Nabokov, Vladimir, Glòria

 

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Nabokov, Vladimir, Glòria, Anagrama, Barcelona, 2017, 262 pàgines, 19’90 euros.

 

 

L’editorial barcelonina Anagrama està publicant tota la producció literària de Vladimir Nabokov (1899-1977), acaba de treure al mercat la novel.la Gloria, una obra que pertany al grup de novel·les de la dècada dels 30 del segle passat. Es tracta d’una obra en la qual s’expliquen els diferents camins zigzaguejants que pren la vida d’un exiliat rus anomenat Martin Edelweiss. Es tracta d’un jove amb una sensibilitat extrema, que l’atrau el món de la màgia, de l’imaginari embolicat en una subtil malenconia.

El protagonista de Gloria va aprendre a edat molt primerenca a controlar les llàgrimes i ocultar les seves emocions, sorprenia als seus mestre. Amb el temps adquireix la passió pel viatge, els trens, llocs i gents que no torna a veure perquè no sent un llaç amb l’entorn, té la condició de l’exiliat, el qual viatge sense rumb. Aquesta és una d’aquelles tendres històries a favor de la bondat humana. El personatge es mou en hotels i l’autor descriu el món que envolta el viatger amb la sensibilitat d’un poeta. Els protagonistes d’aquesta història busquen la felicitat encara que no aconsegueixen atrapar-la perquè la felicitat vola com una papallona i té la consistència d’un floc de neu.

A la primera part del llibre coneixem la situació familiar de l’heroi de Vladimir Nabokov, els seus viatge i els seus anys a la universitat, el seu aprenentatge de l’anglès i la seva relació afectiva amb el passat rus. La paraula exiliat ressona en el llibre, molts dels lectors europeus de Nabokov són exiliat. Els persontages com Sònia, Zilanov, Darwin, l’oncle Henry, Rose o John són personatges que es mouen entre el somni, l’amor i la realitat en la seva lluita per la seva supervivència en una Anglaterra de la qual s’analitzen els seus usos i costums, en una novel·la que està carregada de bona narrativa.

L’exili i el moviment de persones al món és un dels temes centrals dels nostres informatius diaris, això fa que aquesta novel·la aparegui com actual. No tots tenen la sort del protagonista de viure a Suïssa i després estudiar a Cambridge. El que ens apassiona de la lectura és l’anàlisi psicològica dels personatges i l’adjectivació de tot el visual, fent que el lector visqui amb els protagonistes la veritat d’aquesta gran mentida que és la literatura.

  1. A. Aguado

La espantosa intimidad de Javier Cercas

La espantosa intimidad de Javier Cercas

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Javier Cercas, El monarca de las sombras, editorial Random House, 2016,281 páginas, 20€.

 

He aquí la mayor batalla de la historia de España. Durante ciento quince días con sus noches del verano y el otoño de 1938, doscientos cincuenta mil hombres lucharon sin cuartel a lo largo y ancho de un territorio yermo, inhóspito y agreste que se extiende en la margen derecha del río Ebro a su paso por el sur de Cataluña”. Este es el punto de partida sobre esta novela sobre la Guerra Civil Española 1936-1939, tres años de guerra donde los españoles se mataban unos a otros, amigos contra enemigos, amigos contra amigos, padres contra hijos e hijos contra padres. Como en cualquier guerra civil el color rojo de la muerte se extendió por toda la piel de toro.

Javier Cercas (1962) un escritor de historias sobresalientes, de esas que perviven en la memoria de sus lectores. Reconstruye minuciosamente un mundo que nos explica enigmas del presente a través de un personaje a medio camino entre la realidad y la ficción. Las novelas de Javier Cercas siempre tienen una frontera entre el presente y el pasado, como en la novelas de Miguel  de Cervantes que transitan entre la imaginación de los personajes y la realidad en la que viven, de ese choque nace la reflexión del lector.

Así ocurría en Soldados de Salamina una novela que se había leído mucho desde que se publicó y que se seguirá leyendo porque es todo un clásico de nuestro tiempo. Allí descubrimos el juego entre el presente y el pasado al que somete Javier Cercas al lector de sus novelas como si fuese una partida de ajedrez. Toda la novela partía de un soldado republicano que había salvado la vida de un enemigo, de un fascista y Javier Cercas planteaba la historia como una novela negra de los años cuarenta, como un investigación donde se pasaba  del presente y al pasado. Con El monarca de las sombras pasa lo mismo, el punto de partida es otro hecho real de la Guerra Civil Española que atañe a la familia del propio Javier Cercas: uno de los tíos de la madre del propio escritor  se hizo fascista y participó en la Guerra Civil del bando de las tropas de Franco en una unidad de élite como alférez y murió en la batalla del Ebro. La novela es una araña con varias patas: una pata peluda  es la vida de Manuel Mena, otra pata es el presente que intenta explicar la verdad de una familia.

El protagonista de esta novela es Manuel Mena y murió a los diecinueve años en la batalla del Ebro. Fue el 21 de septiembre de 1938, en un pueblo catalán llamado Bot. Javier Cercas asume su pasado con sus contradicciones. El escritor reflexiona, desde el diálogo,  sobre los fantasma de su madre y se interroga como hijo: ¿cómo pudo ocurrir eso en nuestra familia? Javier Cercas busca mostrar la realidad de un adolescente, de un niño,  y sus circunstancias. El escritor se dobla y se desdobla para investigar en su pasado familiar de forma sistémica, le ocurre como Frida Kahlo que se pintaba así mismo de forma obsesiva, como  Marcel Proust va en busca del tiempo vivido y como tantos artistas cuyo tema es el propio artista se mira en el espejo del tiempo para encontrar las raíces y las ramas de ese gran árbol familiar : “ Así descubrió que lo que quedaba de sus antepasados estaba metido en un sarcófago de hierro y cemento”.

Javier Cercas  se introduce en la historia que cuenta en primera persona como conductor de las investigaciones, le da la mano al lector, como si fuese Humphrey Bogart en una película en blanco y negro nos intenta autentificar y justificar la verdad de lo que está contando, es una forma cervantina de buscar verosimilitud. La verosimilitud de un historiador, de la memoria colectiva, de la verdad de nuestro pasado y de la realidad de una familia contada por uno de sus miembros, cuando en realidad todo es ficción, es literatura.

Más allá del sentido lúdico de la literatura,  el lector de las novelas de Javier Cercas abre ventanas a esas casa oscura de nuestro pasado cainítico pintado por Goya tantas veces: “Que tío Manolo no murió por la patria, mamá. Que no murió por defenderte a ti y a tu abuela Carolina y a tu familia. Que murió por nada, porque le engañaron haciéndole creer que defendía sus intereses cuando en realidad defendía los intereses de otros y que estaba jugándose la vida por los suyos cuando en realidad sólo estaba jugándosela por otros. Que murió por culpa de una panda de hijos de puta que envenenaban el cerebro de los niños y los mandaban al matadero”.

Saboreamos la escritura de Javier Cercas en la copa de  la introspección, mordemos la cicuta amarga  de  la mala conciencia como Jaime Gil de Biedma en Las personas del verbo, tocamos  la sutileza de sus páginas, y palpamos centímetro a centímetro su viaje acompañado como don Quijote de su escudero David Trueba, su Sancho Panza particular, del diálogo entre el caballero andante y su escudero nace una de las grandes novelas de  nuestro tiempo que nos ayuda a comprender la complejidad de las cosas simples, en este sentido Javier Cercas nos demuestra una vez más, novela a novela, el poder su verbo.

  1. A. Aguado

Refugiados y Europa

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Refugiados y Europa

 

Cristina Cerrada, Europa, Seix Barral, Barcelona, 2017, 206 páginas, 18€.

 

 

Cristina Cerrada trata en esta apasionante novela el drama de los refugiados que escapan de la guerra. En la Europa de hoy hay muchas familias como la de Heda. Unas familias que son refugiados en un país extranjero hostil, si el pasado es terrible y el presente incierto, el futuro se presenta como un lugar sin identidad donde un lugar en el que se lucha por volver a ser una persona. Luchan por tener una tierra nueva donde plantar las raíces y crecer para ser felices: “Afuera, el viento golpeará los postigos de las ventanas y hará oscilar el cartel luminoso de la pensión. Europa. Óxido. Luz de neón. Un zumbido eléctrico bajo la constante lluvia. Sentirá tanto odio agolpado en el pecho que le costará respirar”.

En Europa desde hace muchos siglos se suceden los conflictos, este lugar geográfico tiene un correlato objetivo en una pensión, un edificio lleno de habitaciones con vidas cruzadas: “No le gustará, no. Nunca le habrá gustado sentir miedo. Vestir ropa usada. Llevar zapatos viejos. Pero sospechará que nunca dejará de ser lo que es. No podrá. No se lo permitirá. Sería incluso un pecado mortal, pensará. Una iniquidad. Otros habrán muerto. Ella no”.

Las guerras tienen nombres distintos en Europa, pero todas se parecen porque en todas hay verdugos y víctimas. La crueldad humana no parece tener límites, homo homini lupus que dijera Thomas Hobbes parece que la Historia de la da razón. Heda y su familia escapan de la guerra en un país sin nombre pero que podría ser Bosnia, la Alemania nazi, la España franquista, Bosnia, Siria, Irán, … hay tantos nombres en nuestra Historia, que este carácter de innombrable sirve como símbolo de todos los conflictos armados donde población civil muere inocentemente o escapa hacia un incierto futuro: “El rótulo luminoso de la pensión Europa acabará de encenderse. Él jurará en voz tan alta que los demás inquilinos de la pensión lo habrán tenido que oír. Se abalanzará sobre ella. Tirará de Heda hacia sí. Sin fuerza. Aun así, apoyará la cabeza en su regazo y ella enredará los dedos en su cabello y con las manos frías se lo masajeará. Él se dormirá”.

Heda -como las mujeres de la antigüedad griega, del gran teatro de las tragedias marcadas por la Fortuna – verá su vida quebrada, entonces con paso tembloroso entrará en la pesadilla, el trauma psicológico, el daño, el lenguaje de la víctima, el victimario de las circunstancias. Como en los grandes daños la víctima se niega a explicitar lo ocurrido, la novelista juega como en una partida de billar con el lector, la bola negra no cae en el agujero hasta la última página. Esta novela nos recuerda a las grandes novelas de Marguerite Duras: “Las cuatro mujeres se acercaron entre sí. Unas botas golpearon la tarima de entrada al barracón. El primer soldado se llevó a la anciana y a la mujer mayor. Quedaron la chica y ella. Hasta ese momento no había oído su voz. Sin embargo, cuando más tarde comenzaron los gritos, ya no paró de oírla. Durante toda la noche. No la olvidaría jamás, en toda su vida. Esa voz. Aún se despierta por las noches oyéndola”.

Escrita con frases cortas. Una lengua poética. Una sensibilidad a flor de piel. Una forma de capturar la vida que hace que el lector como en la grandes novelas no pueda dejar de leer y se sienta atrapado hasta saber todos los pormenores de la vida de esta familia, de cada uno de sus miembros y por supuesto de su protagonista: la fábrica, la huelga, el hotel y sobre todo el tren. Ese tren que ha marcado a ciento de refugiados, a cientos de víctimas en esta masacre continua que parece ser ese caos desordenado que los historiadores se empecinan en ordenar que es la Historia: “No es más que un chico de su país. O sabe por su miedo. Por los ojos entrecerrados apuntando al suelo. Odio y miedo”.

La novela es muchísimo más interesante en sus silencios, en las cosas que no se dicen, en las elipsis que el lector reconstruye, como le ocurría al teatro donde se explicaban todas las cosas en largos monólogos hasta que aparecieron los rusos y comenzaron a no explicar, a dar por sabidas las cosas, la inteligencia y la sensibilidad del lector hace el resto del trabajo.

  1. A. Aguado

 

 

 

 

 

 

 

 

Sam Savage, “El camí del gos”

La lluita per la vida

 

Sam Savage, “El camí del gos”, Seix Barral, Barcelona, 2016, 150 pàgines 16 €.

 

Sam Savage (Carolina del Sud, EUA, 1940) és un singular professor de filosofia de Yale, pescador de crancs, mecànic de bicicletes i un narrador que busca les claus de la condició humana en els seus relats. La seva última novel·la és una reflexió sobre el temps viscut entre llibres i obres d’art plàstiques.

El protagonista d’aquesta història és un home que mira per la finestra. Un home que com en la pel·lícula d’ Aldred Hitchcock “La finestra indiscreta”, mira per escapar al tedi observant des de la finestra el que passa al seu barri. El nostre protagoniste experimenta el pes de la pèrdua, la mort ronda la seva vida, malgrat això, s’aferra a la vida. El gos de Harold Nivenson ha mort, tothom que té una mascota sap la situació emocional tan difícil que un passa quan la mascota amb la qual convius i manté unes rutines i unes converses mor: “Sempre vaig saber què fer mentre Roy va viure. Un passeig al matí, un tres ràpid al migdia, un passeig llarg a la tarda, sopar a les sis, una volta abans d’anar a dormir: una agenda que era com qui diu un programa existencial. Mai em despertava amb la paralitzant idea de no tenir pla. Quan sortíem junts, Roy solia marxar uns passos per darrere meu, fent parades per aixecar la pota o ensumar alguna cosa, i atrapar-me després en una carrereta; però en un sentit vital més ampli, era jo qui el seguia, era jo qui s’adaptava al seu programa existencial “.

El protagonista perd al gos i reflexiona. Harold Nivenson perd més al seu amic i rival intel·lectual Peter Mainenger. Malgrat que està en un moment de baixada total, però malgrat això la seva lliçó és la de “Carpe diem”, aquesta és la lliçó de vida que sembla donar-nos Sam Savage en la seva novel·la: “Ni tan sols és cert que es neix, es pateix i es mor. Fins i tot això és relat excessiu. La veritat és que tots els dies surt el sol i es posa. No hi ha temps per trobar la suma de la nostra bogeria. Segueixo viu “.

Com a artista plàstic el protagonista d’aquesta història analitza el món de la pintura i tot el que el que l’envolta per això als amants del món artístic gaudiran amb els raonaments d’aquest personatge que juga en un territori propi, aferrat a aquesta activitat individual i creativa, tan propera a la bogeria o al punt de vista fora de la quotidianitat: “Van Gogh va pintar alguns dels seus millors quadres després de tornar-se boig”.

El protagonista d’aquest llibre ens commou sempre amb la seva lliçó d’humanitat, que acosta la novel·la a manual d’autoajuda: “a la nevera, aquest matí, sota l’imant que subjectava la foto de Diamond, que he tirat: el secret de la felicitat és no entristir pel passat ni preocupar-se pel futur, no donar-li voltes a l’ahir ni atabalar pel matí, no avançar-se als problemes, sinó viure el moment present d’una manera savi i sincer “. Francament hem gaudit de la lectura d’una novel·la que ens apropa a la vellesa, a la mort, a la pintura, a la bogeria i a al valor d’una mascota com a guia en l’existència d’un ésser humà.

  1. A. Aguado

 

Sam Savage, “El camino del perro”

La lucha por la vida

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Sam Savage, “El camino del perro”, Seix Barral, Barcelona, 2016, 150 páginas, 16 €.

 

Sam Savage (Carolina del Sur, USA, 1940) es un singular profesor de filosofía de Yale, pescador de cangrejos, mecánico de bicicletas y un narrador que busca las claves de la condición humana en sus relatos. Su última novela es una reflexión sobre el tiempo vivido entre libros y obras de arte plásticas.

El protagonista de esta historia es un hombre que mira por la ventana. Un hombre que como en la película de Aldred Hitchcock “La ventana indiscreta”, mira para escapar al tedio observando desde la ventana lo que ocurre en su barrio. Nuestro protagonistas experimenta el peso de la pérdida, la muerte ronda su vida, pese a ello, se aferra a la vida. El perro de Harold Nivenson ha muerto, todo el mundo que tiene una mascota sabe la situación emocional tan difícil que uno pasa cuando la mascota con la que convive y mantiene unas rutinas y unas conversaciones muere: “Siempre supe qué hacer mientras Roy vivió. Un paseo por la mañana, un pis rápido a mediodía, un paseo largo por la tarde, cena a las seis, una vuelta a la manzana antes de acostarnos: una agenda que era como quien dice un programa existencial. Nunca me despertaba con la paralizante idea de no tener plan. Cuando salíamos juntos, Roy solía marchar unos pasos por detrás de mí, haciendo paradas para levantar la pata u olfatear algo, y alcanzarme luego en una carrerita; pero en un sentido vital más amplio, era yo quien lo seguía, era yo quien se adaptaba a su programa existencial”.

El protagonista ya madero pierde al perro y reflexiona. Harold Nivenson pierde además a su amigo y rival intelectual Peter Mainenger. Vamos que está en un momento de bajón total, pero pese a ello su lección es la de “Carpe diem”, esta es la lección de vida que parece darnos Sam Savage en su novela: “Ni siquiera es cierto que se nace, se sufre y se muere. Incluso eso es relato excesivo. Lo cierto es que todos los días sale el sol y se pone. No hay tiempo para hallar la suma de nuestra locura. Sigo vivo”.

En tanto que artista plástico el protagonista de esta histórica analiza el mundo de la pintura y todo lo que lo que lo rodea por eso a los amantes del mundo artístico disfrutarán con los razonamientos de este personaje que juega en un territorio propio, aferrado a esta actividad individual y creativa, tan cercana a la locura o al punto de vista fuera de lo cotidiano: “Van Gogh pintó algunos de sus mejores cuadros después de volverse loco”.

El protagonista de este libro nos conmueve siempre con su lecciones de humanidad, que acercan la novela a manual de autoayuda: “En el frigorífico, esta mañana, bajo el imán que sujetaba la foto de Diamond, que he tirado: el secreto de la felicidad es no entristecerse por el pasado ni preocuparse por el futuro, no darle vueltas al ayer ni agobiarse por el mañana, no adelantarse a los problemas, sino vivir el momento presente de un modo sabio y sincero”. Francamente hemos disfrutado de la lectura de una novela que nos acerca a la vejez, a la muerte, a la pintura, a la locura y a al valor de una mascota como guía en la existencia de un ser humano.

  1. A. Aguado

Paula Hawkins, “La Noia del tren”,

 

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La noia del tren

 

Paula Hawkins, “La Noia del tren”, Editorial Planeta, Barcelona, 2016, 493 pàgines, 20 €.

 

Tres dones, dos homes, dos nadons, moltes dosis d’intriga, sorpresa, suspens, pensaments focalitzats en el punt de vista femení i, per descomptat, un cadàver: tot això és “La noia del tren”. Un thriller psicològic que ens atrapa des de l’inici.

L’epopeia d’una perdedora, una desocupada alcohòlica capaç de reinventar-se, aquesta és la clau de l’èxit d’aquesta prodigiosa novel·la.

La indústria del cinema no ha perdut el temps i la Universal Pictures ha adaptat la novel·la a guió cinematogràfic, però entre la novel·la i la pel·lícula, nosaltres sempre ens quedarem amb l’original. Encara que establir aquest tipus de comparacions sempre és perdre el temps, perquè hi ha públic per als dos sectors. Res més gratificant per a la nostra vida de lectors de donar rostre a cada personatge i al cadàver de Megan Hipwell.

Paula Hawkins és una periodista econòmica, com el seu pare, que va deixar l’actualitat de la borsa per centrar-se en la literatura, ara escriu històries que atrapen als seus lectors com la mel a les mosques. Paula Hawhins com Jane Austen aporten a la literatura la manera tan especial de veure el món d’una dona compromesa amb la imaginació com Mary Shelley i la intel·ligència i la sensualitat de Marguerite Dures. No sabem si hi ha una literatura femenina o masculina, el que sí sabem és que sí que hi ha la bona liteatura i com Miguel de Cervantes predicava cal buscar la naturalitat i les ganes decontar perquè el lector entri en la novel·la com un personatge més. Llegir novel·les com “La noia del tren” ens tornen a la literatura que ens fa gaudir per la història que s’explica. Quantes obres de literatura hem llegit que no compten res, només és un exercici lingüístic de l’autor, molt bo, però buit com un pou sense aigua, no deixa de ser un pou, però no serveix per a res perquè no té aigua. Ja Lope de Vega va definir la bona literatura com aquella que li agrada al públic consumidor, ja que ho paga la plebs donem-li gust. No em faria res tornar a llegir “La noia del tren”, una d’aquelles tardes en què el sol encara il·lumina la meva butaca de lectura.

  1. A. Aguado

Paula Hawkins, “La Chica del tren”

 

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La chica del tren

 

Paula Hawkins, “La Chica del tren”, Editorial Planeta, Barcelona, 2016, 493 páginas, 20€.

 

Tres mujeres, dos hombres, dos bebé, muchas dosis de intriga, sorpresa, suspense, pensamientos focalizados en el punto de vista femenino y ,por supuesto, un cadáver: todo esto es “La chica del tren”. Un thriller psicológico que nos atrapa desde el inicio: “Una por la pena, dos por la alegría, tres por una chica. Tres por una chica. Me he quedado atascada en el tres, soy incapaz de seguir. Tengo la cabeza llena de ruidos y la boca llena de sangre”.

La epopeya de una perdedora, una desempleada alcohólica capaz de reinventarse, esa es la clave del éxito de esta prodigiosa novela: “Mi madre solía decirme que tenía una imagianación hiperactiva”.

La industria del cine no ha perdido el tiempo y la Universal Pictures ha adaptado la novela a guión cinematográfico, pero entre la novela y la película, nosotros siempre nos quedaremos con el original. Aunque establecer este tipo de compraciones siempre es perder el tiempo, porque hay público para los dos sectores. Nada más gratificante para nuestra vida de lectores que dar rostro a cada personaje y al cadáver de Megan Hipwell: “llevo tres más en la bolsa de plástico que descansa a mis pies. Es viernes, asíq eue tengo paor qué sentirme culpable”.

Paula Hawkins es una periodista económica, como su padre, que dejó la actualidad de la bolsa para centrearse en la literatura, ahora escribe historias que atrapan a sus lectores como la miel a las moscas. Paula Hawhins como Jane Austen aporta a la literatura la menera tan especial de ver el mundo de una mujer comprometida con la imaginación como Mary Shelley y la inteligencia y la sensualidad de Marguerite Duras: “El tren frena. Estamos casi delante de la casa de Jess y Jason, pero no puedo ver nada por la ventana porque hay demasiada gente en medio. Me pregunto si estarán en casa y si él ya se ha enterado y se ha marchado, o si todavía está viviendo una vida que es una menteira”.

Una de las grandes virtudes de la novela es su agilidad a la hora de ser leída, es una novela guepardo, nada que ver con esos mamotretos lentos como ferrocarriles de carga: “Por el amor de Dios. Rachel, ¡qué coño pasa contigo? Ya he tenido bastante, ¿lo entiendes? Me acabo de pasar una hora en el coche buscándote… Ella pensaba que ibas a…Pensaba que… Ya no sé qué puedo hacer para que no llame a la policía. Déjanos en paz. Deja de llamarme, deja de venir a casa, déjanos en paz de una vez. No quiero contigo, no quiero verte, no quiero que te acerques a mi familia”.

No sabemos si existe una literatura femenina o masculina, lo que sí sabemos es que sí existe la buena liteatura y como Miguel de Cervantes predicaba hay que buscar la naturalidad y las ganas decontar para que el lector entre en la novela como un personaje más. Leer novelas como “La chica del tren” nos devuelven a la literatura que nos hace disfrutar por la historia que se cuenta. ¿Cuántas obras de literatura hemos leído que no cuentan nada, sólo es un ejercicio lingüístico del autor, muy bueno, pero vacío como un pozo sin agua, no deja de ser un pozo, pero no sirve para nada porque no tiene agua. Ya Lope de Vega definió la buena literatura como aquella que le gusta al público consumidor, pues lo paga el vulgo démosle gusto. No me importaría volver a leer “La chica del tren”, una de esas tardes en las que el sol todavía ilumina mi butaca de lectura.

  1. A. Aguado

Confesiones de un director de cine

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Confesiones de un director de cine

 

 

Manuel Gutiérrez Aragón, “A los actores”, Anagrama, Barcelona, 2015, 164 páginas, 10€.

 

Manuel Gutiérrez Aragón es un cántabro nacido en el año 1942 que ha dedicado su vida al cine. Estos días de final del verano es noticia porque presenta no una película, sino un libro: “A los actores”, se trata de un dietario, ensayo, memorias… todo en uno.

Un libro fascinante, sorprendente, profundo y muy ameno, que a poco que te interese el mundo del cine te atrapa, a poco que te sientas traído por el teatro te seduce como espectador. Si formas parte de la farándula su lectura es imprescindible. El libro nos descubre el mundo sentimental de un intelectual lúcido que mira hacia atrás en su carrera como director de cine, un mundo que le ayudó a estructurar la realidad y el mundo, a verse desde fuera de sí mismo.

El inicio de un libro marca el tono, muestra el camino, la línea a seguir: “Todas las mañana de domingo iba hain falta hasta la esquina de la Plaza Mayor de Torrelavega en la que mostraban los fotocromos de la película de riguroso estreno. Las películas no se conocían por el nombre de su director, sino por el de sus intérpretes”.

El mundo del cine ha cambiado mucho desde sus orígenes documentalistas de los hermanos Lumière y en ocasiones lo fundamental son los actores y en otras los directores, por no hablar de los equipos de producción y postproducción. En los recuerdos de Manuel Gutiérrez Aragón el cine de la infancia está ligado al domingo y su fascinación por los actores: Ava Gardner, Audrey Hepbur o Marilyn: “íbamos al cine los domingos, día de película de estreno. Normalmente al Coliseum Garcilaso, que también era teatro. Mi abuela y mi tía abuela tenían las butacas fijas, reservadas, de un domingo a otro, igual que los reclinatorios en la iglesia parroquial”.

Personajes como Luis Carandell, Lola Gaos, Adolfo Marsillach, Fernando Rey, Berlanga,… pasean por estas páginas de la memoria cultural más reciente, aparecen y desaparecen fruto del capricho de unos apuntes, como tomas de escenas rodadas en momentos distintos, tienen descartes y trozos válidos. Como dice el autor de este libro “todo recuerdo es un montaje, un producto editado”.

El director analiza los tipos de directores que se ha encontrado por el camino, a saber: los que utilizan a los actores como un instrumento para llegar a expresar emociones y aquellos que por el lado contrario tienen pánico a los actores y lo apuestan todo a la una máquina cinematográfica. Otros se pierden en el trabajo de mesa y otros que ni ensayan como dicen que hacía Ford y los hay que interpretan ellos para que los actores sepan la forma en que ellos quieren ese personaje. En el fondo los dos tratan de las emociones y los sentimientos.

Las cuestiones en torno a las diferencias entre el actor cuando está ante una cámara o en un teatro frente a un público también son objeto de análisis en el libro, además de las relaciones del director con los actores con los que ha trabajado: Óscar Jaenada, José Coronado, Ana de Armas, Álex González, Clara Lago,Juan Diego Botto, Marta Etura, Emma Suárez, Juan Luis Galiardo, Alfredo Landa, Sílvia Munt, Ángela Molina, Fernando Fernán Gómez, José Sacristán, Juanjo Puigcorbé, Imanol Arias, Ana Belén o José Luis López Vázquez.

“El actor de cine debe contentarse con decir su texto. Renunciar a demostrar que lo ha comprendido. No actuar, no explicar. Ser en lugar de parecer”. El libro está repleto de reflexiones que se prestan al debate entre los actores en su proceso con el personaje al cual interpretan, en un desarrollo de interiorización que tiene más o menos capas. Manuel Gutiérrez Aragón con “A los actores” nos regala una parte del la historia sentimental de nuestro cine y al mismo tiempo una reflexión para todos aquellas personas que pretenda de una forma amateur o profesional interpretan a un personaje de ficción, derrumbando las fronteras entre realudida y sueño.

  1. A. Aguado

 

L’enfonsament del Titanic

 

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La tragèdia i l’esperança

 

H.M. Enzensberger, “L’enfonsament del Titanic”, Anagrama, Barcelona, ​​205, 97 pàgines, 10 €.

 

 

Les tragèdies han inspirat els creadors, de fet inspiren els nostres mitjans de comunicació, no hi ha informatius que no continguin una bomba, un atemptat, un accident fatídic, una guerra, una tensió social, un conflicte entre dues forces que es colpegen fins a la mort, la tragèdia està present en cada esmorzar, durant tota la vida. De les runes de qualsevol desastre els artistes han construït, del desastre l’artista fa bandera fins a construir una obra que serveix de metàfora, en aquest cas el naufragi del Titanic va servir a HM Enzensberger (Baviera, 1929) per construir un llibre ple de cants i poemes, el propòsit era reflexionar des de la bellesa sobre la condició humana. El desastre serveix com a correlat objectiu de qualsevol projecte humà condemnat a la seva desaparició a la seva petita tragèdia quotidiana, condemnat a desaparèixer sota la llei de les transformació de la matèria, però malgrat tots els desastres i catàstrofes l’ésser humà no baixa els braços i abandona el joc. És de tots els animals el que millor ha sabut adaptar-se al medi canviant, l’ésser humà segueix nedant en aquest gran oceà de l’existència.

HM Enzensberger és un dels agitadors intel·lectuals del nostre temps, ha fundat i dirigit revistes culturals en què ha intentat debatre sobre les idees del nostre temps, d’alguna manera és un poeta relativista que veu la Història de la humanitat com un fenòmen de crisi inevitable, la crisi i la tragèdia ens acompanyen com el luxe i la misèria. La idea de construir el vaixell més gran del món venia de la competència per aconseguir el rendiment major del viatge per l’Atlàntic, mercaderies i persones: el negoci dels immigrants. Quatre xemeneies, ascensors, grans salons, tres-cents magatzems del casc i 15.000 persones treballant en la seva construcció, sis mil sis tones que van sortir d’una drassana de Gran Bretanya.

“L’enfonsament del Titanic” és un llibre de poemes en què el missatge es barreja amb la bellesa de la forma. L’autor d’aquest poemari ha truduït a l’alemany la poesia de César Vallejo i altres poetes llatinoamericans. En aquest poemari la influència d’aquests poetes és visible en tant visió tràgica de la realitat, en encant i la il·lusió per les idees i el desencís i el fracàs dels projectes humans, la realitat llatinoamericana li és molt propera al poeta alemany, tant per la seva experiència vital com pel seu pensament filosòfic en el qual reflexiona sobre la seva realitat. Un dels fils argumentals de fons d’aquest poemari és la Revolució Cubana i la seva posició crítica des de l’esquerra dels seus defectes sobre la llibertat de l’ésser humà. El poemari està ple de metàfora sobre la injustícia, en un joc de símbols i imatges que de vegades estableix les divisions de classe entre els rics anglesos i els pobres irlandesos, els de dalt i els de baix, els rics i les seves excentridades enfront de les necessitats dels que no tenen res. Les classes altes que viatgen per plaer i els immigrants que busquen un futur millor, treball i una realitat plena d’esperança, davant l’atur i la desocupació. En tot cas el poeta triï la figura tràgica del que sembla estar navegant, com el Titanic, a la primeravera de 1912, a la trobada fatídica de l’iceberg perquè succeís el que no era possible que pogués passar en un vaixell estanc.

El poemari va veure la llum el 1980 Anagrama el rescata de l’oblit en la seva col·lecció “Una altra volta de rosca”. Es tracta d’un poemari de 33 cants i 16 poemes, se sent darrere l’ombra allargada de Dante. El lector del poemari no perd en cap cas la vista de la catàstrofe ocorreguda el 14 abril 1912 en enfonsar el transatlàntic més modern creat per l’enginyeria humana fins al moment després de xocar amb un iceberg que va produir que el casc del vaixell s’obrís morint ofegades miler i mig de persones. Es van salvar set-centes. Com si d’un documental es tractés el poeta ens ofereix tot tipus de detalls: el menú de l’última nit, les peces de música tocades per l’orquestra, els jocs en coberta, la destruccuió dels ponts i salvavides, els radiogrames de socors, … tot amb una visió apocalíptica com si volgués avisar-nos que la nostra civilització navega cap al naufragi. El llibre està ple d’idees que ens mouen al desencant tant per la vida com per les ideologies que prometien una realitat que mai es compleix. Tot i els problemes és ser humà té la capacitat d’aprendre de la fatalitat i seguir endavant, tot i la visió apocalíptica hi ha un moment d’esperança en aquest fet voler bracejar i seguir nedant, no abaixar mai els braços i submergir-se voluntàriament en el fons de l’oceà.

Hans Magnus Enzensberger s’ha passat la vida analitzant els processos socials en les seves obres com passa a “El curt estiu de l’anarquia” en què analitzava la vida i mort de Durruti, aportava documents com reportatges, discursos, octavetes, fullets, testimonis, … que ens llancen als lectors moltes preguntes que van més enllà d’una novel·la, com passa a “L’enfonsament del Titanic” que va més enllà del mer reportatge documentalista de la tragèdia nàutica. Hi ha darrere tota una reflexió que ens porta a la investigació lingüística tan depurada i luxosa com la famosa escala de primera classe del Titànic.

La Història alimenta el treball intel·lectual de l’escriptor alemany com passava a “Hammerstein o la tenacitat” on s’acostava a la realitat històrica des de la ficció. Anys després analitzaria la realitat Alemanya moderna a “Josefine i jo” una visió econòmica i els problemes de la cultura contemporània. La Història amb majúscula sempre ha estat la passió del poeta alemany.

En aquest poemari prima tant la narració de la realitat com de la ficció poètica on el vaixell emergeix de les ombres de la nit. La vida viscuda a l’Havana i com a marc intens on el factor emocional porta d’un camp poètic a una introspecció en el subjecte poètic o el “jo” existencial que ens transmet la seva visió de la realitat. El lector arriba a la conclusió que tota innovació comporta una catàstrofe com el Titanic, la vida com un canvi continuo, noves eines, noves teories, noves emocions … a què correspon això?, a l’evolució que ens deixa sense alè. HM Enzensberger no és un poeta a l’ús, sinó que mostra camins nous per a un gènere tan antic com la poesia, com passava a “Els elixirs de la ciència”, a “L’enfonsament del Titanic” apareix tota l’educació sentimental de l’intel·lectual d’esquerres , l’analista de la societat moderna, sempre intentant tenir una postura ètica i moral que tanca el llibre: “per què sangloto i segueixo nedant?”, tot i els desastres l’ésser humà segueix nedant perquè és capaç de transformar-se i aprendre dels fracassos i les catàstrofes.

  1. A. Aguado

Patrick Modiano, “Diumenges d’agost”

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Fotografies, diamants i infidelitats

Patrick Modiano, “Diumenges d’agost”, Anagrama, Barcelona, ​​2015, 162 pàgines, 15 €.

Aquestes és una d’aquelles novel·les on allò que s’oculta, el que no s’explica és tan important com el que s’està explicant. Un s’acaba de construir el trencaclosques al final. Les claus del que t’estan explicant les has de descobrir pel teu compte com a lector. D’aquest novel·lista nascut el 1945 hem llegit novel·les com “Carrer de les Botigues Fosques” Premi Goncourt on ens explicava la vida d’un home sense passat, Guy Roland, i sense memòria. La cosa anava de detectius, com passa en “Diumenges d’agost” l’ombra de la novel·la negra és allargada si s’estén per aquesta novel·la curta, en la qual un diamant, una infidelitat, l’ofici de fotògraf i la vida entesa com un entramat de sensacions captades pels cinc sentits conformen una història que desperta la nostra curiositat de forma paulitina, a poc a poc, com un rellotge de sorra, fins que el pes de la història és tan fort que no podem deixar de llegir-la.

A Patrick Modiano li agrada narrar històries de personatges que viatgen cap al passat després de la pista de cercar les senyes d’identitat del que defineixen, o en aquest cas a la recerca de la felicitat, com passava a “Vila Trista” una novel·la que estava situada en els anys seixanta al segle passat, d’alguna manera la meitat de la història de França està en les pàgines d’aquest novel·lista en les novel·les les coses no són el que aparenten ser.

L’escenari d’aquesta novel·la és un viatge turístic per la geografia francesa, especialment, Niça a l’hivern. França com matèria novel·lable ha ocupat moltes pàgines d’aquest escriptor del que recomanem la seva “Trilogia de l’ocupació” per entendre una mica dels nostres conflictes polítics actuals.

La novel·la té molt de nostàlgia d’un temps perdut com passava a “Al cafè de la joventut perduda” o “l’horizó “, però sempre vista des del costat poètic i melancòlic. L’amor i les seves qüestions morals apareixen per aquestes pàgines, les decisions que hauríem d’haver pres en un moment donat i que no prenem per covardia, marcaran la vida dels seus personatges, la culpa com un escarabat piloter s’arrossega per aquestes pàgines creant una bola gegantina de petits retrets. Al meu entendre no pot haver-hi sinó malentesos entre els lectors de Patric Modiano i les seves novel·les, malentesos que ens acosten a un estat de l’esperit que ens interroga sobre el passat dels personatges i el nostre, sempre intentant escapar de la individualitat per caure en el benestar del sentir general, en el sentir de la multitud, en la qual desaparèixer com un més, sense cridar l’atenció, buscant un estat de felicitat que ens acosti a la mitjania, sense grans passions.

Patrick Modiano ens passeja en aquesta novel·la per l’Hotel Majestic, la pensió Sainte-Anne, el Beach de La Varenne, les ribes del Marne, les platges fluvials dels voltanats de París … tot com fotografies artístiques en sèpia que se’ns van acumulant entre les peripècies de dones com Sylvia Heuraeux i les fotografies que realitza el protagonista d’aquesta novel·la explicada en primera persona.

“Diumenges d’agost” acaba amb les calors de l’estiu en una platja i amb la sensació incerta de trobar la felicitat en el corrent de la vida, com un riu que flueix en el sopor de l’estiu.

  1. A. Aguado