Eduardo Mendoza, “El último trayecto de Horacio Dos

El maestro Eduardo Mendoza se divierte

 

 

Eduardo Mendoza, “El último trayecto de Horacio Dos”, Seix Barral, Barcelona, 2002, 190 páginas, 16 €.

 

 

 

La última novela de Eduardo Mendoza es un divertimento que se mueve entre la chirigota y la creación quevediana de un lenguaje propio para el género de la ciencia ficción. Todos conocemos al Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) de novelas tan redondas como “La verdad sobre el caso Savolta”, “La ciudad de los prodigios”, “Una comedia ligera” o “El misterio de la cripta embrujada”. Pero existe otro Mendoza empeñado en experimentar con la gaseosa como en “Sin noticias de Gurb” o “La aventura del tocador de señoras”.

El maestro de la narrativa española contemporánea se divierte con sus hijos más asimétricos, en este caso “El último trayecto de Horacio Dos”. En un viaje espacial, en una nave se halla comprimida la historia inesperada e intrigante, disparatada y con un punto de parodia. Los personajes son caricaturas en una mente que juega a la libérrima fabulación que roza, tras lo esperpéntico, el área del prodigio surreal, como muestra el personaje de la señorita Cuerda.

Al comandante Horacio Dos le ha sido asignada una incierta misión, una farsa burlesca y una sátira de los diarios espaciales. La nave sale del planeta Tierra y se dirige a la Estación Espacial Fernat IV gobernada por Propercio Demoniaco, alias Flan de Huevo, y el comandante Horacio Dos tiene que sortear toda una serie de dificultades que se le colocan ante la misión encomendada; entre esas dificultades no podía faltar la rebelión a bordo. La acción se relata en un orden cronológico que empieza un martes 30 de mayo y termina un sábado 22 de julio, todos los sucesos acontecen bajo la perspectiva del personaje principal de la historia, Horacio Dos, comandante de la nave que navega por la zona helicoidal y que vive una aventura en la Estación Espacial Derrida. Con un punto de locura la acción nos habla del instinto de supervivencia física y moral de un grupo disparatado: “también en nombre de todas las Mujeres Descarriadas de a bordo, me informa de que se está acabando el champú y el colorete”. El ingrediente básico de este plato literario es el humor con que su autor maneja las situaciones, los personajes y el lenguaje y que dejan perplejo al lector, como cuando encuentran una gamba de goma en una paella.

“El último trayecto de Horacio Dos” es una narración delirantemente construida que divertirá a aquellos que busquen en una novela simple y dura evasión.

J. A. Aguado

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