-Taller de escritura

Expresiones escritas

En este espacio te iré pautando cómo y cuándo deberás realizar las diferentes expresiones escritas.

Las realizarás en una hoja aparte, manuscritas y las entregarás puntualmente el día pactado. De no ser así, la nota recibirá una “penalización”.

Si no os digo lo contrario, la extensión de las redacciones será de unas 150 palabras.

Este es mi correo electrónico para enviar las redacciones en formato word que, después de ser revisadas y corregidas, obtengan las notas más altas:

rroyo@iesramonberenguer.cat


Expresiones escritas de los alumnos del AO:

Curso 2015- 2016                                                Curso 2017- 2018

Curso 2016-2017                                                 Curso 2018- 2019

Curso 2019- 2020                                                 Curso 2020- 2021

 CURSO 2021- 2022

Enunciados detallados

Redacción 1 

Me presento…

Puedes leer las redacciones, si clicas aquí.

Redacción 2

Una anécdota de verano

Joaquín Cañete:

Mi anécdota sucedió en la finca que mi abuela tiene en el campo. Fui con mi padre a recoger algarrobas.

Mientras yo me encargaba de coger las que estaban en el suelo,  mi padre cogía las que estaban en el árbol. Se había subido a una escalera y se cayó. No se hizo mucho daño porque el árbol no era de gran altura. Le ayudé a levantarse, lo lleve al coche y le di un mate para que se recuperara un poco del susto.  

Después fuimos a pesar las bolsas de  algarrobas y nos atacó una rata, y del miedo salí corriendo. Mi padre agarró una escoba y la mató y después de eso gané la parte del dinero de las algarobas.

Nerea Martínez:

Durante estas vacaciones me divertí mucho porque fuimos a  Port Aventura mi hermana, mi prima y el novio de mi hermana. Nos quedamos una noche allí y la verdad es que me lo pasé muy bien. Mi atracción favorita es el Shambala, que es una de las atracciones más fuertes que hay allí.

Nos pasó una cosa muy graciosa porque el día que nos teníamos que ir, reservamos un tren, pero lo perdimos y pensamos coger una noche en un hotel de Salou y al final nos quedamos una noche en el hotel. La verdad que el hotel no era muy acogedor porque era muy pequeño, pero luego fuimos a ver más abajo lo que había y nos encontramos con una piscina muy grande. El único inconveniente es que teníamos  que pagar tres euros para poder bañarnos

Cristian Sánchez:

Hoy voy a contar qué me pasó el verano pasado. Estábamos en Salou, en la habitación del hotel y empezamos a oír ruidos, al principio no le dimos importancia. Pasadas unas horas, después de la cena, sobre las 23:00 h de la noche empezamos a oírlo con más intensidad. Mi padre y yo fuimos a ver qué pasaba, abrimos el balcón y era una tortuga pequeña que no paraba de chocar con la ventana. Nos sorprendimos porque ¿qué hacía una tortuga en una tercera planta de un hotel? 

Al día siguiente fuimos a dejarla al mar y todo quedó como si nada pero aún sigo preguntándome ¿cómo pudo haber subido la tortuga hasta ahí arriba?

Andrea Sorroche:

El mejor día de este verano sin duda fue el día que fuimos mi familia y la familia del novio de mi hermana a PortAventura. El día empezó bien, pero había mucha gente. Habíamos acordado que si nos perdíamos, teníamos que llamarnos por teléfono.

Ya eran las cuatro de la tarde, todo iba genial. Nos separamos los mayores y los pequeños. De repente nos llamó mi madre para saber si el sobrino de Ulises (novio de mi hermana) estaba con nosotros, le dijimos que no, que estábamos esperando en la cola del Shambala. Asustada, dijo que lo habían perdido y fuimos corriendo a donde estaban ellos.

Mi madre iba con un bebé en el carro intentando calmarle, todos los demás buscando y preguntando… Resulta que el niño se confundió y le dio la mano a una señora diferente. Al final, todo quedó como un susto, a las horas nos reíamos por como nos teníamos que ver desde fuera buscando al niño pero en el momento que pasó, todos estábamos muy histéricos.

Redacción 3

Narración con elementos misteriosos o mágicos (CCBB 2014-2015)

 Joaquín Cañete:

Estaba en mi cuarto y veía mi reloj que  marcaba las 5:30 a.m. Mientras veía mi reloj se escuchaban unos rasguños en mi puerta, los sonidos de los rasguños eran de un animal. El sonido paró unos minutos. 

Después vi mi picaporte moviéndose como si alguien lo intentase abrir. Así que me escondí debajo de mis sábanas asustado pensando que podía hacer,Entonces empezó a sonar unos ruidos como si fuera unos llantos. De repente sentí la sensación de quedarme paralizado, de pronto algo tomó mi brazo, lo cogió con tanta fuerza que se escuchó un “CRACK”. Desperté del susto y con el corazón latiendo fuerte, miré mi reloj, cuando lo vi me quedé mudo. El reloj marcaba las 5:29 a.m.

Edurne García:

 Una tarde de verano quedé con un amigo en el mismo sitio de siempre. 

Estábamos viendo el móvil y riéndonos de nosotros mismos, cuando de repente, oímos un simple “Hola”. Había sido un niño, inmediatamente nos giramos para ver quién era, pero… ¡No había nadie! Nos miramos para confirmar que los dos lo habíamos escuchado, y sí, los dos oímos ese “Hola” provinente de un niño. No parábamos de mirar atrás a ver si el niño que nos saludó se asomaba. 

De repente pasó un hombre y yo inmediatamente le dije: “Hola, ¿Eres tú quién nos ha hablado?” El hombre dijo que no y se fue. Era obvio que no fue él, ya que se trataba de la voz de un niño. Vosotros os preguntaréis ¿Y si el niño se fue corriendo? Pero no porque se hubiese escuchado algo.

Nerea Martínez:

Estaba durmiendo cuando de repente escuché como alguien cogía una bolsa de plástico y la apretaba muy flojo, me desperté muy rápidamente diciendo el nombre de Lis, mi perrita. Pero no estaba allí ni la perrita ni nadie.

Cerré la ventana pensando que sería el aire. Me volví a dormir y de repente volvió a sonar el ruido de la bolsa, pero un poco más fuerte, me asusté mucho porque no creía que sin haber nadie en la habitación, la bolsa hiciera ruido. Pasaron como veinte minutos cuando me volví a dormir y volvió a sonar la bolsa, como si la estuvieran aplastando, me desperté muy asustada y no se me ocurrió nada más que preguntar, ¿qué me quieres decir?. Desde que hice esta pregunta, no volvió a sonar más la bolsa.

Isaac Pino:

Era fin de semana, estaba con mis abuelos y mi padre. Estaba en un parque al lado de la casa de mis abuelos y en el camino a casa yo me fui antes solo porque como no había mucho tráfico me dejaban ir solo.

En la mitad del camino había un piso abandonado con unas escaleras enormes, yo entré por la puerta que estaba cerrada y por debajo tenía un vidrio roto. Entré antes de que mi padre o mis abuelos se fueran a casa.

Yo en el momento que escuchaba  la voz de mis abuelos, estaba en el segundo piso en el segundo piso, no había luz y había muchos grafitis satánicos, extravagantes y raros.  En uno ponía: “Cristian es gay”.  Pero no era relevante, no sabía quién era ese chico. En el sitio que ponía “Cristian es…” había un cuchillo con sangre. En ese momento mis abuelos gritaron mi nombre.

Alexis Proaño:

Un día había en mi habitación un conejo blanco, que intenté coger para verlo pero se escapó. Mis padres estaban mirando una película, sin embargo no se enteraron de la presencia del conejo.

Al día siguiente tuve miedo porque no se encontraba el conejo y por lo visto nadie entró en mi casa. El conejo era un asesino de color azul, que estaba en el armario escondido y mis padres no estaban en casa porque estaban trabajando.

Al final quise ver qué pasó en la habitación por un sonido, como si alguien estuviese en la habitación, como si alguien estuviese saltando en un armario. Yo intenté mirar qué pasó y me encontré al conejo, y por suerte corrí y me escapé, gritando, asustado, con ganas de llamar a mis padres y así acabó.

Cristian Sánchez:

Hace tiempo, cuando yo tenía siete años y mi abuelo estaba enfermo, nos quedamos una semana en su casa para hacerle compañía o por si le pasaba algo.

En esa época no sabía lo que pasaba y solo me interesaba jugar, pero sabía que pasaba algo. Lo raro es que tres días antes de que mi abuelo muriera tenía pesadillas muy raras y soñaba con mi abuela que murió bastante más pronto que mi abuelo. Casi todos los sueños eran iguales. Todo empezaba en la casa de mi abuelo, me despertaba e iba a buscar algo de comer y mi abuela estaba sentada en el comedor, en el pasillo que iba a la cocina. Cuando yo pasaba se hacía más largo hasta el punto de no poder llegar a la cocida, hasta que una presencia de color blanco corría hacia mí y me despertaba. Entonces yo me despertaba asustado en la habitación de mi padre. 

El ultimo día fue el peor, ya que horas después de que mi abuelo falleciera tuve el mismo sueño pero los que estaban sentados en el comedor eran mi abuelo y mi abuela y cuando pasé por el pasillo el hombre o presencia era de color rojo. Entonces el perro empezó a ladrar de golpe en una esquina y me fui corriendo otra vez a la habitación de mis padres, y fue la última vez que estuve en la casa de mi abuelo.

Andrea Sorroche:

Todo sucedió una noche, a finales de verano. Eran las tres de la mañana, teníamos persianas, ventanas y puertas cerradas. 

Estábamos viendo vídeos en la televisión, cabe decir que en la sala solo éramos tres personas, de repente algo cayó en medio de la sala, por un momento nos quedamos parados, mirándonos entre nosotros. 

Cuando por fin reaccionamos de lo que había pasado, no dábamos crédito, no tenía sentido. De la nada apareció una lima partida por la mitad, uno de los chicos se puso muy nervioso, se puso a llorar, no sabíamos qué hacer ni qué decir, simplemente nos mirábamos en silencio. ¿De dónde había aparecido esa lima? Estábamos muy asustados,pensábamos que era una broma de unos de los que estaban allí pero por la reacción de ellos era imposible.