K.O. de Juan Bas al mundo del boxeo
Juan Bas, “La cuenta atrás”, Editorial Destino, Barcelona, 2004, 268 páginas,
Es una mutación genética. Para unos, tierna; para otros, temible. Son los boxeadores. Mirada de niño bueno y cuello de toro, parcos en palabras y músculos aceitosos, que ejercen de héroes. Juan Bas (Bilbao, 1959) describe la vertiginosa vida de José Luis Arriola, alias Segalari, un aldeano vasco, levantador de piedras que llegó a ser campeón de Europa de los pesos pesado, para convertirse después en un despojo de sí mismo hasta perder la dignidad y la vida.
Los mismos ojos, idéntico cráneo rasurado, enorme corazón, José Luis Arriola desafía las leyes elementales de la biología. Nunca tuvo la portentosa capacidad de concentración anímica de un Rocky Graziano, y si no poseyó la habilidad estratégica de un Joe Louis, la magia de un Mohamed Alí o la pegada letal de un Tyson, condensó un cúmulo de virtudes que le llevaron a ser campeón: “El público arrecia en sus gritos para que José Luis Arriola sienta que toda España está con el y que no ha pasado nada. El Roble de Baquio se ha levantado como lo que es, una inquebrantable fuerza de la naturaleza. ¡Qué coraje! Eso es bravura”.
El héroe de Juan Bas es un mesías platicando en la Babilonia del boxeo español, aunque sea un hombre aislado, acorralado, como casi todos los deportistas de elite que en un momento dado decidieron mezclar la moral con sus vidas. La obra, que se desarrolla en la década de los sesenta y principios de los setenta, refleja el final del franquismo, con una España en pleno cambio.
De estructura cinematográfica y dividida en diez capítulos que simulan la cuenta atrás en un combate de boxeo, la novela descubre al lector que el abrazo del boxeador nos reconcilia con lo mejor y más noble de la condición humana, a pesar de los golpes que se estén propinando en ese momento. La novela tiene un cierto aire de guión cinematográfico: “San Sebastián de los Reyes, Madrid. Madrugada del 23 de febrero de 1990. Balcón de un apartamento del piso décimo de un bloque”. Para el argumento de su novela, el escritor bilbaíno ha utilizado pinceladas de la vida del fallecido boxeador José Manuel Ibar, “Urtáin”, y también se ha inspirado en películas como “Más dura será la caída” o cuentos del escritor norteamericano Ernest Hemingway. Esta novela, que quizá sea el libro de prosa más simple y fluido, el más liso y desnudo de toda la producción del autor, es también el más ambicioso de todos ellos; el que aspira a dar un mensaje más trascendental extrayendo de su propio pesimismo una esperanza fundada con el material con que se forjan los sueños.
J. A. Aguado