Random House

La espantosa intimidad de Javier Cercas

 

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Javier Cercas, El monarca de las sombras, editorial Random House, 2016,281 páginas, 20€.

He aquí la mayor batalla de la historia de España. Durante ciento quince días con sus  noches del verano y el otoño de 1938, doscientos cincuenta mil hombres lucharon sin cuartel a lo largo y ancho de un territorio yermo, inhóspito y agreste que se extiende en la margen derecha del río Ebro a su paso por el sur de Cataluña”. Este es el punto de partida sobre esta novela sobre la Guerra Civil Española 1936-1939, tres años de guerra donde los españoles se mataban unos a otros, amigos contra enemigos, amigos contra amigos, padres contra hijos e hijos contra padres. Como en cualquier guerra civil el color rojo de la muerte se extendió por toda la piel de toro.

Javier Cercas (1962) un escritor de historias sobresalientes, de esas que perviven en la memoria de sus lectores. Reconstruye minuciosamente un mundo que nos explica enigmas del presente a través de un personaje a medio camino entre la realidad y la ficción. Las novelas de Javier Cercas siempre tienen una frontera entre el presente y el pasado, como en la novelas de Miguel  de Cervantes que transitan entre la imaginación de los personajes y la realidad en la que viven, de ese choque nace la reflexión del lector.

Así ocurría en Soldados de Salamina una novela que se había leído mucho desde que se publicó y que se seguirá leyendo porque es todo un clásico de nuestro tiempo. Allí descubrimos el juego entre el presente y el pasado al que somete Javier Cercas al lector de sus novelas como si fuese una partida de ajedrez. Toda la novela partía de un soldado republicano que había salvado la vida de un enemigo, de un fascista y Javier Cercas planteaba la historia como una novela negra de los años cuarenta, como un investigación donde se pasaba  del presente y al pasado. Con El monarca de las sombras pasa lo mismo, el punto de partida es otro hecho real de la Guerra Civil Española que atañe a la familia del propio Javier Cercas: uno de los tíos de la madre del propio escritor  se hizo fascista y participó en la Guerra Civil del bando de las tropas de Franco en una unidad de élite como alférez y murió en la batalla del Ebro. La novela es una araña con varias patas: una pata peluda  es la vida de Manuel Mena, otra pata es el presente que intenta explicar la verdad de una familia.

El protagonista de esta novela es Manuel Mena y murió a los diecinueve años en la batalla del Ebro. Fue el 21 de septiembre de 1938, en un pueblo catalán llamado Bot. Javier Cercas asume su pasado con sus contradicciones. El escritor reflexiona, desde el diálogo,  sobre los fantasma de su madre y se interroga como hijo: ¿cómo pudo ocurrir eso en nuestra familia? Javier Cercas busca mostrar la realidad de un adolescente, de un niño,  y sus circunstancias. El escritor se dobla y se desdobla para investigar en su pasado familiar de forma sistémica, le ocurre como Frida Kahlo que se pintaba así mismo de forma obsesiva, como  Marcel Proust va en busca del tiempo vivido y como tantos artistas cuyo tema es el propio artista se mira en el espejo del tiempo para encontrar las raíces y las ramas de ese gran árbol familiar : “ Así descubrió que lo que quedaba de sus antepasados estaba metido en un sarcófago de hierro y cemento”.

Javier Cercas  se introduce en la historia que cuenta en primera persona como conductor de las investigaciones, le da la mano al lector, como si fuese Humphrey Bogart en una película en blanco y negro nos intenta autentificar y justificar la verdad de lo que está contando, es una forma cervantina de buscar verosimilitud. La verosimilitud de un historiador, de la memoria colectiva, de la verdad de nuestro pasado y de la realidad de una familia contada por uno de sus miembros, cuando en realidad todo es ficción, es literatura.

Más allá del sentido lúdico de la literatura,  el lector de las novelas de Javier Cercas abre ventanas a esas casa oscura de nuestro pasado cainítico pintado por Goya tantas veces: “Que tío Manolo no murió por la patria, mamá. Que no murió por defenderte a ti y a tu abuela Carolina y a tu familia. Que murió por nada, porque le engañaron haciéndole creer que defendía sus intereses cuando en realidad defendía los intereses de otros y que estaba jugándose la vida por los suyos cuando en realidad sólo estaba jugándosela por otros. Que murió por culpa de una panda de hijos de puta que envenenaban el cerebro de los niños y los mandaban al matadero”.

Saboreamos la escritura de Javier Cercas en la copa de  la introspección, mordemos la cicuta amarga  de  la mala conciencia como Jaime Gil de Biedma en Las personas del verbo, tocamos  la sutileza de sus páginas, y palpamos centímetro a centímetro su viaje acompañado como don Quijote de su escudero David Trueba, su Sancho Panza particular, del diálogo entre el caballero andante y su escudero nace una de las grandes novelas de  nuestro tiempo que nos ayuda a comprender la complejidad de las cosas simples, en este sentido Javier Cercas nos demuestra una vez más, novela a novela, el poder su verbo.

  1. A. Aguado