Anna-Kazumi Stahl, “Flores de un solo día”

Bajo el signo de la pluralidad cultural

 

Anna-Kazumi Stahl, “Flores de un solo día”, Seix Barral, Barcelona, 2003, 444 páginas, 22€.

 

 

Hija de una japonesa y de un norteamericano sureño descendiente de alemanes, Anna-Kazumi Stahl nació al norte de Luisiana, Estados Unidos, en 1962, y se crió en la colorida ciudad de Nueva Orleáns. Su experiencia familiar la hizo crecer con el dinamismo y vitalidad de la mezcla de culturas de distintos continentes. Comenzó a escribir de niña como un pasatiempo para los días de lluvia. A los dieciséis años viajó a Boston para estudiar, y luego a Tubinga, Alemania, desde donde recorrió Europa. Más tarde, en California, realizó un doctorado en Literatura Comparada. Cuando visitó por primera vez Buenos Aires, con una beca universitaria en el año 1988, sintió una gran atracción por la gente y su modo de ser, y quiso aprender el idioma. Se instaló en Argentina en 1995. Publicó en su segundo idioma, el español, su primer libro, una colección de cuentos titulada “Catástrofes naturales” (1997). Vive en Buenos Aires, donde escribe, trabaja como profesora de Letras y realiza traducciones.

“Flores de un solo día” es su primera novela. En una prosa compacta, densa y minuciosa, pero amable y sin trampas, “Flores de un solo día” nos cuenta una historia tan fascinante y misteriosa como la propia historia de Kazumi Stahl: la vida de dos mujeres que por una mezcla de azar y compromiso construyen su biografía en Buenos Aires, en la década del 90, y que viven de un negocio cuyas técnicas y habilidades forman parte de una herencia familiar, la floristería. La vida apacible de Aimée se trastorna el día que recibe una carta anunciándole que ha sido nombrada absoluta heredera de una fortuna. Su mundo de rutina feliz y sin cuestionamientos, su levedad como la de las flores con las que trabaja a diario, de pronto se quiebra. Aparecen las incógnitas del pasado, las dudas, la conciencia de los vínculos difusos en su historia personal. Y acepta el reto. El viaje será definitorio para comprender el origen de tantos e inesperables abandonos. La riqueza narrativa y la intensidad de los climas que logra la novela responden a la manera en que todo eso se potencia con los enigmas de un viaje inexplicado, con el dramatismo ajustado de una historia que proviene de la Segunda Guerra Mundial, con la sutil manera en que se deja ver el pasado en el presente, con la complejidad sin rebuscamientos de un personaje como Hanako, uno de los personajes más fascinantes de la literatura, (y su expresividad sin palabras) o como Aimée (oscilando entre su deseo de saber y su deseo de no saber qué es lo que se aloja exactamente en el pasado de su historia familiar). La novela funciona y emociona.

J. A. Aguado

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà Els camps necessaris estan marcats amb *