Refugiados y Europa

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Refugiados y Europa

 

Cristina Cerrada, Europa, Seix Barral, Barcelona, 2017, 206 páginas, 18€.

 

 

Cristina Cerrada trata en esta apasionante novela el drama de los refugiados que escapan de la guerra. En la Europa de hoy hay muchas familias como la de Heda. Unas familias que son refugiados en un país extranjero hostil, si el pasado es terrible y el presente incierto, el futuro se presenta como un lugar sin identidad donde un lugar en el que se lucha por volver a ser una persona. Luchan por tener una tierra nueva donde plantar las raíces y crecer para ser felices: “Afuera, el viento golpeará los postigos de las ventanas y hará oscilar el cartel luminoso de la pensión. Europa. Óxido. Luz de neón. Un zumbido eléctrico bajo la constante lluvia. Sentirá tanto odio agolpado en el pecho que le costará respirar”.

En Europa desde hace muchos siglos se suceden los conflictos, este lugar geográfico tiene un correlato objetivo en una pensión, un edificio lleno de habitaciones con vidas cruzadas: “No le gustará, no. Nunca le habrá gustado sentir miedo. Vestir ropa usada. Llevar zapatos viejos. Pero sospechará que nunca dejará de ser lo que es. No podrá. No se lo permitirá. Sería incluso un pecado mortal, pensará. Una iniquidad. Otros habrán muerto. Ella no”.

Las guerras tienen nombres distintos en Europa, pero todas se parecen porque en todas hay verdugos y víctimas. La crueldad humana no parece tener límites, homo homini lupus que dijera Thomas Hobbes parece que la Historia de la da razón. Heda y su familia escapan de la guerra en un país sin nombre pero que podría ser Bosnia, la Alemania nazi, la España franquista, Bosnia, Siria, Irán, … hay tantos nombres en nuestra Historia, que este carácter de innombrable sirve como símbolo de todos los conflictos armados donde población civil muere inocentemente o escapa hacia un incierto futuro: “El rótulo luminoso de la pensión Europa acabará de encenderse. Él jurará en voz tan alta que los demás inquilinos de la pensión lo habrán tenido que oír. Se abalanzará sobre ella. Tirará de Heda hacia sí. Sin fuerza. Aun así, apoyará la cabeza en su regazo y ella enredará los dedos en su cabello y con las manos frías se lo masajeará. Él se dormirá”.

Heda -como las mujeres de la antigüedad griega, del gran teatro de las tragedias marcadas por la Fortuna – verá su vida quebrada, entonces con paso tembloroso entrará en la pesadilla, el trauma psicológico, el daño, el lenguaje de la víctima, el victimario de las circunstancias. Como en los grandes daños la víctima se niega a explicitar lo ocurrido, la novelista juega como en una partida de billar con el lector, la bola negra no cae en el agujero hasta la última página. Esta novela nos recuerda a las grandes novelas de Marguerite Duras: “Las cuatro mujeres se acercaron entre sí. Unas botas golpearon la tarima de entrada al barracón. El primer soldado se llevó a la anciana y a la mujer mayor. Quedaron la chica y ella. Hasta ese momento no había oído su voz. Sin embargo, cuando más tarde comenzaron los gritos, ya no paró de oírla. Durante toda la noche. No la olvidaría jamás, en toda su vida. Esa voz. Aún se despierta por las noches oyéndola”.

Escrita con frases cortas. Una lengua poética. Una sensibilidad a flor de piel. Una forma de capturar la vida que hace que el lector como en la grandes novelas no pueda dejar de leer y se sienta atrapado hasta saber todos los pormenores de la vida de esta familia, de cada uno de sus miembros y por supuesto de su protagonista: la fábrica, la huelga, el hotel y sobre todo el tren. Ese tren que ha marcado a ciento de refugiados, a cientos de víctimas en esta masacre continua que parece ser ese caos desordenado que los historiadores se empecinan en ordenar que es la Historia: “No es más que un chico de su país. O sabe por su miedo. Por los ojos entrecerrados apuntando al suelo. Odio y miedo”.

La novela es muchísimo más interesante en sus silencios, en las cosas que no se dicen, en las elipsis que el lector reconstruye, como le ocurría al teatro donde se explicaban todas las cosas en largos monólogos hasta que aparecieron los rusos y comenzaron a no explicar, a dar por sabidas las cosas, la inteligencia y la sensibilidad del lector hace el resto del trabajo.

  1. A. Aguado

 

 

 

 

 

 

 

 

Sam Savage, “El camí del gos”

La lluita per la vida

 

Sam Savage, “El camí del gos”, Seix Barral, Barcelona, 2016, 150 pàgines 16 €.

 

Sam Savage (Carolina del Sud, EUA, 1940) és un singular professor de filosofia de Yale, pescador de crancs, mecànic de bicicletes i un narrador que busca les claus de la condició humana en els seus relats. La seva última novel·la és una reflexió sobre el temps viscut entre llibres i obres d’art plàstiques.

El protagonista d’aquesta història és un home que mira per la finestra. Un home que com en la pel·lícula d’ Aldred Hitchcock “La finestra indiscreta”, mira per escapar al tedi observant des de la finestra el que passa al seu barri. El nostre protagoniste experimenta el pes de la pèrdua, la mort ronda la seva vida, malgrat això, s’aferra a la vida. El gos de Harold Nivenson ha mort, tothom que té una mascota sap la situació emocional tan difícil que un passa quan la mascota amb la qual convius i manté unes rutines i unes converses mor: “Sempre vaig saber què fer mentre Roy va viure. Un passeig al matí, un tres ràpid al migdia, un passeig llarg a la tarda, sopar a les sis, una volta abans d’anar a dormir: una agenda que era com qui diu un programa existencial. Mai em despertava amb la paralitzant idea de no tenir pla. Quan sortíem junts, Roy solia marxar uns passos per darrere meu, fent parades per aixecar la pota o ensumar alguna cosa, i atrapar-me després en una carrereta; però en un sentit vital més ampli, era jo qui el seguia, era jo qui s’adaptava al seu programa existencial “.

El protagonista perd al gos i reflexiona. Harold Nivenson perd més al seu amic i rival intel·lectual Peter Mainenger. Malgrat que està en un moment de baixada total, però malgrat això la seva lliçó és la de “Carpe diem”, aquesta és la lliçó de vida que sembla donar-nos Sam Savage en la seva novel·la: “Ni tan sols és cert que es neix, es pateix i es mor. Fins i tot això és relat excessiu. La veritat és que tots els dies surt el sol i es posa. No hi ha temps per trobar la suma de la nostra bogeria. Segueixo viu “.

Com a artista plàstic el protagonista d’aquesta història analitza el món de la pintura i tot el que el que l’envolta per això als amants del món artístic gaudiran amb els raonaments d’aquest personatge que juga en un territori propi, aferrat a aquesta activitat individual i creativa, tan propera a la bogeria o al punt de vista fora de la quotidianitat: “Van Gogh va pintar alguns dels seus millors quadres després de tornar-se boig”.

El protagonista d’aquest llibre ens commou sempre amb la seva lliçó d’humanitat, que acosta la novel·la a manual d’autoajuda: “a la nevera, aquest matí, sota l’imant que subjectava la foto de Diamond, que he tirat: el secret de la felicitat és no entristir pel passat ni preocupar-se pel futur, no donar-li voltes a l’ahir ni atabalar pel matí, no avançar-se als problemes, sinó viure el moment present d’una manera savi i sincer “. Francament hem gaudit de la lectura d’una novel·la que ens apropa a la vellesa, a la mort, a la pintura, a la bogeria i a al valor d’una mascota com a guia en l’existència d’un ésser humà.

  1. A. Aguado

 

Sam Savage, “El camino del perro”

La lucha por la vida

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Sam Savage, “El camino del perro”, Seix Barral, Barcelona, 2016, 150 páginas, 16 €.

 

Sam Savage (Carolina del Sur, USA, 1940) es un singular profesor de filosofía de Yale, pescador de cangrejos, mecánico de bicicletas y un narrador que busca las claves de la condición humana en sus relatos. Su última novela es una reflexión sobre el tiempo vivido entre libros y obras de arte plásticas.

El protagonista de esta historia es un hombre que mira por la ventana. Un hombre que como en la película de Aldred Hitchcock “La ventana indiscreta”, mira para escapar al tedio observando desde la ventana lo que ocurre en su barrio. Nuestro protagonistas experimenta el peso de la pérdida, la muerte ronda su vida, pese a ello, se aferra a la vida. El perro de Harold Nivenson ha muerto, todo el mundo que tiene una mascota sabe la situación emocional tan difícil que uno pasa cuando la mascota con la que convive y mantiene unas rutinas y unas conversaciones muere: “Siempre supe qué hacer mientras Roy vivió. Un paseo por la mañana, un pis rápido a mediodía, un paseo largo por la tarde, cena a las seis, una vuelta a la manzana antes de acostarnos: una agenda que era como quien dice un programa existencial. Nunca me despertaba con la paralizante idea de no tener plan. Cuando salíamos juntos, Roy solía marchar unos pasos por detrás de mí, haciendo paradas para levantar la pata u olfatear algo, y alcanzarme luego en una carrerita; pero en un sentido vital más amplio, era yo quien lo seguía, era yo quien se adaptaba a su programa existencial”.

El protagonista ya madero pierde al perro y reflexiona. Harold Nivenson pierde además a su amigo y rival intelectual Peter Mainenger. Vamos que está en un momento de bajón total, pero pese a ello su lección es la de “Carpe diem”, esta es la lección de vida que parece darnos Sam Savage en su novela: “Ni siquiera es cierto que se nace, se sufre y se muere. Incluso eso es relato excesivo. Lo cierto es que todos los días sale el sol y se pone. No hay tiempo para hallar la suma de nuestra locura. Sigo vivo”.

En tanto que artista plástico el protagonista de esta histórica analiza el mundo de la pintura y todo lo que lo que lo rodea por eso a los amantes del mundo artístico disfrutarán con los razonamientos de este personaje que juega en un territorio propio, aferrado a esta actividad individual y creativa, tan cercana a la locura o al punto de vista fuera de lo cotidiano: “Van Gogh pintó algunos de sus mejores cuadros después de volverse loco”.

El protagonista de este libro nos conmueve siempre con su lecciones de humanidad, que acercan la novela a manual de autoayuda: “En el frigorífico, esta mañana, bajo el imán que sujetaba la foto de Diamond, que he tirado: el secreto de la felicidad es no entristecerse por el pasado ni preocuparse por el futuro, no darle vueltas al ayer ni agobiarse por el mañana, no adelantarse a los problemas, sino vivir el momento presente de un modo sabio y sincero”. Francamente hemos disfrutado de la lectura de una novela que nos acerca a la vejez, a la muerte, a la pintura, a la locura y a al valor de una mascota como guía en la existencia de un ser humano.

  1. A. Aguado

Paula Hawkins, “La Noia del tren”,

 

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La noia del tren

 

Paula Hawkins, “La Noia del tren”, Editorial Planeta, Barcelona, 2016, 493 pàgines, 20 €.

 

Tres dones, dos homes, dos nadons, moltes dosis d’intriga, sorpresa, suspens, pensaments focalitzats en el punt de vista femení i, per descomptat, un cadàver: tot això és “La noia del tren”. Un thriller psicològic que ens atrapa des de l’inici.

L’epopeia d’una perdedora, una desocupada alcohòlica capaç de reinventar-se, aquesta és la clau de l’èxit d’aquesta prodigiosa novel·la.

La indústria del cinema no ha perdut el temps i la Universal Pictures ha adaptat la novel·la a guió cinematogràfic, però entre la novel·la i la pel·lícula, nosaltres sempre ens quedarem amb l’original. Encara que establir aquest tipus de comparacions sempre és perdre el temps, perquè hi ha públic per als dos sectors. Res més gratificant per a la nostra vida de lectors de donar rostre a cada personatge i al cadàver de Megan Hipwell.

Paula Hawkins és una periodista econòmica, com el seu pare, que va deixar l’actualitat de la borsa per centrar-se en la literatura, ara escriu històries que atrapen als seus lectors com la mel a les mosques. Paula Hawhins com Jane Austen aporten a la literatura la manera tan especial de veure el món d’una dona compromesa amb la imaginació com Mary Shelley i la intel·ligència i la sensualitat de Marguerite Dures. No sabem si hi ha una literatura femenina o masculina, el que sí sabem és que sí que hi ha la bona liteatura i com Miguel de Cervantes predicava cal buscar la naturalitat i les ganes decontar perquè el lector entri en la novel·la com un personatge més. Llegir novel·les com “La noia del tren” ens tornen a la literatura que ens fa gaudir per la història que s’explica. Quantes obres de literatura hem llegit que no compten res, només és un exercici lingüístic de l’autor, molt bo, però buit com un pou sense aigua, no deixa de ser un pou, però no serveix per a res perquè no té aigua. Ja Lope de Vega va definir la bona literatura com aquella que li agrada al públic consumidor, ja que ho paga la plebs donem-li gust. No em faria res tornar a llegir “La noia del tren”, una d’aquelles tardes en què el sol encara il·lumina la meva butaca de lectura.

  1. A. Aguado

Paula Hawkins, “La Chica del tren”

 

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La chica del tren

 

Paula Hawkins, “La Chica del tren”, Editorial Planeta, Barcelona, 2016, 493 páginas, 20€.

 

Tres mujeres, dos hombres, dos bebé, muchas dosis de intriga, sorpresa, suspense, pensamientos focalizados en el punto de vista femenino y ,por supuesto, un cadáver: todo esto es “La chica del tren”. Un thriller psicológico que nos atrapa desde el inicio: “Una por la pena, dos por la alegría, tres por una chica. Tres por una chica. Me he quedado atascada en el tres, soy incapaz de seguir. Tengo la cabeza llena de ruidos y la boca llena de sangre”.

La epopeya de una perdedora, una desempleada alcohólica capaz de reinventarse, esa es la clave del éxito de esta prodigiosa novela: “Mi madre solía decirme que tenía una imagianación hiperactiva”.

La industria del cine no ha perdido el tiempo y la Universal Pictures ha adaptado la novela a guión cinematográfico, pero entre la novela y la película, nosotros siempre nos quedaremos con el original. Aunque establecer este tipo de compraciones siempre es perder el tiempo, porque hay público para los dos sectores. Nada más gratificante para nuestra vida de lectores que dar rostro a cada personaje y al cadáver de Megan Hipwell: “llevo tres más en la bolsa de plástico que descansa a mis pies. Es viernes, asíq eue tengo paor qué sentirme culpable”.

Paula Hawkins es una periodista económica, como su padre, que dejó la actualidad de la bolsa para centrearse en la literatura, ahora escribe historias que atrapan a sus lectores como la miel a las moscas. Paula Hawhins como Jane Austen aporta a la literatura la menera tan especial de ver el mundo de una mujer comprometida con la imaginación como Mary Shelley y la inteligencia y la sensualidad de Marguerite Duras: “El tren frena. Estamos casi delante de la casa de Jess y Jason, pero no puedo ver nada por la ventana porque hay demasiada gente en medio. Me pregunto si estarán en casa y si él ya se ha enterado y se ha marchado, o si todavía está viviendo una vida que es una menteira”.

Una de las grandes virtudes de la novela es su agilidad a la hora de ser leída, es una novela guepardo, nada que ver con esos mamotretos lentos como ferrocarriles de carga: “Por el amor de Dios. Rachel, ¡qué coño pasa contigo? Ya he tenido bastante, ¿lo entiendes? Me acabo de pasar una hora en el coche buscándote… Ella pensaba que ibas a…Pensaba que… Ya no sé qué puedo hacer para que no llame a la policía. Déjanos en paz. Deja de llamarme, deja de venir a casa, déjanos en paz de una vez. No quiero contigo, no quiero verte, no quiero que te acerques a mi familia”.

No sabemos si existe una literatura femenina o masculina, lo que sí sabemos es que sí existe la buena liteatura y como Miguel de Cervantes predicaba hay que buscar la naturalidad y las ganas decontar para que el lector entre en la novela como un personaje más. Leer novelas como “La chica del tren” nos devuelven a la literatura que nos hace disfrutar por la historia que se cuenta. ¿Cuántas obras de literatura hemos leído que no cuentan nada, sólo es un ejercicio lingüístico del autor, muy bueno, pero vacío como un pozo sin agua, no deja de ser un pozo, pero no sirve para nada porque no tiene agua. Ya Lope de Vega definió la buena literatura como aquella que le gusta al público consumidor, pues lo paga el vulgo démosle gusto. No me importaría volver a leer “La chica del tren”, una de esas tardes en las que el sol todavía ilumina mi butaca de lectura.

  1. A. Aguado

Confesiones de un director de cine

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Confesiones de un director de cine

 

 

Manuel Gutiérrez Aragón, “A los actores”, Anagrama, Barcelona, 2015, 164 páginas, 10€.

 

Manuel Gutiérrez Aragón es un cántabro nacido en el año 1942 que ha dedicado su vida al cine. Estos días de final del verano es noticia porque presenta no una película, sino un libro: “A los actores”, se trata de un dietario, ensayo, memorias… todo en uno.

Un libro fascinante, sorprendente, profundo y muy ameno, que a poco que te interese el mundo del cine te atrapa, a poco que te sientas traído por el teatro te seduce como espectador. Si formas parte de la farándula su lectura es imprescindible. El libro nos descubre el mundo sentimental de un intelectual lúcido que mira hacia atrás en su carrera como director de cine, un mundo que le ayudó a estructurar la realidad y el mundo, a verse desde fuera de sí mismo.

El inicio de un libro marca el tono, muestra el camino, la línea a seguir: “Todas las mañana de domingo iba hain falta hasta la esquina de la Plaza Mayor de Torrelavega en la que mostraban los fotocromos de la película de riguroso estreno. Las películas no se conocían por el nombre de su director, sino por el de sus intérpretes”.

El mundo del cine ha cambiado mucho desde sus orígenes documentalistas de los hermanos Lumière y en ocasiones lo fundamental son los actores y en otras los directores, por no hablar de los equipos de producción y postproducción. En los recuerdos de Manuel Gutiérrez Aragón el cine de la infancia está ligado al domingo y su fascinación por los actores: Ava Gardner, Audrey Hepbur o Marilyn: “íbamos al cine los domingos, día de película de estreno. Normalmente al Coliseum Garcilaso, que también era teatro. Mi abuela y mi tía abuela tenían las butacas fijas, reservadas, de un domingo a otro, igual que los reclinatorios en la iglesia parroquial”.

Personajes como Luis Carandell, Lola Gaos, Adolfo Marsillach, Fernando Rey, Berlanga,… pasean por estas páginas de la memoria cultural más reciente, aparecen y desaparecen fruto del capricho de unos apuntes, como tomas de escenas rodadas en momentos distintos, tienen descartes y trozos válidos. Como dice el autor de este libro “todo recuerdo es un montaje, un producto editado”.

El director analiza los tipos de directores que se ha encontrado por el camino, a saber: los que utilizan a los actores como un instrumento para llegar a expresar emociones y aquellos que por el lado contrario tienen pánico a los actores y lo apuestan todo a la una máquina cinematográfica. Otros se pierden en el trabajo de mesa y otros que ni ensayan como dicen que hacía Ford y los hay que interpretan ellos para que los actores sepan la forma en que ellos quieren ese personaje. En el fondo los dos tratan de las emociones y los sentimientos.

Las cuestiones en torno a las diferencias entre el actor cuando está ante una cámara o en un teatro frente a un público también son objeto de análisis en el libro, además de las relaciones del director con los actores con los que ha trabajado: Óscar Jaenada, José Coronado, Ana de Armas, Álex González, Clara Lago,Juan Diego Botto, Marta Etura, Emma Suárez, Juan Luis Galiardo, Alfredo Landa, Sílvia Munt, Ángela Molina, Fernando Fernán Gómez, José Sacristán, Juanjo Puigcorbé, Imanol Arias, Ana Belén o José Luis López Vázquez.

“El actor de cine debe contentarse con decir su texto. Renunciar a demostrar que lo ha comprendido. No actuar, no explicar. Ser en lugar de parecer”. El libro está repleto de reflexiones que se prestan al debate entre los actores en su proceso con el personaje al cual interpretan, en un desarrollo de interiorización que tiene más o menos capas. Manuel Gutiérrez Aragón con “A los actores” nos regala una parte del la historia sentimental de nuestro cine y al mismo tiempo una reflexión para todos aquellas personas que pretenda de una forma amateur o profesional interpretan a un personaje de ficción, derrumbando las fronteras entre realudida y sueño.

  1. A. Aguado

 

L’enfonsament del Titanic

 

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La tragèdia i l’esperança

 

H.M. Enzensberger, “L’enfonsament del Titanic”, Anagrama, Barcelona, ​​205, 97 pàgines, 10 €.

 

 

Les tragèdies han inspirat els creadors, de fet inspiren els nostres mitjans de comunicació, no hi ha informatius que no continguin una bomba, un atemptat, un accident fatídic, una guerra, una tensió social, un conflicte entre dues forces que es colpegen fins a la mort, la tragèdia està present en cada esmorzar, durant tota la vida. De les runes de qualsevol desastre els artistes han construït, del desastre l’artista fa bandera fins a construir una obra que serveix de metàfora, en aquest cas el naufragi del Titanic va servir a HM Enzensberger (Baviera, 1929) per construir un llibre ple de cants i poemes, el propòsit era reflexionar des de la bellesa sobre la condició humana. El desastre serveix com a correlat objectiu de qualsevol projecte humà condemnat a la seva desaparició a la seva petita tragèdia quotidiana, condemnat a desaparèixer sota la llei de les transformació de la matèria, però malgrat tots els desastres i catàstrofes l’ésser humà no baixa els braços i abandona el joc. És de tots els animals el que millor ha sabut adaptar-se al medi canviant, l’ésser humà segueix nedant en aquest gran oceà de l’existència.

HM Enzensberger és un dels agitadors intel·lectuals del nostre temps, ha fundat i dirigit revistes culturals en què ha intentat debatre sobre les idees del nostre temps, d’alguna manera és un poeta relativista que veu la Història de la humanitat com un fenòmen de crisi inevitable, la crisi i la tragèdia ens acompanyen com el luxe i la misèria. La idea de construir el vaixell més gran del món venia de la competència per aconseguir el rendiment major del viatge per l’Atlàntic, mercaderies i persones: el negoci dels immigrants. Quatre xemeneies, ascensors, grans salons, tres-cents magatzems del casc i 15.000 persones treballant en la seva construcció, sis mil sis tones que van sortir d’una drassana de Gran Bretanya.

“L’enfonsament del Titanic” és un llibre de poemes en què el missatge es barreja amb la bellesa de la forma. L’autor d’aquest poemari ha truduït a l’alemany la poesia de César Vallejo i altres poetes llatinoamericans. En aquest poemari la influència d’aquests poetes és visible en tant visió tràgica de la realitat, en encant i la il·lusió per les idees i el desencís i el fracàs dels projectes humans, la realitat llatinoamericana li és molt propera al poeta alemany, tant per la seva experiència vital com pel seu pensament filosòfic en el qual reflexiona sobre la seva realitat. Un dels fils argumentals de fons d’aquest poemari és la Revolució Cubana i la seva posició crítica des de l’esquerra dels seus defectes sobre la llibertat de l’ésser humà. El poemari està ple de metàfora sobre la injustícia, en un joc de símbols i imatges que de vegades estableix les divisions de classe entre els rics anglesos i els pobres irlandesos, els de dalt i els de baix, els rics i les seves excentridades enfront de les necessitats dels que no tenen res. Les classes altes que viatgen per plaer i els immigrants que busquen un futur millor, treball i una realitat plena d’esperança, davant l’atur i la desocupació. En tot cas el poeta triï la figura tràgica del que sembla estar navegant, com el Titanic, a la primeravera de 1912, a la trobada fatídica de l’iceberg perquè succeís el que no era possible que pogués passar en un vaixell estanc.

El poemari va veure la llum el 1980 Anagrama el rescata de l’oblit en la seva col·lecció “Una altra volta de rosca”. Es tracta d’un poemari de 33 cants i 16 poemes, se sent darrere l’ombra allargada de Dante. El lector del poemari no perd en cap cas la vista de la catàstrofe ocorreguda el 14 abril 1912 en enfonsar el transatlàntic més modern creat per l’enginyeria humana fins al moment després de xocar amb un iceberg que va produir que el casc del vaixell s’obrís morint ofegades miler i mig de persones. Es van salvar set-centes. Com si d’un documental es tractés el poeta ens ofereix tot tipus de detalls: el menú de l’última nit, les peces de música tocades per l’orquestra, els jocs en coberta, la destruccuió dels ponts i salvavides, els radiogrames de socors, … tot amb una visió apocalíptica com si volgués avisar-nos que la nostra civilització navega cap al naufragi. El llibre està ple d’idees que ens mouen al desencant tant per la vida com per les ideologies que prometien una realitat que mai es compleix. Tot i els problemes és ser humà té la capacitat d’aprendre de la fatalitat i seguir endavant, tot i la visió apocalíptica hi ha un moment d’esperança en aquest fet voler bracejar i seguir nedant, no abaixar mai els braços i submergir-se voluntàriament en el fons de l’oceà.

Hans Magnus Enzensberger s’ha passat la vida analitzant els processos socials en les seves obres com passa a “El curt estiu de l’anarquia” en què analitzava la vida i mort de Durruti, aportava documents com reportatges, discursos, octavetes, fullets, testimonis, … que ens llancen als lectors moltes preguntes que van més enllà d’una novel·la, com passa a “L’enfonsament del Titanic” que va més enllà del mer reportatge documentalista de la tragèdia nàutica. Hi ha darrere tota una reflexió que ens porta a la investigació lingüística tan depurada i luxosa com la famosa escala de primera classe del Titànic.

La Història alimenta el treball intel·lectual de l’escriptor alemany com passava a “Hammerstein o la tenacitat” on s’acostava a la realitat històrica des de la ficció. Anys després analitzaria la realitat Alemanya moderna a “Josefine i jo” una visió econòmica i els problemes de la cultura contemporània. La Història amb majúscula sempre ha estat la passió del poeta alemany.

En aquest poemari prima tant la narració de la realitat com de la ficció poètica on el vaixell emergeix de les ombres de la nit. La vida viscuda a l’Havana i com a marc intens on el factor emocional porta d’un camp poètic a una introspecció en el subjecte poètic o el “jo” existencial que ens transmet la seva visió de la realitat. El lector arriba a la conclusió que tota innovació comporta una catàstrofe com el Titanic, la vida com un canvi continuo, noves eines, noves teories, noves emocions … a què correspon això?, a l’evolució que ens deixa sense alè. HM Enzensberger no és un poeta a l’ús, sinó que mostra camins nous per a un gènere tan antic com la poesia, com passava a “Els elixirs de la ciència”, a “L’enfonsament del Titanic” apareix tota l’educació sentimental de l’intel·lectual d’esquerres , l’analista de la societat moderna, sempre intentant tenir una postura ètica i moral que tanca el llibre: “per què sangloto i segueixo nedant?”, tot i els desastres l’ésser humà segueix nedant perquè és capaç de transformar-se i aprendre dels fracassos i les catàstrofes.

  1. A. Aguado

Patrick Modiano, “Diumenges d’agost”

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Fotografies, diamants i infidelitats

Patrick Modiano, “Diumenges d’agost”, Anagrama, Barcelona, ​​2015, 162 pàgines, 15 €.

Aquestes és una d’aquelles novel·les on allò que s’oculta, el que no s’explica és tan important com el que s’està explicant. Un s’acaba de construir el trencaclosques al final. Les claus del que t’estan explicant les has de descobrir pel teu compte com a lector. D’aquest novel·lista nascut el 1945 hem llegit novel·les com “Carrer de les Botigues Fosques” Premi Goncourt on ens explicava la vida d’un home sense passat, Guy Roland, i sense memòria. La cosa anava de detectius, com passa en “Diumenges d’agost” l’ombra de la novel·la negra és allargada si s’estén per aquesta novel·la curta, en la qual un diamant, una infidelitat, l’ofici de fotògraf i la vida entesa com un entramat de sensacions captades pels cinc sentits conformen una història que desperta la nostra curiositat de forma paulitina, a poc a poc, com un rellotge de sorra, fins que el pes de la història és tan fort que no podem deixar de llegir-la.

A Patrick Modiano li agrada narrar històries de personatges que viatgen cap al passat després de la pista de cercar les senyes d’identitat del que defineixen, o en aquest cas a la recerca de la felicitat, com passava a “Vila Trista” una novel·la que estava situada en els anys seixanta al segle passat, d’alguna manera la meitat de la història de França està en les pàgines d’aquest novel·lista en les novel·les les coses no són el que aparenten ser.

L’escenari d’aquesta novel·la és un viatge turístic per la geografia francesa, especialment, Niça a l’hivern. França com matèria novel·lable ha ocupat moltes pàgines d’aquest escriptor del que recomanem la seva “Trilogia de l’ocupació” per entendre una mica dels nostres conflictes polítics actuals.

La novel·la té molt de nostàlgia d’un temps perdut com passava a “Al cafè de la joventut perduda” o “l’horizó “, però sempre vista des del costat poètic i melancòlic. L’amor i les seves qüestions morals apareixen per aquestes pàgines, les decisions que hauríem d’haver pres en un moment donat i que no prenem per covardia, marcaran la vida dels seus personatges, la culpa com un escarabat piloter s’arrossega per aquestes pàgines creant una bola gegantina de petits retrets. Al meu entendre no pot haver-hi sinó malentesos entre els lectors de Patric Modiano i les seves novel·les, malentesos que ens acosten a un estat de l’esperit que ens interroga sobre el passat dels personatges i el nostre, sempre intentant escapar de la individualitat per caure en el benestar del sentir general, en el sentir de la multitud, en la qual desaparèixer com un més, sense cridar l’atenció, buscant un estat de felicitat que ens acosti a la mitjania, sense grans passions.

Patrick Modiano ens passeja en aquesta novel·la per l’Hotel Majestic, la pensió Sainte-Anne, el Beach de La Varenne, les ribes del Marne, les platges fluvials dels voltanats de París … tot com fotografies artístiques en sèpia que se’ns van acumulant entre les peripècies de dones com Sylvia Heuraeux i les fotografies que realitza el protagonista d’aquesta novel·la explicada en primera persona.

“Diumenges d’agost” acaba amb les calors de l’estiu en una platja i amb la sensació incerta de trobar la felicitat en el corrent de la vida, com un riu que flueix en el sopor de l’estiu.

  1. A. Aguado

Jesús Ferrero, “Las noches rojas”, Editorial Siruela.

Confesiones de un poeta cosmopolita

 

 

Jesús Ferrero, “Las noches rojas”, Editorial Siruela, Madrid, 2004, 88 páginas, 13 €.

 

 

La noche es el espacio elegido por el novelista y poeta Jesús Ferrero (Zamora, 1953) en el que recitarnos de tú a tú, con la complicidad de la oscuridad. El autor de novelas imprescindibles en la narrativa de los ochenta y de los noventa es un personaje de novela negra, que con su sombrero y gabardina nos recuerda aquellos héroes épicos del cine negro de los años cuarenta y cincuenta. No sólo comparte la estética con los héroes del cine en blanco y negro sino que además utiliza su mejor arma: la ironía. Pareciera que la vida representada en estos versos ejerciera sobre el sujeto poético un gran poder de seducción y a menudo se sorprende atónito contemplando el teatro del mundo.

En un marco vampiresco el sujeto poético inicia un viaje espiritual que le lleva desde Berlín a China pasando por Barcelona en su afán de transmitir al lector lo que hay más allá de las emociones. La forja de un poeta que busca su voz interior, el aprendizaje de la vida, el combate con las ciudades, la búsqueda de un territorio personal íntimo. Temas que están urdidos con unos elementos que dan ritmo interno al poemario: el dolor, la violencia, la muerte y los sueños.

No es la primera vez que Jesús Ferrero se adentra por los caminos del verso; ya había publicado dos poemarios en los años ochenta, con lo que de hecho en sus novelas hay un sustrato poético que envuelve siempre la narración. Jesús Ferrero nos hace sentir todo el peso de la existencia y toda la responsabilidad de la imaginación humana, adentrándonos en claridades cada vez más hondas. En este poemario, el sujeto poético habla con la conciencia puesta en los labios para crear una complicidad con el lector a modo de telaraña, un tejido construido con los hilos de la sensibilidad de un maestro de la palabra: “Hay un silencio expectante,/ hay una sonrisa en el aire/ que incita a vivir/ y que se siente en la piel/ como un leve estremecimiento./ Los tranvías circulan muy despacio,/ las miradas se cruzan silenciosas./ La hora más roja es también la más suave/ y el aire sabe a cerveza y carmín”.

Jesús Ferrero cursó estudios de bachillerato en Zumárraga y Pamplona y universitarios en París, en cuya Escuela de Altos Estudios se graduó en Historia Antigua referida al mundo griego. En 1980 escribió la novela “Bélver Yin”, y en 1982 obtuvo, con Salvador Espriu, el premio Ciudad de Barcelona de narrativa. Después vino “Opium” y así hasta completar una carrera brillante en la narrativa de finales de siglo. Como a Jaime Gil de Biedma, la peripecia vital acompaña al poeta y sin duda los poemas están escritos con una reflexión mayor que la prosa. Así “Río Amarillo” su primer poemario fue comenzado en Montreal en 1976 y concluido en Barcelona diez años después. De su primer poemario siempre releo “Confesiones de una concubina”, uno puede permitirse el lujo de la relectura cuando la palabra del poeta nos incita a descubrir un lado oculto de la realidad.

Ferrero, se dirige a un tipo de lector que busca establecer una verdadera relación con el texto, un verdadero diálogo, lleno de silencios y jalonado por una implacable reflexión a la manera de los sabios antiguos. Los libros del creador de “El secreto de los dioses” construyen una propuesta literaria tan perversa como rigurosa, que recrea, con ironía e inusual fuerza de convicción las visiones de la tradición hermética, desde antiguo vinculadas a nuestro estupor ante el eterno misterio de la existencia. A la manera de los poetas orientales, Jesús Ferrero busca en la esencialidad de una lírica narrativa las fuentes del conocimiento espiritual.

“Las noches rojas” ha obtenido el último Premio Barcarola entregado por la revista del mismo nombre. El libro está escrito a la manera de una autobiografía, y la geografía existencial marca esta poesía de la experiencia que parte de una anécdota para construir diecinueve historias que atrapan al lector y dan sentido estructural al conjunto. El viaje a la deriva, el amor, el arrebato místico y el color rojo como revelación: formas de la trasgresión proyectándose hacia la memoria: “¿Estamos solos en una noche/ llena de galaxias que se devoran/ como el olvido/ y la memoria?”.

Si considerásemos el plano puramente mental como un espejo en el que se refleja nuestro mundo y viceversa, nos hallaríamos ante una operación especular en las antípodas del esperpento. Pues no se trata de ver el mundo desde un espejo altamente deformante, sino de verlo a través de un espejo tan complejo y tan preciso que, de pronto, las cosas más que aparecer deformadas se muestran a nosotros en toda su complejidad íntima, en toda su locura molecular, en toda su interioridad geométrica, matemática y también métrica. Perder, precipitarse, equivocarse mil veces. Encarnar sin proponérselo esa quebradiza autoridad que depara la experiencia de un viajero impenitente, tanto por el mundo exterior como por los mundos interiores. Esta preocupación por el equilibrio entre la vida interior y la exterior le viene al autor de “Débora Blenn” por la fascinación que siempre ha ejercido en su persona el exotismo oriental. La noche y el color rojo son dos fuentes de obsesiones para un personaje noctámbulo que se deja llevar por la Estrella Polar y busca su alma en hoteles, jardines y en los más extraños senderos de los sueños.

Quien busque la palabra por la palabra o el adjetivo que mate los versos de “Las noches rojas” no encontrará más que la tradición anglosajona de la poesía que cuenta, no que describe. Hay amores, intrigas, sucesos fantásticos, traiciones feroces castigos,… todo ello en versos excelentes.

  1. A. Aguado

 

 

Carme Riera, “Te deix, amor, la mar com a Penyora” 40 aniversari

40 aniversari de “Te deix, amor, la mar com a Penyora

 

 

Carme Riera, “Te deix, amor, la mar com a Penyora”, Edicions62, Barcelona, ​​2015, 127 pàgines, 14 €.

 

 

 

Carme Riera (Palma de Mallorca, 1948) és una de les escriptores catalanes de culte entre molts joves poetes i aficionats a la bona literatura. Molts hem passat per les seves classes de poesia contemporània a la Universitat Autònoma de Barcelona. Es va donar a conèixer amb un el seu primer llibre de contes que avui compleix quaranta anys de la seva aparició el 1975. En una Espanya en ple canvi va aportar un aire fresc a la literatura catalana, la clau del seu èxit està en què va saber commoure els seus lectors, perquè escrivia i segueix escrivint des del cor: “Des d´aquí, des de la meva finestra, no puc vuere la mar. Només uns niguls de mal color, desfent-se, i la punta d´agulla del temple del Tibidabo. Res de bo. Cases de pisos. Altres i lletges, amb flors esmorteïdes als balcons i veles grogues rostides pel sol.”

Carme Riera utilitza molt dels mecanisme de la poesia per escriure narrativa, ella que és una especialista en poetes com Jaime Gil de Biedma s’analitza a si mateixa per ensenyar als altres naturalesa de la condició femenina, amb uns narradors plens de sentit i sensibilitat: “Coagulada a redols, endurida. Però l´enyor. L´enyor només pequè, en vuer-la, pens que tu restes a l´altra banda i que de mar a mar, de riba a riba, hi ha menys camí que de ciutat a ciutat.”

Quaranta anys després he tornat a llegir aquests disset contes en l’edició especial commemorativa amb la mateixa intensitat i minuciositat que la primera vegada, el llibre està dividit en tres blocs que recullen històries breus a mig camí entre el realisme brut i la imaginació d’una dona en la vida de la qual sempre està present el mar, com a metàfora “manriqueña i machadiana” i com a marc poètic d’una realitat que se serveix en petites dosis, petites càpsules per entregues i que tenen la virtut de portar els lectors pels camins de l’emoció. “Tenia quinze anys –una cançó del Dúo Dinámico, el conjunt de moda, parlava de nines tendres com flors i tu, per fer-me enrabiar, la cantaves-. Tenia quinze anys, i ells foren, en part, la causa del nostre trencament.”

L’escriptora es despulla en aquestes històries que van ser escrites entre 1971 i 1974 encara que van ser publicades l’any en què Espanya va entrar en una transició que va portar el país a la democràcia i a un sistema de llibertats de què gaudim ara, després de quaranta anys de dictadura franquista i repressió policial. Estem davant la narrativa d’una dona que ha viscut des de la por i el dolor. La seva prosa beu al cor profund de la nit, aquest terreny sentimental s’estén sobre la seva vida com una manta que la tapa fins als genolls. Aquestes primeres històries ens responen a les preguntes: Qui és Carme Riera? D’on ve Carme Riera?: “jo et vaig contestar –me´n faig creus, de la meva sinceritat- que sempre mirava així quan algú em criadava l´atenció…Anava descobrint el món de la mateixa manera que l´amor em descobria a mi per fer-me seva…les platges desertes, les nits de les nostres imaginàries cites, i l´amor per damunt de tot, l´amor de què mai, per aquella època, no parlàvem…Quan acabà el tinglado-la veu apegalosa del director va declarar “en nombre del Jefe del Estado” obert el curs- vaig pensar que a la fi podria contemplar-te de prop.”

Quins misteris s’amaguen sota la seva aparença de dona lectora, professora, crítica i narradora rebel i compromesa amb Catalunya? La seva dilatada trajectòria en el món de la creació i la crítica literària tanca les respostes. En els seus llibres repassa el temps en què li ha tocat viure, el temps en què hem viscut tota una generació de lectors de les seves obres, obres que hem fet les nostres on hem viscut i ens han marcat la nostra pròpia existència de lectors, d’alguna manera les seves històries tenen la nostra ànima. I al costat dels llibres de la nostra biblioteca i la seva, en un pis al qual hi vam ser fa ja molts anys per fer-li una entrevista per Diari de Terrassa, una llar plena de fotografies de l’escriptora i caixes de totes les mides i colors, exposades per totes les estances. L’escriptora a través dels seus personatges femenins se’ns presenta com una supervivent en un món hostil. En aquest món de decepcions de tant en tant una llum: “Cap a final de curs, quan vaig començar a sortir amb aquell estudiant de Medicina que arribà a Ciutat des del País Basc perseguit per la policia…Una nit vaig escriure´t una carta llarguíssima, mescla de confidència i confessió, en què s´esbucava definitivament la meva adolescència… Exposicions. Festivals de la Nova Cançó. (En Raimon, camisa arromangada, un matí glorios a l´Institut Químic de Sarrià- el Sarrià d´en Foix i na Gertrudis-. Actuacions dels Setze Jutges: Guillermines catòliques encara, i sentimentals; Serrats infantils i creients…) Llibres llegits que altres havien recomenant…Reunions organitzades per les CCOO i pel PSUC. Besos d´altres llavis, frec d´altres mans…”

L’escriptora es despulla totalment ens ensenya les vides que s’amaguen darrere de la seva. Unes vides que s’inicien a l’amor, al llenguatge, al misteri de la vida, l’insomni és un dels companys de molts escriptors com una garantia de veritat. En els seus relats Carme Riera buscava la veritat, l’autèntic, el jo interior. L’autenticitat va lligada al dolor de descobrir les relacions socials. Els relats estan plens de reflexions sobre la vida com un mecanisme imprevisible i pervers: “El cel, des d´aquest balcó del carrer de l´Almudaina, i en aquesta hora, és sempre gris, de mig dol, gris marenga, usat, quasi ranci.”

Al final el lector descobreix que escriure i comprendre el sentit de la vida és un procés de patiment humà en primer lloc, i després, creatiu. Vivim en temps d’una simplificació massificadora, de manera que la inquietud és el més alt sentiment i quan parlem de sentiments Carme Riera és una autoritat.

  1. A. Aguado