Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Word, “According to The Rolling Stones”,

PALABRA DE STONE

Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Word, “According to The Rolling Stones”, Planeta, Barcelona, 360 páginas, 60 €.

 

Planeta lanza en España la autobiografía oficial del cuarenta aniversario de la mítica banda. Por primera vez, escrita por ellos mismos, la verdadera autobiografía de los Rolling Stones. En primera persona, los miembros de la banda de rock más famosa del mundo nos cuentan la historia del grupo precisamente ahora que celebran los cuarenta años de éxitos ininterrumpidos. El libro, con prólogo de Jordi Tardà, cubre cuarenta años de música, al reflejar la vida y el trabajo: “Una de las cosas que nos han mantenido en el candelero –aparte de que somos un espectáculo muy visual – es que nos hemos tomado esas pausas, de manera que las giras se convierten en auténticos acontecimientos”.

Los Stones, además, han abierto el archivo gráfico de la banda y los archivos privados de cada uno de ellos para incluir en este libro abundante material inédito. Por primera vez nos hablan de sus orígenes, de los problemas con las drogas, de los momentos en que la banda estuvo a punto de romperse y nos cuentan los motivos por los que los Stones han conseguido perdurar para convertirse en un icono mundial. Poco sabían los propios Rolling Stones que su nombre -inspirado por el título de una canción de Muddy Waters, “Rollin Stone Blues”- resultaría tan adecuado. Formados en 1962, continúan hasta hoy como el grupo musical en actividad con mayor vida en la historia del rock. A través de más de cuatro décadas en la música, los Stones han seguido rodando, adaptando su sonido, pero sin alejarse mucho de sus orígenes como banda amante del blues y las guitarras: “La mayor parte del trabajo de grabación lo hicimos como le gusta a Keith, tocando el material veinte veces, dejándolo reposar y después volviéndolo a tocar otras veinte, más o menos como en el jazz. Keith es un músico de jazz en muchos sentidos”.

Una de las características que ha permitido al grupo sobrevivir a su propio deseo de destrucción es el hecho de ser el circo rockero de más envergadura, lo que hace que existan muchos intereses a su alrededor. El de los Stones es un show de ciencia ficción digno de Spielberg, con unos cuantos millones de watios más en materia de luz, proyecciones de vídeo a go-gó y material visual de todas las texturas. Quien ha asistido a un concierto de la banda lo recuerda toda su vida.

Desde las muchas veces que se les ha dado por muertos y aunque sea a golpe de resurrección, los Stones siguen en pie de guerra. ¿Vendieron como Fausto su alma al diablo, a cambio de la eterna juventud? Desde luego, Jagger demuestra en cada concierto sobre todo excelente forma física, cuando en cualquier concierto interpretan, aún brincando, “Brown Sugar”, esa vieja loa de los Stones al pinchazo de heroína: “Canadá fue la hora de la verdad. Estalló la mierda como nunca antes. Me enfrentaba a la posibilidad de una condena de siete años en la cárcel”.

No es una historia adornada con las buenas intenciones del que pretende olvidar episodios duros como los relacionados con las drogas y con la compleja relación entre morritos calientes Mick Jagger y Keith Richards. Desde luego el libro no se corta un pelo y pasa revista desde el conocimiento directo en carne viva: “¡Después de todo, lo único que hizo Hill al irse fue tener tres niños y poner una tienda de fish and chips!”.

Para diferenciarse de otros artistas que viven de la nostalgia, los Stones siempre lanzan un disco con canciones nuevas antes de ponerse en marcha: es su forma de demostrar que siguen en activo y un ingrediente necesario para evitar que se oxide el repertorio en directo.Aunque su turbulento estilo de vida parecía condenarlos a una extinción prematura, el grupo británico que mejor encarna los vicios y las virtudes del rock ha sabido convertirse en una institución respetada por todos, incluyendo a aquella sociedad bienpensante que intentó destruirlos. Está claro que este es un mundo de resistentes cuando todavía se animan a montar nuevas giras. Después de cuarenta años la clave está en la voluntad de seguir creciendo.

J. A. Aguado

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