antigua y lo es en la saga de Rowling?. ¿HP es literatura comercial o una gran puerta de entrada a la literatura?

Los clásicos resurgen en el mágico trío de Harry, Ron y Hermione al conocer el mítico triángulo entre Pirro, Orestes y Hermione. Los autores trágicos del siglo V a.C. retoman la vida de estos tres personajes cuando están en edad de casarse, en un dramático triángulo amoroso, pero nada dicen de su niñez. Acá es donde cobra forma mi lectura: Harry Potter “actualiza” la infancia de esos tres niños griegos que dejaron de tener contacto con sus padres durante los diez años que duró la Guerra de Troya. Nadie había detectado en la épica y la tragedia esta ausencia, hasta que JKR lo hizo. Una idea extraordinaria.

Harry Potter es más que una puerta de entrada a la literatura: es un portón que da al castillo de los clásicos, donde no solo hay libros. Su éxito se relaciona, para mí, con que su escritura inspira en los lectores niños o adolescentes el deseo de formarse (en este sentido, es una entrada a la lectura en general, no solo a la literatura), el deseo de afrontar las primeras adversidades (en esto Harry pasa de estar “secuestrado” a descubrir su verdadera identidad y ser libre) y los “autoriza” a apasionarse con lo que proyectan ser.

10) Una pregunta sobre la intertextualidad, las relaciones dialógicas, en el caso de su lectura de HP y los clásicos: ¿En qué niveles (personajes, tramas, ideas, etc.) advierte esa relación?.

En múltiples niveles, que se reacomodan según las necesidades de la narración de JKR. En Harry Potter hay muchas fórmulas al estilo homérico, del tipo “y sus armas resonaron”. Podría hablar del discurso dialógico (dimensión consolidada en el Renacimiento y que tiene sus orígenes en la Antigüedad Clásica), o de novela polifónica, por lo que tiene la saga de renovación (aunque la autora hable de innovación). Dentro de las formas del dialoguismo hay, claramente, estilización… Pero prefiero contar una anécdota literaria que da una idea más ilustrativa de cómo pienso la intertextualidad.

Witold Gombrowicz, uno de los mayores lectores que uno pueda imaginar –ha contado Ricardo Piglia en un reportaje− hizo algo increíble con La Divina Comedia: la reescribió. Ungaretti, indignado, le envió un telegrama y casi lo hace poner preso. Pero a Gombrowicz ¡le encantó la reacción de Ungaretti! El escritor polaco había hecho esa reescritura como una provocación, pero en el fondo lo que enseñaba era a no tomarse demasiado en serio ningún texto, a no hacer ningún acto de contrición frente a obra alguna, ni siquiera ante la más perfecta. Piglia recuerda la metáfora de Forster, que en su libro Aspectos de la novela imagina a todos los novelistas ingleses escribiendo al mismo tiempo en una biblioteca, usando lo que pueden de una mesa común: unos roban el bolígrafo a otros, se espían, y para evitarlo se sientan en una punta. Y dice que se podría hacer una historia secreta de la literatura según los procedimientos literarios en los textos.

11) Si cree que JKR es una buena escritora y si piensa que su saga es un “clásico”, ¿por qué muchos críticos la han menospreciado, por ejemplo Harold Bloom?.

Es una pregunta excelente. Yo no conozco a nadie que habiendo leído los siete libros la haya menospreciado; se propuso una tarea monumental, la crítica no puede quedarse en la letra. Esta debe ser la falla, quedarse con el enunciado en vez de con la operación de enunciación, de lectura y escritura. En cuanto a Bloom, durante muchos años me pregunté cómo era posible que el mayor especialista en Shakespeare pudiera haber leído el nombre “Hermione” sin darse cuenta de la filiación clásica. Hasta que conversando con un amigo hallé la respuesta. Él la dijo: “Justamente, la habrá calificado así porque se dio cuenta”… Entonces recordé La angustia de las influencias, donde Bloom analiza cómo los autores retoman ideas de sus precursores (nunca estuve muy de acuerdo con que la influencia literaria generara “angustia”, más bien creo que genera alegría). Y se entiende más aún que haya descalificado a Rowling recordando que Bloom soslaya completa y premeditadamente las intervenciones de la crítica en la integración del canon. Por cierto, es posible también que su menosprecio fuera una forma de hallar publicidad para el libro Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades que publicó poco después de escribir contra Rowling.

12) Cree que un hilo conductor une la literatura desde Homero hasta JKR: ¿HP es reescritura de autores que ni siquiera habíamos sabido que existían?. ¿Hay una conversación entre los textos…? ¿Tiene algún valor pedagógico? ¿Por qué lo cree?

Todo buen escritor reescribe, de una u otra forma. El valor pedagógico de la saga es muy grande por esto (requiere audacia reconocerlo, sin duda, porque se trata de asociar objetos que no suelen estar juntos); el lector ingresa al mundo antiguo motivado por los personajes que ya conoce. Yo he leído mucho más a los clásicos a partir de JKR.

Podría tomarse la hipocresía que condensa el personaje de Gilderoy Lockhart, el escritor canalla (aquí hay otro dossier interesante para hacer) y preguntarse: ¿cuáles son los Lockhart de cada país? ¿Qué serie autobiográfica se puede establecer desde las Confesiones de San Agustín hasta Magical me? ¿El corpus está mal y debería comenzar en Galeno? ¿O en Platón y su polémica Carta Séptima? Si algo prueba Hogwarts es la importancia de que el estudiante piense por sí mismo, como ha planteado recientemente Jaques Rancier en El maestro ignorante: cinco lecciones de emancipación intelectual, donde trata el caso de Joseph Jacotot, el profesor que en 1818 enseña francés a estudiantes flamencos con solo una edición bilingüe de la Telemaquia porque no conoce el dialecto que hablan sus alumnos. Rancier recuerda que relatar y adivinar son las dos operaciones maestras de la inteligencia; ¿no hacen acaso eso continuamente Harry, Ron y Hermione? Tal vez los lectores pasemos por la misma experiencia que pasó Harry en la ficción, que “no sabía y supo” su pasado. Esto significaría que Rowling dramatizó en su escritura la ope­ración de lectura: nos puso ante pistas para que descubramos la identidad literaria de Harry Potter.

13) ¿Qué indicios, qué signos le dieron los textos de JKR y cómo le llevaron a formular su teoría?.

Asombra cómo representa Quinto de Esmirna a Paris, su cobardía: ¡Peter es un calco! Y si Voldemort es Apolo, y Apolo es el que mata a Aquiles con ayuda de Paris en la versión más conocida de su muerte (no es esta la versión que maneja Quinto), no sorprende que Voldemort haya matado a James con la ayuda de Pettigrew.

Los signos pueden aparecer en un episodio, un ritmo, un escenario, un diálogo, una caracterización… Continuamente me parecía estar leyendo escenas que ya había leído, esa sensación fue otro indicio. Además tenía dos “secretarios” que podían responderme a toda hora especificidades acerca de miles de páginas, mis hijos. La memoria de los niños es asombrosa: les preguntaba por una escena y ellos sabían en qué tomo y capítulo estaba.

El indicio más fuerte: la pasión que la lectura de Harry Potter provoca. Publiqué en 2006 un libro electrónico con registros de comparaciones, en 2010 expuse mis hipótesis en un Congreso Internacional de Literatura Infantil y Juvenil en la Biblioteca Nacional, y en 2011 formulé el libro que ahora estoy repensando.

¿Es una teoría? Yo las llamo hipótesis. En todos estos años hubo lectores precisos, que pude entrevistar, por lo general jóvenes de sólida formación, como Guadalupe Campos (hoy doctoranda en filología hispánica), quien analizó la saga, entre otros aspectos, dentro de la tradición genérica en la que se enmarca y con la que Rowling está dialogando: la prolífica y genial literatura infantil británica, el juego con los ritmos y con la aliteración. También adultos que leyeron Harry Potter junto con sus hijos o sobrinos, como las profesoras Claudina Silva Nieto, de francés, e Inés Korín, de inglés; la periodista científica Alejandra Folgarait, que publicó un artículo en el diario La Nación cuando salió Harry Potter y el legado maldito; o el profesor de italiano de la Facultad de Filosofía y Letras, Julio David Auster, quien compartió la lectura de la saga con su nieta y al conocer mi trabajo me escribió: “Siempre sospeché que detrás de los personajes había algo más” (ahora está estudiando catalán y sánscrito). Hoy mismo, que respondo esta entrevista, tuve la oportunidad de dar una charla en el salón de actos del colegio ILSE (Instuto Libre de Segunda Enseñanza, dependiente de la Universidad de Buenos Aires) convocada por la profesora Silvia Chozas, con alumnos de tres cursos de 2º año (14 años). Me ha dado mucha alegría no solo saber que las profesoras del área están interesadas en mis hipótesis, como ustedes a través de las profesoras Margalida Capellà Soler y Berta Cantó Gagallo, sino por que haya sido la inquietud de un alumno de esos cursos, Facundo (hijo de Inés Korín), con quien yo había hablado tres años atrás, el que promovió el encuentro educativo. En definitiva, acaso ese diálogo que parecía imposible entre lectores de Harry Potter y lectores de clásicos pueda tener cada vez más lugar a medida que los primeros lectores dejan de ser niños y se convierten en estudiantes universitarios o profesores de literatura.

14) ¿Qué nos perdemos si no leemos a los clásicos, más allá de lo sabido que dice Italo Calvino?.

No comprender las referencias clásicas implica, en parte, quedarse afuera del mundo de las ideas, o tener una comprensión muy parcial. Porque está tan imbricado en occidente el pensamiento clásico que somos platónicos sin saberlo. Pienso en el campo de la persuasión, la historia de los géneros literarios, su conformación marcada por la literatura griega y latina. Es importante conocer a los clásicos para no quedar atrapados en supuestas novedades; incluso para cuestionarlos.

El griego y el latín son lenguas que hacen pensar; cada vez se estudia menos gramática. Es triste, muchas capacidades de lectura y escritura se pierden. Su lectura constituye un acto de resistencia a la dominación poscolonial, a las continuas “actualizaciones” a las que nos somete la tecnología convirtiéndonos en analfabetos continuamente. Es más: las tecnologías de celulares, cada vez que empezamos a escribir un mensaje, nos ofrecen ya escritas las palabras que más usamos; esto reduce nuestro vocabulario a una ínfima cantidad. Se supone que nos facilitan la comunicación, pero achican la lengua, achican el pensamiento, se pierden los matices: es decir, la literatura (sin matices no hay literatura).

15) ¿Qué pasión sintió al leer la saga de Harry Potter? ¿Qué diferencia hay entre leer a HP o leer a los clásicos? ¿Es mejor leer a los clásicos que leer HP y por qué?

Sentí una pasión literaria similar a la alegría de leer a Lucano después de haber leído a Homero y comprobar que la Farsalia era una suerte de canto a la hipálage y la negación. Harry Potter es, para mí, el último clásico. La ficción tiene estatuto de verdad, por otra parte. Sentí además intriga por averiguar por qué tantos niños y jóvenes y adultos de tan diversas culturas se apasionaban con la historia. ¡450 millones de libros vendidos y traducidos a más de 70 idiomas! ¿Cómo era posible? Me intrigó además porque veía que se trataba de una fascinación que jamás había visto en niños ante la lectura de otros libros, por muy buenos que fuesen. Y he estado en contacto con niños que leen desde que era muy joven. Por supuesto, una vez que comprendí que había una correspondencia tan exacta en la estructura de personajes, analizar las similitudes fue una tentación incesante (espoleada por mi predisposición a comparar, que a veces pienso que es un acto de venganza por haber sido objeto de comparación desde que nací, por ser gemela idéntica).

No plantearía la lectura de Harry Potter o los clásicos en términos de cuál es mejor; diría que para el estudiante de literatura es mejor abordar los clásicos después de haber leído la saga, incluyendo el tomo de Thorne. O hacerlo simultáneamente, como fue mi caso, comparando, por ejemplo, la escena donde Harry visita la tumba de su padre y Neptólemo la del suyo en las Posthoméricas, o analizando cómo le habla Néstor a Pirro, ¿lo hace como Dumbledore a Harry? La saga es como una gran regla mnemotécnica para recordar quién es quién, cómo y qué hizo en el mito, y sobre todo, para apreciar la tarea de reescritura disfrutándola.

Cuando JKR plantea que todas las ideas las sacó “de la cabeza” tiene razón: en su cabeza están las lecturas de los clásicos. Ella no tiene por qué revelar su “laboratorio”. Pero eso no quiere decir que no podamos verlo nosotros. Como lectora, pienso que sin que ardiera Troya jamás habría podido arder Hogwarts (otra vez la homofonía).

16) En relación a los personajes: ¿Cree que sus nombres están relacionados con sus personalidades? ¿Qué personaje tiene, para usted, el nombre que más le caracteriza?

Sí, están muy relacionados. En el caso de Hermione Granger es evidente su carácter espartano (como Esparta triunfa sobre Atenas en la Guerra del Peloponeso, el tratamiento despreciable que reciben en Eurípides los espartanos –Hermione y sus padres– se explica entre otras cosas porque Eurípides es ateniense). Pero hay un caso perfecto para responder esta pregunta: Voldemort, cuyo antecedente clásico es Apolo, dios “imaginado como señor del mal” (tal como reza la entrada de este nombre en el Diccionario de mitología clásica de Falcón Martínez, Fernández-Galiano y López Melero). Aunque cuando pier­de su fuerza, Voldemort tiene de Príamo esa característica débil, de hombre mayor retirado, pasivo en su palacio, cuyos súbditos hacen las cosas por él. Es evidente que la fi­gura del anciano Príamo, aun siendo el rey de Troya, no concentra por sí sola muchos elementos propicios para la confección de un enemigo temible; por eso las figuras de Apolo y Hades completan el armado del personaje. Por otro lado, además de equivaler estructuralmente a Apolo, que es el protector de Troya, Voldemort impresiona por un aspecto notorio que lo liga a otro dios: Hades (quien justamente da nombre al reino de los muertos) y es el modo de nom­brarlo: si en Harry Potter a Voldemort se le dice El Innombrable, el nombre Hades, que los antiguos pensaban que significaba el Invisible, no era casi nunca utilizado para invocarlo a fin de no excitar su cólera, prefiriendo llamarlo por medio de eufemismos.

17) Ahora tiene que elegir un solo personaje de la saga. ¿Con quién se queda? ¿Qué referentes clásicos tiene?

Me quedo con el primero que fui a buscar el año pasado cuando salió Harry Potter y el legado maldito; era evidente que tenía que aparecer: Amos Diggory; porque equivale a Príamo (otra vez la homofonía) y en el esquema de Rowling faltaba la traducción de esa escena, de la tregua en el enfrentamiento y el diálogo fundador del humanismo occidental que Rowling no iba a dejar pasar, según mi conjetura, y que está en la Ilíada cuando Príamo le pide a Aquiles que le devuelva el cuerpo de su hijo muerto.

En El cáliz de fuego, la reunión con el ministro Fudge, quien se acaba de retirar del despacho de Dumbledore, tiene visos de secre­ta: casi nadie sabe lo que está pasando allí y las hipótesis que se manejan sobre el regreso de Volde­mort. En la Ilíada, también Príamo y Aquiles ne­gocian a espaldas de los aqueos las cuestiones de la guerra, por eso Aquiles le sugiere a Príamo que duerma abajo del pórtico, por si vienen a consultarlo y lo ven. Y por eso Mercurio se encarga de guiar el carro y los mulos que llevan el lecho con el cadáver y los dones a través del ejército griego sin que nadie se percate. Son atmósferas de negociación similares. Faltan dos páginas para que la Ilíada termine y unas quince para que concluya El cáliz de fuego. Harry, vencido de cansancio, bebe en la enfermería una poción para dormir sin tener sueños, y se duerme. Príamo, vencido por el cansancio, se rocía con ne­gro vino la garganta antes de quedarse dormido en medio de los enemigos, donde lo ha invitado Aquiles a descansar.

Esta escena es retomada por Virgilio en la Eneida, cuando, muerto ya Aquiles, Príamo le recuerda a Pirro cómo se comportó su padre en aquella ocasión: “No, no se condujo así con su enemigo Príamo aquel Aquiles de quien te mientes, hijo, antes bien respetó los pactos y la fe de un suplicante, me devolvió, para que lo sepultara, el cadáver de Héctor y me dejó restituirme a mi palacio”.Thorne ha extendido con gran despliegue esta escena del rey enemigo en la figura del padre de Cedric, que asume la voz de Príamo reclamando su audiencia con Harry en el Ministerio, quejándose de que Harry “no lo atiende”. Responde perfectamente a la composición virgiliana. De una generación a otra los griegos no son los mismos; esto es lo que Virgilio le hace decir a Pría­mo.

No hay lugar aquí para analizar la estrategia dramática de Harry Potter y el legado maldito. El parlamento que cité de Príamo tiene lugar cuando el hijo de Aquiles va a matarlo. La Guerra de Troya está por terminar. Y con esta frase resuelve Virgilio la escena final: “de aquel gran rey sólo quedan una cabeza separada de los hombros y un cuerpo sin nombre”. Cuerpos sin nombre. Buena expresión para una lectura estratégica de Harry Potter.

18) ¿Qué beneficios cree que aporta la lectura de HP a los jóvenes? ¿Debería ser indispensable? ¿Por qué?

No sé si indispensable; sería aconsejable que los profesores leyeran Harry Potter para estudiar con sus alumnos los clásicos. La materia de los clásicos es el mito, y el mito tiene un valor de conocimiento pre-científico, y en este sentido plasma verdades universales con una fuerza explicativa impresionante.

Las sociedades actuales están impregnadas de lenguajes empresariales, de la autoayuda, el entretenimiento, que últimamente han alcanzado a ser dominantes en la esfera política… Yo no hablaría en términos de beneficios o aportes, que me parecen empresariales, sino de experiencia. Dejar que Harry conduzca, lleve a los clásicos. Sería un modo de hacerlo sobrevivr al paso del tiempo, aunque ya sobreviva y no pueda ser una obra perdida como fueron la mayoría de las obras clásicas, pues son muy pocas las que se han conservado ¡y gracias a haber sido copiadas de forma manuscrita! Su fuerza es tan importante que hasta aperecen en Los Simpsons. La mitología griega tiene una potencia educativa de cuestiones humanas universales insoslayable.

Y otra cosa: por muchas premisas del género maravilloso o aspectos del fantasy y el folletín que pueda cumplir Harry Potter, es alto realismo sobre la vida contemporánea. No es un dato menor que Harry treintañero sea el Jefe del Departamento de Seguridad, también llamado Departamento de Aplicación de la Ley Mágica… Los estudiantes de periodismo podrían confrontar, por ejemplo, el funcionamiento de los medios gráficos donde los magos leen las noticias de su mundo: El Profeta y el El Quisquilloso, con los de sus ciudades. ¿Cuántas Rita Skeetter hay en Buenos Aires? ¿Y en Barcelona? Por otro lado, Rowling resemantiza muy bien, en los integrantes de Gryffindor, los valores democráticos.

19)  ¿Por qué, en general, recomienda la lectura de HP?

Es una necesidad intelectual y vital; desearía que alguien explorara a fondo qué distancia la obra de Rowling de las formas clásicas. Una de las pocas diferencias que pude observar, tanto en la obra como en declaraciones de la autora, fue la apología de la imaginación; esa ilusión que subordina el trabajo de la escritura a la pura ocurrencia. Y me pregunto si no será un mito moderno poner la literatura en el altar de la imaginación, sin dominio de lecturas, sin memoria. ¡Pero también esto aparece ficcionalizado en la saga! La “Oficina de Desinformación”, los “equipos de desmemorizadores” que tratan de modificar los recuerdos, la legeremancia. En fin, me pregunto si esa posición de Rowling no despoja al lector de la posibilidad de pensar o criticar lo que lee.

20)  Para terminar, ¿Qué nombre elegiría para poner a un negocio, tienda, …?

Poner un negocio o tienda es lo último que haría en mi vida. Así que le pondría El Innombrable.

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Comentaris: 3

  1. Margalida Capellà Soler 27 maig 2017 - 13:03 Contesta

    Quina il·lusió! Quin luxe, alumnes, que hàgiu pogut entrevistar i publicar finalment Karina Bonifatti! Ara caldrà estirar del fil de tot el que comenta i anar ampliant la recerca de referents clàssics a la saga de Harry Potter!

    http://blocs.xtec.cat/elfildelesclassiques/2017/03/02/els-nostres-alumnes-i-la-lectura-dels-classics-a-auriga-86/

  2. Guadalupe Campos 17 juny 2017 - 4:20 Contesta

    ¡Siempre un placer leerte, Karina! Muy interesante el giro que está tomando esta investigación, y muy atinadas las preguntas.

  3. Daniel Santiago Vazquez 28 juny 2017 - 19:14 Contesta

    Karina¡¡¡ que buenas respuestas a interesantes preguntas,felicitaciones¡¡¡Saludos

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