Nick McDonell, “Twelve”

Esto es Nueva York

 

 

Nick McDonell, “Twelve”, Anagrama, Barcelona, 250 páginas, 15 €.

 

He aquí la primera novela de un jovencísimo escritor anglosajón, Nick McDonell (Nueva York, 1984). Se trata de la irrupción en el mercado editorial de las nuevas generaciones, los benjamines de la literatura inglesa que vienen pegando fuerte. En este caso se trata de una novela donde se describe la forma de vida de los adolescentes neoyorquinos, la vida estudiantil en los institutos de Nueva York, algo que conoce muy bien el autor y que es una caja de sorpresas para quienes vivimos al otro lado del charco. El protagonista de esta historia urbana es White Mike: “es pálido y delgado como el humo. White Mike lleva vaqueros, una sudadera con capucha y un abrigo Brooks Brothers azul marino, largo. Tiene el cabello muy rubio, casi blanco, y lo lleva muy corto. White Mike está limpio. White Mike no se ha fumado un cigarrillo en la vida. No se ha tomado jamás una copa, ni le ha dado una calada a un porro. Pero White Mike se ha convertido en un camello de envergadura, aunque empezó trapicheando con su primo Charlie”. Este camello juvenil es un tipo tranquilo, tiene sus amigos, saca buenas notas, está a punto de decidir en qué Universidad ingresar. Pese a vivir rodeado de drogas, White Mike nunca las había percibido más allá de puro negocio. El título de la novela provine del tipo de droga con el que comercianacaudalados adolescentes de Manhattan.En realidad, la droga es sólo el rollo de una de las niñas, Jessica, pero es la adicción la que afecta hasta a los caracteres más inocentes, provocando el estallido final.

A White Mike le encantan los samuráis desde que los vio en los dibujos animados cuando tenía ocho años; su madre murió de cáncer de mama y vive con su padre; participa activamente en charlas sobre “El Rey Lear” y en clase siempre se muestra atento e interesado, es lo que se puede clasificar como un alumno brillante. La novela empieza como lo hacían las novelas realistas del siglo XIX, un narrador en tercera persona nos facilita un aluvión de información sobre White Mike; pasadas medio centenar de páginas comienza la acción, un sábado 28 de diciembre: “Un chico negro y un chico blanco con carnets de identidad falsos de Ohio y Oregon son hallados muertos en la calle 117.” Los días que preceden a la noche de fin de año están llenos de acciones trepidantes protagonizadas por multitud de personajes secundarios, a modo de novela coral, que acabarán todos ellos en una misma fiesta que terminará por ser el momento culminante de la novela. Toda la narración está llena de música, que como una banda sonora nos acompaña con los ritmos de estos jóvenes que viven la vida de forma vertiginosa contada en cortos capítulos fácilmente digeribles. Sirva como ejemplo el capítulo 58: “-¿En la calle 45? Pero ¿qué coño se ha creído ese capullo?”. Fin del capítulo, página 153.

La novela está plagada de alusiones a la cultura de la “high school”, como “la chica popular” o “el capitán del equipo”, pues se debe hacer notar la intención del joven escritor de enfatizar el lado oscuro de la cultura pop. La novela es una metáfora de lo despiadada que puede llegar a ser la vida de un adolescente en el camino hacia la edad adulta en una gran ciudad. El protagonista lentamente descubre las afiladas aristas de la soledad.

J. A. Aguado

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